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sábado, 24 de octubre de 2015

Recomendaciones para la vida cristiana (1 Corintios 16:13-15)


“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor. Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos”.
1 Corintios 16:13-15

INTRODUCCIÓN


            Antes de finalizar su primera carta a los corintios, el apóstol Pablo les hace algunas recomendaciones para la vida cristiana a sus lectores. Estas mismas pueden ayudarnos a tener una vida espiritual saludable y honrar a Dios en todo momento. Veamos en qué consisten.

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Recomendaciones para la vida cristiana

                               I.            VIGILAR NUESTRA VIDA CRISTIANA.


“Velad…”

            En primer lugar velad significa vigilar nuestra vida y comprobar que todavía nos encontramos en la fe verdadera. Charles H. Spurgeon dijo: “uno de nuestros principales cuidados debe ser el que nosotros mismos seamos salvos”. Esto significa que debemos detenernos en nuestra vida y evaluarla a la luz de la palabra de Dios, tanto nuestras acciones, creencias y evolución en el evangelio. Pablo le dijo a Timoteo que evaluara su vida y palabras ya que debía estar seguro que se encontraba en la fe verdadera: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”, (1 Timoteo 4:16). Como cristianos no podemos darnos el lujo de menguar nuestra vida devocional, nuestras oraciones, congregarnos, lectura de la Biblia, el servicio en un ministerio contribuyen a mantenernos en la fe, y por tanto, debemos asegurarnos de no abandonar estos hábitos santos.

            En segundo lugar, velad significa estar atentos de los ataques del diablo: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”, (1 Pedro 5:8). Como cristianos no podemos darnos el lujo de confiarnos y el exceso de confianza nos lleve a descuidar áreas de las cuales nuestro enemigo tome ventaja para perjudicarnos.

                            II.            FIRMES EN LA FE.


“estad firmes en la fe…”

            Estar firmes significa mantenernos constantes de la fe cristiana. Ser constante implica paciencia y perseverancia, dos cualidades sin las cuales no podemos mantenernos firmes. Uno de los problemas en la vida cristiana es perder nuestro primer amor, disminuir aquel entusiasmo e involucramiento que teníamos al inicio de nuestros primeros pasos en el evangelio. Esto es así porque el enemigo nos ataca de tal forma que busca desanimarnos, eliminarnos o mantenernos a la raya de nuestra pureza espiritual y servicio a Dios.

            Sabiendo todo esto el apóstol Pablo les dice a los creyentes que para poder permanecer firmes en medio del ataque del enemigo es necesario ponerse la armadura que Dios ha provisto para nosotros:

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”.
Efesios 6:13-17

            Es importante considerar separadamente cada parte de la armadura del cristiano:

1.      El cinturón de la justica: Nuestra integridad.
2.      La coraza de justicia: La salvación por fe.
3.      Las sandalias del apresto del evangelio: El anuncio del mensaje del evangelio.
4.      El escudo de la fe: Nuestras fuertes convicciones y confianza en Dios.
5.      El yelmo o casco de la salvación: Nuestra mente protegida por la palabra de Dios.
6.      La espada del Espíritu: La palabra de Dios.

                         III.            SER VALIENTE Y ESFORZADO.


“… portaos varonilmente, y esforzaos…”

            Otra recomendación importante que el apóstol Pablo nos da es la de portarnos varonilmente y esforzamos. Esto quiere decir ser valiente y no renunciar jamás aun cuando la situación sea intimidante. Estas mismas palabras fueron dadas a Josué cuando tomo el mando de Israel después de la muerte de Moisés:

“Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.
Josué 1:6-9

            Si nos damos cuenta, tres veces Dios exhorta a Josué a ser esforzado y valiente.  La primera es para que cumpla la misión que le encomendó de introducir a Israel a la tierra prometida y repartirles la tierra. La segunda es para cumplir la palabra de Dios. Y en general, le exhorta a ser valiente en cualquier parte o tarea que realice sabiendo que Dios está con él. La vida cristiana requiere valor y esfuerzo, para crecer en nuestra vida espiritual y de servicio necesitamos estas dos características para no atemorizarnos y retroceder.

                          IV.            HACER TODO CON AMOR.


“Todas vuestras cosas sean hechas con amor…”

            A todo esto hay que agregarle el amor. El amor  hacia Dios y nuestros semejantes nos ayudara a tener las intenciones correctas para hacer las cosas. El amor tiene que ser la fuete que nos motive a obedecer su palabra, a santificarnos, a servirle, etc. En ningún momento tenemos que hacer algo por temor, conveniencia o interés propio. El apóstol Pablo declaro que si amor, ni los dones o sacrificios personales valen:

“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve”.
1 Corintios 3:1-3

                             V.            EDIFICAR UNA VIDA DE SERVICIO A LOS SANTOS.


“Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos”.

            Finalmente, Pablo recomienda edificar una vida de servicio. En su carta elogia a la familia de Estéfanas, la cual se había dedicado al servicio de los santos. Si hay algo que debemos hacer en nuestra vida cristiana es descubrir aquel ministerio al cual Dios nos llama, y dedicarnos permanentemente a él. No por temporadas, o cuando todo vaya bien, sino, hasta que Cristo nos llame.

CONCLUSIÓN.


            El apóstol Pablo nos hace unas recomendaciones para nuestra vida cristiana. Estas son:

1.      Vigilar nuestra vida cristiana.
2.      Estar firmes en nuestra fe.
3.      Ser valientes y Esforzados.
4.      Hacer todo con amor.
5.   Edificar una vida de servicio a los demás.

Condiciones para escapar del juicio divino (Génesis 6:5-8)


“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.”.
Génesis 6:5-8

INTRODUCCIÓN


            Una de las historias que las personas más conocen de la Biblia es el relato del diluvio. En aquel entonces este vino como un terrible juicio sobre este mundo por causa del pecado del hombre, solo Noé y su familia escaparon de él. De igual manera la Biblia advierte que viene un periodo de gran tribulación para este mundo y a través de la vida de Noé podemos aprender tres condiciones fundamentales para escapar de los juicios que viene para esta tierra.

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El Juicio del diluvio

                               I.            MANTENERSE APARTADO DE LA INMUNDICIA DE ESTE MUNDO.


“… Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé”.
Génesis 6:9

            La primera condición para escapar de los juicios de Dios es alejarnos del pecado. La Biblia estipula en su palabra que el juicio está reservado para los pecadores: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”, (Romanos 1:18). En los tiempos antes del diluvio Noé se salvó porque era un varón justo y perfecto en sus generaciones. La Biblia promete que Dios salvara a sus escogidos de la ira venidera:

“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra”.
Apocalipsis 3:10

                            II.            OBEDECER LA PALABRA DE DIOS.


“Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera… Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó”.
Génesis 6:13-14, 22

            La segunda condición para escapar de los juicios de Dios es obedecer su palabra. La Biblia enseña como Noé obedeció al Señor en todos los detalles al momento de construir el arca. Muchas veces podemos cometer el error de cuestionar la palabra de Dios al pensar que sus mandamientos son obsoletos o que podemos decidir cueles cumplir. Pero no es así. La palabra se obedece sin preguntar nada, es una cuestión de fe y la obediencia en ella nos traerá salvación y  bendiciones.

“Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”.
Santiago 1:21

                         III.            ESPERAR CON PACIENCIA LAS PROMESAS DE DIOS.


“Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación… Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra”.
Génesis 7:1, 10

            Finalmente, para escapar del juicio de Dios debemos esperar con paciencia las promesas de Dios. El Señor nos ha prometido la vida eterna y escapar de la gran tribulación que viene para este mundo, pero muchas veces podemos desesperarnos al ver que esto no ocurre de inmediato en nuestra vida. Noé tuvo paciencia y entro en el arca cuando Dios se lo ordeno, esperando 7 días hasta que finalmente el diluvio comenzó y todos perecieron. El apóstol Pedro nos habla de cómo los hombre piensan en la tardanza de la segunda venida del Señor cuando lo que realmente está haciendo es dando más tiempo para que los hombres se arrepientan.

“Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Más, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”.
2 Pedro 3:6-10

            Lo cierto es que en su palabra esta estipula el fin de este mundo y el juicio de los pecadores, no importa cuánto tiempo pase, su palabra se cumplirá. Lo que tenemos que hacer, es como Noé, creer en su palabra y esperar pacientemente que se cumpla todo lo que ha prometido.

            CONCLUSIÓN.


            Como Noé, nosotros podemos escapar de los terribles juicios que viene para este mundo, lo que tenemos que hacer es:

1.      Apartarnos de la inmundicia de este mundo.
2.      Obedecer la palabra de Dios.
3.      Esperar pacientemente en sus promesas.

¿Por qué el Evangelio es un mensaje para el hombre? (Proverbios 8:4)

“Oh hombres, a vosotros clamo; dirijo mi voz a los hijos de los hombres”.
Proverbios 8:4

INTRODUCCIÓN


            En el versículo anterior podemos oír la voz de nuestro Señor Dios dirigiéndose a todos nosotros: Oh hombres, a vosotros clamo; dirijo mi voz a los hijos de los hombres. De acuerdo a estas palabras el mensaje que está contenido en todo el evangelio no es para los animales o seres angelicales, sino que es exclusivo del hombre.  Dios en su infinita misericordia nos ha regalado un libro maravilloso que llamamos Biblia cuyo contenido es una declaración directa para el hombre. Pero, por qué decimos que el mensaje contenido en este libro y que se anuncia es para el hombre. Veamos al menos dos razones para creer en ello.
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El Evangelio es un Mensaje para el hombre

                               I.            PORQUE LE MUESTRA DÓNDE ESTÁ SU PROBLEMA.


En primer lugar, el evangelio es un mensaje exclusivo para el hombre porque le muestra donde está su problema. Como todo libro de un buen fabricante, puede mostrar las razones por las cuales puede fallar su funcionamiento, así el evangelio de Cristo le presenta al hombre que la fuente de todos sus problemas y la condenación misma es el pecado. En el libro de Génesis se nos enseña cómo fue que el pecado entro a los hombres por medio de la desobediencia de Adán:

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
Romanos 5:12

Y a partir de allí se muestra la vida de maldad que el hombre ha tenido. Desde su rebelión el en Huerto del Edén, la historia del hombre ha sido de completa rebelión a Dios, razón por la cual han venido diferentes juicios como el diluvio, la confusión de lenguas en Babel, el castigo de Sodoma y Gomorra, la cautividad de Israel por los Asirios, la destrucción de Jerusalén y su Templo, la caída de Babilonia, entre otros.

El mensaje del Evangelio le muestra al hombre donde está su problema y que consecuencias le traerán:

1.      Espiritualmente está muerto, incapaz de obedecer a Dios: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”, (Efesios 2:1-2).
2.      Su naturaleza es siempre a hacer lo malo y es incapaz de agradar a Dios: “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu… Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;  y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”, (Romanos 8:5, 6-7).
3.      En sus pecados se encuentra condenado al castigo eterno: “El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él”, (Ezequiel 20:18).

                            II.            PORQUE LE OFRECE EL REMEDIO PARA SU MAL.


En segundo lugar, el evangelio es un mensaje para el hombre porque le muestra el remedio para su mal. Sin este componente, el evangelio de Cristo estaría incompleto, solo señalando nuestras maldades y mostrándonos un destino inexorable en las llamas del infierno. No obstante, El evangelio no solo señala el pecado, sino también le muestra al hombre como escapar de sus terribles consecuencias.  Es por medio de la fe en Jesús que el hombre puede ser salvo:

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.
Juan 5:24
Jesús nos da la seguridad de nuestra salvación al decirnos que vasta la fe en sus palabras para acceder a este precioso don. Él es el redentor de nuestras almas, fue al Calvario a pagar por nuestros pecados para que por medio de su sacrificio pudiésemos escapar de la condenación eterna.

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.
2 Corintios 5:21

CONCLUSIÓN.



En este sentido, el evangelio es un mensaje completo para el hombre, mostrándolo como pecador pero mostrándole simultáneamente el camino que tiene que tomar a la redención que es en la fe en Cristo Jesús.

La Biblia: Su Origen


“Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel”.
Éxodo 34:27

INTRODUCCIÓN

La Biblia es uno de los libros más antiguos con los cuales cuenta el mundo actual y sus orígenes se remontan a los inicios de los mismos israelitas como nación. Con las palabras ordenadas a Moisés: Escribe tú estas palabras  (Éxodo 34:27) se inicia un proceso de elaboración de 66 libros sagrados que tardaría un periodo de 1600 años en terminar. En esta sección consideraremos los primeros materiales en los cuales fue elaborada la Biblia, así como sus orígenes y quienes se encargaron de su fiel reproducción hasta llegar a las actuales traducciones.

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La Biblia: Su Origen

ORIGEN DE SUS LIBROS


                Con la liberación de Israel de Egipto, Dios hace pacto con ellos en el Monte Sinaí y les da alrededor de 613 leyes las cuales tenían que obedecer y así serian bendecidos por Dios entre todas las naciones: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra”, (Deuteronomio 28:1). Estas leyes tendrían que ser enseñadas por los sacerdotes y levitas a todo el pueblo, incluyendo sus extranjeros: “Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley”, (Deuteronomio 31:12). También Dios les pidió a los padres enseñar estas leyes a sus hijos, repitiéndolas constantemente y escribiéndolas en los postes de sus casas: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”, (Deuteronomio 6:6-9). Con todas estas ordenanzas los israelitas le dieron una gran importancia a la palabra de Dios que comenzaron a escribirla y conservarla. Por ejemplo, vemos como Moisés labro en piedra los Diez Mandamientos y los guardo en el Arca del Testimonio: “En aquel tiempo Jehová me dijo: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube a mí al monte, y hazte un arca de madera; y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste; y las pondrás en el arca”, (Deuteronomio 10:1-2). Esto aparte de otras ocasiones donde le ordeno escribir las leyes que él le había ordenado enseñar a Israel: “Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel”, (Éxodo 34:27). Así nacen los cinco libros de la Ley. Es a partir de aquí que la historia de Israel que esbozaba en forma de sombras la venida del Mesías comienza a escribirse, y surgen hombres que fueron considerados profetas para Israel tales como Josué, Samuel y otros de carácter anónimo que documentaron los acontecimientos que hoy se encuentran registrados en los libros históricos del Antiguo Testamento. Respecto a los autores de estos libros Edward J. Young dice: “Los autores de estos libros, quienes hayan sido, eran hombres que tenían el oficio de profetas. En el Israel de aquel tiempo, era un oficio especial y único. El profeta era un israelita que actuaba como mediador entre Dios y el hombre. Así como el sacerdote representaba al pueblo ante Dios, así el profeta representaba a Dios ante el pueblo. En un sentido muy especial por lo tanto, era el que recibía la revelación. Dios implantaba sus palabras de tal manera en la boca del profeta, que el mensaje que éste entregaba, resultaba ser la misma Palabra de Dios”. También se llegaron a apreciar como Escritura algunas obras de carácter poéticas escritas en su mayoría por el rey David y Salomón, los cuales con el tiempo formaron los libros poéticos que hoy conocemos. Finalmente, se llegó a incluir en el canon hebreo los libros de los profetas que Dios levanto para amonestar a la nación de Israel y Judá, tanto antes, durante y después del exilio para finalizar con Malaquías. A estos, Dios les ordeno que escribieran las palabras que les daba, tal y como lo vemos en Jeremías: “Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado”, (Jeremías 30:2), o en Habacuc: “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella”, (Habacuc 2:2).

                De esta forma se concibieron los libros del Antiguo Testamento los cuales fueron fielmente copiados por un grupo especial que los judíos llamaron escribas. Estos eran tan meticulosos con la transcripción de los libros inspirados que al finalizar con ellos contaban una por una las letras para asegurarse que tuviesen el número correcto y evitar errores. Este grupo cobro mayor importancia después del exilio, con el sacerdote Esdras el cual era un escriba diligente el cual, según la tradición, es el autor de algunos libros como Esdras, 1 y 2 Crónicas y el Salmo 119: “Este Esdras subió de Babilonia. Era escriba diligente en la ley de Moisés…”, (Esdras 7:6). A este Esdras se le atribuye el haber recopilado todos los libros del Antiguo Testamento y ordenarlos en un solo volumen, cobrando a partir de él una inmensa importancia la conservación y enseñanza del mismo. Fue durante su ministerio que la enseñanza de la palabra de Dios se vio relacionada con los escribas: “El escriba Esdras estaba sobre un púlpito de madera que habían hecho para ello, y junto a él estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías a su mano derecha; y a su mano izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam. Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento”, (Nehemías 8:4-5). Y así fue hasta los tiempos de Jesús, donde junto con la secta de los fariseos y saduceos, los escribas tenían un protagonismo muy especial como doctores de la ley.

                Con el primer advenimiento de Cristo a la tierra y la fundación de la iglesia el Nuevo Testamento se abre paso en tiempos del imperio romano. Sus autores fueron los apóstoles del Cordero, como Mateo, Pedro y Juan, y otros discípulos que gozaron del buen testimonio y respaldo apostólico, como Marcos que escribió supervisado por Pedro, Santiago y Judas, hermanos de Jesús, Lucas y Pablo. Entre los primeros escritos tenemos la carta de Santiago que data aproximadamente del 40 d.C. y las cartas a los Tesalonicenses que se fecha alrededor del 51 d.C. La mayorías de cartas se escribieron entre el año 51 d.C. al 67 d.C., siendo el ultimo Apocalipsis que se escribió por el año 96 d.C. Paradójicamente los Evangelios fueron los últimos en ser escritos, siendo el Evangelio según Juan el más tardío con una fecha aproximada del 85 d.C. La mayoría de los escritos del Nuevo Testamento fueron el resultado de la defensa contra la fe que estos padres apostólicos tuvieron que hacer en contra de doctrinas erradas relacionadas con la divinidad de Jesús y el tema de la salvación sin obras. En ellas también los autores abordaron temas de instrucción doctrinal, la vida cristiana cotidiana y recomendaciones orientadas a resolver problemas dentro de la misma iglesia.

                De esta forma, los escritos del Nuevo Testamento se unieron con los del Antiguo para formar lo que hoy conocemos como la santa Biblia.

MATERIALES UTILIZADOS


               En el mundo antiguo existían ciertos materiales que se utilizaban para la escritura de los documentos, y muchos de ellos fueron utilizados para la elaboración de la Biblia. Estudiarlos nos ayuda a comprender un poco el origen de los libros de las Sagradas Escrituras. Hoy en día son muy pocos los manuscritos antiguos que se tienen del Antiguo Testamento ya que los escribas judíos solían enterrar las copias antiguas y no las conservaban. Contrario a los documentos antiguos del Nuevo Testamento, existen muchas copias en la actualidad. Veamos cuales eran estos materiales.

Papiro.

    Era uno de los materiales más utilizados en el antiguo mundo y al mismo tiempo el más frágil ya que no era muy resistente en las partes desérticas de palestina. Era elaborado de las cañas de una arbusto acuático llamada papiro que creía en lagos y ríos pocos profundos en las partes de Egipto y Siria, especialmente en el delta del Nilo: “El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos”, (Isaías 35:7). Su caña gruesa y triangular de 6 cm de largo produce flores largas abiertas en forma de sombrilla. La palabra generalmente se traduce por "juncos" en la versión Reina Valera. Su extremo superior en forma de abanico aparece en diseños egipcios y es un símbolo del Bajo Egipto. Sus tallos, atados en manojos se usaban para hacer botes: “¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los ríos de Etiopía; que envía mensajeros por el mar, y en naves de junco sobre las aguas! Andad, mensajeros veloces, a la nación de elevada estatura y tez brillante, al pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos”, (Isaías 18:1-2). Además, de la fibra se elaboraban sandalias, vestidos y arquillas. Para producir el papiro se desprendían tiras de 32 a 36 cm de largo de la corteza de la planta las cuales eran golpeadas y prensadas sobre la superficie de madera. Este material se embargaba en grandes cargamentos desde el puerto Biblos, de donde se piensa que proviene el término griego para libros, biblos.

                Entre los documentos bíblicos encontrados se tienen fragmentos de Deuteronomio 5 y 6 que datan del siglo II a.C. De la Septuaginta han sobrevivido muchos fragmentos que datan del siglo II a.C. Los escritos originales del Nuevo Testamento no lograron conservarse, pero existen copias fragmentarias de las mismas en papiro que datan del siglo II d.C. y copias completas que datan del Concilio de Nicea del 325 d.C. Posteriormente, Eusebio de Cesarea recibió la orden de Constantino emperador romano de proveer en el mismo material un texto completo del Nuevo Testamento. Actualmente se contabilizan cerca de 241 manuscritos antiguos del Nuevo Testamento escritos en papiro.

Pergamino.


                El pergamino era otro material antiguo sobre el que se solía escribir. Su nombre proviene del griego que significa membrana y a veces se traduce como piel. Era un material muy durable contrario al papiro ya que era elaborado de la piel de animales como ovejas, cabras, antílopes y otros. Las pieles eran sometidas a un baño de cal que facilitaba descarnarlas para posteriormente ser lavadas, raspadas y estiradas siendo cubiertas con capas de albayalde. Su color final era blanco, pero podía ser teñida con azafrán o tintura purpura. Una tradición antigua afirma que el proceso de preparar pergaminos se inventó en Pérgamo, de donde deriva su nombre, durante el reinado de Eumenes II, cuando el rey Tolomeo V de Egipto prohibió la exportación de papiros, el material de escribir más común de la antigüedad.  Sin embargo, documentos fechados sobre pergaminos de comienzos del s II a.C. descubiertos en Dura Europos, sobre el Éufrates, demuestran que el pergamino también se producía en otros países desde una fecha muy temprana.  Josefo menciona que en su tiempo existían escrituras hebreas sobre ese material. Pablo hace una referencia a este material cuando le pide a Timoteo que le traiga los libros, especialmente los rollos, que eran pergaminos: “Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos”, (2 Timoteo 4:13).

                Fue en el siglo IV d.C. que la iglesia elaboro varias copias de la Biblia en pergamino, de los cuales los más los famosos son los Códices Sinaítico, Vaticano y Alejandrino. También entre los manuscritos antiguos encontrados en el Mar Rojo es encontraron algunos elaborados de pergamino.

Vitela.


                La vitela era un material elaborado de piel de ternero generalmente teñida de purpura. En la actualidad se conservan manuscritos bíblicos antiguos escritos de este material, entre los cuales hay algunos fechados del 1500 a.C.

DIVISIONES EN CAPÍTULOS Y VERSÍCULOS


                Originalmente cada libro de la Biblia se escribió sin ninguna división en capítulos y versículos; sin embargo, con los años estos surgieron. Entre las primeras divisiones tenemos las realizadas al Pentateuco por el Sanedrín judío alrededor del 586 a.C. En total se realizaron 154 agrupaciones y 50 años más tardes concluyeron en 54 secciones mayores divididas a su vez en 669 más pequeñas para facilitar su aprendizaje y lectura en un año. Fue Jerónimo en el siglo III d.C. que introdujo capítulos y versículos en su traducción de los idiomas originales al latín conocida como la Vulgata Latina. La También los griegos realizaron divisiones, los más antiguos datan del 350 d.C. que se encuentran en el Códice Vaticano. También a partir del 900 d.C. comienzan a aparecer las primeras divisiones en versículos, y se le atribuye al arzobispo Esteban Langton en el siglo 13 que dividió la Biblia en capítulos y versículo como la conocemos hoy.

ORIGEN DE LAS VERSIONES ANTIGUAS


               En la actualidad no se cuenta con algún manuscrito que se pueda aseverar que es el original que se escribió, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, pero se cuentan con algunas copias y versiones antiguas que se creen que fueron copiadas o traducidas de estos originales. Veamos algunas de ellas.

La Septuaginta.


                Esta es considerada la primera versión en otro idioma del Antiguo Testamento, del hebreo al griego. Data del 250 a.C. y fue bajo el auspicio Ptolomeo II Filadelfo (284-246 a. C.), que gobernaba en Egipto, el cual al darse cuenta que la única obra que no había sido traducido al griego era el libro Sagrado de los judíos, el Tanaj (el Tanaj es el Antiguo Testamento que todos conocemos), solicitó al sumo sacerdote de Jerusalén que se tradujera. De acuerdo a la tradición judía, fueron alrededor de 72 rabinos que se reunieron en la ciudad de Alejandría, en Egipto, que se dedicaron a esta tarea. Por eso a la Septuaginta también se le conoce como la versión de los 70 o LXX.

La Peshita o Texto Siríaco.


               Prácticamente es una traducción de toda la Biblia en lengua siria cuya fecha es incierta, posiblemente escrita entre el siglo I o II d.C. La palabra Peshita significa claro o literal, debido a su fidelidad respecto a los originales griego y hebreo.

La Vulgata Latina.


                Esta es la tercera traducción que se realizó de la Biblia completa de los originales hebreos y griegos al latín. Su traductor fue Jerónimo, un erudito en idiomas que se fue a Belén en el siglo IV d.C. donde termino su obra. La Vulgata no solo contiene los 66 libros de la Biblia, sino también incluye 11 libros apócrifos. En la actualidad es la versión autorizada por la Iglesia Apostólica, Católica y Romana, sin embargo, el protestantismo no acepta los 11 libros apócrifo como inspirados por Dios.


             El Textus Receptus.



El Textus Receptus es un término en latín que significa Texto Recibido, y es una copia del Nuevo Testamento al idioma griego realizado por Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI. Erasmo utilizo textos griegos no tan antiguos y parte del apocaliosis de la Vulgata Latina para realizar su obra de traducción, los cuales estaban muy dañados y hoy en día no son tan fidedignos como los más tempranos que se han descubiertos. Muchas traducciones que se realizaron de la Biblia se apoyaron en el Textus Receptus, tales como la Biblia en alemán de Lutero, la Biblia en Frances de Pierre Robert Olivétan, la Biblia del Oso de Casiodoro de Valera, la Biblia en inglés, la King James Version, entre otras más. 

El Códice Sinaítico.


               En una copia antigua de la Biblia en griego uncial (solo utiliza letras mayúsculas) que data del siglo IV d.C. que fue adquirida en República Soviética de Rusia por Gran Bretaña en 1933 y que ahora se encuentra en el Museo Británico.

El Códice Alejandrino.


                Se cree que probablemente se escribió en el siglo V d.C. y es una copia antigua de toda la Biblia en griego a excepción de 40 hojas que se perdieron. Actualmente se encuentra en el Museo Británico.

Códice Vaticano.


                Es una copia antigua de la Biblia en griego que originalmente contenía todos los libros de la Biblia, pero en la actualidad no se conservan partes de ellos. Escrito probablemente en el siglo IV d.C. se conserva en la Biblioteca del Vaticano.

ORIGEN DE LAS VERSIONES ESPAÑOLAS


                 Las primeras traducciones de la Biblia al español datan del periodo Medieval en España a finales del siglo XII y principios del XIII, pero lamentablemente no se conservan ninguna de ellas. Sin embargo, se conservan otras más tardías como la Biblia Alfonsina que es una traducción del Antiguo Testamento de la Vulgata del año1260, La Biblia de Alba traducida por el rabino Moisés Arragel en 1430 y que se encuentra en la biblioteca de Alba, y otras traducciones parciales como los Evangelios y Epístolas en 1450 por Martin A. Lucena y el Pentateuco por un grupo de judíos desterrados de España por la Inquisición romana. No obstante, fue durante el periodo de la Reforma que la traducción de la Biblia tuvo mayor auge, entre las más destacadas podemos mencionar las siguientes.

Los Salmos, los Evangelios y las Epístolas.


                Juan de Valdés, uno de los primeros reformadores españoles, tradujo en 1534 una versión de los Salmos, los Evangelios y las Epístolas al español, la cual resulto ser una hermosa pieza del lenguaje castellano.

El Nuevo Testamento de Enzinas.


                Esta fue probablemente la primera traducción que se hizo del Nuevo Testamento de los textos griegos originales. Esta obra fue hecha en 1543 por Francisco de Enzina.

La Biblia de Ferrera.


                Fue en tiempos de la inquisición romana que un grupo de judíos que escaparon de España y Portugal  y se establecieron en Ferrera, Italia, tradujeron el Antiguo Testamento en 1553. Esta traducción fue literalista a tal punto que está llena de hebraísmos haciendo su comprensión difícil.

El Nuevo Testamento de Pérez.


                Juan Pérez de Pineda, quien murió quemado por la inquisición, realizo en 1556 una versión corregida del Nuevo Testamento y los Salmos que se publicó en Ginebra basándose de las traducciones de Juan de Valdés y Francisco de Enzinas.

La Biblia del Oso.


                Es considerada la primera traducción completa que se tuvo al idioma castellano y prácticamente se tradujo de dos fuentes, en el caso del Antiguo Testamento, de lo que se conoce hoy como la Biblia de Bomberg (1524-1525), una obra traducida del hebreo al español por el judío Jacob ben Hayim ibn Adonijah, y en el caso del Nuevo Testamento, del Textus Receptus de Erasmo. Fue traducida por Casiodoro de Reina, notable oriundo de Sevilla, España, el cual fue criado en un monasterio desde pequeño hasta destacar como un excelente orador. Por abrazar la reforma huyo de la persecución de la inquisición romana a Basilea, Suiza, en donde realizo su traducción en 1569. Es popularmente conocida con el nombre de la Biblia del Oso ya que en su portada aparece un oso comiendo de la miel de una colmena, simbolizando el deleite que encuentra el cristiano en la palabra de Dios. La Biblia del Oso consta de 3 partes, amonestaciones al lector, el Antiguo Testamento incluyendo libros apócrifos y el Nuevo Testamento.

Versión Reina Valera.


                Cipriano de Valera dedico 20 años a la revisión de la traducción de la Biblia del Oso de Casiodoro de Reina, esta nueva revisión se llamó la Biblia del Cántaro por la ilustración en su portada, un hombre plantando un árbol, mientras otro lo riega con agua que sale de un cántaro. Finalmente, después de introducir algunos cambios, publico la versión en 1602, en Amsterdam, Holanda. Aparte de algunos leves cambios, saco los libros apócrifos de entre los libros canónicos del Antiguo Testamento y los puso en una sección aparte. Cipriano de Valera fue un ilustre escritor y amigo de Casiodoro de Reina y Juan Pérez, y como ellos, tuvo que huir de España en 1557 debido a la inquisición. Hoy en día su versión se conoce como la Biblia Reina Valera y se ha convertido en la reina de las Biblias de habla española alrededor del mundo. Desde entonces las Sociedades Bíblicas Unidas han sacado millones de copias de esta Biblia, realizando varias revisiones, tales como en 1906, 1960, 1995, 2006 y así sucesivamente.

Versiones Católicas.


                También los católicos han realizado sus traducciones de la Biblia, especialmente de la Vulgata y el Códice Vaticano. Entre las versiones más destacadas publicadas en España tenemos la de Felipe Scío de San Miguel, en 1793, la Versión Torres Amat publicada en 1825 por Félix Torres Amat, la Nacar-Colunga de 1944 elaborada por Eloino Nacar Fuster y Alberto Colunga, la versión Palabra de Dios publicada por la editorial Verbo Divino en 1964, la Biblia Jerusalén, de 1967, entre otras versiones.

Otras Versiones.

               
                 En la actualidad existen otras versiones de la Biblia en el idioma español, como la versión Dios Habla Hoy, que distribuye sus Biblias tanto al pueblo evangélico como a los católicos, incluyendo para estos últimos los libros apócrifos. También destaca para este tiempo la Nueva Versión Internacional (NVI), tanto en español como el inglés que es el resultado del trabajo de varios eruditos de diferentes disciplinas como la psicología, la arqueología, lingüística, historia antigua, entre otros, los cuales traducen la Biblia a un lenguaje más actualizado y basado en manuscritos hebreos y griegos de mayor fidelidad.

ORIGEN DE LAS VERSIONES INGLESAS


               También la Biblia fue traducida al idioma de los anglosajones, específicamente en Inglaterra. Se hicieron muchos intentos por traducir la Biblia al inglés, entre estos están algunos pasajes del libro de Génesis que fueron parafraseados al inglés en un monasterio de Whitby por Caedmon en el año 670 d.C. También en el año 735 d.C. el erudito distinguido Beda completo su traducción del Evangelio según Juan. Más tarde el rey Alfredo (849-901 d.C.) realizo una traducción de los Salmos y el Decálogo.

                Entre los primeros traductores de la Biblia completa está John Wiclyffe, un erudito de Oxford y predicador de parroquia, mejor conocido como la estrella matutina de la reforma. Wiclyffe completo su obra en el año 1384 traduciéndola directamente de la Vulgata Latina, sin embargo, ahora solo sobreviven 170 ejemplares ya que no sobrevivieron muchos volúmenes ya que se hicieron las copias a mano. Guillermo Tyndale fue un prominente erudito bíblico cuyo anhelo era hacer llegar la palabra de Dios al campesino ignorante en su propio idioma ya que era prohibido por la iglesia Católica difundirla en cualquier otro idioma que no fuera el latín. Para cumplir sus objetivo decidió traducir la Biblia completa, no de la Vulgata, sino de los originales textos en hebreo y griego. Completo su obra en 1530, sin embargo, años después fue capturado y acusado de herejía por los jerarcas católico y condenado a muerte. Después de su muerte su obra se volvió popular a tal punto que le realizaron algunas revisiones y la imprimieron con muy pocas correcciones en tiempos del rey Enrique VIII.


En 1604 el rey Jacob I de Inglaterra dio su autorización para que se hiciera una nueva versión de la Biblia para lo cual comisiono a 54 eruditos para este trabajo, aunque solo se conocen los nombre de 47.  Estos trabajaron en 6 grupos, dos en Wetsminster, dos en Cambridge y dos en Oxford, examinando exhaustivamente la versión de Tyndele y revisaron los textos originales del hebreo y griego para obtener una obra lingüística hermosa la cual fue publicada en 1611. En Estados Unidos se conoce como la versión del rey Jacob, o James King Version, mientras que en Inglaterra se conoce como la versión Autorizada, o Autorized Version. Como La Reina Valera, la James King Version se ha convertido en la versión favorita de este pueblo. Otras versiones se han creado en el idioma inglés, tratando de proporcionar la Biblia en un idioma más contemporáneo ya que algunas palabras han cambiado de significado o caído en desuso, de allí que existan otras versiones como la English Standard Version (Version Estandar en Ingles) y la New International Version (Nueva Version Internacional); pero aun con todo esto la James King Version no ha perdido su preferencia entre el pueblo de habla inglesa.