domingo, 21 de abril de 2019

Las últimas 7 palabras de Jesús (Lucas 23:34)




“Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes”.
Lucas 23:34

INTRODUCCIÓN

           
Todos los años en lo que muchos llaman Semana Santa se recuerdan los padecimientos de Cristo en la cruz del Calvario. Cristo vino a esta tierra a morir por nuestros pecados para que todo aquel que cree en Él sea salvo, y lo cierto es que aun en sus últimas palabras podemos encontrar el verdadero significado de su muerte, la cuales fueron dichas estando colgado en gran agonía en la cruz. Consideremos estas últimas siete palabras.


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Las últimas 7 palabras de Jesús

 

                               I.            SUS  ÚLTIMAS PALABRAS NOS MUESTRAN SU GRAN MISERICORDIA.


“Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes”.
Lucas 23:34

Es increíble considerar su gran amor, que a pesar de haber atravesado por un terrible proceso de torturas, donde fue escupido, azotado y golpeado, haber sido obligado a cargar el madero donde seria crucificado, sufrir el dolor de que sus manos y pies fueran atravesados por clavos, ser colgado en la cruz y sufrir las burlas de sus enemigos, aun después de todo eso es increíble considerar su gran misericordia hacia la humanidad al interceder al Padre por sus enemigos: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Aquí encontramos una palabra que cobrar gran importancia en el evangelio, el perdón de Dios. Ciertamente como pecadores no merecemos más que el castigo eterno, pero Dios en su enorme misericordia nos da su perdón y la vida eterna, misericordia en lugar de castigo, gracia en lugar de juicio.

                            II.            SUS ÚLTIMAS PALABRA NOS RECUERDAN LA OPORTUNIDAD QUE TENEMOS DE SER SALVOS.


“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Lucas 23:43

Estas palabras fueron dirigidas por Jesús a un pobre ladrón moribundo que había sido colgado a su lado. La Biblia nos dice que dos malhechores habían sido crucificado a su lado: “Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda”, (Lucas 23:33). De estos uno injuriaban a Jesús; pero otro vuelto en arrepentimiento reprendió a su compañero y le suplico a Jesús misericordia: “Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”, (Lucas 23:39-42). Y he aquí la respuesta de Jesús: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Esto nos hace reflexionar en la oportunidad que los hombres tenemos de aprovechar la oportunidad para ser salvos, aquí habían dos hombres, ambos en agonía, uno se aferró en su maldad hasta el último momento, pero el otro reconoció sus pecados y aprovecho la oportunidad para suplicarle a Jesús que le perdonara y le permitiera estar con Él en el paraíso. Quiera Dios que todos seamos como este último y no muramos en nuestras maldades desaprovechando la oportunidad que Cristo nos ofrece en esta vida de ser salvos.

                         III.            SUS ÚLTIMAS PALABRAS NOS MUESTRAN LO MUCHO QUE SUFRIÓ AL CARGAR CON TODOS NUESTROS PECADOS.


“Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”.
Mateo 27:46

En sus últimas palabras podemos encontrar su gran angustia por cargar los pecados de todo el mundo y la gran soledad que experimento cuando su Padre se apartó de su lado. Antes de ir a la cruz, Jesús expresaba su angustia por lo que le esperaba ya que sabía que aparte de todos los sufrimientos que le esperaban tenía que cargar con todos nuestros pecados: “Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora”, (Juan 12:27). Por causa de los pecados que cayeron sobre Él la presencia del Padre se apartó y esto provocó una gran angustia en su vida ya que se sintió solo. Por tanto, los cristianos que hemos sido justificados no podemos volver a nuestros antiguos pecados porque estos trajeron una gran angustia y soledad a nuestro Señor.

                          IV.            SUS ÚLTIMAS PALABRAS NOS MUESTRAN EL INTERÉS QUE TIENE POR NUESTRO BIENESTAR.


“Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”.
Juan 19:26-27

A pesar de que Jesús se encontraba en medio de una gran agonía, el continuaba pensado en el bienestar de los demás. Él sabía que su madre quedaría impactada después de haber presenciado todo la tortura a la que el Hijo de Dios había sido sometido, fue allí donde sintió misericordia por ella y le pidió a Juan, uno de sus discípulos que la cuidara por Él, y así ocurrió: “Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”, (Juan 19:27). De igual forma Jesús tiene cuidado de todos nosotros, en esta vida podemos estar seguros que aunque no exista un ser humano que se preocupe por nosotros, pero hay alguien que si se interesa por nuestro bienestar, este es Jesús.

                             V.            SUS ÚLTIMAS PALABRAS NOS MUESTRAN SUS SUFRIMIENTOS COMO HOMBRE.

“Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed”.
Juan 19:28

Aun en medio de sus últimos momentos de vida nuestro Señor se preocupó por cumplir las profecías del Antiguo Testamento porque estas palabras que declaro estando crucificado eran el cumplimiento de un Salmo: “Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre”, (Salmo 69:21). Sus palabras: Tengo sed, nos muestran su gran humanidad. Jesús no se enfrentó a la cruz como Dios, sino que se despojó de sus atributos divinos y se hizo hombre, experimentando sus sufrimientos como un verdadero ser humano, porque hasta sintió sed en su agonía. Por tanto, nosotros tenemos un Dios que sabe comprender nuestro sufrimiento y debilidades porque las experimento como hombre.

                          VI.            SUS ÚLTIMAS PALABRAS NOS CONFIRMAN QUE TODO ESTÁ HECHO.


“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”.
Juan 19:30

En estas palabras encontramos la garantía de que todo lo referte a nuestra salvación esta hecho: Consumado es. Jesús vino a esta tierra a cumplir una misión específica: morir en la cruz del Calvario para que todo aquel que cree en Él sea salvo, así hoy, para los que hemos creído, ya nuestra salvación ha sido consumada porque nuestro Señor conquisto la muerte en la cruz. La fe en el evangelio no consiste en lo que nosotros podemos hacer, como en otras religiones se exige, sino descansa en lo que otro ya hizo, y este es nuestro Señor y Dios Jesús.

                       VII.            SUS ÚLTIMAS PALABRAS NOS ASEGURAN QUE HOY ESTÁ CON EL PADRE.


“Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró”.
Lucas 23:46

Finalmente, sus últimas palabras antes de morir nos aseguran que hoy esta con el Padre. Jesús cumplió su misión y hoy está sentado a la diestra del Padre y se le ha dado toda autoridad para perdonar pecados, el murió, pero resucitó al tercer día y hoy tenemos la plena certeza que ha ido a preparar un lugar para nosotros y donde Él está un día estaremos si creemos en el Hijo de Dios.

CONCLUSIÓN.


Antes de que Jesús muriese estando colgado en la cruz del Calvario Jesús pronuncio siete palabras que los evangelios registraron y de  las cuales podemos aprender mucho y fortalecer nuestra fe. Estas son:

1.      Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34): Nos enseñan que en Él  podemos encontrar misericordia y no castigo.
2.      De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso (Lucas 23:43): Nos recuerdan la oportunidad que Jesús nos da en esta vida de arrepentirnos y ser salvos antes de morir.
3.      Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mateo 27:46): Nos recuerdan la gran angustia que nuestro Señor sintió cuando recayeron sobre Él todos nuestros pecados y su Padre se alejó de su lado, de lo abominable que es el pecado.
4.      Mujer, he ahí tu hijo… He ahí tu madre (Juan 19:26-27): Estas palabras nos recuerdan el gran interés que Jesús tiene por nuestro bienestar.
5.      Tengo sed (Juan 19:28): Sus palabras nos recuerdan como padeció como verdadero hombre despojándose de su divinidad ya que hasta sed experimento.
6.      Consumado es (Juan 19:30): Esta es la confirmación que todo lo referente a nuestra salvación está terminado, lo único que debemos hacer es creer.
7.      Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (Lucas 23:46): Finalmente, estas palabras nos indican que Jesús hoy está con el Padre, sentado a su diestra y ha ido a preparar un lugar para nosotros para que donde Él está un día allí estaremos si creemos en el Hijo de Dios.



sábado, 20 de abril de 2019

Tensión, Valentía y Victoria (Juan 12:27-33)


“Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado. Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir”.
Juan 12:27-33

INTRODUCCIÓN


              Una vez más el apóstol Juan nos ofrece una sección cuyo texto es exclusivo de él. En estos versículos el Señor Jesucristo anuncia nuevamente su muerte pero ahora al hacerlo expresa su gran angustia ya que sabía muy bien todo el dolor y escarnio que le esperaba. Muchos creen que ser valiente significa no tener miedo, pero se equivocan porque uno puede experimentar el miedo y la tensión del momento pero aun así enfrentar su destino con determinación y hoy nuestro Señor nos enseña esto a través de sus palabras y acciones.

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Tensión, Valentía y Victoria

LA TENSIÓN QUE LE PROVOCABA LA MUERTE QUE LE ESPERABA


“Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora”.
Juan 12:27

               Actualmente Jesús está viviendo su última semana, Él sabía que había venido a este mundo para morir en la cruz pero ahora este conocimiento previo torna un matiz diferente ya que es muy diferente estar consciente de lo que va a pasar y que aun falten 3 años, a que llegue el momento y saber que solo faltan un par de días para ello. La muerte que le esperaba era dolorosa en extremo aparte de humillante por lo que uno puede imaginarse la gran tensión y ansiedad que eso debió producir en Jesús, por ello dijo: Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Hasta el momento hemos visto a un Jesús equilibrado, seremos, siempre seguro de sus acciones, pero ahora lo escuchamos expresar su gran angustia al decir que su alma estaba turbada. Las palabras griegas de donde se traducen las palabras: alma turbada, son psujé tarásso (ψυχή ταράσσω), y literalmente significa alma agitada, como cuando la aguas de un estanque quedan en total agitación después de estar en completo reposo. Por tanto, nuestro Señor estaba afligido en gran manera, su alma estaba tan agitada que no soportaba guardar más silencio. No es la primera vez que el Señor expreso su angustia ante el sacrificio que le esperaba, en el monte de los Olivos, al estar orando, vuelve a expresar algo parecido: “Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”, (Mateo 26:38-39), y en Lucas se describe su gran agonía de tal forma que su sudor era como grandes gotas de sangre, una condición que la medicina dice que se produce en personas que están bajo un alto nivel de estrés: “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”, (Lucas 22:44). Ahora bien, Jesús estaba angustiado en gran manera y no podemos dudar que sentía temor al enfrentar ese duro destino, pero eso no impidió que lo enfrentara con valentía: Más para esto he llegado a esta hora. Ser valiente no significa que no podemos sentir angustia o miedo, al contrario, dejaríamos de ser humanos si no lo experimentamos, sin embargo, como Jesús podemos enfrentarlo, orando a Dios y podemos estar seguros que se nos dará la fuerza para hacer lo correcto.

LA CONFIRMACIÓN DEL PADRE UNA VEZ MÁS


“Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado”.
Juan 12:28-29

               Jesús sabía que iba rumbo a su muerte, y esto lo angustiaba, pero lo hacía porque querían honrar el nombre de su Padre: Padre, glorifica tu nombre. Que hermoso es ver la increíble relación que Jesús mantenía con su Padre ya que aun en medio de las peores angustias seguía fortaleciéndolo y diciéndole que lo que estaba haciendo estaba dentro de su voluntad: Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vezEra una relación tan intima entre Jesús y su Padre que aún quedaba evidente entre la multitud que lo seguía: Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado. Que hermoso cuadro de intimidad y amistad es el que podemos ver aquí y esto debe motivarnos para establecer una relación parecida con nuestro Dios.

LA VICTORIA QUE SE ESPERA DESPUÉS DE LA ANGUSTIA DE LA PRUEBA


“No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir”.
Juan 12:30-33

                   
            Aquí encontramos la victoria que hay detrás de la angustia que precede al sacrificio. Esta es la ecuación espiritual para alcanzar la victoria en el reino de Dios, primero angustias y temores de enfrentar la prueba, luego viene el sacrificio donde renunciamos a nosotros mismos para que Cristo viva en nosotros, luego viene la victoria total. Jesús lo sabía muy bien, y en medio de su angustia Él sabía que su Padre lo escucha y quería que las demás personas lo supieran y por eso dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. Si estamos dispuestos a pagar el precio por hacer su voluntad podemos también estar seguros que escucharemos su voz, ya sea de forma audible, o hablando a nuestro corazón, o a través de una persona o un pasaje bíblico, como sea, si estamos en medio de la angustia sufriendo por su reino, pero sabemos que estamos en su voluntad y hemos decidido padecer antes que huir, Dios nos consolara y oiremos su voz. El salmista expresaba su confianza en Dios al saber que aun en medio de su angustia no sería abandonado: “Mi alma también está muy turbada; y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia. Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, ¿quién te alabará? Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi lecho, Riego mi cama con mis lágrimas. Mis ojos están gastados de sufrir; se han envejecido a causa de todos mis angustiadores. Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración. Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; se volverán y serán avergonzados de repente”, (Salmo 6:3-10). El Señor no nos abandonara, oirá nuestro clamor y contestara a favor nuestro. Ahora bien, Jesús sabía que después del sacrificio venia la victoria. En primer lugar, su sacrificio derrotaría a Satanás y traería el juicio sobre este mundo impío: Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. En segundo lugar, su sacrificio serviría para salvarnos de nuestros pecados: Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir. Ciertamente hay victoria en una vida consagrada a la voluntad de Dios. Al principio puede parecer difícil renunciar a nuestra vieja vida, el negar nuestra carne e incluso las pruebas pueden parecer intimidantes a tal punto que podemos sentir miedo, y muchos solo llegan hasta aquí y luego huirán, pero aquellos que enfrentan sus temores con valentía y piden a Dios fortaleza para hacer su voluntad entregándose al sacrificio personal, lograran conquistar grandes cosas.

Creed para que Seáis Hijos de Luz (Juan 12:34-36)


“Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre? Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos”.
Juan 12:34-36

INTRODUCCIÓN


               A pesar de los temores y angustias que experimentaba, Jesús acaba de declarar la victoria que le espera al momento de cumplir su misión, la derrota de Satanás y de cómo al ser alzado en la cruz, a través de su muerte atraería a sí mismo a muchos que serían salvos; no obstante, no toda la gente que estaba allí comprenden sus palabras ya que en su teología no consideraban que el Mesías pudiese morir. Debido a su falta de comprensión, el Señor Jesucristo les hace ver que la única forma de comprender todas estas verdades espirituales es estando en la luz y siendo al mismo tiempo hijos de luz.

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Creed para que Seáis Hijos de Luz


LA FALTA DE COMPRENSIÓN DE LAS VERDADES ESPIRITUALES


“Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?”.
Juan 12:34

            Aquí tenemos un problema que generalmente ocurre con la interpretación de la palabra de Dios: la gente no comprende las cosas como debe de ser: Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. Estas personas habían oído la ley y de acuerdo a su comprensión el Cristo permanecería con ellos, no concebían como el Cristo pudiese morir, por eso le preguntaban: ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre? La verdad es que a los judíos les era muy difícil tratar de reconciliar el hecho de que su Mesías pudiese venir a este mundo y morir, ellos esperaban que una vez apareciera los liberara del yugo de los gentiles y estableciese su reino en esta tierra, pero no ocurrió así, y no porque en las Escrituras no estuviese escrito, prácticamente le problema fue que no lograron reconciliar los pasajes donde se profetizaba el Mesías sufriente que como cordero fue llevado al matadero y el Mesías victorioso que vendrá a establecer su reino milenial en esta tierra. Hoy nosotros sabemos que lo primero ya se cumplió en su primera venida, y que en su segunda venida se cumplirá el establecimiento de su reino soberano sobre esta tierra. Todos nosotros debemos cuidar de no interpretar mal las Escrituras ya que cuando se hacen surgen doctrinas heréticas que conducen al infierno, por eso Pedro dijo: “Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición”, (2 Pedro 3:15-16). Por todo esto, nosotros debemos ser cuidadosos en cuanto a la interpretación de la palabra de Dios para que esta sea comprensible a nuestra mente y quede guardaba en nuestros corazones; pero ¿cómo lograrlo? ¿Cómo podemos estar seguros que no caeremos en este problema de falta de comprensión? Bueno el Señor nos dice cómo lograrlo.

SEAMOS HIJOS DE LUZ PARA NO ANDAR EN TINIEBLAS


“Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz”.
Juan 12:35-36



           A través de esta metáfora nuestro Señor nos enseña cómo mantenernos en la verdad y no vivir engañados o equivocados en cuanto a la interpretación de las Escrituras: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Jesús exhorta a las personas a andar en la luz en tanto que esta aun esta en medio de ellas, porque de lo contrario andarán en las tinieblas y el que vive así es sorprendido y no sabe a dónde ir. Andar en la luz significa andar en su palabra ya que esta es la que ilumina su vida: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”, (Salmo 119:105). Como creyentes debemos vivir de acuerdo a su palabra y si lo hacemos podemos estar seguros de que andamos en luz, pero: ¿cómo podemos estar seguros que comprenderemos la palabra de Dios y no la torceremos para nuestra propia perdición? Bueno, podemos dar tres consejos que también la misma Biblia recomienda. En primer lugar, pidámosle a Dios que ilumine nuestra comprensión para que seamos capaces de interpretarla correctamente, tal y como lo hacía el salmista: “Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley”, (Salmo 119:18). En segundo lugar, dependamos del Espíritu Santo para que Él nos guie a toda verdad: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”, (Juan 16:13). Finalmente, hagamos como Esdras, estudiemos diligentemente su palabra para ponerla en práctica y enseñarla a los demás: “Esdras se había dedicado por completo a estudiar la ley del Señor, a ponerla en práctica y a enseñar sus preceptos y normas a los israelitas”, (Esdras 7:10, NVI). Pongamos en prácticas estos tres consejos y Dios nos revelara su gloriosa palabra para que andemos en ella. Jesús termina diciendo: Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Todo aquellos que comprendamos debemos creerlo y vivir de acuerdo a ella, así podremos estar seguros que somos hijos de luz y no andaremos en las tinieblas: “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas”, (1 Tesalonicenses 5:5).

              Al final, Jesús volvió a apartarse de aquel lugar y así concluyó su enseñanza: Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.

viernes, 19 de abril de 2019

Una Petición muy Persistente (Mateo 20:29-34)


“Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud. Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron”.
Mateo 20:29-34

INTRODUCCIÓN


              Con este milagro finalizamos el capítulo 20 de esto maravilloso evangelio que el apóstol Mateo nos está narrando. Para este momento nuestro Señor Jesucristo va rumbo a Jerusalén donde pasara su última pascua, ya que como lo hemos considerado anteriormente, va rumbo a su muerte vicaria en la cruz del Calvario. Como hermoso paréntesis encontramos este episodio que en breves palabras nos enseña mucho en cuanto a la importancia de la perseverancia en nuestras peticiones delante de Dios y la gran misericordia de nuestro Señor ya que a pesar de que iba rumbo a la muerte siempre estaba dispuesto a ayudar a los necesitados que con fe se acercaban a Él. Veamos cómo se desarrolla esta corta pero hermosa historia bíblica.


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Una Petición muy Persistente

EL ULTIMO MILAGRO DE SANIDAD QUE MATEO REGISTRA


“Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud”.
Mateo 20:29

                Si recordamos un poco, Jesús va rumbo a Jerusalén, ya ha declarado abiertamente lo que le sucederá allí y sabe que esta será su última pascua en esta tierra. Ahora bien, se nos dice que al salir de Jericó una gran multitud le seguía. Esta ciudad llamada Jericó estaba ubicada al sur de donde se había edificado la primera Jericó que aparece en el Antiguo Testamento. Esta Jericó fue prácticamente reconstruida y embellecida por Herodes el Grande, luego sus hijos Arquelao termino de darle su toque de grandeza y estaba localizada a unos 24 kilómetros al noreste de Jerusalén. Habían edificado en ella un teatro, anfiteatro, villas y baños, era considerada un pequeño paraíso rodeada de palmeras y su clima era muy agradable. Este milagro de sanidad que veremos aquí es el último que Mateo presentara y a través de él nos muestra la enorme misericordia de nuestro Señor, ya que a pesar que su alma estaba muy turbada por lo que le esperaba en Jerusalén, nunca dejo de ignorar el sufrimiento humano, aun estando a punto de entrar a su última semana de vida y después de tres años de servicio a los necesitados y de presentar el evangelio, Jesús se compadece de los más necesitados y obra a favor de la fe de aquellos que se acercan a Él.

                Ahora bien, en cuanto a este milagro algunos han objetado su veracidad por algunas diferencias que se ven al comparar este relato con el que Lucas y Marcos nos presentan. Si comparamos este relato con el de Marcos 10:46-52 y Lucas 18:35-43 nos daremos cuenta de dos diferencias que algunos críticos señalan. La primera y más obvia es que Mateo nos presenta dos ciegos, mientras que Lucas y Marcos solo uno, y este último dice que se llamaba Bartimeo: “Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando”, (Marcos 10:46). ¿Por qué Mateo nos dice que eran dos y Lucas y Marcos dicen que era uno? ¿Se trata de algún error? Definitivamente no, ya que la Biblia es palabra inspirada por Dios pero a través de hombre que escribieron bajo su limitado conocimiento humano, su estilo literario y bajo la perspectiva que lograron comprender.  En este caso no olvidemos que el propósito predominante de cada evangelista no es dar en detalle una descripción biográfica e histórica de la vida de Jesús, sino basado en el propósito que tenían en mente, en este caso Mateo quiere demostrarnos que Jesús es el Mesías, estos se limitan en resaltar los acontecimientos, personas y detalles de las historias que ellos seleccionaron para tal fin. Mateo fue un testigo presencial de este acontecimiento y él verifico que eran dos ciegos, se limita a darnos pocos datos, más que los necesarios para resaltar la enorme compasión de Jesús al sanar a estos ciegos. Lucas por el contrario, no fue un testigo presencial, fue un gentil que diligentemente investigo a través de los testigos que interrogo los hechos que estaban relacionados con los acontecimientos de Jesús que él quería recalcar, y en este caso, los testigos resaltaron más la sanidad de uno de los ciegos en lugar de dos, quizás porque uno de los ciegos era más conocido que el otro y por eso la gente hablaba de como uno de ellos recibió la vista olvidándose del segundo. Esto último podría creerse en el sentido que en Marcos este ciego se presenta por nombre. Marcos nos dice que se llamaba Bartimeo, y Bartimeo es un nombre compuesto que literalmente significa hijo de Timeo. Por tanto, no es difícil creer que eran dos ciegos, pero que en el caso de Marcos y Lucas estos se limitan a presentar el hecho de la sanidad desde la perspectiva de uno de ellos, por ser este el más conocido en la comunidad judía ya que hasta el nombre se nos brinda en Marcos. La segunda cosa que los críticos señalan es el hecho de que Mateo y Marcos dicen que este milagro ocurrió a la salida de Jericó (Mateo 20:29; Marcos 10:46); mientras que Lucas dice que fue a la entrada de Jericó (Lucas 18:35). La aparente discrepancia ha sido solucionada diciendo que probablemente sucedió entre la salida de la Jericó antigua y la entrada, a poca distancia, de la Jericó nueva que Herodes el Grande edificó. Como sea nosotros creemos que toda la palabra de Dios es inspirada por Dios y posee un mensaje que nos bendice en gran manera.

                Antes de terminar con las críticas que algunos han realizado en cuanto a la veracidad de esta historia bíblica, queremos también mencionar que algunos han llegado a afirmar que esta historia que Mateo presenta aquí esta repetida, y que ya la presento anteriormente allá en el capítulo 9: “Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos.  Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra”. (Mateo 9:27-31). Sin embargo, nosotros no creemos tal cosa, de hecho este milagro forman parte de una gira de milagros que nuestro Señor realizo en la región de Galilea, y ahora Mateo nos presenta otro milagro muy diferente donde otros ciegos recibieron la vista.

UNA PETICIÓN MUY PERSISTENTE


“Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos”.
Mateo 20:30-33

                Aquí encontramos a dos ciegos que estaban sentados junto al camino. La ceguera era un mal que era muy común en los tiempos de Jesús, especialmente por las condiciones del desierto, la presencia de polvo en el aire que los rodeaba y algunas infecciones provocadas por bacterias que atacaban directamente los ojos. En  Marcos y Lucas se nos dice que era uno y que mendigaba, por lo que podemos deducir que ambos eran personas que se sentaban a mendigar junto al camino: “Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando”, (Lucas 18:35). Ahora bien, estos escucharon el bullicio de la gente y se animaron a preguntar qué estaba pasando: “y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello. Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno”, (Lucas 18:36-37). Por ello cuando se enteraron que Jesús era el que pasaba por allí, y es obvio que habían escuchado su fama, comenzaron a clamar pidiendo misericordia para sus vidas: Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Aquí vemos el primer intento de estos hombres por llamar la atención de Cristo, pero no recibieron respuestas, al contrario fueron reprendidos para que se callasen y no molestaran al Maestro: Y la gente les reprendió para que callasen. No obstante, estos no hicieron caso sino gritaban aún más fuerte, con gran insistencia ya que sabían que esta podía ser la única oportunidad de recibir un favor de Jesús: pero ellos clamaban más, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Esta constante insistencia nos enseña la importancia de perseverar en nuestras oraciones, aun cuando parezca que no hay respuesta o las personas o circunstancias quieran callar nuestro clamor. Aquellos hombres por su insistencia lograron capturar el interés de Jesús y este los mando a llamar: Y deteniéndose Jesús, los llamó. En Marcos se nos da un dato adicional que no queremos dejar pasar: “Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús”, (Marcos 10:49-50). Si somos observadores, este hombre arrojo su capa y se levantó yendo directamente a Jesús, y ese acto de arrojar su capa es un símbolo de su confianza ya que como ciego era lo único que tenía para defenderse del clima; pero ahora se estaba deshaciendo de ella ya que sabía que su vida estaba a punto de cambiar, que recibiría su vista y no volvería a mendigar. Aquellos hombres fueron llevados ante Jesús y allí les pregunto lo que deseaban y ellos se lo dijeron: Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

LA GRAN COMPASIÓN DE JESÚS


“Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron”.
Mateo 20:34


              A pesar que Jesús se encontraba presionado por el hecho de que iba rumbo a Jerusalén a morir, esto no impidió que aun en los últimos días de su vida no mostrara compasión por los más necesitados: Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron. Aquellos hombres necesitaba la ayuda de Dios y Jesús no se los negó, Él nunca estuvo demasiado ocupado o cansado para ayudar a aquellos que con fe se le acercaban. Al final estos hombres recibieron su milagro y una vez más nos enseñan que hacer, porque después de todo esto el texto termina diciendo que le siguieron. Como estos hombres debemos perseverar en nuestras peticiones creyendo que Jesús tiene el poder para obrar a nuestro favor y al igual que estos debemos seguir a nuestro Señor en total fidelidad hasta el día de nuestra muerta.


jueves, 18 de abril de 2019

Una Mezcla Pecaminosa (Génesis 6:1-8)


“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”.
Génesis 6:1-8

INTRODUCCIÓN


                Llegamos hoy a unos de los pasajes mas controversiales de la palabra de Dios, la parte donde se nos habla del matrimonio entre los hijos de Dios y las hijas de los hombres. Por años, incluso antes del mismo cristianismo, los judíos han discutido bastamente en cuanto a ¿quiénes son los hijos de Dios? ¿Son ángeles u hombres? ¿Fornicaron los ángeles con las hijas de los hombres? ¿Fueron realmente gigantes los hijos que engendraron? Estas y otras preguntas se han realizado a lo largo del tiempo referente a este pasaje del libro de Génesis. No olvidemos que este es el libro de los comienzos y como tal vemos la primera mezcla o unión entre dos descendencias la cual termino en una total depravación moral, aparte de eso se mencionan por primera vez los gigantes y se hace la primera mención a juicio, el cual es el castigo que viene sobre la tierra por causa del pecado del hombre. Hoy consideraremos este pasaje y procuraremos dar la mejor interpretación basándonos en las Escrituras y la ayuda del Espíritu Santo quien siempre ilumina la mete de aquellos que dependen de su ayuda para comprender mejor la Biblia.

Antediluvianos
La generación antediluviana se caracterizó por su gran maldad y total incredulidad

 

LOS HIJOS DE DIOS, ¿ÁNGELES U HOMBRES?


“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas”.
Génesis 6:1-2

               Antes de considerar cualquier cosa es importante resaltar que estos dos versículos son muy controversiales en el mundo de la teología judía y cristiana. Hoy en día mucho se discuten estos versículos ya que aquí aparecen dos unas palabras que hasta hoy se debate su verdadero significado. Aquí se nos dice: viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres. Muchos se han preguntado: ¿quiénes son los hijos de Dios? Prácticamente existen tres interpretaciones que se han dado a lo largo de la historia y aquí incluimos a los mismos judíos de tiempos antiguos. La primera es que los hijos de Dios son nobles o príncipes de entre los primeros habitantes y que las hijas de los hombres son plebeyas, la segunda es que los hijos de Dios son ángeles y las hijas de los hombres son mujeres, y la tercera es que los hijos de Dios son los descendientes de Set y las hijas de los hombres son las descendientes de Caín. La primera hipótesis fue formulada por los judíos, pero hoy en día tiene muy poca aceptación. En cuanto a la segunda interpretación que se ha dado de que los hijos de Dios son ángeles y las hijas de los hombres son mujeres, y ambas especies tuvieron sexo y dieron a luz a hombres de renombres que fueron gigantes, esta fue propuesta por los judíos en el periodo inter-testamentario. De hecho, hay un libro de carácter apocalíptico, donde se describe como los ángeles vieron hermosas a las hijas de los hombres y se encendieron en lujuria por ellas, por lo que decidieron bajar a la tierra y allí sostuvieron relaciones sexuales dando como resultado que estas engendrasen gigantes. Esto se encuentra en el libro de 1 Enoc. Si leemos en 1 Enoc encontramos ese relato que dice de la siguiente manera: “Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas; y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos. Entonces Shemihaza que era su jefe, les dijo: Temo que no queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran pecado.  Pero ellos le respondieron: Hagamos todos un juramento y comprometámonos todos bajo un anatema a no retroceder en este proyecto hasta ejecutarlo realmente. Entonces todos juraron unidos y se comprometieron al respecto los unos con los otros, bajos anatemas.  Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron Hermon, porque sobre él habían jurado y se habían comprometido mutuamente bajo anatema. Estos son los nombres de sus jefes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar'taqof, Rama'el, Kokab'el, -'el, Ra'ma'el, Dani'el, Zeq'el, Baraq'el, 'Asa'el, Harmoni, Matra'el, 'Anan'el, Sato'el, Shamsi'el, Sahari'el, Tumi'el, Turi'el, Yomi'el, y Yehadi'el. Estos son los jefes de decena”, (1 Enoc 6:1-8). Sin embargo, este libro es apócrifo y por tanto no goza del respaldo como lo tienen los libros del canon bíblico que son inspirados por Dios. Aun así muchos han tratado de armonizar esta hipótesis con algunos pasajes de la Biblia, por ejemplo, utilizan un texto de Judas como su favorito para afirmar tal cosa: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”, (Judas 6-7). Muchos interpretan que el pecado de estos ángeles que no guardaron su dignidad son los ángeles que fornicaron con las mujeres, ya que le dan el siguiente sentido al texto: Y a los ángeles que no guardaron su dignidad… como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos (estos afirman que aquellos son los ángeles), habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza. Estos afirman que el pecado de estos ángeles fue la fornicación, tal y como lo fue en Sodoma y Gomorra, sin embargo, eso lo desmentimos considerando el estilo literario del texto. En primer lugar, Judas va presentando sus argumentos en grupos de tres casos o ejemplos, Judas está hablando del fin que les espera a los falsos maestros o apostatas, y para ello recuerda el fin de tres grupos de rebeldes que no obedecieron a Dios, en primer lugar, están los israelitas del tiempo del éxodo que no creyeron a Dios y fueron condenados a vagar 40 años en el desierto: “Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron”, (Judas 5). Luego van otros dos ejemplos, que son los que ya consideramos de Judas 6-7 donde se menciona el fin de los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, y Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas que fornicaron yendo en pos de vicios contra naturaleza. Los tres grupos fueron destruidos por su rebelión, los israelitas murieron en el desierto por el pecado de incredulidad y rebelión; los ángeles fueron encerrados en prisiones de oscuridad reservados para ser liberados en el tiempo del juicio final de Dios por el pecado de haber seguido a Satanás en su rebelión, y luego habla de Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, ¿quiénes aquellos?, ¿los ángeles?, ¡no! Aquéllos son Sodoma y Gomorra, es decir, las ciudades vecinas hicieron igual que aquellos, Sodoma y Gomorra,  los cuales practicaron pecados de fornicación que fueron abominación contra Dios. Por tanto, es un error de interpretación literal y gramatical el decir que el pecado de los ángeles fue el de fornicación.

También dicen los que defienden esta hipótesis que estos ángeles que fornicaron con las mujeres fueron castigados por Dios encerrándolos en prisiones de oscuridad: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio”, (2 Pedro 2:4). Muchos dicen que estos ángeles que Dios arrojo a estas prisiones son los que pecaron fornicando con las mujeres y que son diferentes a los ángeles caídos o demonios que siguieron a Satanás en su rebelión y que hoy están libres por todo el mundo. Pero la verdad es que lo que Pedro está haciendo aquí es mostrar como Dios sabe liberar a los justos del juicio que viene sobre el mundo y castigar a los impíos, y lo hace a través de 3 ejemplos, el primero nos habla del juicio que algunos ángeles que se revelaron junto a Satanás en contra de Dios fueron castigados encerrándolos temporalmente en prisiones de oscuridad: Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio. Su pecado fue su rebelión y fueron echados al infierno en prisiones de oscuridad donde están esperando el día del juicio, y muchos afirman que estos ángeles malignos son peores que los demás demonios que hoy en día están libres por este mundo y que por esa razón Dios los tiene encerrados esperando el día del juicio final que viene sobre este mundo, y es allí donde Dios los liberará, tal y como se muestra en el libro de Apocalipsis: “El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre…  El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas;  tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones;  tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión”, (Apocalipsis 9:1-5, 7-11). Ahora bien, volviendo a 2 Pedro, el objetivo del pasaje como ya lo dijimos antes es presentarnos tres ejemplos de juicio sobre los impíos y liberación de los justos, en el caso de los ángeles que se revelaron fueron arrojados al infierno y entregados a prisiones de oscuridad, pero aparte de ellos, el apóstol nos da dos ejemplos más: “y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio”, (2 Pedro 2:5-9). Si nos damos cuenta, Dios condeno al mundo antediluviano y libro al justo Noé; también condeno a la gente pecadora de Sodoma y Gomorra, pero libro al justo Lot, y así podemos ver el verdadero propósito de Pedro al presentarnos como el Señor reserva a los impíos para el día del juicio y libra a los justos, tal y como nos librara a nosotros del periodo de gran tribulación que viene sobre este mundo. Por tanto, es improbable creer que estos ángeles que están encerrados en prisiones de oscuridad sean ángeles que fornicaron con mujeres.

                Además de todo esto los defensores de esta hipótesis tratan de afirmarla haciendo referencia al título que se le da a los hombres en este pasaje. Allí se nos dice que: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,  que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas”, (Génesis 6:1-2). Los títulos los hijos de Dios, se traduce del hebreo ben elojím (אֱלֹהִים  ן), que literalmente significa hijos de Dios, mientras que las hijas de los hombres proviene del hebreo bat adám (אָדָם  ַּת), que literalmente significa hijas de Adán. Los que defienden esta hipótesis afirman que estos hijos de Dios son ángeles porque en el libro de Job se les da este mismo título a estos seres celestiales: “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás”, (Job 1:6). Aquí las palabras hijos de Dios se traducen del hebreo ben elojím (אֱלֹהִים  ן), y ningún estudioso serio de la Biblia niega que en este pasaje se refiere a los ángeles y entre ellos viene Satanás, sin embargo, no solo a los ángeles se le llamo hijos de Dios, por ejemplo en Deuteronomio se les llamo hijos de Jehová a los israelitas: Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de muerto”, (Deuteronomio 14:1). Y en un Salmo se le llamo dioses a los gobernantes los cuales eran hijos del Altísimo: “Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo”, (Salmo 82:6). Por tanto, el titulo hijos de Dios no es exclusivo de los ángeles.

Otra razón por la cual es difícil creer esta hipótesis que afirma que los hijos de Dios fueron ángeles que fornicaron con las mujeres es que está en contra de la afirmación de Jesús de que los ángeles son seres asexuales y por tanto no poseen impulsos sexuales y mucho menos tiene capacidad de reproducirse: “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo”, (Mateo 22:29-30). Si nos damos cuenta aquí nuestro Señor esta afirmando que cuando lleguemos al cielo seremos como los ángeles, es decir, no seremos ni hombre ni mujer, no habrá necesidad de casarse, porque como los ángeles no habrá diferencia de sexo, ni necesidad de tener relaciones sexuales, seremos asexuales, por tanto, seria ir en contra de la afirmación de Jesús el creer que los hijos de Dios fueron ángeles que tuvieron sexo con las mujeres.

Por tanto, la teología conservadora cree que los hijos de Dios era la descendencia de Set, mientras que las hijas de los hombres eran las descendientes de Caín. Ahora bien, el titulo hijo de Dios tiene como propósito en este libro hacer referencia a una descendencia temerosa de Dios, muy contraria a la descendencia de Caín, tal y como lo consideramos en los dos últimos capítulos de este estudio.
  

UNA UNIÓN QUE DIOS DESAPRUEBA


“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas”.
Génesis 6:1-2

                  Como vimos en los estudios anteriores el hombre está multiplicando rápidamente sobre este mundo, hasta el momento existen dos tipos de descendencias que predominan sobre la tierra, la descendencia de Caín que son hombres impíos que no consideran a Dios en sus vidas, y la descendencia de Set, la cual invocaba a Dios. No obstante, está a punto de ocurrir una mezcla que Dios siempre ha desaprobado, la unión de un justo con un injusto: Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Según el texto, los descendientes de Set se vieron atraídos por las descendientes de Caín y como resultado se unieron en relaciones sexuales con ellas dando paso a una nueva descendencia que será peor que las anteriores.

UNA NUEVA DESCENDENCIA QUE DIO PASO A LA MALDAD


“Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.
Génesis 6:3-5

                 Aquí vemos el resultado de la mezcla de una descendencia justa con un injusta, el resultado fue una descendencia totalmente impía, entregada de lleno al pecado y que no temía a su Creador. Podemos ver la desaprobación de Dios en todo esto en las siguientes palabras: Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne. Estaba claro que la descendencia de Set no tenía que haberse contaminado con la descendencia de Caín, porque ellos eran impíos, pero al final la carne fue débil y dominados por sus impulsos sexuales terminaron haciendo lo que Dios desaprobaba. Vemos que debido a que la maldad del hombre está a punto de llegar a niveles intolerable debido a esta nueva generación el Señor les acorta sus días de existencia: más serán sus días ciento veinte años . A esta declaración se le ha dado dos interpretaciones. Primero, acorta los años de la vida del hombre, recordemos que vivían hasta 900 años, pero Dios ya no desea que la existencia de esta nueva generación perversa se extienda más de los 120 años sobre este planeta. Segundo, los 120 años de vida pueden verse como un tiempo de gracia antes que venga el juicio del diluvio. Muchos afirman que fue en este periodo de 120 años donde Dios le ordenó a Noé que construyera el Arca, tiempo en el cual se cree que Noé anuncio el inminente juicio que venía ya que en el Nuevo Testamento se le llama pregonero de justicia: “Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos”, (2 Pedro 2:5).

                El carácter impío de esta nueva generación se puede ver en dos cosas. Fueron hombres que buscaron ser reconocidos entre todos los demás: Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. En este texto resaltan las siguientes palabras. Nos dicen que estos nuevos descendientes eran gigantes, y la palabra gigante se traduce del hebreo nefelín (נְפִיל), pero ¿quiénes eran estos gigantes? Si aceptamos la interpretación literal eran hombres de gran estatura, y a lo largo de la Biblia podemos encontrar más gigantes. Por ejemplo, en su reporte los doce espías afirmaron ver gigantes que los hacían ver a ellos como langostas: “También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos”, (Números 13:33). Estos hijos de Anac que eran gigantes fueron echados de sus tierras por Caleb: “Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac,  a Sesai,  Ahimán y Talmai,  hijos de Anac”, (Josué 15:14). En Deuteronomio se nos dice que antes de los hijos de Amón habitasen sus tierras allí vivían gigantes a los cuales ellos destruyeron: “Por tierra de gigantes fue también ella tenida; habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos; pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a los cuales Jehová destruyó delante de los amonitas. Estos sucedieron a aquéllos, y habitaron en su lugar”, (Deuteronomio 2:20-21). En este mismo libro también se nos dice que había un gigante llamado Og cuya cama medía cuatro metros y medio de largo por dos de ancho: “Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre.”, (Deuteronomio 3:11). También vemos que aparecen gigantes en las historias bíblicas de David, por ejemplo, se nos habla de Goliat el cual media casi 3 metros: “Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce. Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él”, (1 Samuel 17:4-7). Más adelante aparece otro gigante llamado Isbi-benob: “E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David”, (2 Samuel 21:16). Y En los siguientes versículos se nos dice que los hombres de David mataron a 4 gigantes más: “Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes. Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar. Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes. Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David. Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos”, (2 Samuel 21:18-22). Como vemos, podemos encontrar que existían gigantes en los tiempos del Antiguo Testamento, pero por las diferentes guerras fueron desapareciendo poco a poco.

Antes de cerrar el tema de los gigantes podemos preguntarnos, ¿existieron realmente los gigantes? Si revisamos la evidencia la evidencia histórica y arqueológica, podemos darnos cuenta que las historias de los gigantes han estado presentes en casi todas las civilizaciones antiguas, en la caldea, nórdicas, egipcia, sumeria, griega entre otras. Ahora en la actualidad no existen los gigantes como aquí se mencionan, pero han existido algunos hombres que han llegado a alcanzar una estatura muy por encima de lo normal. Y hoy en la actualidad se le atribuye al gigantismo, una enfermedad hormonal causada por la excesiva secreción de la hormona del crecimiento. Por ejemplo, Gheorghe Muresan, ex jugador de baloncesto rumano. Mide 2,32 m de altura y se le considera el jugador más alto que ha jugado hasta ahora en la NBA, o Gabriel Estêvão Monjane  el cual fue reconocido en el libro de los  Guinness  Record por ser el hombre más alto del mundo, alcanzando los 2.46 metros de alto. Es muy probable que al principio hayan existido más gigantes pero con el tiempo desaparecieron.


Gigantes-culturas
Las historias de gigantes han estado presentes en muchas culturas

                Ahora bien, volviendo a nuestro texto base, se nos dice que estos eran gigantes, hombres valientes y de renombre. Es de suponerse que por su imponente tamaño llegaron a considerarse una raza superior a los demás ya que les tomaban ventaja en mucho a los hombres comunes de su tiempo, el título que se les da, hombres de renombre, proviene del hebreo shem (שֵׁם), que sugiere a alguien que ama la fama y ser reconocido como ilustre. En esto podríamos ver como el hombre comenzó a reclamar títulos y alabanzas para sí mismo, cuando el único ser digno de recibir toda la gloria es Dios. En segundo lugar, esta generación se a parto totalmente de Dios entregada a una total depravación: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. De esta forma la maldad creció a niveles intolerable, todo por haber permitido una unión entre dos descendencias, la descendencia de Set que temían a Dios y la descendencia impía de Caín.

                Desde el mismo Génesis uno puede ver las consecuencias de la unión de un impío con un hijo de Dios. Por ello, hoy en la actualidad la Biblia nos exhorta a los cristianos a no unirnos en matrimonio con los impíos porque cualquier unión de este tipo no tiene la bendición del Señor y terminara mal: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”, (2 Corintios 6:14-18).

EL DOLOR DE DIOS Y EL JUICIO QUE SE AVECINA


Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho”.
Génesis 6:6-7

               Tanto pecado y rebelión provocó un gran dolor en el corazón de Dios al ver como su creación se había pervertido totalmente: Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Aquí aparece una frase que es muy polémica junto a las demás que hemos venido considerando en el estudio de este pasaje, y la polémica radica en la afirmación que el texto hace: Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra. ¿Qué significa esto? ¿Realmente Dios se arrepintió de haber hecho al hombre? ¿Esto significa que Dios se equivocó y por tanto no es perfecto?  Pues realmente Dios no se ha equivocado pues todos sus caminos son perfectos, entonces, ¿qué significa que Dios se arrepintió? Lo que sucede aquí es que el autor está usando un antropomorfismo el cual es una figura literaria que tiene como propósito atribuirle a Dios sentimientos y características humanas para tratar de explicar lo que Él siente o hace. No debemos olvidar que Dios posee una naturaleza muy diferente a la humana y tratar de entenderlo bajo nuestra experiencia mortal es muy difícil, por eso a veces los autores utilizan características humanas para tratar de describir lo que Él hace y siente, y en este caso el autor escogió la palabra arrepentimiento para tratar de acercarse al sentimiento que experimento nuestro Señor al ver como su creación se había perdido totalmente. A Dios le dolió en su corazón todo lo que estaba pasando, ahora bien, Dios no tiene corazón, pero se utiliza un antropomorfismo para tratar de describir lo que el Señor experimento desde nuestra realidad humana. El dolor de Dios y su repudio por causa del pecado de los hombre trajo la sentencia de juicio sobre el mundo antediluviano: Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. La maldad del hombre siempre traerá el juicio de Dios, sin embargo, su misericordia no falta aún en medio de tanto pecado.

NOÉ HALLA GRACIA ANTE LOS OJOS DE DIOS


“Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”.
Génesis 6:8


             Qué bueno es saber que en medio de toda esta generación perversa había un hombre justo que agradó tanto a Dios que hayo gracia ante los ojos de Dios: Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Al preservarle la vida a Noé y sus hijos Dios se aseguraba que su creación no muriese totalmente y a través de este acto uno solo puede ver su misericordia al permitirle al ser humano el volver a comenzar. De esta forma el Señor cumplió su promesa de redención, ya que de la línea de Noé, de la descendencia de Sem vendría el Mesías que salvaría a la humanidad de sus pecados. Aquel día Dios pudo haber decretado en su soberana voluntad el final definitivo del ser humano, ya que estos se habían extraviado totalmente de su voluntad; pero a través de Noé mostraría su misericordia para salvar a su creación.