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martes, 29 de enero de 2019

Jesús es ungido en Betania (Juan 12:1-8)


“Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos;  y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, más a mí no siempre me tendréis.”.
Juan 12:1-8


INTRODUCCIÓN


                Conforme avanzamos Juan nos introduce a la última semana de Jesús en esta tierra y en este nuevo capítulo vemos una historia muy hermosa que es contada incluso hoy en día y recordada de generación en generación entre el pueblo cristiano. Esta historia es el ungimiento de nuestro Señor Jesucristo antes de su muerte. De esta historia tenemos al menos otras dos versiones que se narran en los evangelios sinópticos, Mateo, Marcos y Lucas, y que guardan muchas similitudes con esta. Para este momento los fariseos y principales sacerdotes habían girado la orden de buscar a Jesús y capturarlo, conspirando contra Él con el fin de matarlo. Aquí lo vemos nuevamente en Betania, en casa de Marta, María y Lázaro, seis días antes de la pascua.


Jesus-Betania
Jesús es ungido en Betania


JESÚS NUEVAMENTE EN BETANIA


“Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él”.
Juan 12:1-2

                Aquí vemos que faltaban seis días antes de la fiesta de la pascua, y si es así significa que ese día era viernes, muy posible al final del día judío, es decir, cerca de las 6:00 pm y cercano al día de reposo, considerando que la mayoría de comentaristas están de acuerdo que la entrada triunfal fue un domingo, con lo que comienza lo que algunos llaman “la semana de la pasión de Cristo”, y si es así, quedarían 6 días antes jueves donde Jesús estaría celebrando la pascua con sus discípulos, y al octavo día, es decir, el viernes, Jesús seria crucificado. Por ser días cercanos a la pascua, Jerusalén solía saturarse de cientos de judíos que venían en peregrinación de todas partes del mundo con el fin de pasar la pascua, los mesones y aposentos se saturaban y esto hacía que algunos buscaran establecerse en aldeas cercanas a Jerusalén, y en este caso nuestro Señor solía quedarse en Betania, en la casa de Marta, María y Lázaro: Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Podemos ver que Lázaro estaba sentado al lado de Jesús y que Marta era la que les había preparado la comida y les servía: Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Como vemos en Lucas creemos que Marta era la hermana mayor y como principal anfitriona era la que se preocupaba siempre por servirles y atenderles, y en este afán a veces olvidaba atender las enseñanzas de su Maestro: “Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”, (Lucas 10:38-42). De esta forma, vemos nuevamente a esta familia que amaba a Jesús.

EVIDENCIAS DE UN VERDADERO AMOR


“Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y la casa se llenó del olor del perfume”.
Juan 12:3

              Como lo vimos al principio del capítulo 11 de este evangelio, esta familia amaba mucho a Jesús y aquí vemos la evidencia de este: Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio... Creemos que el verdadero amor es aquel que no solo lo expresa de labios sino se manifiesta a través de sus obras, y vemos aquí una mujer que tomo una libra de perfume de nardo puro, de muchísimo precio, y con él ungió los pies de Jesús. Generalmente, antes de entrar a una casa parte de la hospitalidad consistía en lavarle los pies a los invitados, pero esta labor era exclusiva de los esclavos, ningún hombre libre se humillaba para hacer esta tarea, pero aquí vemos a esta mujer, que no le importo rebajarse al nivel de un esclavo, y es más, ni siquiera uso agua, sino utilizo un perfume que en su tiempo era de gran valor, que según este texto era equivalente a trecientos denarios, es decir, casi un año de salario de un jornalero; pero a esta mujer no le importo el precio, al contrario, quería ofrecerle a Jesús algo que le costara mucho porque realmente lo amaba. También, ella enjugo con sus cabellos los pies de Jesús: … y  ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos. Para poder hacer esto tuvo que haberse soltado el cabello, y soltarse el cabello era muy humillante para las mujeres judías ya que solo las rameras acostumbraban hacerlo, sin embargo, no le importo sino se humillo en gran manera con tal de dejar secos los pies de Jesús. Finalmente, la casa se llenó de un olor tan agradable que testificaba a grandes voces el amor que esta mujer tenía por su Señor: … y la casa se llenó del olor del perfume. El verdadero amor nos lleva a la entrega máxima, al sacrificio, a dar lo mejor por aquellos a quienes decimos amar, el verdadero amor nos impulsa a grandes obras a favor de los más necesitados, a expresar en verdadero sacrificio y servicio a través de nuestra vida a favor de Cristo, y todas estas obras son una evidencia de nuestro amor.

              Ahora bien, este evento tiende a confundirse con otros dos que son parecidos en la Biblia. Por ejemplo, Tenemos el relato que aparece en Mateo 26.6-13 y Marcos 14:3-9, este nos presenta la siguiente historia: “Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza. Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella. Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho. Siempre tendréis a los pobres con vosotros, y cuando queráis les podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis. Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella”, (Marcos 14:3-9). Muchos afirman que esta historia que aparece en tanto en Mateo 26.6-13 y Marcos 14:3-9, es la misma que estamos considerando en Juan 12:1-8, y de hecho algunas versiones de la Biblia como la RV60 las enlazan como si fuera la misma. En ambos relatos Jesús está en Betania, Según Marcos 14:3: “Pero estando él en Betania…”, y Mateo 26:6: “Y estando Jesús en Betania…”, y Juan 12:1: “Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania”. Sin embargo, en Mateo y Marcos se nos dice que fue una mujer que vino a buscar a Jesús, pero no se nos da su nombre: “… y sentado a la mesa, vino una mujer”, (Marcos 14:3), pero en Juan se nos dice que la mujer era María la hermana de Marta y Lázaro: “Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio…”, (Juan 12:3). En ambas historias se nos dice que trajeron un perfume de nardo puro de gran precio, Mateo y Marcos dicen que era un vaso de alabastro y Juan dice que era una libra: “… y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio”, (Marcos 14:3). Mateo y Marcos nos dicen que derramo el perfume sobre la cabeza de Jesús: “… y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa”, (Mateo 26:7). Pero Juan dice que solo lo derramo sobre sus pies: “… y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos”, (Juan 12:3). En ambas se hicieron las críticas de que semejante hecho era un desperdicio de perfume, Juan nos dice que Judas lo dice: “Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?”, (Juan 12:4-5); y Mateo solo nos dice que los discípulos se enojaron: “Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres”, (Mateo 26:8-9), y Marcos dice que algunos de los que estaban allí se enojaron: “Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella”, (Marcos 14:4-5). Pero quizás la diferencia más grande es que Juan nos dice que cuando esto ocurrió estaba en casa de Marta, María y Lázaro; pero Mateo y Marcos nos dice que estaba en casa de Simón el leproso: “Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso”, (Mateo 26:6). Por tanto, algunos teólogos no consideran que se trate de la misma historia. Algunos opinan que estas historias son dos eventos diferentes que ocurrieron casi por la misma época, al final del ministerio de Jesús, pero con el tiempo la tradición oral llegó a combinar los detalles de cada una entrelazándolas, y por eso hoy tenemos historias casi perecidas que parecieran que fueran las mismas.

              Aparte de estas historias, en Lucas encontramos otra historia de una mujer que ungió al Señor, pero tiene más diferencias: “Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Dí, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Dí, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; más aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados”, (Lucas 7:36-48). Esta historia es muy diferente a la Mateo, Marcos y Juan, de hecho, ocurre en la casa de un tal Simón el fariseo, la mujer por lo visto es era una persona que había tenido una dudosa reputación, quizás como ramera, debido a los comentarios que hacen de ella y la mayoría ubican esta historia en el segundo año de ministerio de nuestro Señor Jesucristo.

LA CRITICAS DE UN CORAZÓN AVARO


“Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidará de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, más a mí no siempre me tendréis”.
Juan 12:4-8

               Acabamos de ver como un corazón agradecido y que verdaderamente ama no escatima esfuerzos ni sacrificios para dar lo mejor que tiene, así esta mujer llamada Maria no escatimo derramar una libra de perfume para ungir a Jesús, aun cuando el perfume tenía un precio muy elevado en su tiempo. Pero después de haber considerado estos versículos, los siguientes nos muestran todo lo contrario: Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidará de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Si nos damos cuenta el corazón de Judas era malo y lejos de elogiar la obra de amor que Maria había realizado, el se lleno de envidia y codicia al ver como aquel perfume que había sido ofrecido a Jesús en total adoración no paso por sus manos para robárselo si le hubiera sido posible. En estos versículos queda claro el pecado de Judas, su codicia, la cual crecería tanto hasta llegar al extremo de vender a su propio Maestro por 30 piezas de plata. Ahora bien, Jesús reprende las criticas de Judas: Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, más a mí no siempre me tendréis. La obra que aquella mujer había hecho era una verdadera expresión de amor y adoración hacia Jesús que de alguna manera preparaba el cuerpo de nuestro Señor para la muerte que le esperaba la siguiente semana, esto que había ocurrido era también un acto profético de lo que pasaría la próxima semana en la vida de Jesús.





lunes, 28 de enero de 2019

El problema de amar las riquezas (Mateo 19:23-24)



“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”.
Mateo 19:23-24

INTRODUCCIÓN


           ¿Son malas las riquezas? ¿Es pecado desear ser rico o hacer mucho dinero? ¿Es posible que los ricos se salven? Bueno, vamos a procurar contestar estas preguntas continuando nuestro estudio en este capítulo 19 del evangelio según Mateo. Si recordamos un poco, la última vez consideramos la historia del joven rico que vino a Jesús pidiéndole qué hacer para heredar vida eterna. Él pensaba que por guardar la ley y tener una religión era más que suficiente para ser salvo, pero se equivocó porque nuestro Señor le demostró que él no los cumplía todos y de hecho nadie puede vivir por la ley. Al oír lo que Jesús le pedía, abandonar las riquezas que tanto amaba, se afligió y se puso muy triste porque no estaba dispuesto a dejarlo.


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El problema de amar las riquezas

 

LO DIFÍCIL QUE SERÁ QUE UN RICO ENTRE EN EL REINO DE LOS CIELOS


“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”.
Mateo 19:23-24

               Aquí Jesús nos dice algo que definitivamente es una realidad: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Y recalca lo que dice con una hipérbole: Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Jesús nos dice que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que hacer que un rico entre en el reino de los cielos. ¿A qué se refiere Jesús con estas últimas palabras? Se han sugerido algunas explicaciones en cuanto al verdadero significado de estas palabras. La primera explicación que algunos sugieren está basada en una especie de portezuela que solía hacerse a la par de la puerta principal de una ciudad. Durante el día las personas y sus animales de carga, caballos y camellos entraban por la puerta principal; pero en la noche se cerraban, entonces las personas podían acceder a la ciudad solo por medio de estas portezuelas, pero introducir a un camello por medio de ellas era casi imposible ya que estas portezuelas eran muy pequeñas y estrechas aunado al hecho de que estos animales son muy grandes. Se dice que a veces llamaban a la portezuela “el ojo de la aguja”, así que se sugiere que Jesús estaba diciendo que le era tan difícil a un rico entrar en el reino del cielo como a un enorme camello pasar por una de estas portezuelas. Sin embargo, esta suposición es poco probable ya que no existe evidencia arqueológica ni histórica que estas portezuelas hayan existido en Jerusalén, de hecho estas portezuelas comenzaron a utilizarse hasta la edad media, donde esta explicación surgió. La segunda explicación que se sugiere es que Jesús no dijo: “que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja”, sino “que es más fácil pasar un cordón de cuerda delgado por el ojo de una aguja”. Esta afirmación está basada en el hecho de la palabra griega que aparece aquí y se traduce como camello es kámelos (κάμηλος), pero se piensa que Jesús no uso esta palabra, sino una parecida que es kámilos (κάμiλος), la cual se traduce como cuerda o a lo mejor como hilo. Si nos damos cuenta la pronunciación fonética de ambas palabras son casi idénticas, a excepción de la vocal fonética que aparece en medio de ambas, una suena como “e” y la otra suena como “i”. Algunos creen que con el tiempo los escribas de este evangelio confundieron la vocal y en lugar de poner kámilos (κάμiλος) escribieron kámelos (κάμηλος). Los que defienden esta posición afirman que es más lógico pensar que Jesús está diciendo que es más fácil enhebrar una aguja con su respectivo hilo que un rico entrare en el reino de los cielos. Finalmente, quizás la suposición más lógica es la tercera, la cual dice que las palabras de Jesús son una hipérbole. Una hipérbole es una figura literaria que tiene como objetivo exagerar una situación con el fin de recalcar una realidad, y por ende podemos entender que así como difícil es que un camello pase por el ojo de una aguja, así de difícil es que alguien que un rico entre en el reino de los cielos.

Ahora bien, ¿será que realmente todos los ricos se perderán? ¿Son malas las riquezas? ¿Es pecado ser rico? A estas tres preguntas responderíamos que no. Tener riquezas no es pecado, el pecado es amar desmedidamente el hacer riquezas y en esta obsesión afanarse de tal manera que no quede tiempo para dedicárselo a Dios, este es el pecado, y en la Biblia encontramos algunas advertencias acerca del error de confiar desmedidamente solo en nuestras riquezas y de afanarse en las cosas materiales. Uno puede encontrar algunos versículos que nos enseñan esta verdad:

1.      La vida consiste en más que en tener cosas materiales: “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”, (Lucas 16:15).
2.      No se puede servir a Dios y a las riquezas: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menos preciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”, (Mateo 6:24).
3.      El afán y los deseos por las riquezas ahogan la palabra de Dios: “El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa”, (Mateo 13:22).
4.      La Biblia nos exhorta a no afanarnos en hacer riquezas: “No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste”, (Proverbios 23:4).
5.      El afán por hacer cosas materiales nos impulsa a amar las riquezas lo cual trae muchos dolores: “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”, (1 Timoteo 6:10).
6.      Muchos creyentes pueden descuidar su vida espiritual por el afán de hacer riquezas: “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas”, (Apocalipsis 3:17-18).
7.      Las riquezas pueden traer una falsa confianza a la vida del hombre a tal punto que se olvidan de Dios: “También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”, (Lucas 12:16-21).
8.      Los ricos que no se arrepientan llevando una vida en sus deleites y placeres al morir irán al infierno: “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno”, (Lucas 16:19-23).
9.      Y finalmente, las riquezas hechas en esta tierra no le ayudaran en la eternidad: “No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; más la justicia librará de muerte”, (Proverbios 11:4).

Como vemos el amor a las riquezas y su falsa confianza hacen que el hombre se olvide de Dios, pero esto no debe ser así, al contrario, se espera que aquellos que han sido bendecidos por Dios bendigan a otros de la misma manera ya que tienen más recursos para hacerlos. Lamentablemente no todos hacen así, sino al contrario, utilizan sus riquezas para oprimir a los pobres. En la Biblia uno puede ver advertencias hacia aquellos ricos que se olvidan de Dios y cierran sus corazones para hacer justicia y ayudar a los necesitados. Santiago tiene una fuerte reprensión en contra de los ricos opresores: “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia”, (Santiago 5:1-6). Para estos ricos está reservada la condenación eterna. Sin embargo, esto no significa que todos los ricos se condenaran.

¿SERÁ QUE UN RICO NO PUEDE SERVIRLE A DIOS?


Entonces, ¿será que un rico no puede servirle a Dios? Lo cierto es que podemos encontrar personas que han sido bendecidas económicamente por el Señor y son piadosas y dadivosas. En la Biblia podemos encontrar ejemplos de hombres y mujeres que, a pesar de sus riquezas, estas no les impidieron buscar a Dios. Job es un buen ejemplo de un hombre rico que temía a Dios y ayudaba a los pobres: “Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, cuando ellos contendían conmigo, ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase? Y cuando él preguntara, ¿qué le respondería yo? El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él? ¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz? Si estorbé el contento de los pobres, E hice desfallecer los ojos de la viuda; Si comí mi bocado solo, y no comió de él el huérfano (Porque desde mi juventud creció conmigo como con un padre, y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda); si he visto que pereciera alguno sin vestido, y al menesteroso sin abrigo; si no me bendijeron sus lomos, y del vellón de mis ovejas se calentaron; si alcé contra el huérfano mi mano, aunque viese que me ayudaran en la puerta; mi espalda se caiga de mi hombro, y el hueso de mi brazo sea quebrado”, (Job 31:13-22). También tenemos a Filemón, el cual según se cree era un hombre rico que permitía que la iglesia se reuniera en su casa y por las palabras de Pablo había confortado a muchos hermanos: “Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo… Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos”, (Filemón 1-3, 7). Tenemos el ejemplo de Lidia, una mujer vendedora de purpura la cual creyó en el evangelio y permitió que Pablo se alojara en su casa: “Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos”, (Hechos 16:13-15). Tenemos también el ejemplo de Zaqueo el cual era un hombre principal entre los publicanos que había hecho sus riquezas de manera injusta, pero al conocer a Jesús se arrepintió de su mal camino convirtiéndose a El: “Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”, (Lucas 19:1-10). Y así podríamos seguir buscando a mas hombres y mujeres piadosas que llegaron a tener riquezas, pero estas no impidieron que temieran a Dios. Como hijos de Dios nuestra mirada debe estar puesta en las cosas de arriba, pero si tenemos la oportunidad de prosperar económicamente debemos pedirle a Dios la sabiduría para que las riquezas no nos alejen de Él. Si vemos en la una de las cartas del apóstol Juan podemos encontrar el deseo genuino del Señor por nuestro total bienestar: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”, (3 Juan 2). Si nos damos cuenta Dios desea que nuestra salud este bien, que prosperemos en todo lo material, pero no a costa de lo espiritual. Debemos darle prioridad a nuestra prosperidad espiritual y luchar por ser buenos mayordomos de todas las cosas que Dios nos otorga de tal forma que, si alguien tiene la oportunidad de prosperar económicamente, mas que los demás, que sus riquezas sirvan para ayudar a la obra del Señor y a los mas necesitados, y que estas no nos alejen de nuestro amado Dios.



El Joven Rico que Buscaba la Vida Eterna (Mateo 19:16-22)



“Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”.
Mateo 19:16-22

INTRODUCCIÓN


                Mateo nos presenta hoy una historia que es muy conocida entre el pueblo cristiano y que se encuentra registrada en los otros evangelios sinópticos, que son Marcos y Lucas. Esta historia es conocida como la del joven rico que buscaba la vida eterna y en ese fin busca a Jesús para realizarle una pregunta muy importante: ¿qué bien haré para tener la vida eterna? ¡Cuán importante es esta pregunta! De hecho todos nosotros debemos preguntarnos lo que realmente tenemos que hacer para ser salvos. En estos versículos se nos muestra el camino correcto que debemos seguir si queremos heredar la vida eterna. El evangelio según Marcos nos enseña que esta historia ocurrió después que Jesús oro por los niños: “Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”, (Marcos 10:17).



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El Joven Rico que Buscaba la Vida Eterna


EL JOVEN RICO QUE QUERÍA SER SALVO


“Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?”.
Mateo 19:16

            Después que Jesús oró por los niños, un joven vino corriendo a Jesús para hacerle quizás la pregunta más importante de su vida: Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Decimos que este era un joven porque así lo presenta Mateo más adelante: “El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud”, (Mateo 19:20). Lucas nos dice que era un hombre principal entre los judíos: “Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”, (Lucas 18:18), y por el relato completo entendemos que era un hombre rico. Finalmente, Marcos nos dice que este vino corriendo a Jesús y se hinco delante de Jesús como una señal de reconocimiento de su autoridad: “Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”, (Marcos 10:17). Este hombre había logrado mucho en su vida, era un principal entre los judíos, por lo que podemos pensar que tenía cierto prestigio y título prominente en su tiempo, tal vez como una especie de gobernante o encargado de alguna sinagoga, y aparte de todo esto era rico, y todo esto lo había logrado en su juventud, ya que aún no tenía los 40 años, ya que para los judíos, alguien menor a los 40 años era considerado joven. Sin embargo, aún le faltaba lo más importante, la salvación de su alma.

¿POR QUÉ ME LLAMAS BUENO?


“Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios…”
Mateo 19:17

               Aquí tenemos un versículo que ha sido mal utilizado por aquellos herejes que afirman que Jesús no es Dios: Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Muchos opinan que el hecho de que Jesús haya pronunciado estas palabras es una evidencia de que Él mismo no se consideraba Dios. Esta palabras se encuentran en los tres evangelios sinópticos, sin embargo, el sentido en el cual nuestro Señor se lo dice a este joven principal era un tanto irónico, ya que este provenía de un grupo que se oponía al ministerio de Jesús, los escribas y fariseos afirmaban que Jesús era un falso Maestro, negaban su divinidad y lo consideraban un blasfemo, y este hombre provenía de ellos, pero ahora este estaba aquí llamándolos Maestro, y preguntándole: ¿qué hacer para heredar la vida eterna? Por eso Jesús le dice: ¿Por qué tú ahora me llamas bueno, si vienes de un grupo que me llaman malo? ¿Hoy cambian de opinión y reconocen su error? Así que como vemos Jesús no está diciendo que Él no es bueno, al contrario, Él es un Dios benevolente y en quien habita todo lo bueno.

EL ENGAÑO DE LA SALVACIÓN POR MEDIO DE BUENAS OBRAS


“Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?”.
Mateo 19:17-20

            Muchos creerían que aquí Jesús nos está enseñando que para heredar la vida eterna es necesario guardar los mandamientos; pero no es así, al contrario, nuestro Señor conducirá al joven rico a ver que nadie puede salvarse por medio de guardar los mandamientos, porque realmente nadie puede guardarlos: Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Aquí nuestro Señor cita algunos mandamientos que estaba relacionado con tener una buena moral: No matar, no ser adultero, no dar falso testimonio, honrar a los padres y amar al prójimo, y este hombre lo había hecho muy bien, pero no completamente: El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? No dudamos que este joven trataba de vivir de acuerdo a la ley y las tradiciones que los escribas y fariseos enseñaban, creía que todas estas cosas las cumplían a cabalidad, pero se engañaba y Jesús se lo demostrara.

ESTE JOVEN NO CUMPLÍA TODOS LOS MANDAMIENTOS


“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”.
Mateo 19:21-22

                  Cuando escucho a Jesús, este joven no pensó muy bien lo que se le decía, sino que respondió superficialmente a lo que se le estaba diciendo, y de hecho le pregunta qué más necesitaba hacer, porque a sus propios ojos era un hombre justo. Marcos nos enseña que cuando este joven le hace esta pregunta a Jesús, este lo amo y le dice una segunda cosa que le mostrara que no es tan justo como él pensaba: “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz”, (Marcos 10:21). Aquí Jesús le estaba pidiendo abandonar aquello que verdaderamente era su pecado: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres. Este hombre no tenía problemas de inmoralidad, no era un ladrón ni alguien quien pudiera acusarse de algún pecado escandaloso, pero no estaba totalmente limpio, había una cosa que estaba mal en él y esto era el amor al dinero, su espíritu codicioso que no le permitía separarse de sus riquezas, su avaricia que cerraba su corazón para dar de sus riquezas a los más necesitados: Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Marcos nos dice que al oír esta palabra este joven se afligió porque tenía muchas posesiones: “Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”, (Marcos 10:22), y Lucas nos dice que se puso triste porque era rico y obviamente no quería perder sus riquezas: “Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico”, (Lucas 18:23). Este hombre creía que por ser un religioso y ser bueno en sus acciones externas era más que suficiente para ser salvo, estaba engañado creyendo que desde su juventud guardaba los mandamientos, porque ciertamente desde pequeño había sido instruido en el judaísmo; pero con esto vemos que realmente no hay nadie que pueda vivir por la ley, de hecho es imposible que el hombre en sus propias fuerzas sea capaz de guardar toda la ley, por alguno de todos sus mandamientos fallara. Santiago es muy claro al decirnos que basta infringir uno de los mandamientos para hacernos transgresores de la ley: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”, (Santiago 2:10).

                    Por tanto, nadie puede llegar a ser salvo por medio de la ley ya que nadie es capaz de guardar todos sus mandamientos, lo que tiene que hacer es reconocer su pecado, abandonarlo y seguir a Cristo, por ello le dijo Jesús al joven rico: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Los mandamientos que guardaba estaban bien, de hecho nosotros los cristianos tenemos que vivir de acuerdo a su palabra, pero para ser perfecto, es decir, estar completo y ser salvo era necesario abandonar su pecado y seguir a Cristo quien es el Salvador. En este caso su pecado era su amor codicioso al dinero, su avaricia al no querer compartir sus riquezas con los necesitados, si nosotros no abandonamos nuestros pecados y seguimos a Cristo jamás seremos salvos, ninguna buena obra, o religión, u observancia de mandamientos podrá salvarlo, porque nadie podrá salvarse a través de esas cosas: “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”, (Gálatas 2:16). Como seres humanos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios y por ello necesitamos renunciar a nuestros pecados y acudir a Cristo para ser salvos. Muchos hoy en día se afligen al escuchar esta palabra tal y como le paso a este joven porque aman demasiado sus pecados y no quieren dejarlos: “Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”, (Marcos 10:22). Muchos creen que Jesús pide demasiado pero no es así, es abandonar algo que solo los conducirá al infierno para ganar algo más glorioso que nos dará tesoros espirituales y la vida eterna: “… y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme”



viernes, 18 de enero de 2019

Los peligros de creer a un evangelio diferente (Gálatas 1:6-9)



“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”.
Gálatas 1:6-9

INTRODUCCIÓN


Hoy en día escuchamos acerca de muchos puntos de vista en cuanto al tema de la salvación, así como existen muchas religiones, aun en medio del cristianismo. Testigos de Jehová, católicos, evangélicos, protestantes, mormones, adventistas, fe en Jesús… ¿en quién confiar?


Los peligros de creer a un evangelio diferente

                        I.         LA ADVERTENCIA DE PABLO DE NO CREER A UN FALSO EVANGELIO.


En estos versículos el apóstol se maravillaba por lo tan pronto que los Gálatas habían sido engañados creyendo a un evangelio diferente al que les habían presentado Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Para este tiempo unos hombres a quienes Pablo llama “los judaizantes” habían llegado a la región de Galacia y habían enseñado a los gálatas que para ser salvos no solo era necesario creer en Jesús sino también guardar la ley: “Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?”, (Gálatas 3:2-3). El peligro con esta doctrina es que se les enseñaba que para ser salvos Cristo no era suficiente sino tenían que guardar las tradiciones del judaísmo, y esta es una doctrina que puede conducir al infierno. Por eso el apóstol hace una advertencia: Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. En la Biblia se nos enseña que debemos tener cuidado con las doctrinas que creemos porque si no es el auténtico evangelio nos perderemos: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado”, (Marcos 16:15-16). Solo aquellos que crean al verdadero evangelio serán salvos.

                      II.         EL PELIGRO DE LA APOSTASÍA EN NUESTROS TIEMPOS.


Hoy en día vivimos tiempos que Pablo califico como peligrosos, no porque la violencia o las guerras iban a incrementar, sino porque muchos falsos maestros se levantarían y la apostasía crecería. El apóstol Pablo nos advierte acerca del carácter impío de estas personas: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos”, (2 Timoteo 3:1-9). Podemos ver el carácter de estos hombres y Pablo hace referencia a Janes y Jambres los cuales eran los magos que imitaron algunas de las plagas que Dios hacia por medio de Moisés: “Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho”, (Éxodo 7:22). Si nos damos cuenta, cada vez que Moisés realizaba un milagro, venían los magos y lo imitaban, de tal forma que faraón no comprendía la diferencia entre lo que hacia Moisés y lo que sus magos hacían, pensaba que todos eran trucos de magia, pero no era así. Hoy en día el diablo hace lo mismo, realiza milagros y oculta su mentira en medio del evangelio, de tal forma que nos presenta un evangelio adulterado, un 1% de mentira oculto en un 99% de verdad, pero eso es suficiente para perder a una persona.

Hoy en día existe mucha apostasía. Por ejemplo, hay unos que usan la Biblia, pero la han adulterado en aquellos pasajes donde se dice que Jesús es Dios, porque quieren hacerlo ver como a un gran profeta, un buen hombre, pero no como a Dios, y esto es terrible. Otra religión tiene otro libro al cual se lo anexa a la Biblia y toman este ultimo como el mas importante, pero lo cierto es que el canon bíblico ya está cerrado. Otros enseñan la Biblia afirmando que la Trinidad no existe, que Jesús es solo y por tanto el Padre y el Espíritu Santo no existen. Otros han tergiversado tantas veces las profecías de la segunda venida de Cristo tantas veces, que han dado muchas fechas y todas han fallado, otros leen las Escrituras y enseñan que es necesario guardar los 10 mandamientos para ser salvos. Todas estas doctrinas están totalmente tergiversadas y alejan de la verdad, y muchas personas que las creen van rumbo al infierno, totalmente engañadas. Por ello el apóstol decía: “Más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”, (2 Timoteo 3:13-15). Todos debemos rechazar cualquier falso evangelio y como hemos visto la Biblia nos exhorta a tener cuidado de ello, de hecho, aun recomienda que ni siquiera aceptemos en nuestra casa a alguien que lleve un falso evangelio: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”, (2 Juan 9-11).

                    III.         EL MENSAJE DEL VERDADERO EVANGELIO.


Solo existe un solo y único evangelio y a este debemos obedecer, pero ¿cuál es su mensaje central? El mensaje es Cristo ha resucitado para perdón de nuestros pecados. Martin Lutero dijo que, si hay un versículo donde se resuma todo lo que la Biblia enseña, ese seria Juan 3:13: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”, (Juan 3:16). Dios se encarno y se hizo hombre en la persona de Jesús el cual murió por nuestros pecados y fue sepultado, pero al tercer día resucitó de tal manera que todo aquel que cree en El tiene vida eterna. Este es el mensaje del evangelio las buenas nuevas de Dios.

CONCLUSIÓN.


Solo existe un evangelio y aquel que cree en el es salvo; pero hoy en día se predica y enseña muchos falsos evangelios y creer en ellos es peligroso porque aquellos que lo hacen viven un engaño que los conduce al infierna.