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sábado, 19 de agosto de 2017

Una eternidad de gloria (Apocalipsis 21:1-7)



“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo”.
Apocalipsis 21:1-7

INTRODUCCIÓN


La muerte es un evento por el cual todos los seres humanos tenemos que pasar y generalmente es algo en lo que casi no se piensa y en muchos casos no se tiene un conocimiento exacto de lo que esto representa. Algunas religiones han tratado de dar una explicación de lo que es la muerte, pero lo cierto es que un conocimiento errado de ella no nos puede ayudar a prepararnos para la eternidad. Por ejemplo, lo Testigos de Jehová enseñan que después de la muerte el alma es aniquilada totalmente y ya no hay más memoria del sujeto lo cual es un error. Los hinduistas creen que después de la muerte viene la reencarnación, de tal forma que un ser humano puede reencarnar una y otra vez. Algunos creen que después de la muerte solo se vaga por allí o incluso afirman que no hay infierno. Sin embargo, la Biblia nos enseña que la muerte da paso a la eternidad y nuestra alma pasa ya sea al infierno o al cielo. La Biblia habla ampliamente del infierno, y esto es así porque el deseo del Señor es que todos procedamos al arrepentimiento para escapar de la condenación eterna. Dios ha preparado un lugar muy hermoso en el cielo para todos sus hijos, pero de este lugar se nos da muy pocos detalles, son obstante, en estos versículos podemos deslumbrar un poco lo que será la eternidad con Dios, una eternidad realmente gloriosa.

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Una eternidad de gloria


                               I.            NUESTRA ETERNIDAD SERÁ UN LUGAR DONDE TODAS LAS COSAS SERÁN HECHAS NUEVAS.


“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más”.

En primer lugar, vemos que nuestra eternidad será un lugar donde todas las cosas serán hechas nuevas: Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Este mundo definitivamente es hermoso, el contemplar sus recursos naturales, la vida animal, las estrellas del cielo y tantos lugares nos habla de la obra maravillosa de Dios la cual se deja ver en el libro de Génesis: “Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus. Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates. Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo Guardase”, (Génesis 2:4-15); pero lamentablemente este mundo poco a poco va siendo destruido por el mismo hombre. La contaminación, la sobrepoblación, la extinción de algunas especies animales, la deforestación y en general la misma maldad del hombre hace que este mundo que era ideal para vivir se vaya deteriorando hasta que finalmente sea destruido: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”, (2 Pedro 3:10).

                            II.            NUESTRA ETERNIDAD SERÁ UN LUGAR DE CONSTANTE COMUNIÓN CON DIOS.


“Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”

En segundo lugar, la eternidad será un lugar donde mantendremos una comunión contante con el Señor. Tal y como lo dice Juan llegará el día cuando pasaremos a la presencia de Dios y estaremos delante de su gloriosa presencia habitando juntos y conoceremos a nuestro Redentor: “No habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos”, (Apocalipsis 22:4-5).

                         III.            NUESTRA ETERNIDAD SERÁ DE GOZO, SIN PENAS NI DOLOR.


“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”.

En tercer lugar, en la eternidad tendremos un gozo que jamás terminará, y ya no habrá más muerte, dolor, llanto, dolor o cualquier pena. En este mundo pasamos muchas dificultades y adversidades, pero debemos comprender que un día todo esto quedará en el olvido ya que Dios enjugará todas nuestras lágrimas y nuestro gozo será completo: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada”, (Malaquías 4:2).

                          IV.            NUESTRA ETERNIDAD SERÁ UN LUGAR DONDE NO PADECEREMOS NECESIDAD.


“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida”.

La eternidad será un lugar donde Dios nos sustentará gratuitamente. En este mundo tenemos que trabajar para ganarnos la vida y proveer para nuestro sostenimiento diario, pero un día estaremos delante del Señor y seremos saciados de manera gratuita.

                             V.            NUESTRA ETERNIDAD SERÁ EL MOMENTO DONDE RECIBIREMOS NUESTRAS RECOMPENSAS.


“El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo”.

Finalmente, la eternidad será un lugar donde seremos recompensados por todas nuestras obras. La Biblia nos enseña que Dios recompensara la obra de cada uno según lo que haya hecho. Por ello encontramos que se nos dice que heredaremos la Corona de Justicia (2 Timoteo 4:8), la Corona Incorruptible (1 Corintios 9:24-25),  La Corona de Gozo  (1 Tesalonicenses 2:19), La Corona Incorruptible de Gloria  (1 Pedro 5:4) y La Corona de la Vida (Apocalipsis 2:10 y Santiago 1:12); aparte de ello en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis Jesús exhorta a las iglesias a permanecer fieles  y recompensarlas por ello. Por ejemplo, a la Iglesia de Éfeso le dice: “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida”, (Apocalipsis 2:7). A Esmirna: “El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”, (Apocalipsis 2:11), a Pérgamo: “Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”, (Apocalipsis 2:17), a Tiatira: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”, (Apocalipsis 2:26); a Sardis: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”, (Apocalipsis 3:5); a Filadelfia: “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios”, (Apocalipsis 3:12); y a Laodisea: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono”, (Apocalipsis 3:21). También encontramos las parábolas de las minas y los talentos en los evangelios que nos hablan de recompensas para aquellos que se esforzaron en trabajar para el reino de los cielos. En general, la muerte para el cristiano representa una gran victoria porque recibirá su recompensa por todo lo que haya hecho para Dios.

CONCLUSIÓN.



Por tanto, Dios nos promete una eternidad de gloria, pero para heredarla es necesario que renunciemos a nuestros pecados y seamos salvos por medio de la fe en Cristo porque de lo contrario solo nos esperara la condenación eterna.


viernes, 18 de agosto de 2017

Un mensaje que no avergüenza (Romanos 1:16-17)



“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío, primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.
Romanos 1:16-17

INTRODUCCIÓN


Cuantas personas existen en el mundo que se avergüenzan de que los saluden o identifiquen como cristianos en sus comunidades, trabajos o incluso familia. Esto es paradójico porque muchos no se avergüenzan de que los califiquen como ladrones, adúlteros, murmuradores, estafadores, mentirosos, borrachos, maldicientes, mal hablados, déspota, o cualquier otro desmérito y pecado de este mundo, pero si les avergüenza que los vayan a identificar como cristianos. Sin embargo, Pablo declaraba con toda firmeza que él no se avergonzaba del evangelio y en estos versículos podemos encontrar al menos tres razones por la cuales no hacerlo.

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Un mensaje que no avergüenza


                                I.            NO NOS AVERGONZAMOS DEL EVANGELIO PORQUE ES PODER DE DIOS PARA SALVAR.


“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…”

La primera razón por la cual no debemos avergonzarnos del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. En el mundo existen muchas ideologías, muchas religiones que enseñan sus principios que tienen como objetivo acercar al hombre a sus diferentes divinidades, la ciencia que si bien es cierto ayuda al hombre a tener una vida más fácil, también es la causante de la degradación moral del mismo, muchas otras filosofías que están orientadas a enseñarle al hombre el secreto de la verdad y los misterios ocultos de este mundo; sin embargo, ninguno de estos mensajes tiene el poder de salvar al hombre de la condenación eterna. este mensaje es tan poderoso que siempre cumple con su objetivo en los corazones de los hombres: “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”, (Isaías 55:10-11). Este mensaje es eficaz porque es capaz de discernir los pensamientos más ocultos del hombre y hablarle directamente al corazón: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”, (Hebreos 4:12). Si el hombre está dispuesto a creer en el mensaje del evangelio este puede ser salvo: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”, (Marcos 16:15-16). Por esta causa el mensaje del evangelio no nos avergüenza porque es poder de Dios para salvar a todo aquel que cree.

                             II.            NO NOS AVERGONZAMOS DEL EVANGELIO PORQUE ES UN MENSAJE PARA TODOS.


“… al judío primeramente, y también al griego…”

En segundo lugar, no nos avergonzamos del evangelio porque es un mensaje que no hace acepción de personas. En la actualidad existen muchas religiones y algunas de ellas son exclusivas de las etnias o naciones que las practican, y aun estas dentro de sí hacen diferencias entre el sexo y las clases sociales. Por ejemplo, el judaísmo aborrecía a los gentiles y pensaban que solamente ellos ganarían la vida eterna, por eso Jesús les dijo en cierta ocasión referente a la fe de un centurión a cuyo siervo sano: “Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; más los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”, (Mateo 8:10-12). De igual manera la religión judía llegaba a lo absurdo de menospreciar a la mujer a tal punto que ni siquiera se le permitía a un hombre hablar con ellas en la calle, pero nuestro Señor Jesús rompió con estas creencias cuando hablo con la mujer samaritana (Juan 4:1-42). Además de todo esto, los judíos menospreciaban a los niños y por esta razón en cierta ocasión los discípulos ahuyentaban a los niños que se le acercaban, pero una vez más nuestro Señor nos demostró que él no hace acepción de personas: “Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí”, (Mateo 19:13-15). Por esta causa el mensaje del evangelio no nos avergüenza porque no solo tiene poder para salvar a todo aquel que cree sino también es un mensaje que no hace acepción de personas.

                          III.            NO NOS AVERGONZAMOS DEL EVANGELIO PORQUE ES LA FUENTE QUE FORTALECE NUESTRA FE.


“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.

Finalmente, no nos avergonzamos del evangelio porque es un mensaje que fortalece nuestra fe. La fe es preciosa e incalculable para todo cristiano ya que por un lado nos hace creer y llamar las cosas que no son como si fueran: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, (Hebreos 11:1); y por otro nos ayudan a acercarnos a Dios y ser merecedores de sus galardones: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”, (Hebreos 11:6). No obstante, nuestra fe es constantemente alimentada y fortalecida por el mensaje del evangelio: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”, (Romanos 10:17). Por esta razón el mensaje del evangelio no nos avergüenza, porque no solo tiene poder de salvar al que cree y no hace acepción de personas, sino también es la fuente que nos alimenta y fortalece nuestra fe de tal modo que verdaderamente andemos en este mundo por fe: Mas el justo por la fe vivirá. Estas últimas palabras de Romanos 1:17 fueron las que trajeron el descanso al alma de Martín Lutero, quien cansado de buscar su salvación a través de las obras y dogmas de la iglesia católica, descubrió que solamente tenía que confiar en Cristo el cual podía perdonar sus pecados por la fe.

CONCLUSIÓN.


Como Pablo nosotros no nos avergonzamos del evangelio porque es poder de Dios para salvar a todo aquel que cree, porque es un mensaje tanto para judío como para gentil, y no hace acepción de personas, y porque es la fuente que nos alimenta y fortalece nuestra fe.




La Unidad en medio de la Diversidad (1 Corintios 12:12-31)



“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?  Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.  Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.  Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente”.
1 Corintios 12:12-31

INTRODUCCIÓN


               El apóstol Pablo ha venido desarrollando el tema de la diversidad de dones espirituales, ministerios y operaciones que existen dentro de la iglesia: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”, (1 Corintios 12:4-7); sin embargo, esto no significa que esta diversidad de funciones provoca desunión dentro de la iglesia, ya que usualmente se piensa que para estar unidos una organización sus miembros deben parecerse lo más posible los unos a los otros, pero el apóstol nos enseña que toda esta diversidad contribuye a que la iglesia se complemente en todas sus áreas de tal forma que sus miembros se benefician mutuamente. Para lograr este objetivo Pablo utilizara la alegoría del cuerpo humano al compararlo con la iglesia, por tal motivo muchos opinan que la iglesia en si no es una organización sino un organismo vivo cuyos miembros se conectan a sí mismos para complementarse en una sola fe de verdadera hermandad.

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La iglesia es el cuerpo de Cristo


LA IGLESIA ES EL CUERPO DE CRISTO


“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos”.
1 Corintios 12:12-14

               Pablo nos dice que así como un cuerpo humano tiene muchos miembros que realizan diferentes funciones así la iglesia del Señor es un solo cuerpo compuestas por diferentes miembros con diferentes dones y habilidades, pero que como en un cuerpo todos se complementan. En su carta a los Romanos nos enseña esta verdad espiritual: “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”, (Romanos 12:4-5), y en Colosenses se nos dice que la cabeza de este cuerpo es Cristo mismo: “Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia”, (Colosenses 1:18). De esta forma Pablo nos dice que desde que creemos en el Señor Jesús somos bautizados en un solo cuerpo sin importar nuestra nacionalidad, clase social o cualquier otro aspecto que haga diferencia entre los creyentes: Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. La palabra que Pablo usa aquí para referirse a que hemos sido bautizados es baptídso (βαπτίζω), la cual es una palabra que sugiere la acción de sumergir un cuerpo completamente en una sustancia, y en este sentido es el Espíritu Santo el cual nos ha tomado y nos ha sumergido en un solo cuerpo que es la iglesia y donde nuestra cabeza es el Señor Jesucristo. Por este motivo desde el momento que creímos fuimos incorporados en el cuerpo de Cristo donde hay muchos miembros, cada uno con diferentes dones: Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

TODOS LOS MIEMBROS SE COMPLEMENTAN PARA SER UN SOLO CUERPO


“Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?  Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.  Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo”.
1 Corintios 12:15-19

                Sabiendo esto debemos comprender que no todos tendremos las misma habilidades, ni los mismos dones, ni los mismo talentos, pero esto no significa que no seamos parte del mismo cuerpo de Cristo, ya que así como Dios ha creado el cuerpo humano con diferentes miembros que se complementan, así nosotros somos muchos miembros que nos complementamos para ser un solo cuerpo en Cristo Jesús. Dios es soberano en cuanto a la forma de cómo repartir sus dones entre los creyentes: “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”, (1 Corintios 12:11), sin embargo, todos estos se complementan entre sí porque de lo contrario seriamos un solo miembro; pero somos muchos con diferentes funciones que contribuyen a un mismo propósito.

CADA MIEMBRO CONTRIBUYE AL BUEN FUNCIONAMIENTO DEL CUERPO DE CRISTO


“Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?  Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.  Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.  Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan”.
1 Corintios 12:20-26


            Pablo recalca aquí la importancia que cada miembro tiene para que el cuerpo funciones perfectamente. Por el hecho de que un miembro no tenga un don que otro miembro tiene no significa que no es importante para el desarrollo de la iglesia, es equivalente a que la mano dijera que porque no es pie no es del cuerpo: Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Lo cierto es que cada miembro del cuerpo es importante para el desarrollo y provecho del mismo, porque cómo podría decirse que algún miembro de nuestro cuerpo es indispensable si Dios los ha puesto allí con un fin determinado: Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.  Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Por tanto, así como todos los miembros son necesarios en cuerpo humano así todos y cada uno de los miembros son importante para el crecimiento y sostenimiento de la iglesia del Señor: Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. Comprender este principio es importante porque la participación de cada miembro de la iglesia es clave para que el reino de Dios y su obra avancen en esta tierra. Lamentablemente a veces vemos como muy pocos miembros son los que se esfuerzan por contribuir a este fin mientras que la mayoría vive su cristianismo sin mayor compromiso, sin deseo de sacrificarse por este glorioso fin. La idea de Pablo es que todos nos apoyemos los unos a los otros, sin menospreciar a aquellos que pareciera que no tienen mayor protagonismo en la iglesia, porque al final, tan importante son aquellos que ejercen el papel de la predicación o el diaconado, como aquellos que sin que nadie los vea ejercen otras actividades necesarias para que la iglesia funcione correctamente. Ministerios como la intercesión, o inclusos los hermanos que prestan su ayuda en el aseo de las instalaciones tiene un papel muy importante que no debe menospreciarse porque de esta forma todos nos complementamos poniendo en práctica nuestros dones y talentos para que la obra del Señor avance. La idea es lograr cumplir con la tarea que Dios nos ha encomendado de predicar y hacer discípulos, cuidándonos los unos a los otros a través de poner en práctica nuestros diferentes dones y talento, de tal forma que nos gocemos con los que se gozan y padezcamos con aquellos que lo hacer, manteniendo la unidad en medio de la diversidad de nuestros dones: De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

CADA UNO DESCUBRA SU VOCACIÓN DE SERVICIO A TRAVÉS DE PONER EN PRÁCTICA SUS DONES Y TALENTOS


“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente”.
1 Corintios 12:27-31

                Los últimos versículos de esta sección son una conclusión en cuanto a la tesis del cuerpo de Cristo que el apóstol viene desarrollando. Queda claro que todos los miembros de la iglesia formamos el cuerpo de Cristo: Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Como en un cuerpo todo los miembros son diferentes los unos a los otros, pero todos se complementan realizando diferente funciones que ayudan al cuerpo a desarrollarse bien, y de igual forma, en la iglesia cada miembro tiene diferentes dones, ministerios, privilegios, talentos o habilidades que complementan el progreso del avance del reino de los cielos en esta tierra y por ello Pablo dice: Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. Si nos damos cuenta existe una diversidad de dones, ministerios y formas de servir dentro de la iglesia, y en primer lugar menciona tres ministerios primarios: apóstol, profeta y maestro; también habla de los que tiene dones de poder como el de hacer milagros y sanar enfermos; también dice que están aquellos que tienen la gracia de ayudar a los demás, y aquellos que tienen la capacidad de administrar bien los bienes de la iglesia, y aun menciona a los que hablan en lengua. De igual forma en Romanos Pablo nos enseña la diversidad formas que existen para aplicar nuestros dones y habilidades: “Porque de la manera que en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, pero todos los miembros no tienen la misma función; así nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero todos somos miembros los unos de los otros.  De manera que tenemos dones que varían según la gracia que nos ha sido concedida: Si es de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; si es de servicio, en servir; el que enseña, úselo en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que comparte, con liberalidad; el que preside, con diligencia; y el que hace misericordia, con alegría”, (Romanos 12:4-8). Al final cada uno de estos ayudan a la iglesia en un área específica para que esta crezca y desarrolle su función correctamente en este mundo: ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Es importante que cada uno de nosotros identifique nuestros dones y talentos con el fin de ponerlos en práctica y ser de beneficio para la obra de Dios, sin embargo, en el siguiente capítulo Pablo está dispuesto a mostrarnos la forma correcta de ejercer nuestros dones: Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente.




viernes, 11 de agosto de 2017

El mensaje más poderoso del mundo (Romanos 1:16)


“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”.
Romanos 1:16

INTRODUCCIÓN


            Actualmente en el mundo existen muchos mensajes e ideologías que afirman ser claves en la vida del hombre para cambiarlo, mensajes disfrazados de religiosidad, filosofía o ciencia, y algunos otros pueden traer provecho a la vida del hombre, pero son incapaces de salvarlo de las consecuencias del pecado.  No obstante, sobre todos ellos hay un mensaje que es superior y poderoso para cambiar la vida del ser humano, este mensaje es el evangelio. El apóstol Pablo decía que no se avergonzaba del evangelio porque es poder de Dios para salvar al hombre, independientemente de que sea judío o griego. En esta oportunidad veremos al menos tres razones por las cuales decimos que el evangelio es el mensaje más poderoso del mundo.

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El mensaje más poderoso del mundo

                                I.            EL EVANGELIO ES PODER PORQUE ANUNCIA LA PALABRA DE DIOS.


En primer lugar, el evangelio es poder porque anuncia la misma palabra de Dios. La Biblia testifica este hecho: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”, (2 Timoteo 3:16). Si bien es cierto, la Biblia fue escrita por cerca de 40 hombres en diferentes lugares y en diferentes momentos de la historia, pero estos a su vez fueron inspirados por Dios a tal punto que sus escritos no son los pensamientos de un hombre, sino los pensamientos de Dios. Por ser palabra de Dios la Biblia tiene un poder capaz de discernir sus más íntimos pensamientos y descubrir sus pecados: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”, (Hebreos 4:12). En este sentido el mensaje del evangelio es poderoso porque  proviene del mismo Dios y es capaz de persuadir al hombre de la necesidad que tiene de recibir el perdón de pecados y conducirlo a un verdadero arrepentimiento rompiendo toda cadena que lo ata a su vida de maldad y liberándolo de la potestad de Satanás, de allí que Pablo diga: "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo", (2 Corinto 10:3-5). Definitivamente, este mensaje es poderoso para quebrantar al más duro de los corazones porque es la palabra de Dios.

                             II.            EL EVANGELIO ES PODER PORQUE TIENE LA CAPACIDAD DE SALVAR NUESTRAS ALMAS.


En segundo lugar, el mensaje del evangelio es poderoso porque es capaz de salvar nuestras almas de la condenación eterna, tal y como lo dice el versículo que leímos al principio: Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. El hombre ha buscado la forma de cambiar a sus semejantes de muchas formas o de resolver sus problemas ya sea a través de la psicología, o a través de ideología revolucionarias como la de los nazis, o a través de grupos anónimos como alcohólicos anónimos, o a través de la metafísica, o a través de las diferentes religiones del mundo; pero lo cierto es que ninguna ideología humana tiene poder para transformar y salvar al hombre de la condenación eterna. Solamente el mensaje del evangelio que es la palabra de Dios tiene este poder de transformar al mas vil de los pecadores y Pablo lo sabía muy bien: "Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero", (1 Timoteo 1:12-15). Es gracias a este glorioso mensaje que todos aquellos que creímos somos salvos de la condenación eterna.

                          III.            EL EVANGELIO ES PODER PORQUE DAN TESTIMONIO DE CRISTO.


Finalmente, decimos que el evangelio es un mensaje poderoso porque tan testimonio de Jesucristo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”, (Juan 5:39). Nuestro mismo Señor nos da una orden de escudriñar las Escrituras ya que por medio de ellas podemos conocerlo a Él y encontrar la vida eterna. El testimonio de Jesucristo es la principal causa del por qué este mensaje es tan poderoso ya que toda la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis nos dan testimonio de su gloriosa persona, de la misión redentora que tenía que realizar: “Les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén”, (Lucas 24:44-47). El mundo tiene que saber que Dios se encarnó en la persona de Jesús y este se ofreció en sacrificio por todos nuestros pecados para que por la fe podamos ser salvos. Este es el mensaje de toda la Biblia y todos aquellos que crean serán salvos: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”, (Marcos 16:15-16).

CONCLUSIÓN.


El evangelio a diferencia de cualquier otro mensaje de este mundo es el mensaje más poderoso del cual los cristianos no tenemos que avergonzarnos y esta aseveración es así debido a las siguientes razones:

1.       Porque es la palabra de Dios.
2.       Porque tiene poder para salvarnos de la condenación eterna.
3.       Porque da testimonio de nuestro Señor Jesucristo.




viernes, 4 de agosto de 2017

Jesús la luz del mundo (Juan 8:12-20)


“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero. Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais. Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora”.
Juan 8:12-20

INTRODUCCIÓN


                 Una vez más Juan nos conecta con los sucesos de la fiesta de los tabernáculos. Si consideramos la última vez que se mencionó esta fiesta nos trasladaremos a los últimos versículos del capítulo 7 donde vemos que ya están en los últimos días de esta fiesta y Jesús había subido a ella. A muchos les parece difícil seguir la continuidad entre los sucesos que vienen desarrollándose desde el capítulo 7 referente a esta fiesta de los tabernáculos, desde la invitación de los hermanos incrédulos de Jesús que lo invitan a ir a la fiesta, la llegada de Jesús a la fiesta de manera incógnita, las primeras controversias que las enseñanzas de Jesús causaron, los alguaciles que lo buscaron para prenderlo, y todas sus disputas con los líderes religiosos durante los últimos días de dicha fiesta. No obstante, cuando uno creo que los episodios referentes a esta fiesta terminaron, después del intervalo de la mujer sorprendida en adulterio, vuelve a presentarse un episodio más al final de la misma festividad. Algunos opinan que este salto en la secuencia de los hechos se explica considerando que la historia de Juan 8:1-11 (que corresponde a la historia de la mujer sorprendida en adulterio) fue insertada años después, y que realmente Juan después de escribir los sucesos que terminan en el versículo 52, continuo su relato en el versículo 12 del capítulo 8. Ahora bien, hay otros que opinan que el querer enlazar los evangelios con una forma de narrativa cronológica es un error. Si bien es cierto, los judíos arreglaban lo que iban a escribir no por orden de ocurrencia en el tiempo, sino de acuerdo al propósito que querían denotar en su narrativa. Así los evangelio no son una narración cronológica de la vida de Jesús, sino los eventos en cada evangelio están arreglados de forma teológica, de acuerdo al tema central que ocupa a cada uno al momento de presentar a nuestro Señor Jesucristo. Sea como sea, cada parte narrada en los evangelios es una maravillosa historia inspirada por el Espíritu Santo que nos trae grandes enseñanzas que nos edifican.

luz-del-mundo
Jesús la luz del mundo

JESÚS ES LA LUZ DEL MUNDO


“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.
Juan 8:12

                  Por el contexto de los versículos podemos deducir dos cosas. La primera es que la fiesta de los tabernáculos esta ya por finalizar, por la afirmación de Juan en el capítulo anterior: “En el último y gran día de la fiesta…”,  (Juan 7:37), y segundo, que para este momento Jesús se encontraba en el templo judío, específicamente en el patio de las mujeres ya que una de las ultimas celebraciones consistía en encender grandes candelabros durante el atardecer del ultimo día las cuales ardían durante toda la noche hasta que finalmente se apagan cuando el combustible se acababa. El momento era tan emocionante para los judíos que desde lejos se contemplaba la gran iluminación que estos candelabros proporcionaban, sin embargo, estas luces no permanecían todo el día encendidas y al final del día se apagaban. Es en este momento de emotividad religiosa, rodeado por muchas personas que contemplaban la gran escena, que Jesús se paró y realizo la segunda gran declaración de su persona utilizando el títulos del gran “YO SOY”: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Si recordamos un  poco este evangelio se caracteriza por presentar a Jesús con el título del gran “YO SOY”, un título atribuido a Dios en el Antiguo Testamento. Ya vimos que son 7 las declaraciones del “YO SOY” que veremos aquí y en el capítulo 6 vimos el primero que hace referencia a Jesús como el pan de vida. En este caso Jesús se presenta como la luz del mundo, una que no se extingue y donde se encuentra la vida. Esta declaración es una afirmación fuerte acerca de su divinidad. Por un lado está diciendo que Él es la luz de todo el mundo: Yo soy la luz del mundo. Allí estaban aquellos judíos que año tras año subían a Jerusalén e iban al templo para participar de esta fiesta y el ultimo día experimentaban gran jubilo viendo como aquellos grandes candelabros se encendían y muchas personas danzaban y alegraban alrededor de ellas, pero lo triste era cuando los candelabros se apagaban porque ya no tenían combustible, anunciándoles a las personas que la festividad estaba a punto de terminar. Sin embargo, Jesús nos dice que Él es la verdadera luz de este mundo, una luz que no se extingue, sino que sigue alumbrado a nuestras vidas lo cual garantiza nuestro perpetuo gozo al saber que la celebración por nuestra relación con Él jamás se acabará. Qué bueno es saber que esta luz no es solamente para los judíos, sino para todos aquellos que crean: “Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones”, (Isaías 42:6). En segundo lugar, Jesús es la luz del mundo porque alumbra a todos los hombres mostrándoles el camino que tiene que seguir: el que me sigue, no andará en tinieblas. Esta luz tiene poder para ahuyentar las tinieblas de nuestra vida y mostrarnos el camino correcto que tenemos que seguir. Sin Dios somos incapaces de escoger el camino correcto, nuestras ideas o caprichos solo nos conducirán a caminos donde solo hay fracaso, tristeza  destrucción: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”, (Proverbio 14:12). No obstante, la presencia de Cristo nos asegura que no andaremos más en tinieblas, sino que el sol de justicia iluminara nuestra vida y traerá una grande salvación: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada”, (Malaquías 4:2). Finalmente, Jesús es la luz porque trae la vida a los seres humanos: sino que tendrá la luz de la vida. Así como la luz solar ayuda a que la vida sea posible en este planeta, así la luz de Cristo trae vida y renueva toda nuestra alma. Ahora bien, si consideramos estas tres consideraciones acerca de Jesús en cuanto a que es la luz de este mundo, una luz que ilumina nuestro camino y nos da vida, nos daremos cuenta que esto no es más que una afirmación poderosa de su divinidad y realmente Cristo es todo lo que necesitamos.

LA CEGUERA ESPIRITUAL DE LOS FARISEOS


“Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero”.
Juan 8:13

            Tristemente estos hombres pertenecientes a la secta de los fariseos no creyeron en Jesús y sus tinieblas no pudieron ser ahuyentadas. Cuantos hombres y mujeres hoy en día viven ciegos en medio de sus tinieblas a tal punto que la luz de Cristo no les resplandece. Esto es así, porque han endurecido sus corazones y no creen al mensaje del evangelio y como consecuencia Satanás los engaña para su propia condenación: “Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven”, (Lucas 8:12). El apóstol Pablo nos dice que muchos han sido cegados por el diablo con el fin de que no se salven y salgan de sus tinieblas: “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”, (2 Corintios 4:4). Quiera Dios que todos nosotros seamos humildes al evangelio y permitamos que la luz de Cristo nos ilumine para no continuar en las tinieblas como estos pobres fariseos.

EL TESTIMONIO VERAZ DE JESÚS


“Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais. Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora”.
Juan 8:14-20

              Ante la incredulidad de los fariseos Jesús les dice que su testimonio es verdadero por el simple hecho de que Él está seguro de su verdadera procedencia: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy. Jesús estaba seguro de su procedencia, sabía quién era y cuál era su misión, no temía testificar porque sabía que el mismo Padre lo había enviado. Estos hombres no conocían al Padre, ni mucho menos eran capaces de juzgar con justicia a diferencia de Jesús que lo hacía con veracidad: Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. Jesús les aclara que su juicio era justo, pero no solo porque Él lo decía, sino porque aun las mismas Escrituras lo testificaban al enseñar que vasta el testimonio de dos personas para verificar lo que se dice: Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. Específicamente Deuteronomio nos dice que el testimonio de al menos dos testigos es clave para afirmar los hechos: “No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera ofensa cometida. Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación”, (Deuteronomio 19:15). En este caso tanto el Padre como el Hijo dan testimonio de la verdadera luz. Aun con estas afirmaciones estos hombre no creyeron y preguntaron a Jesús acerca de quién era su Padre, pero como ya lo vimos, por la dureza de su corazón no creerían en estas palabras de vida eterna: Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais. Lo cierto es que solo necesitamos creer en Jesús, Él es el pan de vida, el alimento espiritual que da vida eterna, y no solo eso, Jesús es la luz del mundo, es luz que nos saca de las tinieblas y nos da vida eterna, y por estas razones debemos creer en la palabra de Jesús y no endurecer nuestros corazones como estos fariseos. Todo esto paso en el patio de las mujeres, en el templo, donde se encendían los grandes candelabros que alumbraban el ultimo día de la fiesta y cerca del lugar donde se colocaban las ofrendas para el templo: Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.