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sábado, 29 de abril de 2017

El secreto de la verdadera felicidad (Salmo 16:8-11)


“A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.  Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente; porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”.
Salmo 16:8-11

INTRODUCCIÓN


            Hoy en día el hombre busca la forma de ser feliz en este mundo en el cual vive y se han escrito muchos libros acerca de esto, se han dado conferencias acerca de la forma de cómo ser feliz y muchas personas creen que la felicidad se encuentra en alcanzar grandes riquezas, en prosperar académicamente o profesionalmente, y en general, hay muchas opiniones al respecto. Pero en este Salmo se nos da el secreto de cómo llegar a tener una vida verdaderamente feliz.


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El Secreto de la verdadera felicidad


                               I.            EL SECRETO DE UNA VIDA FELIZ CONSISTE EN PONER A DIOS SIEMPRE EN PRIMER LUGAR.


“A Jehová he puesto siempre delante de mí…”

El secreto de una vida verdaderamente feliz consiste en poner a Dios primero en todos los aspectos de la vida. Muchas infelicidades en la vida vienen de malas decisiones en las cuales no consultamos a Dios, de haber escogido una vida de complacer la carne en los deleites temporales de este mundo o de creer que no necesitamos a Dios para triunfar en nuestra vida. Muchos creen que la felicidad está en conocer a una persona o en los logros académicos y profesionales; pero se equivocan ya que sin Dios estamos destinados a fracasar porque la felicidad y la verdadera bendición viene por buscar a primeramente a Dios y su reino, y no al revés: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”, (Mateo 6:33). El salmista conocía este principio y por eso decía: A Jehová he puesto siempre delante de mí.

                            II.            ¿EN QUÉ CONSISTE ESTA FELICIDAD?


Sin embargo, ¿en qué consiste esta felicidad?, ¿por qué decimos que la vida que Dios ofrece al hombre es la más feliz que el hombre puede encontrar? El salmista nos responde estas preguntas.

1)      La felicidad de saber que su presencia nos protege.


“… porque está a mi diestra, no seré conmovido…”

La primera razón por la cual somos felices aquellos que ponemos a Dios en primer lugar en nuestra vida es porque contamos con su respaldo y protección. Todos nosotros vivimos en un mundo hostil e injusto, donde diferentes calamidades ocurren, pero que bueno es saber que el Señor nos protege y nada pasa si Él no lo permite. Cuando Dios llamo a Abraham a dejar su tierra y parentela le prometió que durante toda su vida de peregrino gozaría de su protección divina: “Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”, (Génesis 15:1). De la misma forma no debemos temer sino poner toda nuestra confianza en Dios y creer que su presencia nos protegerá en medio de este mundo. El saber es motivo de gran felicidad.

2)      La felicidad de reposar de la culpa de todos nuestros pecados.


“Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente…”

Nuestros pecados son una causa de culpa en nuestra conciencia, el saber que estamos lejos de Dios y que merecemos ser castigados por la causa de nuestras maldades es de gran incertidumbre en nuestra alma. Muchos viven ignorando este hecho, pero el hacerlo no los exonera de las consecuencias del pecado, pero cuando el hombre viene a Cristo y se entrega a Él, su alma cansada puede encontrar el descanso de su culpo y experimentar el gozo de la salvación, y por eso el salmista declaraba: Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente. Muchas personas no son felices porque el pecado los ha destruido y actualmente viven cargados y cansados de la vida, pero un día Jesús vino a esta tierra y extendió una de las más  grandes invitaciones al hombre: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”, (Mateo 11:24). El saber que podemos descansar en Él, encontrar el perdón de nuestros pecados y la restauración de nuestra vida es motivo para que nuestro corazón se alegre y se goce en la gran salvación que Dios nos ha preparado.

3)      La felicidad de saber que somos salvos del infierno.


“… porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción”.

Esta es otra razón por la cual los creyentes nos gozamos en el Señor, y es que nos ha rescatado del infierno. En el Antiguo Testamento la palabra que se usaba para referirse al lugar donde las almas de los muertos iban a pasar la eternidad se llamaba Seol, y en griego se le llama Hades y es otra palabra para referirse al infierno. Lo cierto es que un día íbamos camina a la condenación eterna; pero Cristo nos salvó y nos dio vida eterna, y esto es motivo de gran felicidad en nuestra vida.

4)      La felicidad de saber que su Espíritu me guiara por este mundo.


“Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”.

Finalmente los cristianos somos felices porque sabemos que somos hijos de Dios y que su santo Espíritu nos guiara constantemente.  La vida que el Señor nos ofrece es una verdadera delicia y fuera de Cristo jamás conoceremos una así, ya que el pecado nos destruirá y nos conducirá a la condenación eterna, pero Jesús nos ofrece un vida diferente, una vida con propósito y salvos de la ira venidera.

CONCLUSIÓN.


             El secreto de una vida feliz consiste en poner a Dios siempre en primer lugar, y esta consiste en experimentar:

1)      La felicidad de saber que su presencia nos protege.
2)      La felicidad de reposar de la culpa de todos nuestros pecados.
3)      La felicidad de saber que somos salvos del infierno.
4)      La felicidad de saber que su Espíritu me guiara por este mundo.


Nuestro amado Cristo todo codiciable (Cantares 5:10-16)


“Mi amado es blanco y rubio, señalado entre diez mil.  Su cabeza como oro finísimo; sus cabellos crespos, negros como el cuervo.  Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, que se lavan con leche, y a la perfección  colocados.  Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores; sus labios, como lirios que destilan mirra fragante.  Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos; su cuerpo, como claro marfil cubierto de zafiros. Sus piernas, como columnas de mármol fundadas sobre basas de oro fino; su aspecto como el Líbano, escogido como los cedros. Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, oh doncellas de Jerusalén”.
Cantares 5:10-16

INTRODUCCIÓN


            En el libro de Cantar de los Cantares la doncella elogia las características físicas de su amado elevándolas de tal forma que ningún hombre es tan hermoso como el suyo, por lo que termina diciendo: y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, oh doncellas de Jerusalén. Si consideramos la parte espiritual de este poema y lo aplicamos a nuestra relación de amor con nuestro Señor Jesús como la amada podríamos descubrir que realmente ningún dios o iluminado de esta época iguala la grandeza y divinidad de nuestro Señor Jesucristo y como ella terminaríamos diciendo: Cristo es todo codiciable.

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Cristo todo codiciable


                               I.            CRISTO ES TODO CODICIABLE PORQUE NADIE ES MÁS COMPASIVO QUE ÉL.


“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”.
Mateo 9:35-36

En los relatos mitológicos o en las religiones actuales no podemos encontrar a un Dios tan compasivo como el nuestro, nuestro Señor Jesús. Durante su ministerio en esta tierra se dedicó a sanar toda dolencia, a predicar y enseñar el evangelio del reino de los cielos y a liberar a todos los cautivos. Tanto fue el amor que presento por nosotros que decidió abandonar su morada celestial y tomar forma de hombre para dar su vida en rescate de todos nosotros: “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”, (Hebreos 4:14-16). No existe ningún dios en ninguna religión o mitología que se haya humillado tanto para tomar forma humana solo con el fin de comprender nuestro dolor y dar su vida en rescate por nosotros, de tal forma que ahora está presto a tener misericordia de nuestras necesidades. Por eso decimos que Cristo es todo codiciable, porque no hay otro como Él, tan grande en misericordia.

                            II.            CRISTO ES TODO CODICIABLE PORQUE NO HAY NADIE MÁS SUBLIME QUE ÉL.


En segundo lugar Cristo es todo codiciable porque no hay nadie tan poderoso ni tan sublime como Él. Nuestro Dios mostró ser más poderoso que los dioses antiguos revelándose a Abraham como el Todopoderoso: “Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto”, (Génesis 17:1). El mismo apóstol Pablo dice en su carta a los Efesios que la supereminencia de la grandeza del poder de Dios operó en Cristo para resucitarlo de entre los muertos y sentarlo a la diestra del Padre dándole toda la autoridad y señorío: “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero”, (Efesios 1:19-21). Generalmente suelen presentar a Jesús como un hombre ensangrentado colgando de una cruz de madera; pero lo cierto es que nuestro Señor no se encuentra derrotado ni humillado por sus enemigos, al contrario, Juan lo describe como un ser resplandeciente y sublime ante el cual toda rodilla se dobla:

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.
Apocalipsis 1:12-16
            Así de glorioso es nuestro Cristo, no hay un ser, sea hombre o ángel, que iguales su grandeza y poder, y por ello decimos que Cristo es todo codiciable.

                         III.            CRISTO ES TODO CODICIABLE PORQUE NO HAY NADIE MÁS QUE PUEDE OTORGAR EL PERDÓN DE PECADOS.


“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.
Hechos 4:12

Finalmente, decimos que Cristo es todo codiciable porque solamente Él tiene la potestad de perdonar pecados. Todos los hombres somos pecadores y estamos destinados a pagar las consecuencias de ellos en el infierno; sin embargo, Dios en su infinita misericordia envió a su Hijo Unigénito para redimirnos de nuestra maldad y hoy solo la fe a través de Él puede salvarnos y darnos vida eterna.

CONCLUSIÓN.



            En Cantar de los Cantares la amada elogia a su amado describiéndolo con características físicas que lo hacían más hermoso que todo el hombre que ella conocía y por eso decía: todo él codiciable. De igual forma, hoy en día existen muchas religiones, muchos profetas e iluminados, y miles de dioses, pero ninguno de ellos reúne las características de grandeza y poderío como las de nuestro Señor Jesús las cuales nos hacen también decir que nuestro amado Cristo es todo codiciable:



El terrible legado de un hombre (2 Reyes 17:20-23)


“Y desechó Jehová a toda la descendencia de Israel, y los afligió, y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia. Porque separó a Israel de la casa de David, y ellos hicieron rey a Jeroboam hijo de Nabat; y Jeroboam apartó a Israel de en pos de Jehová, y les hizo cometer gran pecado.  Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de ellos, hasta que Jehová quitó a Israel de delante de su rostro, como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy”.
2 Reyes 17:20-23

INTRODUCCIÓN


            Muchas personas se preocupan en esta vida por saber que legado le dejaran a sus seres queridos y particularmente este punto es importante porque nuestras decisiones y acciones del hoy trascenderán en el futuro incluso aun después de muertos. El mejor legado que le podemos dejar a nuestros descendiente es el temor a Dios, una vida regida con los principios bíblicos que los guíen por este mundo de tinieblas a la vida eterna. Hoy en esta ocasión consideraremos la historia de un hombre que tuvo todo para heredar grandes promesas de Dios y dejarle a su familia y nación un gran legado, pero lamentablemente escogió todo lo contrario y años más tarde de su muerte su terrible legado cobraba el duro precio a toda una nación.

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Jeroboam es amonestado por sus pecados

                               I.            LA OFERTA DE DIOS A JEROBOAM.


“Aconteció, pues, en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusalén, le encontró en el camino el profeta Ahías silonita, y éste estaba cubierto con una capa nueva; y estaban ellos dos solos en el campo. Y tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos,  y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus… Y si prestares oído a todas las cosas que te mandare, y anduvieres en mis caminos, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel”.
1 Reyes 11:29-31, 38

Aquí vemos la oportunidad que Jeroboam  tuvo de recibir las bendiciones de Dios y la gloriosa promesa de que su descendencia reinase por siempre sobre Israel, semejante al pacto que hizo a David de darle a su descendencia un reino perpetuo. Por causa del pecado de Salomón, el Señor le dividió el reino y le dio 10 tribus para que reinase sobre ellas, y prometió que lo bendeciría y haría que su trono fuera estable y que su descendencia siempre se sentaría en él. La condición que Dios le puso para gozar de todas estas bendiciones era que fuese fiel y cumpliese todos sus mandamientos, pero lamentablemente no obedeció. Hoy en día muchas son las promesas que Dios hace pero el hombre decide si servirle a Él o al pecado, si escoge la vida o la muerte, la bendición o la maldición: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;  porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella”, (Deuteronomio 30:15-16). Aquel día Jeroboam tuvo la oportunidad de servirle a Dios y construirse un gran destino, pero fracaso.

                            II.            EL CAMINO DE PECADO DE JEROBOAM.


“Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan.  Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan”,
1 Reyes 12:28-30

Por el temor de que los israelitas subieren a Jerusalén a adorar a Dios, Jeroboam decidió hacerse dioses falsos e incito al pueblo a adorarlos trayendo para sí y toda la nación una terrible maldición. Jeroboam no valoro la oportunidad que Dios le había dado al hacerlo rey de las 10 tribus de Israel y tuvo en poco las promesas de bendición que se le habían hecho ya que lo único que le interesaba era su propio bienestar y no someterse a la voluntad de su Señor. Así hoy en día muchas personas han sido prosperadas pero muy pocos están dispuestos a reconocer a Dios y someterse a Él, solo les interesa hacer su voluntad y satisfacer sus deseos pecaminosos sin saber que su pecado los conduce a la ruina de su alma.

                         III.            LA TERRIBLE PAGA POR EL PECADO DE JEROBOAM.


“Cuando Ahías oyó el sonido de sus pies, al entrar ella por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam. ¿Por qué te finges otra? He aquí yo soy enviado a ti con revelación dura. Vé y dí a Jeroboam: Así dijo Jehová Dios de Israel: Por cuanto yo te levanté de en medio del pueblo, y te hice príncipe sobre mi pueblo Israel, y rompí el reino de la casa de David y te lo entregué a ti; y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos, sino que hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de ti, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imágenes de fundición para enojarme, y a mí me echaste tras tus espaldas; por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruiré de Jeroboam todo varón, así el siervo como el libre en Israel; y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada.  El que muera de los de Jeroboam en la ciudad, lo comerán los perros, y el que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo; porque Jehová lo ha dicho”.
1 Reyes 14:6-11

Aquí vemos una vez más la paga del pecado. Jeroboam fue rebelde a Dios quien le había prometido grandes bendiciones, pero este decidió seguir el camino del pecado y como consecuencia el Señor le decreto el terrible mal que vendría sobre su vida. Así este hombre pudiendo haber tenido un futuro glorioso, lleno de bendiciones, se fraguo un destino amargo y un terrible legado ya que su influencia sobre Israel fue tan grande que trajo una terrible maldición sobre la nación.

                          IV.            EL TERRIBLE LEGADO DE JEROBOAM.


Después de la muerte de este hombre se levantaron otros reyes sobre Israel los cuales la Biblia dice que anduvieron en el camino de Jeroboam, y así el ejemplo de este hombre trascendió más allá de su muerte como un modelo de maldad y maldición y su nombre sirvió de refrán en toda la Biblia para hacer referencia a lo malo. Su vida de pecado e idolatría afecto tanto a Israel a tal punto que jamás se separaron de ellos y vivieron en los pecados de Jeroboam trayendo así la ira de Dios que termino muchos años después en el destierro de su tierra a manos de los asirios: Y desechó Jehová a toda la descendencia de Israel, y los afligió, y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia. Porque separó a Israel de la casa de David, y ellos hicieron rey a Jeroboam hijo de Nabat; y Jeroboam apartó a Israel de en pos de Jehová, y les hizo cometer gran pecado.  Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de ellos, hasta que Jehová quitó a Israel de delante de su rostro, como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy.

            CONCLUSIÓN.


En esto consistió el legado de Jeroboam, pudiendo haber dirigido a Israel en el temor de Dios y disfrutar de sus bendiciones afirmando para siempre su reino, decidió apartarse en el pecado dándole la espalda a Dios y permitiendo que el pueblo le volviera la espalda al Señor para condenación eterna. Tan terrible fue el legado de este hombre, que muchos años después de su muerte los reyes de Israel y el pueblo seguían es sus pecados y esto los llevo a su ruina ya que la ira de Dios los alcanzo y fueron conquistados por una nación cruel, los asirios, lo cuales destruyeron a Israel, mataron a muchos y los sobrevivientes fueron deportados de su nación.

Ahora Dios desea bendecirnos y como a Jeroboam nos ofrece la salvación de nuestras almas a través de Jesús, pero debemos abandonar el pecado, pero si somos rebeldes y persistimos en nuestros pecados terminaremos mal y qué legado dejaremos en esta tierra. Seremos recordados como un pecador más que hizo tropezar a muchos, o por el contrario, seremos recordados como siervos de Dios cuya vida fue de inspiración y gran bendición. Quiera Dios que todos aprovechemos la invitación del Señor para vida eterna.



sábado, 22 de abril de 2017

La perla de gran precio (Mateo 13:45-46)


“También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró”.
Mateo 13:45-46

Introducción


             Llegamos hoy a la sexta parábola conocida con el nombre de la parábola de la perla de gran precio, y como la anterior, la del tesoro escondido, comparten el mismo tema principal: el gran valor del reino de Dios en la vida del ser humano. A diferencia a la parábola del tesoro escondida, esta agrega la peculiaridad de que había un hombre que buscaba una buena perla, mientras que al anterior el hombre encontró el tesoro de manera inesperada mientras realizaba sus actividades cotidianas. Veamos los detalles de esta parábola.

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La perla de gran precio


La perla de Gran Precio


“También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró”.
Mateo 13:45-46

            En este caso Jesús compara el reino de los cielos con un mercader que busca buenas perlas y que habiendo hallado una perla preciosa va y vende todo lo que tiene y la compra: También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. En el Medio Oriente las perlas eran consideradas uno de los tesoros más maravilloso que una persona podía adquirir por lo que su precio era grande. Lo que uno puede aprender de está parábola es el inmenso valor que el reino de los cielos tiene en la vida del hombre. En primer lugar se nos dice que el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, y ese detalle de “buenas perlas” nos sugiere que en este mundo hay buenas cosas. Aunque el mundo está bajo el control del maligno: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno”, (1 Juan 5:19), no olvidemos que es Dios que lo ha creado y todo lo que creo fue bueno en gran manera. Así en este mundo uno puede apreciar la naturaleza, sus reservas ecológicas, el arte y la música, disfrutar de los beneficios de la ciencia y tecnología, y todo lo que Dios permite que exista para beneficio del hombre, pero en medio de todas estas cosas buenas existe una que es preciosa en gran manera y que excede su valor respecto a todas las demás, y este es la vida que el evangelio ofrece a través de la fe en Cristo Jesús. El segundo detalle que observamos es que a diferencia de la parábolas del tesoro escondido, en esta el mercader es el que anda buscando una buena perla. En la parábola del tesoro escondido el hombre se levantó ese día a realizar sus tareas cotidianas, no buscaba un gran tesoro, pero se encontró con él sorpresivamente. Así ocurre con muchas personas que no buscaban el reino de Dios pero un día mientras se ocupaban de sus proyectos personales Cristo se les revelo y estos se convirtieron. Un buen ejemplo de esto es la conversión del apóstol Pablo el cual mientras se dirigía a Damasco a capturar a los cristianos a quienes perseguía, Jesús se le revelo inesperadamente y este se convirtió en un creyente desde ese momento ya que había encontrado el mayor tesoro para su alma: “Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes,  cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón”, (Hechos 26:12-14). No obstante hay casos donde el hombre ha andado en busca de Dios y este lo encuentra, tal y como le paso a Cornelio, el cual era un hombre piadoso que a través de sus oraciones y buenas obras buscaba a Dios pero un día se le apareció un ángel quien le dijo que buscara a Pedro porque él le declararía como acercarse correctamente al Señor: “Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas”, (Hechos 10:1-6). Muchas personan buscan llenar el vacío que hay en su corazón con las cosas que este mundo ofrecen, ya sea a través del éxito profesional, o por medio de los placeres mundanos, o la vanagloria de este mundo, o por medio de las religiones, pero nada de esto lograra llenarlo. Tal vez algunas cosas sean buenas, como la superación profesional, pero nada se compara con la vida que Cristo ofrece, el disfrutar de la salvación de nuestras almas, de la libertad del pecado, de las promesas gloriosas que tenemos en Él, de su respaldo, y de todas sus benevolencias. Por ello Cristo es la mayor de todas las perlas.

                Finalmente, al igual que el hombre que encontró el tesoro escondido en el terreno, este mercader fue y vendió todo lo que tenía para comprar la perla de gran precio: que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. Para ganar la vida eterna hay que renunciar a nuestra vida de pecado, debemos despojarnos de nuestro orgullo y negarnos a la carne para heredar la vida eterna y las promesas de Dios. Por eso Jesús dijo: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará”, (Marcos 8:35). Por tanto, el reino de Dios está compuesto por hombre y mujeres que han perdido todo en el mundo, para ganarlo todo en esta vida y la salvación misma de su alma, esto resulta en una verdadera paradoja, pero lo cierto es que los placeres y vanidades de este mundo solo nos conducirán a la condenación eterna, pero Cristo nos ofrece una vida diferente, y en la eternidad la salvación de nuestra alma.






El mayor tesoro que un hombre puede encontrar (Mateo 13:44)


“Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo”.
Mateo 13:44

Introducción


                 Llegamos hoy a la quinta parábola, y tanto esta que es conocida como la parábola del tesoro escondido, como la sexta que es la parábola de la perla de gran precio, hablan del mismo tema: el gran valor que el reino de Dios tiene en la vida del ser humano. No olvidemos que todas estas parábolas nos enseñan un aspecto importante referente al reino de Dios y en esta ocasión nuestro Señor Jesús utiliza un hecho con el cual las personas de su tiempo estaban familiarizadas: esconder un tesoro en un terreno. Veamos en detalle esta parábola.

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La parábola del tesoro escondido


El Tesoro Escondido


“Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo”.
Mateo 13:44


                En esta oportunidad Jesús compara el reino de los cielos con un tesoro que está escondido en un campo y que un hombre encuentra: Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo. La práctica de esconder tesoros debajo de la tierra era común en palestina en tiempos de Jesús ya que no existían lugares muy seguros para guardar el dinero y debido a las constantes guerras e invasiones que habían en aquel entonces los bancos se volvían inseguros por lo que una opción segura era enterrar los tesoros en un campo con la esperanza de volver un día y desenterrarlo. Lo más seguro es que en esta parábola alguien había escondido un tesoro hace mucho tiempo y había muerto, luego alguien más adquirió ignorando que este tenía escondido bajo tierra un tesoro, y luego fue y contrato obreros para trabajar en él. Uno de estos obreros lo encuentra y decide esconderlo para que nadie se dé cuenta, luego va y vende todo lo que tiene y compra el campo y así adquiere aquel gran tesoro. En todo esto podemos notar las enseñanzas más importantes referentes al reino de los cielos. La primera es el gran gozo que el hombre experimento al encontrarse el tesoro, obviamente la felicidad venia de haber encontrado ese gran tesoro que lo volvería rico y a lo mejor nunca más volvería a trabajar. Así pasa con el hombre que conoce el evangelio, un gran gozo viene a su corazón como resultado de experimentar la paz y justicia que la salvación de Cristo Jesús trae a su vida, y por eso Pablo dice: “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”, (Romanos 14:17). En segundo lugar vemos que este tesoro escondido que representa el evangelio de Cristo llego a la vida de este hombre de manera inesperada. Este hombre había llegado a ese campo a realizar sus tareas cotidianas ignorando lo que le esperaba, y así también algunos de nosotros no buscábamos a Dios, pero un día Él en su infinita misericordia se revelo en nuestras vidas y descubrimos ese gran tesoro espiritual que tenía preparado para nosotros y por eso Jesús les dijo un día a sus discípulos: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé”, (Juan 15:16). En tercer lugar, observamos que aquel hombre cuando descubrió el tesoro no le dijo a nadie sino lo volvió a esconder y lo que hizo fue y vendió todas sus propiedades para poder comprar el terreno. Este hombre lo perdió todo para ganarlo todo, ya que vendió todas sus propiedades para poder comprar el terreno, pero oculto en este estaba un tesoro que lo volvería rico. Así es el reino de los cielos, donde se le pide al hombre que renuncie a su orgullo y pecado, que abandone su vida de maldad, pero lamentablemente muchos ven esta propuesta como perdida, y realmente es la perdida de todo lo malo, abandonar nuestra vida de pecado para poder recibir la salvación de nuestra alma a través de la fe en Jesús y heredar todas sus promesas y la vida eterna. Esto nos recuerda a las sabias palabras de Pablo: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos”, (Filipenses 3:7-11). Muchos no se convierte a Cristo por todo lo que temen dejar en el mundo, pero este es el principio básico: dejarlo todo en el mundo para ganarlo todo en Cristo Jesús. Al final, la vida y placeres que el mundo le ofrecen al hombre solo lo conducen a la destrucción y condenación eterna, pero el evangelio le ofrece la salvación de su alma y una vida con propósito en los caminos de Dios, la cual es un verdadero tesoro, pero antes, debemos abandonar todo lo malo, aferrarnos a la fe para obtenerlo.


jueves, 13 de abril de 2017

El Complemento Perfecto (Génesis 2:18-24)


“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.  Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.  Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.
Génesis 2:18-24

INTRODUCCIÓN


            El ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios para ser un ente sociable de allí que busca la forma de relacionarse con los demás humanos que lo rodean, pero cuando encuentra la pareja con la cual se unirá en matrimonio halla su complemento perfecto y desde el mismo día de su creación se deja ver esto. En los versículos anteriores vemos al menos tres razones por las cuales decimos que el hombre y la mujer que descubren el amor que los une encuentran el complemento perfecto que tanto necesitaban en la vida.

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El Complemento Perfecto

                               I.            LA NECESIDAD UNA AYUDA MUTUA.


“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.  Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él”.

            En primer lugar uno ve el complemento perfecto que hay entre el hombre y la mujer en la necesidad que existe de ayuda idónea. Dios trajo a Adán todos los animales del huerto para que les pusiera nombre y al hacerlo se dio cuenta que cada uno tenía su pareja pero para él no se hallo ayuda idónea.  Desde el sexto día de la creación se hace ver la importancia que la mujer tiene en la vida del hombre, ya que ambos forman el complemento perfecto en cuanto al apoyo que cada uno da al otro en las diferentes áreas de su vida. Este apoyo tiene que verse en las tareas cotidianas del hogar, en las finanzas, en momentos de dificultad, en enfermedades, y en general, en cualquier área. El concepto de ayuda idónea no significa que la mujer será la sirvienta del hombre, ya que ambos deben apoyarse complementando sus fortalezas. También ayuda idónea no significa que el hombre es superior a la mujer, sino la unión de ambos fortalece sus debilidades: “Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón;  porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios”, (1 Corintios 11:11-12).

                            II.            LA ESTRECHA UNIDAD QUE HAY ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER.


“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.  Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada”.

En segundo lugar vemos el complemento perfecto que hay entre el hombre y la mujer en la estrecha unidad que hay entre ambos. El hombre fue creado del polvo de la tierra y en el caso de la mujer, de manera indirecta proviene también del polvo porque salió del hombre, pero de forma directa proviene de una costilla del hombre para mostrarnos no solo que la mujer tiene la misma naturaleza del hombre, sino más bien para mostrarnos la inseparable unidad y comunión que hay entre ambos, y por ello Adán dijo: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. El ser humano es un ser sociable y en este sentido cuando un hombre encuentra el complemento perfecto en una mujer solventa esta necesidad en su vida.

                         III.            LA INSTITUCIÓN DEL SAGRADO MATRIMONIO.


“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.

            Finalmente, uno encuentra el complemento perfecto entre el hombre y la mujer en la consumación del matrimonio. El matrimonio es un acto sagrado delante del cual un hombre y una mujer hacen un pacto de toda una vida de fidelidad para gozar de los privilegios del mismo los cuales son:

1.      Ayuda mutua, como ya lo vimos anteriormente.
2.      La de poder procrear hijos: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”, (Génesis 1:28).
3.      La de disfrutar del sexo: “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia”, (1 Corintios 7:3-5).

Este pacto matrimonial es para siempre ya que la voluntad de Dios no es el divorcio por lo cual la pareja debe estar muy segura de que allá amor entre ambos y de seguirlo sembrando a lo largo de toda su vida ya que esto con la ayuda de Dios los mantendrá unidos.

CONCLUSIÓN.


Por tanto, el hombre y la mujer forman el complemento perfecto debido a que:

1.      La mujer es la ayuda idónea del hombre.
2.      Ambos poseen una misma naturaleza que permite una perfecta unidad y comunión.
3.      Y en el matrimonio encuentra el complemento perfecto.