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sábado, 26 de septiembre de 2020

Velad porque nadie sabe cuándo su Señor regresará (Mateo 24:45-51)


“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes”.

Mateo 24:45-51

 

INTRODUCCIÓN

                 Ahora si consideraremos los últimos versículos de este capítulo 24 del evangelio según Mateo y que popularmente es conocido como el Sermón Apocalíptico. No olvidemos que en este capítulo nuestro Señor Jesús anuncio a sus discípulos eventos que ocurrirían en el futuro, como lo son la destrucción del Templo de Jerusalén, las señales del fin del mundo o la Gran Tribulación y las señales de su segunda venida. Todo esto ocurrirá, pero en cuanto al fin del mundo y su segunda venida el Señor dice que nadie sabe el día y la hora en que esto ocurrirá, por tanto, exhorta a sus discípulos a velar y estar listos para que aquel día no los sorprenda y para recalcar aun mas el punto, comenzara a hablarles usando parábolas las cuales comenzaremos a estudiar.

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Velad porque nadie sabe cuándo su Señor regresará 
 

EL SIERVO FIEL Y PRUDENTE

“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá”.

Mateo 24:45-47

              Debido a que nadie sabe el día y la hora cuando el Señor regresara, Jesús nos exhorta a velar porque vendrá cuando nadie se lo espere: “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis”, (Mateo 24:44). Jesús quiso dejar bien claro dos cosas referentes a lo que ha anunciado respecto al futuro. Lo primero es que todo esto que ha hablado, lo del fin del mundo y su segunda venida, ciertamente ocurrirá. Lo segundo es que nadie sabe el día y la hora y, por tanto, nadie sabe cuándo regresará ni mucho menos predecir una fecha de cuando eso ocurrirá, de allí que la actitud correcta es estar preparado para su regreso repentino. Los puntos importantes con esto es creer que esto ocurrirá y vivir preparados para que cuando todo esto ocurra podamos escapar de estos juicios y no seamos sorprendidos en pecado. Para recalcar la importancia de estar preparado el Señor presentara tres parábolas que nos hablaran de esto, la primera la encontramos aquí y es conocida como la parábola del siervo fiel y prudente. La parábola hace referencia a un hombre que se fue de viaje y decidió dejar su casa y bienes a cargo de un mayordomo al cual se le llama siervo. La palabra siervo se traduce del griego doúlos (δοῦλος). y literalmente significa esclavo. Entonces, lo que hizo el dueño de la casa que se fue de viaje fue dejarle sus bienes a cargo de un esclavo capaz de administrar todo, es obvio que este tendría que ser un mayordomo fiel y prudente y por ello el Señor pregunta: “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente…? De este versículo podemos aprender algunas cosas en cuanto a la manera correcta de estar preparados para la venida de nuestro Señor. Los primero es que el siervo que espere a su Señor debe ser fiel y prudente. La palabra fiel se traduce del griego pistos (πιστός), misma palabra que se traduce en ocasiones fe mostrándonos que la fidelidad a Dios debe ir acompañada de fe. La fidelidad es una cualidad de la cual se desprende otras virtudes que hacen que la persona sea mas confiable, tal y como lealtad, perseverancia, amistad y confianza. También el siervo que espera a su Señor debe ser prudente y esta palabra se traduce del griego frónimos (φρόνιμος), lo cual se refiere a una persona cuerda, sensata y capaz de realizar una tarea. De esta forma, los creyentes debemos ser personas fieles y prudentes en este mundo, esperando el pronto regreso de nuestro Señor Jesucristo. Lo otro que se observa en este versículo es que el siervo debe ser un administrador fiel de los dones y habilidades que su Señor le ha dado con el fin de que beneficie a sus consiervos: … al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo. Por tanto, debemos velar, esperando la venida de nuestro Señor, siendo fieles a Él, prudentes en este mundo y buenos administradores de los dones y habilidades que nos ha dado los cuales deben ser puestos al servicio de Dios y su pueblo. Jesús dijo, que aquel siervo que cuando Él regresará lo encontrará haciendo así sería bienaventurado y recompensado por su Señor: Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. El Señor promete ponerlo sobre todos sus bienes y esto hace referencia a las muchas recompensas que le esperan a aquellos que sean fieles hasta el final.

 

EL SIERVO INFIEL E IMPRUDENTE

“Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes”.

Mateo 24:48-51

              Lo contrario al siervo que recibe la aprobación de su Señor es el infiel e imprudente: Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos. Según la parábola, este siervo es aquel que piensa que su Señor tardara mucho tiempo en venir y como consecuencia comienza a abusar de sus consiervos y malgastar los bienes de su amo. Por tanto, el siervo imprudente es aquel que piensa que la segunda venida del Señor está muy lejana y como consecuencia vive deshonrosamente en el pecado. De esto Pedro nos habló en una de sus cartas advirtiendo que vendrían burladores que señalarían que el Señor ha retrasado demasiado su regreso: “Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen, así como desde el principio de la creación”, (2 Pedro 3:3-4). Estos hombres no solo se confían que el Señor retrasara su regreso, sino también hacen burla de esto, sin saber que esta supuesta tardanza es solo un tiempo de gracia que se les da para que se arrepientan y escapen del juicio final: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”, (2 Pedro 3:9-10). Sin embargo, muchos viven descuidadamente, pensando que el Señor tardara mucho tiempo en regresar por segunda vez, piensan que todavía hay tiempo para arrepentirse mas adelante y que la muerte o su segunda venida nunca los sorprenderá. El problema es que un día serán sorprendidos cuando menos se lo esperan y serán castigados por su maldad: vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

 

Por ello en la Biblia se nos pide velar y estar atentos esperando su segundo regreso y el apóstol Pedro nos muestra la manera correcta de hacerlo asemejándose estas palabras a lo que Jesús nos ha dicho: “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”, (1 Pedro 4:7-11). Si nos damos cuenta, el siervo malo fue sorprendido por su Señor viviendo indignamente y maltratando a sus consiervos, mientras que el fiel y prudente hizo lo contrario, ahora Pedro nos dice que debemos vivir sobrios, es decir, no controlados por los deleites temporales de este mundo y velar en oración. Aparte de esto, debemos ser fieles administradores de los dones que Dios nos ha otorgado manteniendo el amor fraternal hacia los demás. Si vivimos de esta forma, siempre esperando su regreso, no tendremos nada de qué avergonzarnos cuando Él regrese por nosotros: “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados”, (1 Juan 2:28).


sábado, 19 de septiembre de 2020

El mundo no espera su segunda venida (Mateo 24:35-44 )

 

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis”.

Mateo 24:35-44 

INTRODUCCIÓN

               Casi terminamos es capitulo y el apóstol Mateo sigue presentándonos estas increíbles y maravillosas profecías que Jesús les dijo allá en el monte de los Olivos y que tienen que ver con tres cosas específicas, la destrucción del Templo judío, y por ende la destrucción de Jerusalén, las señales antes de la Gran Tribulación y las señales de su segunda venida. Ahora, en estos versículos nos afirmara sus palabras se cumplirán al pie de la letra y que solo porque el mundo no lo espere esto dejara de ocurrir, ya que todo esto ocurrirá y como en los días de Noé, así de repentino será la ruina que le vendrá a este mundo de pecado.


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El mundo no espera su segunda venida


LA SEGURIDAD DE QUE TODO ESTO PASARA

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”.

Mateo 24:35

                 Aquí encontramos una doble afirmación. En primer lugar, el Señor nos dice que todas sus palabras se cumplirán: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Como palabra inspirada por Dios y afirmada por los mismos labios de Jesús podemos estar seguros de que, aunque pasen los tiempos, generación venga y generación vaya, y los años pasen, pero lo cierto es que su palabra se cumplirá: “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”, (Isaías 55:11). Lo segundo  que Jesús nos afirma es que con respecto a cuando ocurrirá la Gran Tribulación y su segunda venida, nadie lo sabe: Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Solo Dios, en su omnisciencia y omnisapiencia, sabe cuándo ocurrirá todo esto. Muchos a lo largo del tiempo han tratado de establecer fechas de cuando vendrá el fin del mundo, pero han fallado porque solo Dios lo sabe y a nadie se le ha compartido ese conocimiento, ni siquiera los ángeles que están más cerca del Señor lo conocen. Desde que la iglesia inicio han surgido hombres queriendo afirmar cosas que hoy por hoy están veladas a los hombres: “Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos”, (2 Timoteo 2:17-18). Otros han intentado de dar otras interpretaciones erradas a la segunda venida de Cristo, por ejemplo, Charles Russell, el fundador de los Testigos de Jehová, afirmo que Cristo regresaría por segunda vez en 1914, que allí concluiría el tiempo de los gentiles y se establecería el reino del Señor; ahora bien, el problema de esta falsa profecía es que va en contra de lo afirmado por el Señor, que nadie sabe el día y la hora, y como consecuencia, todos sabemos que esta profecía fracaso, aunque sus seguidores hoy afirman que Cristo si vino en 1914, pero no de forma corporal, sino en el espíritu. Hoy en día se ha escuchado mucho acerca de fechar el fin del mundo, se ha hablado del calendario Maya, de las cuartetas de Nostradamus, del códice oculto de la Biblia, de la señal de la Higuera y muchas cosas más, pero todas estas teorías están destinadas a fallar, porque nadie sabe el día y la hora.

 

COMO EN LOS DÍAS DE NOÉ

“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada”.

Mateo 24:37-41

                Aunque el Señor afirma que el día y la hora nadie lo sabe, pero también es cierto que esto ocurrirá y por ello la iglesia debe estar alerta de las señales y esperar la promesa del rapto para huir de este periodo de angustia que viene para el mundo. contrario a la actitud de la iglesia, la de velar y esperar el cumplimiento de estas profecías, el mundo no lo espera y todas estas cosas los tomaran desprevenidos. Para ejemplificar esto Jesús nos pone un ejemplo que asemeja la actitud de una generación a la que le tomo por sorpresa el juicio de Dios, es decir, nos referimos a la generación de Noé: Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Jesús nos dice: Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento. Aquí se nos dice que, así como vivía la gente en los días de Noé, así estarán viviendo las personas cuando los sorprenda el día del Señor. Si nos damos cuenta, la gente llevaba una vida normal, es decir, no estaban esperando nada, ellos realizaban sus actividades cotidianas de manera norma, comían y bebían, se casaban y se daban en casamiento. En Lucas se nos da un ejemplo mas de esto que nuestro Señor nos esta explicando en cuanto a la actitud de las personas respecto a esperar el fin del mundo y por ende su segundo regreso: “Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo, como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; más el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste”, (Lucas 17:27-30). En los días de Lot, la gente vivía realizando sus actividades cotidianas de lo mas normal, comían, bebían, compraban, vendían, plantaban y edificaban casas y edificios; no esperaban ningún juicio o catástrofe, tenían planes, pero un día el fuego cayo sobre ellos y fue su fin. De igual forma, así como en los días de Noé y Lot, la gente vive sin esperar el día que iniciara la Gran Tribulación, están enfocados en sus tareas cotidianas, comen, beben, trabajan, se casan, compran y venden, tienen sus proyectos personales y planes futuros; pero en ningún momento están esperando el regreso del Señor y consideran que un día el juicio de Dios puede sorprenderlos súbitamente. Así será aquel día en el que la Gran Tribulación inicie, nadie se lo esperara ya que de repente, cuando menos lo imaginen, este día de juicios vendrá sobre ellos y todo iniciara con el rapto de la iglesia, es decir, la desaparición de miles de creyentes alrededor del mundo lo cual provocara un gran caos y miedo, por eso Pablo no quería que la iglesia olvidara que han de ocurrir tres eventos trascendentes para la humanidad: “Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca”, (2 Tesalonicenses 2:1-2). Aquí encontramos tres eventos importantes que ocurrirán, la segunda venida de nuestro Señor, nuestra reunión con Jesus y el día del Señor. Aquí vemos que Pablo hace referencia a “la venida del Señor” y a “nuestra reunión con Él” como dos eventos diferentes. El apóstol dice que no debemos dejarnos mover de nuestra manera de pensar con respecto a la segunda venida del Señor y nuestra reunión con Él, es decir, el rapto. El rapto será un acontecimiento repentino que la iglesia esta esperando, este puede ocurrir tarde o temprano y por ello la iglesia debe esta vigilante en cuanto a su cumplimiento. Pablo afirmo que los creyentes seriamos arrebatados al cielo: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”, (1 Tesalonicenses 4:13-18). Este evento es exclusivo para la iglesia y ocurrirá con el fin de librarla del periodo de la Gran Tribulación tal y como se le promete allá en Apocalipsis: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra”, (Apocalipsis 3:10). Luego el día del Señor al cual Pablo se refiere es la Gran Tribulación la cual iniciara justo después que la iglesia halla sido quitada de en medio de este mundo para que el Anticristo haga su aparición en el escenario mundial: “Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida”, (2 Tesalonicenses 2:7-8).

              Por tanto, es importante que nosotros los cristianos velemos y estemos listos, preparados para que el día del Señor no nos sorprenda y podamos salir de este mundo a través del rapto de la iglesia: “Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”, (1 Tesalonicenses 5:4-6). Lamentablemente, el mundo que no espera el rapto le sorprenderá el día del juicio, la Gran Tribulación, aquel día unos serán sacados de este periodo de juicios mientras que los impíos serán dejados a sufrir la ira de Dios, así lo afirmo el Señor: Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Todos sabemos que la iglesia no va a atravesar este periodo, pero durante estos días habrá salvos por el testimonio de los dos testigos y los 144 mil sellados, aparte de que no debemos olvidar que Israel se volverá a Jesús después que el Anticristo sea desenmascarado, allí vendrán lo juicios terribles sobre este mundo, pero todos estos justos serán apartados para no sufrir las pestes y catástrofes que vienen para los impíos.


DEBEMOS VELAD

“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis”.

Mateo 24:42-44

              En vista de que nadie sabe cuándo ocurrirán todos estos eventos de los que hemos venido hablando, el Señor nos exhorta a velar con el fin de estar listos cuando todo esto ocurra y no nos sorprenda sin que estemos preparados para ello: Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Jesús dice: Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. Es obvio que el ladrón no avisa cuando se presentara a robar a la casa y por ello no le queda al dueño de la casa mas que estar listo, de igual forma nosotros debemos estar preparados para que cuando la final trompeta sea tocada, nosotros podamos reunirnos con nuestro redentor en las nubes, escapando así de la Gran Tribulación y no ser parte de los juicios que vendrán. 



domingo, 13 de septiembre de 2020

La Señal de la Higuera (Mateo 24:32-34)

 

“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”.

Mateo 24:32-34

 

INTRODUCCIÓN

              Continuamos con el estudio del evangelio según Mateo y hoy hemos llegado a una de las partes de las Escrituras muy interesante y que es exclusiva de este capítulo 24 que el apóstol Mateo ha registrado para nuestra bendición. Esta parte de las Escrituras nos presenta lo que algunos escatólogos llama la Señal de la Higuera y en ella algunos han encontrado un indicio de que tan cerca está el tiempo del fin. Estos versículos han sido muy estudiados y debatidos en cuanto a su verdadera interpretación y forman parte del sermón apocalíptico que Jesús compartió a sus discípulos en el monte de los Olivos durante su última semana de ministerio.


No-pasara-esta-generación
No pasará esta generación sin que esto acontezca

DE LA HIGUERA APRENDED

“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas”.

Mateo 24:32-33

                Jesús quiere que sus palabras no pasen desapercibidas o queden en el olvido y, por ello, el Señor presenta un símil más con el fin de dejar claro que todo esto realmente acontecerá: De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. Si nos damos cuenta el propósito de estas palabras es crear expectativa en cuando al fin del mundo y sobre todo de su segunda venida ya que no hay nadie que pueda saber con exactitud el día y la hora donde ocurrirán estos eventos, pero hay ciertas señales que los fieles deberían observar con la expectativa que su regreso esta pronto a ocurrir, ahora bien, esto lo hace a través de usar una figura literaria que la versión Reina Valera traduce como parábola, la parábola de la higuera. La higuera es una planta muy popular en Israel, así como los higos que produce y que es un fruto comestible. La higuera produce dos frutos en el año, la primera cosecha, las brevas o higos tempranos, maduran entre junio y principios de julio. La segunda cosecha, los higos tardíos, maduran en agosto. Tomando como comparación la higuera, Jesús dice que de la higuera debemos aprender, ya que ellos sabían que el verano estaba próximo cuando veían que las ramas de la higuera estaban tiernas y de ellas brotaban sus hojas, así nosotros deberíamos saber que su segunda venida estaría cercana cuando viéramos el cumplimiento de todo lo que Él ha estado hablando. Por tanto, el propósito de esta parábola de la higuera era hacer entender a sus discípulos que la observancia de las señales que Él ha venido hablando darían un anuncio que se segunda venida estaba pronta a ocurrir y por ello debían estar alertas y a la expectativa de que esto podría ocurrir tarde o temprano. En otras palabras, la parábola de la higuera tiene como propósito despertar en los discípulos de Jesús una actitud de alerta pensando que tarde o temprano su segunda venida los podría sorprender y, por tanto, deberían vivir estando siempre preparados para ello.

 

¿CÓMO DEBEMOS INTERPRETAR ESTA PARÁBOLA?

“De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”.

Mateo 24:34

                Aquí tenemos un versículo que forma parte de este tema de la parábola de la higuera que ha provocado un gran enfoque de estudio por interpretarlo y por ende varias posiciones que hasta hoy siguen discutiéndose: De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. Ante esta afirmación de Jesús se han planteado varias preguntas que se enlazan con el versículo anterior: ¿Es la parábola de la higuera una señal más que anuncian el fin del mundo y su segunda venida? Si esto es así, ¿quién es la higuera?, ¿Israel?, y si es así y no pasara esta generación sin que todo acontezca, ¿a cuál generación se refiere?, ¿a la generación de su tiempo u otra que está en el futuro? Lo cierto es que estas preguntas se han tratado de responder y han causado mucha controversia entre los estudiosos de las Escritura y los escatólogos, sin embargo, nosotros presentaremos las opiniones más representativas y buscar la mejor aplicación para nuestra vida cristiana.

 

La parábola de la higuera se refiere a la generación que vio la restauración de Israel como nación en 1948.

Jesús les dijo a sus discípulos que de la parábola de higuera tenían que aprender, ya que, así como la proximidad del verano se podía medir viendo los primeros brotes de las ramas de la higuera, así ellos podrían saber que cuando todas estas señales les anunciarían que el fin del mundo y su segunda venida están cercanos. Ahora bien, algunos teólogos han llegado a interpretar que, por ser una parábola, la higuera tiene una interpretación más, afirmando que la higuera es Israel y, por ende, Jesús está profundizando que cuando la higuera de sus primeras ramas, es decir, Israel reflorezca, el fin del mundo y su segunda venida estarían cercanos y no pasaría esa generación que vería el resurgimiento de Israel sin que todo lo que Él ha dicho se cumpla. Para aquellos que defienden esta posición, la higuera que dará sus primeras ramas es la nación de Israel, pero, ¿a qué se refieren cuando dicen que esta reflorecerá como nación? La historia de Israel como nación soberana ha tenido muchos problemas, todos sabemos que la nación como sí se separó en dos reinos después de la muerte de Salomón como consecuencia de sus pecados (1 Reyes 12:1-20), el reino del norte llamado Israel, cuya capital con el tiempo llego a ser Samaria, tuvo varios reyes de diferentes dinastías comenzando desde Jeroboam y todos hicieron lo malo ante el Señor; en cambio, el reino del sur, Judá, cuya capital fue Jerusalén, mantuvo en el reino el linaje de David comenzando con Roboam. Por los pecados de Israel, Dios permitió que los Asirios los conquistaran en el año 722 a.C., siendo muchos de ellos deportados a las regiones caldeas y los que quedaron fueron mezclados con otras naciones paganas, perdiéndose así, el linaje puro de las 10 tribus de Israel y de cuya descendencia surgieron los samaritanos: “En el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, y llevó a Israel cautivo a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos. Porque los hijos de Israel pecaron contra Jehová su Dios, que los sacó de tierra de Egipto, de bajo la mano de Faraón rey de Egipto, y temieron a dioses ajenos”, (2 Reyes 17:6-7). Aun después de todo esto, el reino del sur permaneció firme ya que algunos reyes buenos guiaron al pueblo en los caminos de Dios, pero lamentablemente, no todos hicieron lo mismo, al final, por sus maldades Jerusalén cayó en manos de los babilonios en el año 586 a.C., siendo los muros y el Templo totalmente destruidos y los sobrevivientes deportados a Babilonia: “Por lo cual trajo contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, sin perdonar joven ni doncella, anciano ni decrépito; todos los entregó en sus manos. Asimismo, todos los utensilios de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia. Y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalén, y consumieron a fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables. Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia, y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas”, (2 Crónicas 36:17-20). Así cayo Israel y Jerusalén por causa de sus pecados.

 

Pasados los 70 años después de su cautiverio y bajo un nuevo imperio, el medo-persa, los judíos regresaron a su nación y comenzaron la reconstrucción de los muros y el templo, y así ocurrió, de tal forma que en medio de luchas y guerras, los judíos volvieron a establecerse como nación, solo que la mayor parte del tiempo conquistada, primero los el imperio persa, luego desataron batallas con las naciones árabes que los rodeaba, contra el reino de los seleucos, especialmente, contra Antíoco Epífanes y para el tiempo de Jesús, estuvieron bajo el yugo romano. Finalmente, los judíos dejaron de una ser nación cuando Roma la destruyo en el año 70 d.C., los judíos sobrevivientes fueron obligados a ser esparcidos nuevamente entre todas las naciones y aquella nación perdió su autonomía y según algunos estudiosos dejo de llamarse la tierra de Israel para ser conocida como Palestina, ya que los romanos quedaron cansados de la insistente actitud de los judíos de rebelarse en contra de su dominio y luchar por su independencia. Sin embargo, Dios había prometido que los reuniría de todos los confines de la tierra nuevamente en la tierra que había jurado a Abraham que les daría a sus descendientes: “Por tanto, profetiza, y diles que así ha dicho Jehová, el Señor: Yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío; os haré subir de vuestros sepulcros y os traeré a la tierra de Israel”, (Ezequiel 37:12), y fue así que el 14 de mayo de 1948, se estableció el estado de Israel, después de mil setecientos años de exilio cumpliendo así dicha profecía. De aquí que los que defiende esta posición afirman que la higuera, que es Israel, comenzó a reflorecer como nación en el año de 1948 y a partir de aquí se comienza a contar esta generación que presencio el resurgimiento de su nación y así mismo esta generación no pasaría sin que todas estas cosas del fin del mundo y su segunda venida acontecieran. Ahora bien, hay algo adicional a esta interpretación y es: ¿Cuánto duran entonces una generación? Basado en la Biblia afirman que de 70 a 80 años: “Los días de nuestra edad son 70 años. Si en los más robustos son 80 años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan y volamos”. (Salmo 90:10). Entonces, vienen las personas que defiende esta posición afirmando que hoy más que nunca el tiempo del fin y la segunda venida de Cristo está más cercana que antes ya que la profecía de la higuera ya se cumplió. El problema con esta interpretación es que caemos en el error de ponerle una fecha a su segunda venida cuando el Señor dirá más adelante que el día y la hora de la venida del Hijo del Hombre nadie la conoce: “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor”, (Mateo 24:42). Si una generación dura entre 70 a 80 años, e Israel surgió nuevamente como nación en 1948, entonces, alguien podría pensar que el inicio de la Gran Tribulación tendría que darse entre los años de 1948 y 2028. Ahora ¿Será correcta esta posición? Bueno, nosotros solo podemos decir que nadie puede predecir el tiempo de su venida por lo que nosotros los cristianos debemos vivir siempre listos sabiendo que el Señor vendrán de repente, cuando nadie se lo espere.

 

La parábola de la higuera se refiere a la generación que vio la destrucción del templo en el año 70 d.C.

Otra interpretación que le dan a esta parábola de la higuera es que se refiere a aquella generación contemporánea a Jesús que vería el cumplimiento de la destrucción del Templo y de todo Jerusalén. No olvidemos que al principio de este capítulo Jesús profetizo la destrucción del Templo: “Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada”, (Mateo 24:2). Como ya lo vimos, esto se cumplió en el año 70 d.C., cuando el general Tito invadió y sitió la ciudad, hasta que finalmente fue destruida de tal forma que aquella generación que conoció a Jesús y que eran muy jóvenes para este momento aun estarían vivos para esta época y vieron el cumplimiento de esta profecía. Sin embargo, Jesús ha venido hablando de una serie de señales que anunciaran que la Gran Tribulación y su segunda venida estaría cercana y posiblemente sea un error pensar que esta la parábola de la higuera haga referencia a ese hecho en especifico cuando la mayor parte del contenido de lo que ha venido hablado constituye lo segundo.

 

Ver la lección de la higuera no como parábola o profecía, sino como metáfora.

              Finalmente, otra interpretación que podríamos darle a estos versículos es verlos como símil y no como parábola. Una parábola generalmente es una narración simbólica que extrae de un evento de la naturaleza o evento cotidiano una enseñanza moral. Básicamente hace una comparación explicita y sugiere que dicha narración tiene un significado mas profundo, así lo vemos en las parábolas de Mateo 13 donde el Señor presenta una narración de un evento de la vida cotidiana y dice que el reino de Dios es semejante a ello, de allí que se deduce que la narración no solo es una comparación con el reino de Dios, sino podemos extraer otras enseñanzas de carácter espiritual. Sin embargo, una metáfora es una comparación implícita que no se expresa formalmente como en el símil o parábola, sino que ayuda a la mente a comprender mejor la lección impartida a través de una comparación sencilla. Así, cuando Jesús dijo, aprender de la parábola de la higuera, se podría traducir también como, aprender de la lección de la higuera para comprender todo lo que les he dicho. Algunas traducciones de la Biblia nos presentan estos versículos omitiendo la palabra parábola y nos dan una traducción un tanto más dinámica, es decir, cercana a lo que el autor realmente quiso decir, veamos la Nueva Traducción Viviente como lo traduce: “Ahora, aprendan una lección de la higuera. Cuando las ramas echan brotes y comienzan a salir las hojas, ustedes saben que el verano se acerca. De la misma manera, cuando vean que suceden todas estas cosas, sabrán que su regreso está muy cerca, a las puertas”, (Mateo 24:32-33, NTV). Por tanto, lo importante que hay que aprender de la higuera es la lección comparativa que, así como los primeros brotes y hojas de las ramas anuncian que el verano está cerca, así las señales que ha presentado anuncian que la Gran Tribulación y su segunda venida están cerca. Creemos que esta interpretación es la más conservadora que podríamos apoyar. Ahora bien, y ¿qué entonces del siguiente versículo?: “De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”, (Mateo 24:34). La palabra griega que se traduce aquí como generación es geneá (γενεά), y no solo hace referencia a una generación en específico, sino también a una edad o periodo de tiempo. De esta forma, la generación a la que Jesús se refiere podría ser la que lo escuchó y así ciertamente los más jóvenes pudieron sobrevivir hasta el año 70 d.C., y allí recordar las palabras de Jesús que no quedaría piedra sobre piedra que no fuere removida. Por otro lado, esta generación pudiera ser también los discípulos, los cuales vivieron grandes persecuciones y martirios que encajan perfectamente en la descripción del tiempo de gran angustia que los seguidores de Cristo atravesaran en el tiempo del fin. Lo cierto es que los discípulos vivieron muchos vituperios y persecuciones esperando el regreso de su Señor y desde entonces la iglesia lo sigue esperando sin importar las persecuciones que le ha tocado sufrir por causa de su fe. En general, la generación que no pasará podría referirse a Israel en cualquier momento de la historia y en este sentido, la generación de Israel jamás pasará sin que estas palabras de Jesús se cumplan. Recordemos que Israel ha sido una nación que muchos han tratado de destruir, primero los egipcios, luego las naciones de Asiria y Babilonia destruyeron totalmente su nación y los dispersaron, pero ellos como nación no dejaron de existir a pesar que no se encontraban en su tierra, luego 70 años después de su cautiverio regresaron a su nación y volvieron a comenzar, pero después tuvieron varios enemigos que trataron de exterminarlos, como lo Antíoco Epífanes que llego a odiarlos tanto que quiso borrarlos de la historia, también los romanos en el año 70 d.C. destruyeron la nación y los dispersaron nuevamente, luego los alemanes nazi exterminaron a millones de ellos, luego en 1948 algunas naciones los apoyaron para que volviera Israel a constituirse como una nación soberana y desde entonces los países islámicos han tratado de borrarlos del mapa; pero a pesar de eso Israel se mantiene firme, siendo un milagro y testimonio de que realmente Dios existe, y aunque muchos han jurado que la exterminaran, sus planes han sido fallidos ya que la generación de Israel no pasará hasta que se cumplan las palabras de Jesús y este regrese por su pueblo a establecer el reino en esta tierra. Lo que nosotros podemos aprender de estos versículos es que debemos estar alertas, siempre vigilantes a las señales, esperando cada día que el Señor venga por nosotros y seamos sacados de este tiempo de angustia que viene para el mundo entero.

 

domingo, 6 de septiembre de 2020

Las Señales de su Segunda Venida (Mateo 24:29-31)

 

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Mateo 24:29-31

 

INTRODUCCIÓN

              En estos versículos del capítulo 24 del evangelio según Mateo se nos presenta las señales antes de la segunda venida de Cristo, ya en el estudio anterior tuvimos la oportunidad de estudiar el tema de su segunda venida. No olvidemos que estamos estudiando uno de los grandes discursos que nuestro Señor Jesucristo dirigió a sus discípulos durante su última semana de ministerio y este capítulo en si es conocido como el capítulo apocalíptico debido a que las enseñanzas contenidas en este están relacionadas con los acontecimientos del fin del mundo y su segunda venida. Ahora comencemos el estudio de este maravilloso estudio.

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Señales de su segunda venida


LAS SEÑALES QUE ANUNCIARAN SU SEGUNDA VENIDA

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Mateo 24:29-31

                Las señales que anunciarán la segunda venida de Cristo se manifestarán justo al final de la Gran Tribulación, tal y como el Señor lo afirma en estos versículos: E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días. De acuerdo a la Biblia el Señor aparecerá en su segunda venida, justo al final de la Gran Tribulación, cuando los ejércitos de todo el mundo se hayan reunido en Armagedón, en el monte de Meguido, ubicado en el valle de Jezreel o llanura de Esdraelón, allí se desatará una cruel batalla: “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón”, (Apocalipsis 16:15-16). Armagedón es una palabra hebrea compuesta de dos palabras, “Ar”, que significa “monte”, y “Meguidón”, que significa “Meguido”, y hace referencia al famoso monte de Meguido que está ubicado en el valle de Jezreel donde se han desarrollado muchos eventos que para Israel son importantes en su historia, así es el monte de Meguido donde se dio la victoria de Débora y Barac sobre Sísara, el capitán del ejército de Jabín: “Vinieron reyes y pelearon; entonces pelearon los reyes de Canaán, en Taanac, junto a las aguas de Meguido, más no llevaron ganancia alguna de dinero. Desde los cielos pelearon las estrellas; desde sus órbitas pelearon contra Sísara”, (Jueces 5:19-20); fue en Meguido donde Ocozías, rey de Judá, murió después que Jehú lo hirió en batalla: “Viendo esto Ocozías rey de Judá, huyó por el camino de la casa del huerto. Y lo siguió Jehú, diciendo: Herid también a éste en el carro. Y le hirieron a la subida de Gur, junto a Ibleam. Y Ocozías huyó a Meguido, pero murió allí”, (2 Crónicas 9:27). También allí en Meguido se dio la batalla entre Josías y el faraón Necao: “En aquellos días Faraón Necao rey de Egipto subió contra el rey de Asiria al río Éufrates, y salió contra él el rey Josías; pero aquél, así que le vio, lo mató en Meguido”, (2 Reyes 23:29); y es aquí, donde se dará la batalla final. Como ya vimos en otra ocasión, será justo al final de esta gran batalla que el Señor aparecerá en los cielos montado en un caballo blanco, justo cuando todas las naciones estén enfrascadas en medio de una gran guerra mundial, el Señor vendrá por segunda vez, de forma repentina, como ladrón en la noche que no se esperaba: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”, (Apocalipsis 19:11-16). Sera en este momento que el anticristo hará la guerra en contra del Cordero de Dios, pero serán vencidos con gran mortandad: “Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos”, (Apocalipsis 19:17-21). De esta forma, la aparición del Señor Jesucristo en su segunda venida será cuando el mundo no lo espere, cuando todos estén enfrascados en medio de una gran guerra mundial, sin embargo, antes de su aparición, durante este periodo de gran angustia, se darán algunas señales más que anunciaran su inminente regreso.

El Señor dice que al final de la Gran Tribulación, justo antes de su segundo regreso habrá señales en el cielo: el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. En el libro de Joel se nos habla acerca de estas señales que serán exclusivas del periodo de la Gran Tribulación: “El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová”, (Joel 2:31). En el libro de Apocalipsis vemos que al romper el sexto sello se desatan una serie de señales en los cielos acompañadas de terremotos que aterrorizaran a la humanidad y sabrán que el día del juicio del Cordero está cerca: “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”, (Apocalipsis 6:12-17). Como vemos, las naciones harán gran lamentación por causa de los juicios de Dios que vendrán sobre esta tierra y justos antes de que este período termine, aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo: Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Todos verán a nuestro Señor viniendo en las nubes, su segunda venida no será un hecho aislado o privado, sino será público, y su regreso será con gran poder y gloria: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén”, (Apocalipsis 1:7). Sera durante su segunda venida que el Señor reunirá a los suyos de los cuatro extremos de la tierra: Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. Seguramente se refiere a los salvos de la Gran Tribulación y a su pueblo Israel, ya que la iglesia será raptada antes de que este periodo de angustia inicie y vendrán con Él en su segunda venida, además, no olvidemos que uno de los propósitos de su segunda venida es redimir y salvar a su pueblo Israel: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”, (Mateo 25:31-34). De esta forma será su segunda venida, inesperada, pero visible a todo el mundo, terrible en gran manera para los malvados, pero de gran jubilo para Israel, sin embargo, nosotros, los que hemos creído en el Señor no tendremos que vivir este terrible periodo de juicios ya que esperamos el rapto de la iglesia: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra”, (Apocalipsis 3:10). De esta forma, cuando el Señor regrese a esta tierra por segunda vez a establecer su reino y juzgar a las naciones, nosotros, su iglesia, vendremos con Él, quiera Dios que todos creamos en esta palabra y seamos salvos de todos estos juicios.

 

La Segunda Venida de Cristo (Mateo 24:27-28)

 

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas”.

Mateo 24:27-28

INTRODUCCIÓN

            El Señor Jesucristo, a través de su relato, nos ha esbozado rápidamente las cosas que ocurrirán en el periodo que todos conocemos como la Gran Tribulación, ya vimos las características principales de este periodo, las persecuciones que se levantaran en contra de los seguidores de Jesús, aquellos que por no haberse convertido antes del rapto tendrán que mantener su fe aun en medio de angustias y martirios, así como también ha explicado las señales que anunciaran que este periodo de angustias se acerca, ahora, nuestro Maestro comenzara a hablar acerca de su segunda venida y no queremos dejar pasar la oportunidad de estudiar este maravilloso tema.


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La Segundo Venida de Cristo


CRISTO REGRESARA POR SEGUNDA VEZ A ESTA TIERRA

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre”.

Mateo 24:27

             En el estudio anterior de este capítulo 24 de Mateo consideramos ya el significado de este versículo, pero hemos querido volver a tocarlo ya que creemos que hay mucho que podemos decir en cuanto a la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Su segunda venida será algo que todo el mundo verá, así como el relámpago es visible en de oriente a occidente, así todo ojo lo vera cuando venga por segunda vez a esta tierra: Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Los evangelios nos narran su primera venida la cual fue anunciada por la ley, los profetas y demás escritos sagrados, sin embargo, el Señor regresara por segunda vez. Ahora bien, esto de su segunda venida es un tema polémico que enfrenta diferentes posiciones teológicas, sin embargo, nosotros queremos estudiar lo que la Biblia dice al respecto, así que consideraremos algunos aspectos para comprender mejor este tema.


Diferentes posiciones en cuanto a su segunda venida. 

En cuanto a la segunda venida de Cristo existen tres posiciones diferentes que es importante que consideremos antes de continuar con el estudio de este tema. En primer lugar, tenemos el posmilenialismo, literalmente, “después del milenio”, la cual interpreta la segunda venida de Jesús como un evento que ocurrirá después del Milenio. El Milenio es el establecimiento del reino de Cristo en esta tierra que durara 1000 años en esta tierra y que esta profetizada en Apocalipsis 20:4. Para los posmilenialistas, el Milenio es un lapso de tiempo que se está viviendo ahora y según ellos Dios ha levantado un grupo de apóstoles y profetas a través de los cuales conquistara el mundo a través del anuncio del evangelio y señales portentosas, de tal forma que ocurrirá un gran avivamiento que ganara millones de convertidos al reino y cuando este periodo pase, vendrá Cristo, ya que el Rey no puede venir antes que se establezca el reino con sus seguidores. Lamentablemente, esta postura no tiene una defensa bíblica que la favorezca. En segundo lugar, tenemos la posición del amilenialismo, literalmente, “no milenio”, la cual afirma que no habrá un Milenio literal y, por tanto, Cristo no establecerá su reino en esta tierra, sino Él ya reina desde el cielo sentado a la diestra de su Padre. En tercer lugar, tenemos el premilenialismo, literalmente, “antes del Milenio”, y esta posición afirma que Cristo vendrán antes de establecer su reino por mil años en esta tierra, justo al final de la Gran Tribulación para derrotar al anticristo y sus ejércitos, para que luego de esto se establezca el Milenio, o sea, su reino de 1000 años en esta tierra. Estudiemos la segunda venida de Cristo desde esta perspectiva bíblica.


Su segunda venida es una realidad.

La Biblia nos habla de la segunda venida de Cristo, de hecho, cuando ascendió a los cielos, después de su resurrección, unos ángeles anunciaron que, así como había subido en las nubes al cielo, así regresaría en las nubes a esta tierra: “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”, (Hechos 1:9-11). Desde entonces, la iglesia espera su segunda venida a esta tierra, pero, ¿cuándo ocurrirá esta? De acuerdo al libro de Apocalipsis Jesús regresará justo al final de la Gran Tribulación: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”, (Apocalipsis 19:11-16). Como vemos, el Señor regresa justo al final de la Gran Tribulación y le acompañan sus ejércitos celestiales, pero ¿quiénes son estos ejércitos celestiales que lo acompañan? En primer lugar, lo acompañará su iglesia, esto de acuerdo a 1 Tesalonicenses: “Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos, (1 Tesalonicenses 3:13). Además, la Biblia enseña que el Señor regresara con sus santos ángeles: “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, (2 Tesalonicenses 1:7). Así que de esta manera el Señor regresara con sus ejércitos celestiales a establecer su reino de 1000 años en esta tierra.

 

Cuando el Señor regrese lo hará de una forma física, no en espíritu como algunos dicen y de acuerdo a Zacarías, este pondrá sus pies sobre el monte de los Olivos el cual se dividirá en dos partes muy grandes: “Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur”, (Zacarias 14:3.4). En su primera venida el Señor vino como un manso cordero, a poner su vida en rescate de los demás, a morir por nuestros pecados, pero en esta ocasión Jesús regresara por las siguientes razones:


1.       Derrotar al anticristo y falso profeta, así como derrotar a su ejército: “Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos”, (Apocalipsis 19:19-21).

2.       Poner fin a todos a la maldad de los reinos y gobiernos de este mundo: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”, (Daniel 2:44).

3.       Inicial el Milenio, es decir, su reino de 1000 años en esta tierra: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”, (Apocalipsis 20:4).

4.       Para confirmarse como el verdadero Mesías delante de su pueblo Israel: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén”, (Apocalipsis 1:7). Su segunda venida será visible a todo el mundo y aquellos que no creyeron en Él harán lamentación de su terrible error, pero no solo eso, sino que Israel se dará cuenta que realmente Jesús, aquel que crucificaron, es el Mesías ya que verán sus heridas: “Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos”, (Zacarias 13:6).


ESTAR ATENTO A LAS SEÑALES DE SU SEGUNDA VENIDA

“Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas”.

Mateo 24:28

             Nuestro Señor usa una ilustración para que comprendamos mejor el mensaje que quiere compartirnos: Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. Lo que el Señor intenta decirnos es que, así como cuando vemos un grupo de buitres o aves de rapiña volando alrededor de un área sugiriéndonos que allí hay un cadáver, así estas señales que ha estado explicando son una evidencia que aquel día de angustia que viene para todo el mundo se acerca y con esto su segunda venida. Con este versículo se ha dado una pequeña controversia, especialmente aquellos que buscan errores en la Biblia. El problema con esto es que el versículo dice que las águilas se juntaran alrededor del cadáver y las águilas no son animales carroñeros como los buitres. Si nos vamos al griego, la palabra griega de donde se traduce “águilas” es aetós (ἀετός), y precisamente significa eso, significa águila, pero una vez más, las águilas no son animales carroñeros; entonces que significa esto, ¿será que Jesús se equivoca al considerar al águila como un animal carroñero cuando no lo es? En ninguna manera. Lo que pasa aquí es que para esta época el conocimiento exacto de los animales del mundo y su clasificación no había avanzado tanto, aunque reconocemos que el griego como un idioma rico ya hacia diferencia entre algunas especies, pero en cuanto a las aves, la palabra aetós (ἀετός) se podía aplicar en esta época no solo a las águilas, sino a varias especies de aves y entre ellas los buitres los cuales si nos aves carroñeras. Por ello la Nueva Versión Internacional de la Biblia, que es una traducción dinámica, lo traduce de la siguiente manera: “Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres”, (Mateo 24.28, NVI). Y la Nueva Traducción Viviente de la Biblia traduce este versículo de tal forma que nos da una explicación de dicha alusión figurada: “Así como los buitres, cuando se juntan, indican que hay un cadáver cerca, de la misma manera, esas señales revelan que el fin está cerca”, (Mateo 24:28, NTV). Y la Biblia Traducción Sencilla lo translitera así: “Todo el mundo sabe que donde se juntan los buitres, allí hay un cadáver. Así será cuando yo venga: todos lo sabrán”, (Mateo 24:28, BLS). Por tanto, esta ilustración nos ayuda a entender que cuando vemos a un grupo de buitres volando alrededor de un territorio esto nos sugiere que a lo mejor hay un cadáver allí, y de la misma manera, antes de su segunda venida habrá señales que anunciaran su inminente regreso, señales que estudiaremos en el próximo tema.