Escogiendo el mejor camino (Isaías 1:18-20)


“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.  Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;  si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho”.
Isaías 1:18-20

INTRODUCCIÓN


            El 22 de Julio de 2009 una encuesta pasada en México revelo que el 30% de las personas aceptaban que se habían equivocado al estudiar su carrera universitaria, y que el 36% de ellos no se sentía satisfecho con el trabajo  que tenían arrepintiéndose del camino que hace años habían decidido tomar y si estuviera en sus manos volverían a comenzar. Como estas personas, muchas hoy lamentan decisiones que tomaron en el pasado deseando volver a comenzar, pero para muchos es demasiado tarde. De igual forma en la vida se nos ofrece dos caminos que podemos tomar, uno lleva a una vida de placeres y pecados que termina en el fracaso y condenación eterna, y otro conduce a la vida eterna. En los versículos anteriores Dios nos hace la invitación a tomar el mejor camino y nos advierte de las consecuencias que equivocarnos.

Escogiendo-mejor-camino
Escogiendo el mejor camino

                               I.            LA INVITACIÓN DE DIOS A QUE ESCOJAMOS EL MEJOR CAMINO.


“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta…”

            Aquí encontramos la invitación de Dios para el hombre a reflexionar acerca del camino que ha tomado, a que considere sus consecuencias y se ponga a cuentas con Él antes que sea demasiado tarde. Para este tiempo Israel se encontraba perdido en sus pecados a pesar que desde tiempos antiguos el Señor los había invitado a elegir la senda que los conduciría a una vida de bendición, tal y como lo leemos en Deuteronomio:

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”.
Deuteronomio 30:19

            De igual forma Dios hoy a puesto a disposición de los hombres el camino que conduce a la vida eterna y el que conduce a la condenación eterna, sin embargo, la tendencia del ser humano es escoger el mal y es totalmente incapaz de valorar la herencia espiritual que el Señor les ofrece. El mismo profeta Isaías de manera sarcástica ilustra la incapacidad del hombre de responder a la invitación divina en un contraste entre la obediencia del ser humano con la de los animales:

“El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás”.
Isaías 1:3-4

            En el Nuevo Testamento también se habla de la incapacidad del hombre para escoger lo bueno y su tendencia al mal:

“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”.
Romanos 8:7-8

            Sin embargo, el deseo de Dios es que atendamos su llamado y decidamos obedecerle, pero para eso debemos abandonar todos nuestros pecados porque solo así daremos el primer paso para escoger el buen camino.

                            II.            EL PRIMER PASO PARA ESCOGER EL BUEN CAMINO.


“…si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana…”

            El primer paso para escoger el camino que nos conduce a la vida eterna es el arrepentimiento de nuestros pecados. El texto de Isaías es claro al decir que no hay pecado por muy terrible que sea que el Señor no pueda perdonar aun cuando sean tan negros o rojos: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.  Por medio de la sangre de Jesucristo nuestros pecados pueden ser borrados, lo único que necesitamos es creer:

“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”.
Colosenses 1:14

                         III.            LOS RESULTADOS DE ESCOGER EL BUEN CAMINO.


“Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra…”

            La invitación de Dios es para bien del ser humano, su deseo es apartarnos del camino que nos conduce a la condenación y hacernos herederos del camino que conduce a una vida de comunión con su Espíritu, bendición y salvación.

                          IV.            LOS RESULTADOS DE ESCOGER EL MAL CAMINO.

“…si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho”.
            No obstante, si decidimos no atender a su llamado, el Señor nos asegurado que nuestro fin está asegurado. Definitivamente la paga del pecado es la muerte y nadie que lo practique podrá salir librado. Así el hombre tiene dos opciones por las cuales puede decidirse, o el camino de obediencia por la fe a Dios que conduce a la vida eterna; o el camino de pecado que lleva al infierno.

“Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Romanos 6:23

CONCLUSIÓN



            Dios nos hace la invitación a sus caminos los cuales conducen a la vida eterna, sin embargo, el rechazarlo implica escoger el camino que conduce a la destrucción y la condenación eterna.


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