Sinopsis de Éxodo (Parte IV)


 

“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos”.

Éxodo 25:8

INTRODUCCIÓN

               Terminaremos la sinopsis del libro de Éxodo con los detalles referentes a la construcción del Tabernáculo de reunión y los utensilios del mismo. Hasta el momento hemos hecho un breve recorrido a través de este maravilloso libro del Antiguo Testamento, hemos considerado sus antecedentes generales, así como la vida de Moisés y sus años en la corte de faraón, en Madián como pastor de ovejas y como el libertador de Israel. También hicimos una sinopsis del recorrido de Israel, desde que llego salió de Egipto y llego al Sinaí, hasta su travesía por el desierto durante 40 años, de lo cual, lo ultimo está narrado en el libro de Números. Además, se han estudiado las 10 plagas de Egipto, la pascua y el decálogo, ahora, finalizaremos el resumen de este libro estudiando otro de los temas importantes que se encuentran comprendidos a partir del capítulo 25, el Tabernáculo de reunión y sus utensilios.

 

Tabernaculo
El Tabernáculo de Reunión

 

DIOS ORDENA LA CONSTRUCCIÓN DEL TABERNÁCULO

“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis”.

Éxodo 25:8-9

              A lo largo de la historia primitiva las naciones acostumbraban a edificar monumentos y templos dedicados a sus dioses, sin embargo, los israelitas no tenían nada semejante, hasta este momento: Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis. Aquí Dios les da instrucciones especificas a los israelitas para construir un lugar donde ellos podrían reunirse para adorar a Dios el cual sería llamado tabernáculo, aparte de los utensilios y las vestiduras de los sacerdotes que servirían en él. La construcción del tabernáculo y utensilios se fundamentó en:

 1.      Instrucciones especificas dadas directamente de Dios y no la imaginación de un hombre: “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis”, (Éxodo 25:8-9).

2.      El Espíritu Santo doto de sabiduría y talento a Bezaleel y Aholiab para que hiciesen todo conforme las instrucciones del Señor: “Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa. Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y de invención, y de bordado en azul, en púrpura, en carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan toda labor, e inventen todo diseño”, (Éxodo 35:30-35).

3.      Fueron convocados a la construcción otros artesanos para apoyar a Bezaleel y Aholiab: “Todo sabio de corazón de entre vosotros vendrá y hará todas las cosas que Jehová ha mandado”, (Éxodo 35:10).

4.      Las mujeres colaboraron en tejer las cortinas: “Además todas las mujeres sabias de corazón hilaban con sus manos, y traían lo que habían hilado: azul, púrpura, carmesí o lino fino. Y todas las mujeres cuyo corazón las impulsó en sabiduría hilaron pelo de cabra”, (Éxodo 35:25-26).

5.      Todo israelita trajo sus ofrendas con las cueles elaboraron el tabernáculo y utensilios: “Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra, y para las sagradas vestiduras. Vinieron así hombres como mujeres, todos los voluntarios de corazón, y trajeron cadenas y zarcillos, anillos y brazaletes y toda clase de joyas de oro; y todos presentaban ofrenda de oro a Jehová”, (Éxodo 35.21-22).


EL TABERNÁCULO DE REUNIÓN

“Esto será el holocausto continuo por vuestras generaciones, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jehová, en el cual me reuniré con vosotros, para hablaros allí.  Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria.  Y santificaré el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios”.

Éxodo 29:42-46

                   La construcción del tabernáculo fue inspirada a Moisés por Dios, de tal forma que las instrucciones precisas de su construcción le fueron dadas a Moisés en el monte Sinaí y están descritas desde el capítulo 25 al 27: “Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte”, (Éxodo 25:40). La palabra tabernáculo se traduce de la palabra hebrea ojél (איהֶל), que literalmente significa tienda de campaña y realmente era eso, una tienda de campaña que fungía como santuario portátil para adorar a Dios durante su vida nómada. Era el tabernáculo de reunión donde los israelitas tendrían que congregarse para adorar a Dios: Esto será el holocausto continuo por vuestras generaciones, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jehová, en el cual me reuniré con vosotros, para hablaros allí.  Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria. Y santificaré el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios.  Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios. El tabernáculo de reunión estaba construido de una serie de tablas de acacia cubiertas con oro, colocadas de pie en bases de plata y firmemente fijadas juntas por barras cubiertas de oro de la misma madera. Este tabernáculo media 15 pies de ancho, 15 pies de alto y 45 pies de largo. El tabernáculo estaba dividido en dos partes, el lugar santo y el lugar santísimo, y todo el tabernáculo estaba rodeado del atrio. Consideremos cada una de estas partes.

 

divisiones-tabernáculo
Divisiones del tabernáculo

      El Atrio.

La palabra atrio se traduce del hebreo kjatsér (חָצֵר), el cual literalmente significa lugar cerrado o patio, y eso era el atrio un patio exterior donde se encontraban el altar de broce y el lavacro, el cual media 150 pies de largo, 75 pies de ancho y 7.5 pies de alto: “Haz un atrio para el santuario. El lado sur debe medir cuarenta y cinco metros de largo, y tener cortinas de lino fino, veinte postes y veinte bases de bronce. Los postes deben contar con empalmes y ganchos de plata. También el lado norte debe medir cuarenta y cinco metros de largo y tener cortinas, veinte postes y veinte bases de bronce. Los postes deben también contar con empalmes y ganchos de plata… El atrio medirá cuarenta y cinco metros de largo por veintidós metros y medio de ancho, con cortinas de lino fino de dos metros con treinta centímetros de alto, y con bases de bronce. Todas las estacas y los demás utensilios para el servicio del santuario serán de bronce, incluyendo las estacas del atrio”, (Éxodo 27:9-11, 18-19, NVI). El atrio estaba cercado por cortinas de lino finamente tejido, veinte postes y veinte bases de bronce en los dos lados más largos posicionados hacia el norte y el sur. La entrada debía estar al este, a la salida del sol: “A todo lo ancho del lado occidental del atrio, que debe medir veintidós metros y medio, habrá cortinas, diez postes y diez bases. El lado oriental del atrio, que da hacia la salida del sol, también deberá medir veintidós metros y medio. Habrá cortinas de siete metros de largo, y tres postes y tres bases a un lado de la entrada, lo mismo que del otro lado”, (Éxodo 27:12-15, NVI). Esta entrada tenía una cortina la cual estaba hecha de púrpura, carmesí, escarlata y lino fino, recamada artísticamente y sostenían por cuatro postes y cuatro bases: “A la entrada del atrio habrá una cortina de nueve metros de largo, de púrpura, carmesí, escarlata y lino fino, recamada artísticamente, y además cuatro postes y cuatro bases”, (Éxodo 27:16, NVI).

              Dentro del atrio se encontraban los siguientes utensilios: El altar de bronce y el lavacro.

 

1.      El altar de bronce.

“Haz un altar de madera de acacia, cuadrado, de dos metros con treinta centímetros por lado, y de un metro con treinta centímetros de alto. Ponle un cuerno en cada una de sus cuatro esquinas, de manera que los cuernos y el altar formen una sola pieza, y recubre de bronce el altar. Haz de bronce todos sus utensilios, es decir, sus portacenizas, sus tenazas, sus aspersorios, sus tridentes y sus braseros. Hazle también un enrejado de bronce, con un anillo del mismo metal en cada una de sus cuatro esquinas. El anillo irá bajo el reborde del altar, de modo que quede a media altura del mismo. Prepara para el altar varas de madera de acacia, y recúbrelas de bronce. Las varas deberán pasar por los anillos, de modo que sobresalgan en los dos extremos del altar para que este pueda ser transportado. El altar lo harás hueco y de tablas, exactamente como el que se te mostró en el monte.”.

Éxodo 27:1-8 (NVI)

 

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El altar de bronce


              Frente a la entrada del atrio se encontraba el altar de bronce, donde cualquier israelita podía entrar y ofrecer en él un sacrificio a Dios. La palabra altar se traduce de la palabra hebrea misbéakj (מִזְבֵּחַ), la cual literalmente significa, lugar de sacrificios. Este altar era de madera, cubierto con bronce, y era de 7.5 pies cuadrados y 4.5 pies de altura, en sus esquinas tenía cuernos salientes conocidos como los cuernos del altar y un fuego ardía de continuo sobre el altar el cual era atendido por los sacerdotes y tenía cuatro anillos por los que pasaban las varas con que se portaba en el desierto. Relacionados al altar de bronce existían otros utensilios que eran los portacenizas, sus tenazas, aspersorios, tridentes y braceros. El hecho de que justo a la entrada del atrio se encontrase el altar de bronce donde los israelitas ofrecían sus sacrificios como ofrendas por causa de sus pecados nos recuerda la necesidad que el hombre tiene de acercarse a Dios a través del sacrificio del Cordero de Dios, Jesucristo: “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”, (Hebreos 9:13-14).

 

2.      El lavacro.

 

“También hizo la fuente de bronce y su base de bronce, de los espejos de las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión”.

Éxodo 38:8

 

              El lavacro, se traduce de la palabra hebrea kiór (כִּיּויר), y hace referencia a algo redondo como un plato profundo, y en palabras sencillas este era una gran fuente de agua hecha de bronce, la cual estaba en el atrio, entre el altar de bronce y la entrada al lugar santo, y allí, los sacerdotes se lavaban antes de entrar a ministrar al tabernáculo: “Habló más Jehová a Moisés, diciendo: Harás también una fuente de bronce, con su base de bronce, para lavar; y la colocarás entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás en ella agua. Y de ella se lavarán Aarón y sus hijos las manos y los pies. Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; y cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar la ofrenda encendida para Jehová, se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su descendencia por sus generaciones”, (Éxodo 30:18-21). De alguna manera, esta acción que los sacerdotes realizaban antes de entrar en el tabernáculo de lavarse las manos y los pies es un símbolo de la necesidad que el hombre tiene de ser limpio de su pecado. Hoy en día, los cristianos hemos sido lavados de nuestros pecados por la sangre de Cristo, pero a diario necesitamos estar purificándonos de los pecados que pudiésemos cometer, por ello debemos limpiarnos a través de su palabra: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”, (Juan 15:3).


      El Lugar Santo. 

“Cuelga de los ganchos la cortina, la cual separará el Lugar Santo…”

Éxodo 26:33 (NVI)

              El tabernáculo de reunión estaba en medio del atrio y estaba constituido de dos partes, el lugar santo y el lugar santísimo: “Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo”, (Hebreos 9:2-3). La primera división del tabernáculo era conocida como el lugar santo, y en el texto hebreo no aparece el término “lugar santo”, sino solo se le llama códesh (קידֶשׁ), es decir, se le llama el santo. A diferencia del atrio, en donde podían entrar todos los israelitas, al lugar santo solo entraban los sacerdotes y este lugar media 30 pies de largo por 15 pies de ancho, y en él se encontraban el candelabro de oro, la mesa de los panes de la proposición y justo delante del velo que marcaba la entrada al lugar santísimo estaba el altar del incienso. El hecho de que solo los sacerdotes podían entrar al lugar santo nos habla del sacerdocio que hoy todos los cristianos tenemos y que nos capacita para ministrar delante de Dios: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”, (1 Pedro 2:9).


 1.      La mesa de los panes de la proposición.

“Haz una mesa de madera de acacia, de noventa centímetros de largo por cuarenta y cinco de ancho y setenta de alto. Recúbrela de oro puro, y ponle en su derredor una moldura de oro. Haz también un reborde de veinte centímetros de ancho, y una moldura de oro para ponerla alrededor del reborde”.

Éxodo 25:23 (NVI)

 

mesa-panes-proposición
Mesa de los panes de la proposición

              Al lado norte del lugar santo estaba ubicada la mesa de los panes de la proposición, la cual estaba hecha de madera de acacia y cubierta de oro, sobre esta se colocaban los panes de la presencia del Señor y además contaba con otros utensilios: “Haz cuatro anillos de oro para la mesa, y sujétalos a sus cuatro esquinas, donde van las cuatro patas. Los anillos deben quedar junto al reborde, a fin de que por ellos pasen las varas para transportar la mesa. Esas varas deben ser de madera de acacia, y estar recubiertas de oro. También deben ser de oro puro sus platos y sus bandejas, así como sus jarras y tazones para verter las ofrendas. Sobre la mesa pondrás el pan de la Presencia, para que esté ante mí siempre”, (Éxodo 25:26-30, NVI). Como vemos, los panes de la presencia de Dios debían colocarse cada sábado sobre la mesa de los panes de la proposición, estos panes eran elaborados de harina sin levadura, se colocaban dos hileras de seis panes, representando la provisión divina y constante de Dios a las 12 tribus: “Toma flor de harina y hornea doce tortas de pan. Cada torta debe pesar cuatro kilos. Ponlas ante el Señor sobre la mesa de oro puro, en dos hileras de seis tortas cada una. En cada hilera pondrás incienso puro. Así el pan será una ofrenda memorial presentada por fuego al Señor. Este pan se dispondrá regularmente ante el Señor todos los sábados. Este es un pacto perpetuo de los israelitas”, (Levítico 24:5-8, NVI). Esta mesa le recordaba a Israel la provisión divina que Dios les dio en el desierto durante 40 años y de igual forma nos recuerda a nosotros los cristianos la provisión que recibimos de nuestro Señor siendo este pan que colocaban sobre la mesa un símbolo de nuestro Señor Jesucristo: “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”, (Juan 6:35).

 

2.      El candelabro de oro.

“Haz un candelabro de oro puro labrado a martillo. Su base, su tallo y sus copas, cálices y flores formarán una sola pieza. Seis de sus brazos se abrirán a los costados, tres de un lado y tres del otro. Cada uno de los seis brazos del candelabro tendrá tres copas en forma de flor de almendro, con cálices y pétalos. El candelabro mismo tendrá cuatro copas en forma de flor de almendro, con cálices y pétalos. Cada uno de los tres pares de brazos tendrá un cáliz en la parte inferior, donde se unen con el tallo del candelabro. Los cálices y los brazos deben formar una sola pieza con el candelabro, y ser de oro puro labrado a martillo. Hazle también sus siete lámparas, y colócalas de tal modo que alumbren hacia el frente”.

Éxodo 25:31-32 (NVI)

Candelabro
Candelabro de oro

 

              Al lado sur del lugar santo estaba ubicado el candelabro de oro. La palabra candelabro se traduce del hebreo menorá (מְנוירָה) y este tenía siete lámparas en las cuales había tres copas a modo de flor de almendro, con sus cálices y pétalos. Remataban los siete brazos en siete lámparas que debían arder día y noche: “Manda a los israelitas que te traigan aceite puro de olivas prensadas, para la iluminación del santuario. Así las lámparas se mantendrán siempre encendidas”, (Levítico 24:2, NVI). Su constante luz al interior de la tienda recordaba a Israel la constante gloria de Dios sobre ellos y al mismo tiempo es un símbolo de nuestro Señor Jesucristo, el cual es la luz que este mundo de tinieblas necesita: “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”, (Juan 8:12). Además, es un recordatorio de la palabra de Dios que es luz en nuestro sendero: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”, (Salmo 119:105).

 

3.      El altar del incienso.

 “Haz un altar de madera de acacia para quemar incienso. Hazlo cuadrado, de cuarenta y cinco centímetros de largo por cuarenta y cinco centímetros de ancho y noventa centímetros de alto. Sus cuernos deben formar una pieza con el altar. Recubre de oro puro su parte superior, sus cuatro costados y los cuernos, y ponle una moldura de oro alrededor. Ponle también dos anillos de oro en cada uno de sus costados, debajo de la moldura, para que pasen por ellos las varas para transportarlo. Prepara las varas de madera de acacia, y recúbrelas de oro. Pon el altar frente a la cortina que está ante el arca del pacto, es decir, ante el propiciatorio que está sobre el arca, que es donde me reuniré contigo”.

Éxodo 30:1-6 (NVI)

 

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El altar del incienso

              Justo al lado de la cortina que separaba el lugar santo del lugar santísimo estaba ubicado el altar del incienso. El altar del incienso estaba hecho de madera de acacia y recubierto de oro, sobre este se quemaba incienso aromático dos veces al día: “Cada mañana, cuando Aarón prepare las lámparas, quemará incienso aromático sobre el altar, y también al caer la tarde, cuando las encienda. Las generaciones futuras deberán quemar siempre incienso ante el Señor”, (Éxodo 30:7-8, NVI). Sobre este altar del incienso el sumo sacerdote ofrecía sus oraciones y alabanzas a Dios y esto es un símbolo de nuestras constantes oraciones delante de Dios la cuales suben al trono de su presencia como aroma de incienso: “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos”, (Apocalipsis 5:8).

 

      El Lugar Santísimo.

“Cuelga de los ganchos la cortina, la cual separará el Lugar Santo del Lugar Santísimo, y coloca el arca del pacto detrás de la cortina. Pon el propiciatorio sobre el arca del pacto, dentro del Lugar Santísimo”.

Éxodo 26:33-34 (NVI)

              Finalmente, tenemos el lugar Santísimo, el cual era el lugar más sagrado del tabernáculo de reunión el cual tenía 15 pies de largo por 15 pies de ancho. Era en el lugar santísimo que la presencia de Dios se manifestaba a tal punto que nadie podía entrar, solo el sumo sacerdote una vez al año para hacer expiación por los pecados del pueblo en el día de jubileo: “Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio”, (Levítico 16:2). En hebreo este lugar es llamado códesh códesh (קידֶשׁ קידֶשׁ), que literalmente significa, el santo de los santos, esto es así porque en hebreo no existe superlativos. En el lugar santísimo solo había un mueble que era el arca del testimonio y sobre esta se colocaba el propiciatorio. Antes solamente el sumo sacerdote podía entrar al lugar santísimo una vez al año, durante el día de la expiación, donde ofrecía un sacrificio a Dios por los pecados de todo el pueblo, sin embargo, hoy en día nosotros tenemos acceso directo a la misma presencia del Señor por medio del sacrificio de Jesucristo: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo”, (Hebreos 10:19).

 

1.      El arca del testimonio.

 

“Haz un arca de madera de acacia, de un metro con diez centímetros de largo, setenta centímetros de ancho y setenta centímetros de alto. Recúbrela de oro puro por dentro y por fuera, y ponle en su derredor una moldura de oro. Funde cuatro anillos de oro para colocarlos en sus cuatro patas, dos en cada costado. Prepara luego unas varas de madera de acacia, y recúbrelas de oro. Introduce las varas en los anillos que van a los costados del arca, para transportarla. Deja las varas en los anillos del arca, y no las saques de allí, y pon dentro del arca la ley que voy a entregarte”.

Éxodo 25:10-16 (NVI)

 

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El arca del testimonio

              En el lugar santísimo estaba el arca del testimonio, la cual era una caja rectangular de madera de acacia recubierta de oro cubierta de oro por dentro y por fuera, y tenía cuatro anillos colocados en los ángulos, por los cuales pasaban dos varas de madera de acacia (también cubiertas de oro) con que se transportaba. La palabra arca se traduce del hebreo arón (אָרוין), la cual literalmente significa caja. Sobre esta se colocaba el propiciatorio que era una plancha o tapadera de oro rodeada de dos querubines con sus alas extendidas.: “Haz un propiciatorio de oro puro, de un metro con diez centímetros de largo por setenta centímetros de ancho, y también dos querubines de oro labrado a martillo, para los dos extremos del propiciatorio. En cada uno de los extremos irá un querubín. Hazlos de modo que formen una sola pieza con el propiciatorio. Los querubines deberán tener las alas extendidas por encima del propiciatorio, y cubrirlo con ellas. Quedarán el uno frente al otro, mirando hacia el propiciatorio”, (Éxodo 25:17-20, NVI). Se dice que sobre el propiciatorio aparecía una luz sobrenatural, brillando entre los querubines lo cual representaba la presencia de Dios: “Coloca el propiciatorio encima del arca, y pon dentro de ella la ley que voy a entregarte. Yo me reuniré allí contigo en medio de los dos querubines que están sobre el arca del pacto. Desde la parte superior del propiciatorio te daré todas las instrucciones que habrás de comunicarles a los israelitas”, (Éxodo 25:21-22, NVI). Dentro del arca del testimonio se encontraban las tablas de la ley o decálogo (Éxodo 24:12), una vasija con un gomer de maná (Éxodo 16:33-35) y la vara de Aaron que reverdeció (Números 17:10).

 

LAS VESTIDURAS SACERDOTALES

 

“Harás llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; a Aarón y a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar hijos de Aarón. Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura”.

Éxodo 28:1-2

                Los capítulos 28 y 29 nos detallan muchas cosas en cuanto a los sacerdotes. Dios había elegido a la tribu de Leví para que fuese la tribu sacerdotal y escogió a Aarón y sus futuros descendientes para que uno de ellos fuese el sumo sacerdote. La función principal del sacerdote consistía en ministrar delante del Señor, representando al pueblo, ofreciendo sacrificios y holocaustos, así como cuidando del santuario. El capítulo 29 se nos detalla la consagración de los sacerdotes donde se les da instrucciones específicas de cómo tenían que consagrarse al servicio de Jehová: “Esto es lo que les harás para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes…”, (Éxodo 29:1). De igual forma, en Éxodo 28, el Señor da instrucciones precisas de cómo debían ser las vestiduras del sumo sacerdotes y prácticamente estas consistían en las siguientes partes: “Las vestiduras que harán son estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, la mitra y el cinturón. Hagan, pues, las vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes”, (Éxodo 28:4).

 

Vestiduras
Vestiduras del Sacerdote

1.      El efod. Estaba hecho oro, púrpura, carmesí, escarlata y lino fino, teniendo sobre las hombreras dos piedras de ónice, en las que estaban grabados los nombres de las doce tribus de Israel seis nombres en una piedra, y seis en la otra: “…y harán el efod de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, de obra primorosa. Tendrá dos hombreras que se junten a sus dos extremos, y así se juntará... Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel; seis de sus nombres en una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al orden de nacimiento de ellos” (Éxodo 28:6-7, 9-10).

2.      El cinto. Este era un cinturón que estaba hecho de los mismos materiales de los tejidos que el efod: “Y su cinto de obra primorosa que estará sobre él, será de la misma obra, parte del mismo; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido”, (Éxodo 28:8).

3.      El Pectoral iba colocado sobre el pecho, y era cuadrado y doble, conteniendo doce piedras preciosas, cada una de ellas diferente a las demás y estaba unido por cordones a las hombreras del efod: “Harás asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho; y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra sárdica, un topacio y un carbunclo; la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro. Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus”, (Éxodo 28:15-21).

4.      El Manto era de azul y en sus bordes tenía alternativamente granadas de azul, púrpura y carmesí y campanillas de oro, que sonaban cuando el sumo sacerdote andaba: “Harás el manto del efod todo de azul; y en medio de él por arriba habrá una abertura, la cual tendrá un borde alrededor de obra tejida, como el cuello de un coselete, para que no se rompa. Y en sus orlas harás granadas de azul, púrpura y carmesí alrededor, y entre ellas campanillas de oro alrededor”, (Éxodo 28:31-33).

5.      La Mitra era una especie de turbante tenía que una lámina de oro con la inscripción santidad al Señor, que estaba sobre la frente del sumo sacerdote: “Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella como grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVÁ. Y la pondrás con un cordón de azul, y estará sobre la mitra; por la parte delantera de la mitra estará”, (Éxodo 28:36-37).

6.      La Túnica y los Calzoncillos, eran la ropa interior del sumo sacerdote, hecha de lino, símbolo de justicia perfecta: “Y para los hijos de Aarón harás túnicas; también les harás cintos, y les harás tiaras para honra y hermosura. Y con ellos vestirás a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él; y los ungirás, y los consagrarás y santificarás, para que sean mis sacerdotes. Y les harás calzoncillos de lino para cubrir su desnudez; serán desde los lomos hasta los muslos”, (Éxodo 28:40-42).



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