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sábado, 29 de junio de 2019

Es momento de definirnos por Dios (Apocalipsis 22:11)



“El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía”.
Apocalipsis 22:11

INTRODUCCIÓN


Hoy vivimos en un mundo donde se habla mucho del derecho de elegir, y algunas cosas son posible elegirlas de entre muchas opciones. Por ejemplo, se habla de elegir la carrera universitaria que queremos estudiar, elegir a la pareja con la cual queremos casarnos, elegir el tipo de presidente que queremos tener en el país, elegir la ropa que queremos vestir, elegir el lugar donde queremos vivir e incluso hoy se habla de elegir la identidad de género. Muchas elecciones pueden ser buenas, otras nos conducen al pecado, sin embargo, en la vida espiritual solo existen dos opciones, o la vida eterna, o la condenación eterna, o elegimos vivir para Dios o para este mundo de pecado y por ello, por ello, el libro de Apocalipsis en su ultimo capitulo nos exhorta a definirnos en esta vida.

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Es momento de definirnos por Dios

                        I.         EN LA VIDA SOLO HAY DOS OPCIONES.


La Biblia nos muestra claramente que solo hay dos caminos que seguir en la vida, uno conduce a la vida y otro para la muerte. Dios se lo dijo a Israel cuando los sacó de Egipto: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida”, (Deuteronomio 30:19). También Josué le dijo a Israel que solo existían dos caminos entre los cuales tenían que escoger: “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”, (Josué  24:14-15). Y nuestro Señor Jesucristo lo dijo de esta manera: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”, (Mateo 7:13-14). Por lo tanto, en la vida solo hay dos caminos, el que conduce a la vida eterna y el que nos lleva al infierno, y de manera similar, hay dos formas de vivir, o vivimos en la inmundicia y pecado de este mundo o en santidad y obediencia a la palabra de Dios. Cada uno de nosotros debe meditar en que camino se encuentra y definirnos, porque Dios desaprueba los términos medios.

                      II.         DIOS ABORRECE LOS TÉRMINOS MEDIOS.


Como lo hemos visto solo existen dos caminos que podemos escoger en esta vida, sin embargo, si hay algo que Dios desaprueba son los términos medios. No podemos engañarnos creyendo que podemos servirle a Dios y vivir para este mundo. En la Biblia podemos ver como Dios desaprueba los términos medios: “Efraín se ha mezclado con los demás pueblos; Efraín fue torta no volteada”, (Oseas 7:8). Dios veía la apostasía de Israel con desagrado a tal punto que comparaba su adoración con comerse una torta cosida de un lado, pero cruda de la otra, así de repulsivo era la condición espiritual que Israel tenía. También podemos ver como la tibieza de la iglesia de Laodicea desagradaba a Jesús: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”, (Apocalipsis 3:15-16). Si nos damos cuenta, Dios desea que nos decidamos, o somos fríos o calientes, o vivimos para El o para el mundo; pero ser tibios, eso es algo que aborrece totalmente, por tanto, es importante definirnos en esta vida, ya sea para que seamos personas que realmente viven para Dios, o para este mundo.


                    III.         DEFINIRSE POR DIOS TRAE VIDA ETERNA.


Por ello, Juan en su libro de Apocalipsis, considerando que el tiempo de la segunda venida de nuestro Señor esta cerca, nos dice que este importante definirnos, de tal forma que aquel que es justo que practique la justicia todavía y se guarde en santidad para Dios, pero aquellos que aman este mundo perverso, entonces que practiquen el pecado que los arrastrara al infierno: El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. Es importante que todos nos definamos ya que ya no es tiempo de estar vacilando entre dos pensamientos o creyendo que podemos agradar a Dios yendo a la iglesia un día a la semana y participar del pecado el resto, como Elías le dijo a Israel, es momento de definirnos por Dios: “Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra”, (1 Reyes 18:21).

CONCLUSIÓN.



El deseo de Dios es que todos los hombres sean salvos de la condenación eterna y por eso hoy en día se predica el evangelio, sin embargo, debemos estar conscientes que no podemos estar bien con Dios y continuar participando de las obras de este mundo, por eso en el libro de Apocalipsis encontramos una exhortación a definirnos, o vivimos para Dios santificándonos cada día mas delante de su presencia, o si o si alguien prefiera más el mundo entonces, el injusto sea mas injusto y el inmundo sea mas inmundo porque por sus pecados perecerán. 


jueves, 13 de junio de 2019

Razones por las cuales rechazar la falsa doctrina (2 Juan 7-11)



“Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”.
2 Juan 7-11

INTRODUCCIÓN


La palabra doctrina aparece en la Biblia más de 50 veces y es utilizada para designar aquellas enseñanzas e instrucciones relacionadas con la revelación bíblica. En la Biblia encontramos infinidad de versículos donde se nos exhorta a estudiar y poner en práctica sus enseñanzas, así como aquellos que nos advierten a cuidar la sana doctrina y huir de aquellos que enseñan falsas doctrinas: “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y va la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales”, (1 Timoteo 6:3). En estos versículos que hoy leímos de 2 Juan vemos una exhortación muy parecida además de algunas razones por las cuales debemos rechazar la falsa doctrina.

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Razones por las cuales rechazar la falsa doctrina

                        I.         ¿RAZONES POR LAS CUALES DEBEMOS RECHAZAR LA FALSA DOCTRINA?


Como leímos en 1 Timoteo 6:3, debemos apartarnos de la falsa doctrina, pero ¿por qué hacerlo? Bueno, podemos ir a la misma Biblia y específicamente a estos versículos de 2 Juan y encontrar al menos tres razones de peso. Veamos.

1.     Porque enseñan mentiras acerca de Cristo.


“Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne”.

En este versículo leemos que muchos engañadores han salido por el mundo confesando que Cristo no ha venido en la carne. Aquí podemos resaltar dos cosas, la primera es que les llama engañadores, es decir, Juan nos dice que han surgido muchos mentirosos que enseñan cosas que no están de acuerdo con la sana doctrina. Lo segundo que vemos es que estos engañadores hablan mentiras acerca de Cristo. Hoy hay muchas cosas que se dicen acerca de nuestro Señor, muchas mentiras que menoscaban su carácter divino y redentor, por ejemplo, algunos enseñan que nos es Dios, sino el primer ser creado, otros que nunca fue un ser de carne y hueso sino un espíritu, otros que es un ser que llego a alcanzar la divinidad por sus meditaciones y entrega a Dios y que nosotros también podemos llegar a ser como El, otros lo consideran solo un gran profeta, otros dicen que fracaso en su misión y por ello Dios ha levantado otro mesías, y así muchas mentiras se dicen en cuanto a su persona, por ello debemos rechazar la falsa doctrina.

           2.     Porque su enseñanza está en contra de Dios.


“Quien esto hace es el engañador y el anticristo”.

Otra razón por la cual debemos rechazar la falsa doctrina es porque no solo enseñan mentiras sino porque esta esta en contra de todo lo que Dios declara en su palabra. Juan nos dice que aquel que enseña falsa doctrina es engañador y el anticristo, y en este contexto la palabra anticristo significa “en contra de Cristo”, por tanto, todo lo que estas personas hablan esta en contra de la doctrina del Señor, en contra de sus mandamientos, enseñanzas que conducen a la impiedad y trastornan la fe de muchos, tal y como lo dice Pablo al hablar de los apostatas: “Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos”, (2 Timoteo 2:16-17).

           3.     Porque sus enseñanzas nos conducen al infierno.


“Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”.

Finalmente, debemos rechazar la falsa doctrina porque sus enseñanzas conducen al infierno, Todos sabemos que para alcanzar la vida eterna debemos creer en Cristo, pero las falsa doctrinas nos alejan de El y nos conducen a la perdición: Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si nos dejamos engañar por estas falsas doctrinas perderemos el galardón que Dios tiene preparado para nosotros y condenarnos eternamente.


                      II.         NO DEBEMOS RECIBIR LA FALSA DOCTRINA.


“Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”.

Considerando todo lo anterior, Juan nos dice que lo mejor es no recibir a aquellos que traen estas falsas doctrinas, es más, ni siquiera permitirles entrar en nuestra casa porque si no estaremos participando de sus malas obras: Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras.

CONCLUSIÓN.


            El apóstol Juan en su segunda carta nos exhorta a ser celosos con la sana doctrina y a no recibir a aquellos que vienen con falsas enseñanzas y si observamos detenidamente estos versículos podemos encontrar al menos tres razones por las cuales rechazar la sana doctrina:


1.     Porque las falsas doctrinas nos enseñan mentiras acerca de la persona de Cristo.
2.     Porque las falsas doctrinas son enseñadas por hombres que están en contra de Dios y su palabra (anticristos).
3.     Porque las falsas doctrinas nos conducen al infierno.


domingo, 2 de junio de 2019

Males que el pecado trajo a la humanidad (Génesis 3:4-5)


“Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”.
Génesis 3:4-5

INTRODUCCIÓN


Hoy en día vivimos en un mundo lleno de males. Vivimos rodeados de tantas injusticias, violencias, enfermedades, guerras, tragedias y en general, rodeados de tanto mal, y podríamos preguntarnos, ¿por qué esto es así? Bueno, podemos ir a la Biblia para encontrar la respuesta, y ciertamente lo hace, porque al principio Dios creo al hombre perfecto, pero fue por causa del pecado que todo cambio. En el libro de Génesis podemos ver como Satanás engaño a Adán y Eva para que comiesen del fruto que Dios les había prohibido, y fue así, sus ojos se abrieron y el hombre conoció el bien y el mal. El pecado ha traído muchos males a este mundo y en esta oportunidad queremos mencionar al menos 4 de ellos.

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Males que el pecado trajo a la humanidad


I.                   PRIMER MAL: DEPRAVACIÓN MORAL.


El primer mal que el pecado trajo a la humanidad fue la depravación moral del hombre. Dios es santo y justo, y al momento de crear al hombre le proveyó estos atributos, lamentablemente, por causa del pecado, el hombre se los perdió depravándose totalmente. En Romanos el apóstol Pablo nos presenta un pasaje de como el haberse alejado de Dios provoco que los hombres se perdieran en toda clase de maldad y depravación.

“Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que, al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes, habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”.
Romanos 1:24-32

            El texto anterior describe la triste situación moral del hombre, lejos del estándar de justicia y santidad, el ser humano se ha corrompido en toda clase de perversidad entre las que Pablo menciona la homosexualidad o lesbianismo, injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuración, injuria, soberbia, altives, desobediencia a los padres, necedad, deslealtad, y en general, seres sin afecto natural, implacables, sin misericordia. Hoy en día vivimos en un mundo totalmente corrompido por la maldad, un mundo de injusticias, violencia y sufrimiento, pero todo esto es causa del pecado.

II.                SEGUNDO MAL: LA ENFERMEDAD.


“Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y
tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.  le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán”.
Mateo 4:23-24

El segundo mal que el pecado trajo al mundo es la enfermedad. La enfermedad es un mal que nos recuerda nuestra mortalidad. En tiempos de Jesús existían muchas personas afligidas por diferentes enfermedades, uno puede ver como a lo largo de su ministerio le trajeron cojos, mancos, paralíticos, lunáticos, sordos y personas con toda clase de enfermedades, y a todos los sano. Hoy en día vivimos en un mundo lleno de enfermedades, basta ir a los hospitales para corroborar esta realidad, pero que bueno es saber que Jesús tiene poder para sanarnos de cualquier enfermedad: “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”, (1 Pedro 2:24). Así como lo hizo durante su ministerio en esta tierra, así hoy Jesús tiene poder para seguir sanando a los enfermos, lo único que necesitamos es acercarnos a Él con fe.

III.             TERCER MAL: LA INFLUENCIA DE SATANÁS Y SUS DEMONIOS.


El tercer mal que el pecado trajo a la vida del hombre es la influencia de Satanás y sus demonios sobre su vida. Esto es así porque el día que el hombre decidió desobedecer a Dios en el huerto del Edén, el pecado entro en el mundo y este perdió su libertad espiritual, de tal forma que hoy es esclavo del pecado y sujeto a la influencia del reino de Satanás. En la Biblia vemos como los demonios han influenciado para mal en la vida de los hombres, por ejemplo:


1.      Fue un espíritu malo que indujo a Abimelec y los hombres de Siquem a una disputa con el fin de provocar la muerte de todos ellos durante la batalla: “Después que Abimelec hubo dominado sobre Israel tres años, envió Dios un mal espíritu entre Abimelec y los hombres de Siquem, y los de Siquem se levantaron contra Abimelec; para que la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y la sangre de ellos, recayera sobre Abimelec su hermano que los mató, y sobre los hombres de Siquem que fortalecieron las manos de él para matar a sus hermanos”, (Jueces 9:22-24).
2.      En 1 Reyes 22:19-23 vemos como un espíritu malo influencio a los falsos profetas para que engañaran al rey Acab para que fuera a pelear a una batalla prometiéndoles la victoria, pero realmente le esperaba la muerte: “Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? Él dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; vé, pues, y hazlo así”, (1 Reyes 22:21-22).
3.      Era por causa de un espíritu inmundo que una mujer tenia 18 años de vivir encorvada: “y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar”, (Lucas 13:11).
4.      Era por causa de un demonio que también un muchacho era mudo y sufría de convulsiones y echaba espumarajos: “Y respondiendo uno  de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron”, (Marcos 9:17-18).
5.      En la región de Tiro y Sidón existía una mujer que tenia una hija que era atormentada por un demonio: “La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio”, (Marcos 7:26).
6.      Y por que no recordar al endemoniado Gadareno y su terrible condición al estar poseído por demonios: “Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes. (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos)”, (Lucas 8:27-29).

Y así podemos ver como los demonios influencian en la vida de los seres humanos para su mal, su objetivo de destruir totalmente su vida, pero que bueno es saber que para los cristianos las cosas son diferencias, porque hemos sido sellados por el Espíritu Santo y le pertenecemos a nuestro Dios por eso Juan dice: “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca”, (1 Juan 5:18).

IV.              CUARTO MAL: LA CONDENACIÓN ETERNA.


Finalmente, el cuarto mal que el pecado ha traído a la humanidad es la condenación eterna. La Biblia es clara al enseñarnos que toda aquella persona que muera en sus pecados no le queda mas esperanza y enfrenta una eternidad de tormentos en el infierno.

CONCLUSIÓN.


El pecado no trae nada bueno a la vida del ser humano, de hecho solo trae males. El pecado corrompe totalmente al hombre, lo empuja a cometer toda clase de injusticia y perversidad, además, gracias al pecado la enfermedad a entrado al mundo como un recordatorio de nuestra vulnerabilidad y los demonios influyen constantemente en la vida de los hombres con el fin de destruir sus vidas hasta conducirlos a la condenación eterna. Sin embargo, hay esperanza para el hombre: “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”, (Romanos 6:23). La paga del pecado es muerte, pero en Cristo Jesús hay esperanza para escapar de las consecuencias del pecado, solo necesitamos creer en Él.





Uno de ustedes me traicionará (Juan 13:21-30)




“Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es? Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto. Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres. Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche”.
Juan 13:21-30

INTRODUCCIÓN


            El drama de la más vil de las traiciones continúa en el evangelio según Juan. Anteriormente vimos como la traición es una de los más viles de los pecados, porque toma ventaja de la confianza que se finge tener para planear el mal del prójimo. Continuamos en la última cena del Señor, y aunque Juan no relata la partición del pan y el vino, ni tampoco la institución de la santa cena como lo hacen los evangelios sinópticos, no obstante, en este evangelio podemos encontrar más datos relacionados con la traición de Judas Iscariote. Aquí veremos cómo Judas se dispone a traicionar a su Maestro por la influencia maligna del mismo Satanás.

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Uno de ustedes me traicionará


EL DOLOR DE SER TRAICIONADO POR UN AMIGO


“Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar”.
Juan 13:21

            Una vez más vemos como los acontecimientos cercanos a su muerte conmueven a nuestro Señor. Ya anteriormente Jesús había expresado como su alma estaba angustiada por todo lo que le esperaba: “Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Más para esto he llegado a esta hora”, (Juan 12:27). Ahora vemos como su corazón se conmovió al saber que le esperaba la traición de uno de sus íntimos: Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. Tanto la palabra “turbada”, de Juan 12:27, como la palabra “conmovió”, de este texto, es la misma en el griego original, y es tarásso (ταράσσω), la cual sugiere una gran agitación o perturbación,  lo cual nos da una clara muestra de cómo se encontraba el estado emocional de Jesús, y no era de menos, ya que sabía que uno de sus 12 discípulos, alguien a quien Él amaba, lo iba a traicionar.

¿SERÉ YO EL TRAIDOR?


“Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?”.
Juan 13:22-25

            Ante semejante declaración, todos los discípulos se asustaron de considerar la posibilidad de ser algunos de ellos el traidor: Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. Parecía increíble que los discípulos dudaran quien podía ser el traidor ya que nadie podía imaginarse que de Judas pudiese venir semejante vileza. Esto nos sugiere que Judas debió haber sido un discípulo ejemplo, alguien en quien se podía confiar, tanto que se le había confiado las finanzas del grupo, ya que era el tesorero, un cargo que solo se le da a personas de alta confianza. Por tanto, era muy improbable pensar de Judas pudiese ser el traidor. El texto nos deja ver que todos sus discípulos estaban sentados alrededor de Jesús. En el medio oriente antiguo, las mesas eran muy diferentes a las que hoy conocemos ya que no eran tan altas. La mesa era un bloque sólido, bajo, con una especie de sofás alrededor y las personas prácticamente se sentaba a la altura del suelo y la altura de las mesas estaban diseñadas para que no sobrepasara los codos de los que se sentaba alrededor de ella. Una persona se sentaba de tal forma que con su codo izquierdo se reclinaba sobra la mesa de tal forma que su mano derecha quedaba libre y con ella tomaban los alimentos de la mesa. Al colocarse de esta forma la cabeza de uno quedaba prácticamente reclinada sobre el pecho de la otra, creándose un ambiente de mucha comunión y confianza. Por todo esto, no es muy difícil entender porque uno de sus discípulos tenía su cabeza recostada al lado de Jesús: Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. Mucho se ha comentado acerca de quién era este discípulo a quien Jesús amaba. Algunos han opinado que se trataba de Lázaro, ya que en otra parte este evangelio declara que Jesús lo amaba: “Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro”, (Juan 11:5). Sin embargo, no todos los teólogos están de acuerdo con esta afirmación. Otros han llegado a decir que este discípulo a quien Jesús amaba era aquel joven rico a quien Jesús le pidió que repartiera sus bienes y lo siguiera, ya que en Marcos se nos dice que al verlo Jesús lo amó: “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz”, (Marcos 10:21). Aunque en el texto se nos dice que se fue triste porque amaba más sus riquezas que a Cristo, algunos han llegado a identificar a este joven rico con Marco, el cual luego le siguió de tal forma que habiendo abandonado todo, solo le siguió con su cuerpo cubierto con una sábana: “Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron; mas él, dejando la sábana, huyó desnudo”, (Marcos 14:51-52). Por supuesto que esto de identificar a Marco con el joven rico y el hecho de identificar a Marcos con el discípulo amado que recostaba su cabeza al lado de Jesús es una teoría y no muchos están de acuerdo a estas suposiciones. La mayoría de estudiosos de Juan están de acuerdo en afirmar que este discípulo amado era Juan, ya que no pudo haber sido Lázaro o Marcos o cualquier otra persona que no fuera uno de los doce, ya que esta cena era privada, y solo los doce acompañaban a Jesús. Por otro lado no olvidemos que Juan era uno de los discípulos de mayor confianza de Jesús, junto con Pedro y su hermano Jacobo, ya que en ocasiones los llamaba a ellos tres para presenciar algún milagro o compartirles algo. Por ejemplo, cuando resucito a la hija de Jairo, tomo a Pedro, Jacobo y Juan a parte para que lo acompañaran en el milagro de resurrección que iba a realizar, mientras que dejo afuera de la habitación a los otros discípulos: “Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo”, (Marcos 5:37). También, cuando fue transfigurado, solo Pedro, Jacobo y Juan estaban presentes, mientras que el resto de los discípulos se habían quedado en otro lugar: “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto”, (Mateo 17:1). Y cuando estuvo en el huerto de Getsemaní, tomo a estos tres para que orasen con Él, mientras que el resto se quedó un tanto retirados del lugar: “Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera”, (Mateo 26:36-37). Por tanto, Juan de alguna manera estuvo en el grupo de los discípulos de mayor confianza de Jesús, el grupo más íntimo y cercano a Él y no es difícil creer que este discípulo amado sea Juan. Otra razón por cual se cree que este discípulo a quien Jesús amaba era Juan, es por un versículo que aparece al final de este evangelio: “Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?... Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero”, (Juan 21:20, 24). Este evangelio ha sido atribuido a Juan como su autor, por lo que la mayoría apoya el hecho de que Juan era aquel discípulo a quien Jesús amaba y tenía su cabeza recostada a su lado. Fue a éste a quien Pedro le hizo señales para que le preguntase al Señor quién era: A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es? Nadie podía imaginarse que Judas era aquel traidor, es más, dudaban más de ellos mismos que de Judas. Generalmente, los traidores suelen ser personas en las que se confía mucho, personas que fingen ser grandes amigos y de buena reputación, pero por eso este pecado es uno de los más viles, porque combina todas las peores carencias de lealtad, como la hipocresía, la deslealtad, la falta de amor, el interés propio, entre otras.

SATANÁS ENTRA EN JUDAS


“Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto. Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres”.
Juan 13:26-29

              Aquí vemos quizás una de las más horrendas y trágicas cosas que pueden pasar en la vida de una persona, Satanás entrando en el corazón de un hombre. Jesús le respondió a Juan diciendo: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Es interesante ver que para que esto pasara, Judas tuvo que haber estado sentado a la par de Jesús. Si Juan estaba a derecha para que este se recostara en Él, Judas estaba a su izquierda, para que se recostara Jesús en él. Lo cual era un símbolo de la enorme confianza y amistad que se visualizaba entre ambos, por ello los demás discípulos nunca se imaginaron que la traición pudiese venir de él. Para este momento ya había influenciado al mismo Judas, y muchos afirman que se encontraba totalmente poseído, no por un demonio, sino por el mismo príncipe de las tinieblas. Por Mateo sabemos que antes de esta cena, Judas ya había planeado entregar a su Maestro a sus enemigos por treinta piezas de plata: “Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle”, (Mateo 26:14-15). Jesús sabía muy bien lo que Judas había hecho y por eso le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto. Aun así los otros 11 discípulos no comprendieron lo que estaba pasando ya que ninguno se imaginaba que Judas pudiese hacer tal cosa: Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres.

JUDAS SE DISPONE A TRAICIONAR A SU MAESTRO


“Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche”.
Juan 13:30

             El momento de la traición estaba cerca, Satanás había entrado en el corazón de uno de sus discípulos y la noche en la que iba a ser entregado en manos de sus enemigos se aproximaba. De esta forma Judas se dirigió a traicionar a su propio Maestro, nunca guardo su corazón de toda maldad y se consagro para vivir para Dios, al final permitió que la codicia lo dominara y allí fue donde el diablo entro en él para empujarlo al acto de la traición del Hijo de Dios. No cabe duda que la traición de Judas es una de las más viles, pero nosotros también debemos cuidarnos de no traicionar a nuestro Señor. Dios espera de nosotros total fidelidad y por ello cada día debemos esforzarnos por no traicionar esta bendita gracia que nos ha sido concedida, al contrario, guardemos nuestro corazón de cualquier clase de pecado porque esa puede ser la puerta por donde el diablo pueda entrar: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”, (Proverbios 4:23).