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domingo, 28 de junio de 2020

¡Ay de los que pervierten el significado del evangelio y provocan que la gente peque! (Mateo 23:16-22)



“¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?  También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor. ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él; y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita; y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él”.

Mateo 23:16-22

INTRODUCCIÓN

                    Llegamos hoy al cuarto ay de 7 que Jesús pronuncia en contra de los lideres religiosos de su tiempo, los escribas y fariseos. Hasta el momento nuestro Señor Jesús a condenado la hipocresía de estos hombres que fingiéndose ser siervos de Dios cierran la puerta del reino de los cielos a aquellos que, si buscan su salvación, además de buscar hacer ganancias deshonestas del evangelio y conducir a la gente a sectas mentirosas que más los alejan de Dios. Ahora nuestro Señor condena su actitud de pervertir el verdadero significado de la palabra de Dios para justificar el pecado. Comencemos a estudiar estos versículos.

 

cuarto-ay
¡Ay de los que pervierten el significado del evangelio y provoca que la gente peque!


UNA MALA INTERPRETACIÓN DE SU PALABRA QUE CONDUCE A LAS PERSONAS A PECAR

 

“¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?  También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor. ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?”.

Mateo 23:16-19

                   Hasta el momento hemos considerado 3 ayes contra los escribas y fariseos, y nuestro Señor es fuerte y directo al momento de señalar el pecado de estos lideres religiosos. En cada uno de estos 3 ayes hemos podido ver una acusación en común que Jesús les hace, y es que los acusa de hipócritas (Mateo 23:13, 14,15), la cual es una palabra que hace referencia a su carácter de mentirosos que fingen ser algo que no son. Ahora, en estos versículos, nuestro Señor introducirá una nueva acusación y los llamará insensatos, ciegos y necios. En primer lugar, nuestro Señor les dice: ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.  Aquí vemos que Jesús les llama: guías de ciegos, y estas palabras se traducen del griego: jodegós tuflós (ὁδηγός τυφλός), que sugieren a un grupo de personas siendo conducidas en algún tipo de vehículo por un conductor que apenas ve las cosas nubladas. Es de esperarse que las personas que van en este vehículo sufran un accidente o se vayan en un precipicio. De esta forma, Jesús llama a estos hombres maestros de personas ignorantes, calificativos bastantes fuertes, pero esto es así porque eran estos fariseos y escribas que enseñaban mal los preceptos divinos de la palabra de Dios, y las personas que no tenían mucha comprensión y discernimiento de las verdades divinas las creían. Su acusación hacia ellos es referente al tema de los juramentos, ya que ellos decían que, si alguien juraba por el templo, su juramento no tenia valor, porque el juramento que si valía era el que se juraba por el oro del templo. Es obvio que esto molesta mucho a Jesús y se deja ver en la forma fuerte de su acusación: ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? Una vez mas los acusa con palabras fuertes y que pueden considerarse hasta ofensivas, los llama hombres insensatos y ciegos, y estos escribas y fariseos se consideraban así mismos maestros de la ley, pero Jesús les dice que no son más que unos insensatos e incapaces de entender la palabra de Dios y explicar la verdad divina de manera eficaz. Jesús contradice las enseñanzas de estos hombres, ellos afirmaban que el oro del templo era mayor que el mismo templo y, por tanto, cualquier juramento hecho sobre el templo carecía de valor y daba lo mismo si lo cumplía, que si había jurado por el oro del templo. Pero nuestro Señor dice que esto no es así, porque todo lo que este por debajo del templo es santificado por él, así como el altar santifica todo lo que se ofrece sobre él: “Por siete días harás expiación por el altar, y lo santificarás, y será un altar santísimo: cualquiera cosa que tocare el altar, será santificada”, (Éxodo 29:37). Por esto mismo Jesús agregó: También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor. ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? Así que la enseñanza de estos seudo maestros era errada y por ello los llama necios y ciegos.

                Lo malo con esta mala interpretación que estos hombres enseñaban al pueblo es que conducían a los hombres a pecar, ya que cualquiera que hubiese jurado a Dios por el templo o por el altar no estaban obligados a cumplir su juramento, porque según los que les enseñaban eran mayor el oro o las ofrendas que estaban sobre ellos. Pero esto no era así, ya que, en los libros del pentateuco, el Señor demandaba a los israelitas a que cumplieran sus votos y juramentos: “Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca”, (Números 30:2). Para Dios, cualquiera que prometiera hacer algo debía cumplir su palabra, de lo contrario seria mejor no prometer nada: “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas”, (Eclesiastés 5:4-5). Por tanto, todo aquel que juraba por el templo o por el altar y luego no cumplían sus promesas eran culpable delante de Dios y esto es un pecado. Podemos ver como este pecado era cometido por causa de una mala enseñanza de la palabra de Dios que los fariseos y escribas le daban al pueblo, lo cual molestaba en gran manera a Jesús y por ello los llamó guías de ciegos, insensatos, ciegos y necios, porque eso eran lo que realmente.


LA IMPORTANCIA DE LA CORRECTA ENSEÑANZA DE LA PALABRA DE DIOS

 

“Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él; y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita; y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él”.

Mateo 23:16-22

                Ante este error doctrinal, el Señor enfatiza la correcta interpretación: Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él; y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita; y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él. En general, cualquier juramento, sea hecho por el templo, o por el altar o por el cielo, jura por Dios, quien es el dueño de todo y esta por encima de todo, así que la enseñanza principal del juramento o los votos, no esta tanto en el hecho de que, si es bueno o no el jurar, sino cumplir aquello que prometemos, porque de lo contrario se nos tomara esto por pecado. Por ello en otra ocasión nuestro Señor Jesús dijo: “Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede”, (Mateo 5:33-37). El deseo de Dios es que nuestras promesas se cumplan y no seamos mentirosos, por ello, no es necesario andar haciendo tanto juramento para impresionar a los hombres o querer darle a nuestras palabras mayor confiabilidad: “Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación”, (Santiago 5:12), al final, la veracidad de nuestras palabras cobraran valor y confianza delante de los hombres de la medida que cumplamos lo que prometemos.

Se espera que el maestro de Biblia sea una persona prudente, conocedora de la palabra de Dios, apto para enseñar, ya que una enseñanza errada de esta puede conducir a las personas a pecar sin que su conciencia los acuse. A lo largo de la historia se ha visto como la enseñanza errada de la palabra de Dios conduce a los hombres a pecar, así como paso con la venta de indulgencias que hacían creer a los hombres que por solo comprarla los absolvía de sus pecados pasados, presentes y pasados y les daba la licencia para seguir pecando, o una enseñanza equivocada de las cinco doctrinas de gracia de Calvino que podría hacer pensar al creyente que una vez salvo siempre salvo, y al no perderse la salvación le da una confianza falsa para descuidar su santidad y los llevan al libertinaje, o aquellos líderes religiosos que conducen a su congregación al legalismo farisaico y lo confunden con la santidad, y ya no digamos aquellas falsas doctrinas que enseñan que Jesús no es Dios o niegan su humanidad, relegándolo a una posición inferior que hace que el hombre no ponga en Él su fe para salvación. Por ello el apóstol Pablo le insistía a Timoteo la importancia de cuidar de sí mismo y la doctrina que enseñaba, porque solo así se salvaría él y la gente que lo escuchaba: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”, (1 Timoteo 4:16). Que Dios nos ayude a todos para conocer la palabra de Dios y con la ayuda de su santo Espíritu la comprendamos poniéndola por obra para nuestro propio bien. De igual forma, oremos a Dios por aquellos que comparten las enseñanzas de su palabra para que sean guiados por el Espíritu Santo: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar”, (Efesios 6:18-20). Que Dios nos ayude a todos a comprender su evangelio y a compartirlo a otros.

 



La Providencia de Dios


“¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?”.

Lamentaciones 3:37 

                Vivimos en un mundo lleno de acontecimientos y detalles que los caracterizan, eventos que marcan en ocasiones la vida de las personas y hasta la historia de la humanidad, la naturaleza continua con su proceso normal, el clima se comporta de acuerdo a las cuatro estaciones del año, los astros celestes si rigen por las leyes de la astronomía, la vida se da en este planeta de acuerdo a las leyes biológicas que lo caracterizan y así sucesivamente, muchos detalles ocurren alrededor de nosotros, mucho imperceptibles, pero regidos por la leyes de la física y la química. Ahora bien, ¿será que Dios tiene control de todos estos acontecimientos que ocurren, desde los más “insignificantes” hasta aquellos que trascienden en la vida de las personas y la historia?, o, ¿será que Dios ha dejado este mundo a que se gobierne en automático a través de las leyes físicas y químicas, y de acuerdo a las decisiones de los hombres?, o, ¿acaso Dios no existe y todo es producto de la buena planeación o el azar? Bueno, de acuerdo a la Biblia, todo lo que ocurre está de acuerdo a la voluntad de Dios y nada pasa sin que lo haya permitido: ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? Otro de los temas importantes que se consideran cuando se estudia la doctrina de Dios es la providencia divina o la providencia de Dios. Como sabemos Dios es omnipresente, omnipotente y omnisciente, lo cual nos sugiere que Él está por encima de toda su creación y tiene completo control de ella, de tal forma que nada ocurre sin que sea su voluntad. Hoy iniciaremos este estudio para entender los conceptos y versículos bíblicos que nos respaldan esta afirmación.

providencia
La Providencia de Dios

¿QUÉ ES LA PROVIDENCIA DE DIOS?

                 Antes de intentar definir el termino, la providencia de Dios, veamos lo que los diccionarios dicen en cuanto a su significado. Entre los significados que el Diccionario de la Real Academia Española da respecto a la palabra providencia tenemos: “Cuidado que Dios tiene de la creación y sus criaturas”. Además, la palabra providencia, en su sentido etimológico, proviene de la palabra latina providentia, la cual literalmente significa “ver antes”, y se le asocia con el cuidado anticipado de Dios hacia su creación. Si revisamos las definiciones de algunos diccionarios bíblicos podemos encontrar más definiciones. Por ejemplo, el Diccionario Bíblico Mundo Hispano comenta respecto a la providencia divina lo siguiente: “Tal como ha sido usado a través de toda la historia, la expresión teológica “providencia” significa nada menos que el gobierno soberano y universal de Dios”. El Diccionario Bíblico Cristiano del Dr. J. Domínguez dice que la providencia divina es: “El cuidado y gobierno de Dios para con todo el universo, especialmente para cada hombre, ¡que lo conoce por su nombre, y le tiene contados hasta los cabellos de la cabeza!”. El Nuevo Diccionario Bíblico Certeza agrega: “En la teología cristiana normalmente se define la providencia como la incesante actividad del Creador mediante la cual, con gran bondad y misericordia (Salmo 145:9; Mateo 5:45–48), mantiene a sus criaturas en ordenada existencia (Hechos 17:28; Colosenses 1:17; Hebreos 1:3), guía y dirige todos los acontecimientos, circunstancias, y acciones libres de ángeles y hombres (compárese Salmo 107; Job 1:12; 2.6; Génesis 45.5–8); y encamina todo hacia el fin propuesto, para su propia gloria”. En este sentido podemos decir que la providencia de Dios es el cuidado y gobierno absoluto que Dios ejerce sobre toda su creación, desde la cosas más triviales e insignificantes a la vista humana, hasta los acontecimientos que cambian el rumbo de la humanidad. Por tanto, todo lo que ocurre en el universo, desde los cataclismos de las estrellas solares hasta los detalles más finitos que ocurren en la naturaleza y que escapan al ojo humano, todo, absolutamente todo, ocurre por la decisión de Dios, todo planeado con anticipación por su infinita sapiencia y que tiene incidencia sobre el destino de la humanidad y, de esta forma, Dios ejerce su gobierno sobre el universo, los asuntos humanos y aun sobre las “casualidades” o “insignificancias”.

EL GOBIERNO DE DIOS SOBRE TODA SU CREACIÓN

“Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos”.

Salmo 103:19

                 Nuestro Señor es soberano y su reino está por encima de todos los demos reinos de este mundo: Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos, y así como Dios es soberano en los asuntos humanos, también domina sobre todos los acontecimientos del universo en general. La Confesión de Fe de Westminster pregunta: “¿Cuáles son las obras de providencia de Dios?”, y a esta interrogante responde: “Las obras de providencia de Dios son su santa, sabia y poderosa preservación, y gobierno de todas sus criaturas, a las cuales ordena, así como a todas las acciones de ellas, para su propia gloria”. Esto nos enseña que todo lo que ocurre no es producto del azar, también niega la posición deísta que afirma que Dios al crear el universo, lo abandono, dejándolo que se gobierne solo a través de sus leyes físicas y químicas. Por ello, el Diccionario Bíblico Mundo Hispano nos dice: “La doctrina bíblica de la divina providencia no implica un punto de vista mecanicista o fatalista de los procesos del mundo o de la vida humana”. En este sentido, Dios, en su providencia divina, tiene cuidado de toda su creación, ordenado que todo ocurra según su soberana voluntad y ejerciéndose sobre la naturaleza, sobre los gobiernos humanos y aun sobre las supuestas casualidades o insignificancias.

El gobierno de Dios sobre la naturaleza.

Dios tiene cuidado y control de la naturaleza, de la vida animal, de la flora, de las condiciones climatológicas, de los movimientos de los astros y en general, de toda su creación. Vemos en el libro de Daniel que el Señor hace su voluntad sobre el ejército de los cielos: “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?”, (Daniel 4:35). También permite las lluvias sobre nuestro planeta y da mantenimiento a los animales: “Él es quien cubre de nubes los cielos, el que prepara la lluvia para la tierra, el que hace a los montes producir hierba. Él da a la bestia su mantenimiento, y a los hijos de los cuervos que claman”, (Salmo 147:8-9). El hace descender la nieve sobre la tierra y los fríos vientos que congelan el agua: “Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; también a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales… Del sur viene el torbellino, y el frío de los vientos del norte. Por el soplo de Dios se da el hielo, y las anchas aguas se congelan”, (Job 37:6, 9-10). Nuestro Dios tiene cuidado sobre todas las aves del cielo: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”, (Mateo 6:26). Tanto es el cuidado que Dios tiene sobre estos animales que ni uno de ellos caen a tierra sin que sea su voluntad: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre”, (Mateo 10:29). De esta forma vemos que Dios ejerce su cuidado y gobierno sobre la naturaleza.

El gobierno de Dios en los asuntos humanos.

Dios, como el soberano rey de toda su creación, también tiene cuidado y gobierno sobre los seres humanos y sus asuntos lo cual se deja ver en las Sagradas Escrituras. Por ejemplo, vemos que, de acuerdo a su voluntad, Él es el que pone y quita reyes: “Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos”, (Daniel 2:21). Los gobiernos y reinados que hoy existen han sido levantados de acuerdo a la voluntad de Dios y de acuerdo a su soberana voluntad, estos prevalecen en el tiempo. Aunque estos reinos se levantan de acuerdo a su voluntad, también el Señor usa a los seres humanos para que estos elijan el gobierno que desean, dicha elección puede ser buena o mala, pero siempre es de acuerdo a lo que Dios ya ha determinado. Así vemos en 1 Samuel como el pueblo desagradecido a la teocracia que Dios le ofrecían decidieron elegir un rey humano, y así eligieron a Saul como rey de Israel, pero años más tarde se darían cuanta que eligieron un mal rey: “Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos”, (1 Samuel 8:4-7). Como vemos, Dios permitió que ellos eligieran un rey para si mismos, este rey fue Saúl, pero reinó mal en Israel, sin embargo, Dios levantó otro hombre como rey de la nación conforme a su corazón, y este fue David. En todo esto podemos ver la voluntad de Dios cumpliéndose. De igual forma, la autoridad que los gobernantes tienen es algo que reciben de parte de Dios, y aunque muchos de estos no lo reconocen así, es el Señor quien los pone en esa posición de gobierno: “Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene”, (Juan 19:10-11). Las mismas autoridades han sido puestas por Dios para ejercer su justicia: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo”, (Romanos 13:1-4). De esta forma, Dios tiene control de todos los gobiernos y reinos de este mundo, ninguno escapa a lo establecido por su voluntad, y aunque estos crean tener el rumbo de su propio destino en sus manos, lo cierto es que perseveraran si Dios se los permite: “Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos”, (Salmo 33:10).

Ahora bien, Dios no solo tiene cuidado y control de las naciones de los hombres, sino también de cada uno de ellos. En la Biblia vemos como el Señor es quien ordena y aprueba los pasos de estos: “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino”, (Proverbios 37:23). Tanto es así, que Dios ha definido los años de su vida y los límites de su habitación: “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación”, (Hechos 17:26). José sabia esta verdad y por ello se lo confeso a sus hermanos que todo mal que pensaron en contra de él y todas las cosas malas que le pasaron fueron permitidas por Dios para probar su fe y encaminarlo a convertirse en el gobernador de Egipto, siendo así el salvador de su familia: “Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo”; (Génesis 50:20). El mismo apóstol Pablo dice que aquellos que nos encontramos dentro de la voluntad de Dios, todas las cosas que nos pasan, aun las malas, contribuyen a nuestro bien: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”, (Romanos 8:28). De esta forma, Dios ejerce su voluntad sobre la vida de los hombres, y especialmente, sobre sus escogidos, hombres y mujeres que Él ha escogido para un fin especial: “Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande”, (Jeremías 1:4-7). Como vemos, aun desde antes que naciéramos fuimos escogido por Dios para un propósito especial, y aquellos que hemos conocido a nuestro Señor Jesús y por medio de Él alcanzamos la salvación por su gracia, esta salvación fue determinada por Dios desde antes de la fundación del mundo: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”, (Efesios 1:4-6). De esta forma, Dios interviene en la vida de los seres humanos y gobierna sobre todos sus asuntos.

Con todo esto alguien podría preguntarse: Si Dios es el que gobierna sobre los asuntos humanos, entonces, ¿es la voluntad de Dios que el hombre peque? O, dicho de otra forma: ¿Viene de Dios el pecado que el hombre practica? La respuesta es ¡No! La Biblia enseña que Dios creo al ser humano y le advirtió que no tenía que comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y el mal porque de lo contrario moriría, sin embargo, el hombre eligió desobedecer a Dios y como consecuencia el pecado entro a la vida del hombre: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”, (Romanos 5:12). De esta forma, Dios, en su soberana voluntad, le dio al hombre en el huerto del Edén libre albedrío, lamentablemente, este eligió mal y desde entonces el hombre nace con una naturaleza pecaminosa que lo impulsa a buscar siempre lo malo, porque en Dios no hay maldad: “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”, (Santiago 1:13-15). Aun Dios sabiendo lo malo que es el ser humano le ofrece el camino de salvación y que elija entre la vida y la muerte: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”, (Deuteronomio 30:19). Lamentablemente la mayoría de personas decide escoger el camino de perdición: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”, (Mateo 7:13-14). Aunque al hombre se le ofrece la oportunidad de vida eterna, Dios en su soberana voluntad permite que algunos encuentren el camino de vida, mientras los demás continúan en su camino de perdición.

El gobierno de Dios sobre las insignificancias o supuestas casualidades.

En general, Dios tiene control sobre todas las cosas, nada de lo que ocurre sucede sin que haya sido su voluntad, incluso aquellas cosas que escapan a nuestros ojos o pueden parecer una insignificancia están bajo su control, desde el hecho de que ningún pajarillo cae a tierra sino es su voluntad hasta el punto que aun nuestros cabellos están contados: “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aún vuestros cabellos están todos contados”, (Mateo 10:29-30). Dios tiene control de todas estas cosas, no hay nada que ocurra por azar o por la suerte, porque aún esta está determinada por Él: “La suerte se echa en el regazo; más de Jehová es la decisión de ella”, (Proverbios 16:33).



domingo, 21 de junio de 2020

Un Nuevo Comienzo para la Humanidad (Génesis 8:15-22)


“Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él. Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca. Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche”.

Génesis 8:15-22

INTRODUCCIÓN

                    Después de 370 días encerrados en el arca, sus puertas se han abierto y la oportunidad de comenzar de nuevo ha llegado. La humanidad encuentra una oportunidad para hacer las cosas diferentes, para confiar en su Dios y hacerlo todo de acuerdo a su voluntad. La gran misericordia del Señor queda clara en estos versículos donde después del castigo por causa del pecado, el hombre puede volver a comenzar. Un nuevo comienzo para la humanidad ha llegado. También veremos como Dios ha preparado un mundo un poco diferente al que ellos conocían, ya que después del diluvio, las condiciones geográficas y climatológicas del planeta han cambiado.


Noé-sale-arca
Noé sale del arca


DIOS LE ORDENA A NOÉ QUE SALGAN DEL ARCA

 “Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él. Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca”.

Génesis 8:15-19

                     Después que Noé volvió a enviar la paloma y esta no regreso entendió que las aguas del diluvio habían bajado y que la tierra estaba seca y, por tanto, abrió las cubiertas del arca: “Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él. Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca”, (Génesis 8:12-13). Fue en el día 27 del segundo mes del año 601 de la vida de Noé que Dios le confirmó hablándole que tenía que salir del arca junto con toda su familia: Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. La paciencia de Noé nos enseña mucho. Noé ha sido conocido como un hombre fiel a Dios: “Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé”, (Génesis 6:9). Su fe es resaltada en la carta de los Hebreos: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”, (Hebreos 11.7). la fidelidad y fe de Noé son dos cualidades que muchos conocemos respecto a su persona, pero también su paciencia es de resaltarse. La paciencia es la virtud que nos ayuda a mantenernos constantes y soportar las situaciones difíciles de la vida, nos ayuda a saber esperar el momento correcto de Dios, y Noé estuvo pacientemente esperando que el momento de salir se llegara y para ello busco las señales que le confirmaran tal cosa. Noé espero, mientras tanto, busco las señales que le confirmaran que tenía que salir, no se quedó estático, encerrado en el arca esperando que Dios le hablara, sino que busco las señales de tal fin. En primer lugar, vemos sus intentos de que las aves le confirmara que las aguas habían descendido, así envió primero un cuervo, y luego una paloma. Cuando la paloma no encontró donde reposar porque las aguas no habían bajado, no se rindió en sus intentos sino espero 7 días para volver a probar: “Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra”, (Génesis 8:8-11). Después de siete días vuelve a enviar a la paloma y al regresar en la tarde traía una hoja de olivo en su pico, lo cual era una prueba de que las aguas ya habían descendido en algunos lugares y que incluso existía vegetación, sin embargo, Noé no se apresuró, sino decidió esperar otros 7 días para volver a enviar la paloma: “Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él. Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca”, (Génesis 8:12-13). Después de otros 7 días volvió a enviar la paloma y esta vez esta no volvió, y fue así que en el día 17 del segundo mes del año 601 de su vida decidió quitar la cubierta del arca para tener un mejor panorama del paisaje y allí vio que la tierra estaba seca, pero no fue después de 10 días más, en el día 27 del segundo mes del año 601 de su vida, que Noé entendió que el momento de salir había llegado: “Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra”, (Génesis 8:14). Fue en este momento en el que finalmente Dios le dijo que saliera del arca: Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.


Noé-sale-arca
Noé sale del arca

Saber esperar en Dios es importante, tener la suficiente paciencia para soportar las pruebas y esperar las respuestas a nuestras peticiones es clave para la vida del cristiano: “Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado. Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana, más que los vigilantes a la mañana”, (Salmo 130:5-6). Sin embargo, ¿cómo debemos esperar en Dios la confirmación de nuestras peticiones? En la Biblia podemos encontrar algunos consejos para hacerlo:

 1.       Espere la respuesta de Dios orando en todo tiempo. El salmista amaba a Dios porque sabía que lo escuchaba en cualquier momento que le dirigía sus oraciones: “Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días”, (Salmo 116:1-2).

2.       Aprenda a ser dirigido por el Espíritu Santo al momento de tomar decisiones. El apóstol Pablo es un buen ejemplo de cómo permitió que el Espíritu lo guiara en su ministerio: “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio”, (Hechos 16:6-10).

3.       Confié en la dirección de su palabra que confirma qué es lo que Dios aprueba. El estudio de su palabra provee dirección en la vida: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”, (Salmo 119:105).

4.       Escuche los consejos de personas sabias y de buen testimonio: “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; más en la multitud de consejeros hay seguridad”, (proverbios 11:14).

Fue de esta forma que Noé, su familia y los animales que estaban con él salieron del arca: Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él. Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.

 

NOÉ OFRECE UN HOLOCAUSTO A DIOS

“Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar”.

Génesis 8:20

             
                     Al salir del arca, lo primero que Noé hizo en agradecimiento a Dios fue ofrecerle un sacrificio y para ello tomo a varios de los animales limpios y aves: Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. La palabra altar se traduce del hebreo misbéakj (מִזְבֵּחַ), y literalmente hace referencia a un lugar alto, como una especie piedras apiladas o piedra enorme no labrada donde se colocaba la victima que era sacrificada. Allí se nos dice que Noé ofreció no uno, sino varios animales limpios, y esto no significa que puso en peligro de extinción a algunas especies, porque de los animales limpios había metido en el arca 7 parejas de cada uno. La Biblia no dice que Noé ofreció un holocausto en el altar, y en este caso la palabra hebrea que se traduce como holocausto es olá (עילָה), la cual literalmente hace referencia a ofrecer en el fuego aun animal el cual es totalmente quemado. El holocausto era una de las mayores ofrendas en sacrificios que los patriarcas e israelitas llegaron a ofrecer, porque esto significaba que todo el animal era ofrecido a Dios y como tal era totalmente consumido en el fuego y al final el humo que subía al cielo era la parte final del holocausto, diferente a otras donde los que sacrificaban animales podían como parte del sacrificio.


Holocausto
Noé ofrece un holocausto

DIOS SE AGRADA DEL HOLOCAUSTO

“Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho”.

Génesis 8:21 

                   Dios se agrado en gran manera del holocausto que Noé le ofreció en agradecimiento y por ello hizo la promesa que jamás volvería a maldecir la tierra por causa del pecado del hombre: Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre. El Señor reconoció que el corazón del hombre es malo y nada bueno podría esperarse de él, por ello dijo que no volvería a maldecir la tierra por causa del pecado del hombre ni volvería a destruir la vida animal por causa de ello: porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. La palabra “ser viviente” que aparece en la traducción de la RV60 proviene de la palabra hebrea kjai (חַי), que hace referencia a la vida animal mas que a la vida humana. En este momento Dios decide no volver a castigar la tierra entera y la vida de todo ser animal y vegetal por causa del pecado del hombre, lamentablemente, el hombre no aprovecha esta promesa porque aun con todo esto persevera en su pecado y destruye la naturaleza que Dios ha creado. Hoy en día, la tierra sufre como dolores de parto por la maldad del hombre: “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora”, (Romanos 8:22). Hoy en día, el planeta tierra es azotada por el pecado del hombre, con los años, el hombre ha provocado terribles daños a la creación de Dios, muchos bosques han sido desforestados, muchas especies de animales han sido extintas por la mano del hombre y otras están en peligro de extinción, el hombre explota terriblemente los recursos del planeta y contamina sus recursos, y por ello este mundo esta como dice pablo: con dolores de parto hasta ahora. Por ello, un día el Señor traerá la liberación de esta explotación y abuso castigando el pecado del hombre: “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios”, (Romanos 8:19-21). Nosotros como cristianos debemos contribuir al bienestar del planeta en el cual vivimos, no contaminándolo ni aprovechándonos irresponsablemente de sus recursos, porque el Señor traerá su juicio sobre los hombres malvados, algo que la misma creación anhela para ser librada de su explotación.


LAS CONDICIONES PARA LA VIDA SON DADAS POR DIOS

 “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche”.

Génesis 8:22

                    En este versículo vemos que Dios da las nuevas condiciones para la vida humana: Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega… El Señor establece que el hombre debería trabajar la tierra para su propio alimento, tendría que aprender a sembrar y cuidar la tierra para esperar la siega de esta. Aparte de esto, tendría que aprender a cazar algunos animales para comer su carne, tal y como lo veremos en el siguiente capítulo: “Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis”, (Génesis 9:3-4). Hasta el momento el hombre ha tenido una dieta vegetariana, pero a partir de este momento la carne es incluido entre los alimentos que puede comer. También podemos observar que después del diluvio las condiciones climatológicas del planeta cambiaron ya que aquella cúpula de agua que estaba sobre el planeta y provocaba que un vapor regara las plantas y que el planeta mantuviera una temperatura calidad y constante desapareció. Los rayos ultravioletas del sol iban a poder penetrar mejor la atmosfera, algo que iba a acelerar el envejecimiento del ser humano, y como consecuencia, a partir de aquí la vida del hombre comenzaría a acortarse. Después del diluvio el clima iba a responder a las cuatro estaciones del año: Otoño, primavera, verano e invierno: Mientras la tierra permanezca, no cesarán… el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche. Así que, a partir de aquí, iban a existir lugares más fríos o más calientes en el mundo, y obviamente esto provocaría que los seres humanos y animales se adaptaran a los medios donde vivieran, dándose allí las mal llamadas razas humanas, como negroide, mongoloide y aria. La verdad es que las razas humanas no existen, sino una sola, la creada a imagen y semejanza de Dios, sin embargo, las condiciones climatológicas de algunas zonas del planeta han dado lugar al desarrollo de ciertas características, como lo es el color de piel, abundancia o ausencia de bello en la piel, el tamaño del mismo, entre otras diferencias. A partir de aquí los desiertos aparecieron, así como zonas boscosas o zonas con grandes precipicios como el cañón del Colorado o las grandes montañas, o zonas totalmente congeladas como el ártico, sin embargo, en el pasado fueron zonas donde la vida animal y humana era posible. Un testimonio de esto que hablamos es los mamuts encontrados en Siberia, esto animales se han preservado en perfecta condición, incluso, se ha encontrado hierva fresca en su boca como prueba que estos animales habitaron en una zona vegetal, pero algo paso de imprevisto que los sepulto y las temperaturas bajaron de cero grados que provoco la congelación del animal y hoy en día estos han sido encontrados en Siberia, congelados en grandes témpanos de hilo. Esto es una prueba más del diluvio universal.



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Mamut encontrado congelado en Siberia

                       Lo cierto es que el mundo cambio a partir de aquí, pero la misericordia de Dios hacia el hombre no ya que le dio la oportunidad de volver a comenzar. El Señor es un Dios de oportunidades, si el hombre reconoce su culpa por el pecado y se arrepiente de él, Dios le perdona y puede restaurar su vida por medio de su Hijo Jesucristo para darle una nueva vida, un nuevo comienzo.


Las Aguas del Diluvio se Secan (Génesis 8:1-22)


“Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida. Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días. Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat. Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes. Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho, y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra. Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él. Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca. Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra”.

Génesis 8:1-14

INTRODUCCIÓN

                   El diluvio universal ha pasado, la humanidad tiene hoy una nueva oportunidad para hacer mejor las cosas, un nuevo comienzo dado por Dios para corregir sus errores y tener un mejor futuro y esto será una realidad a través de la descendencia de Noé, por medio de sus tres hijos, Sem, Cam y Jafet. Después de meses las aguas bajan y se hace posible que Noé, su familia y los animales puedan salir del arca y disfrutar del nuevo mundo que Dios les otorga, solo que esta vez, el mundo ha cambiado su clima y geografía debido al diluvio universal. En esta oportunidad veremos la paciencia de Noé al esperar que las aguas del diluvio bajen hasta el punto de poder salir del arca.

 

Las-aguas-se-secan


¿SE ACORDÓ DIOS DE NOÉ?

 “Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca…”

Génesis 8:1

                  El diluvio había terminado, y después de todos estos días el capitulo 8 comienza diciendo que Dios se acordó de Noé y de los que estaban con él en el arca: Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca. Este versículo ha sido muy criticado por aquellos que buscan encontrar errores en la Biblia o desmentir el carácter divino de nuestro Dios. Estas personas critican a Dios porque el texto dice: Y se acordó Dios de Noé. Ahora, ¿será que a Dios realmente se le olvido que Noé se encontraba en el arca? ¿Fue algo que tomo a Dios de improviso al recordar que se le había olvidado Noé y los que estaban con él en el arca? Bueno, la verdad es que no. Dios en su eterna voluntad e ilimitada sabiduría no se le escapa ningún detalle que pasa en el universo que Él creo, sin embargo, para que el hombre sea capaz de comprender las acciones y pensamientos de Dios, en ocasiones se usan antropomorfismos, que es un recurso literario que le atribuye a Dios cualidades humanas para que la mente humana sea capaz de comprender de una forma aproximada las acciones y sentimientos de Dios. En este sentido, no es que ha Dios se le haya olvidado, sino que el objetivo del autor era recalcar que ha Dios jamás se le olvidan sus escogidos y que a su tiempo hará justicia a favor de ellos, por ello el texto dice que Dios se acordó de Noé. Por tanto, Dios tiene control sobre todas las cosas, en su sabiduría ha planeado todo lo que pasa y aun las cosas que no ocurren es porque así lo ha determinado en su soberana voluntad y por ello Daniel decía: “Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz”, (Daniel 2:20-22). Y nuestro Señor Jesucristo dijo lo siguiente: “¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios”, (Lucas 12:6). Aun los pajarillos no se olvida Dios, pajarillos que a ojos de los seres humanos tienen un precio muy bajo por considerarse aves de poco valor, pero para Dios no es así porque toda su creación tiene importancia y jamás se olvidara de sus escogidos.


LAS AGUAS COMIENZAN A BAJAR

“… e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida. Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días. Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat. Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes”.

Génesis 8:1-5

Monte-Ararat
Monte Ararat donde posó el arca

     En estos versículos se nos explica como las aguas fueron disminuyendo hasta que el arca toco tierra firme. No olvidemos que las aguas del diluvio cubriendo toda la tierra duraron 150 días: “Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días”, (Génesis 7:24). Se nos dice que primeramente Dios hizo soplar un viento sobre la tierra y esto hizo bajar las aguas, esto con el propósito de evaporar el agua y comenzaran a concentrarse en las nubes, desapareciendo aquella capa de vapor que rodeaba al planeta y le daba su protección contra los rayos ultravioleta del sol y provocaba una presión atmosférica inferior a la que hoy conocemos: e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. Además de esto, cerró las fuentes de aguas, las subterráneas y las que estaban en el cielo, aparte de que detuvo la lluvia: Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida. Esto provoco que las aguas comenzaran a disminuir progresivamente en un total de 150 días: Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días. Podemos ver como los elementos de la naturaleza obedecen a Dios, el usa el viento, el calor, las lluvias y cualquier otro elemento de la naturaleza a su voluntad: “El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina, Que establece sus aposentos entre las aguas, el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento; el que hace a los vientos sus mensajeros, y a las flamas de fuego sus ministros”, (Salmo 104:2-4).

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El arca encalla

                   Curiosamente, los mismos 150 días que la tierra paso cubierta de las aguas del diluvio, fueron las que tardaron en decrecer, de tal forma que el arca paso 300 días, pero no fue hasta los 17 días del mes séptimo que el arca reposo sobre el monte Ararat: Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat. Es decir, aproximadamente en el quinto mes las aguas comenzaron a bajar, pero no fue hasta el séptimo que el arca reposo en un monte, pero esto no significa que los pasajeros del arca bajaron, ya que las aguas aún no habían descendido totalmente, sino que fue hasta el décimo mes que esto pasó: Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes. En total, fueron 10 meses, 300 días, que el arca paso flotando desde que inicio el diluvio y se inundó toda la tierra, encalló en tierra, hasta que descendieron las aguas. Podemos observar como el autor le da un toque de autenticad histórica al hecho al detallar fechas, cantidad de días y lugar geográfico donde el arca encalló. El monte Ararat es donde la Biblia dice que el arca toco tierra, actualmente está ubicado en Turquía y es el pico mas alto del lugar con 5137 metros de altura sobre el nivel del mar. Ahora bien, durante mucho tiempo algunos arqueólogos han intentado buscar los restos de esta arca, pero no fue hasta que llhan Durupinar, un piloto militar turco, en 1959 vio desde el cielo una supuesta huella fósil que llego a relacionar con el arca por su forma y tamaño original. Este sitio es una gran estructura ubicada en el Monte Tendürek al este de Turquía, tres kilómetros al norte de la frontera iraní y a 29 kilómetros al sur de la cumbre del Monte Ararat, a una altura de entre 1966 y 2004 metros sobre el nivel del mar. Algunos opinan que dicho fósil coincide con el tamaño del arca que Dios le ordeno a Noé construir.


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Sitio Arqueológico Duripinar donde se cree que reposo el arca


NOÉ ESPERA PACIENTEMENTE A QUE LAS AGUAS DEL DILUVIO SE SEQUEN

 “Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho, y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra. Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él. Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca. Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra”.

Génesis 8:1-14

               Hasta el momento han pasado 300 días desde que el diluvio inicio e inundo toda la tierra, sin embargo, el nivel del agua ha comenzado a descender hasta el punto de que el arca encalló en el monte Ararat. Cuarenta días después de esto, Noé decide abrir la ventana del arca y enviar un cuervo a recorrer la tierra: Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho, y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Muchos opinan que debido que el cuervo es un animal carroñero, este se detenía a comer de los cadáveres que posiblemente flotaban en el agua, aunque para este tiempo casi había pasado un año, sin embargo, durante este tiempo que el cuervo salía y regresaba al arca, las aguas se secaron, pero al parecer no le daba a Noé ninguna pista que le sugiriera que el momento de salir había llegado. Luego intento con una paloma a la cual le paso lo mismo: Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. La paloma no encontró un lugar seguro donde posar y por ello regresaba al arca, por ello, después de esto, espero otros 7 días más para volver enviar a la paloma la cual esta vez regreso con una hoja de olivo en su pico lo cual era una señal que las aguas estaban descendiendo y ya existía vegetación y tierra seca: Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra. Sin embargo, Noé espero otros 7 días antes de salir del arca, y al cabo de estos volvió enviar a la paloma la cual no regreso y fue allí donde entendió que era hora de regresar: Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él. Si hay algo que podemos aprender de Noé es la gran paciencia que tuvo al esperar el momento adecuado para salir del arca. Noé al ver que la paloma ya no regreso entendió que el momento de salir había llegado, por ello en el primer día del primer mes del año 601 de su edad Noé quito la cubierta del arca pero no fue hasta el segundo mes, a sus 27 días que supo que el momento de salir había llegado al ver la tierra totalmente seca: Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca. Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra. Si contamos los días que Noé paso en el arca, desde que entro por primera vez hasta que salió de ella, veremos que paso un total de 370 días. Noé entro al arca 7 días antes que comenzara a llover, y se nos dice en el año 600 de la vida de Noé, a los 17 días del mes segundo, comenzó a llover: “Entraron con Noé por parejas, el macho y su hembra, tal como Dios se lo había mandado. Al cabo de los siete días, las aguas del diluvio comenzaron a caer sobre la tierra. Cuando Noé tenía seiscientos años, precisamente en el día diecisiete del mes segundo, se reventaron las fuentes del mar profundo y se abrieron las compuertas del cielo”, (Génesis 7:9-11). Si consideramos la cuenta desde el 17 del segundo mes del año 600 de Noé hasta el hasta el 17 del segundo mes del año 601 de la vida de Noé tendríamos 360 días por año, esto considerando que tomaremos de referencia el calendario lunar de los judíos y no el gregoriano que usamos los occidentales de 365 días en el año. Luego, tenemos que Noé salió del arca hasta el día 27 del segundo mes del año 601 de la vida de Noé, y aquí tendríamos 10 días mas que incluir en la suma. Por tanto, Noé paso no menos de 370 días en el arca. Nos podemos imaginar la alegría y emoción de Noé al ver la tierra seca y lista para volver a ser habitada después de 370 días, su paciencia y fidelidad había sido recompensada.