Mi mensajero ha sido enviado a las naciones (Abdías 1)

 

“Visión de Abdías. Jehová el Señor ha dicho así en cuanto a Edom: Hemos oído el pregón de Jehová, y mensajero ha sido enviado a las naciones. Levantaos, y levantémonos contra este pueblo en batalla”.

Abdías 1

INTRODUCCIÓN

            Podemos decir que Abdías es un profeta que va al grano, ya que en tan solo 21 versículos da a conocer el mensaje de Dios. Cualquiera pudiese pensar que este libro no tiene mucho que dar al crecimiento espiritual de un cristiano, pero nada más alejado que esto, ya que en un solo capítulo nos lleva por una serie de acontecimientos históricos que envuelve la rivalidad de dos naciones hermanas, Israel y Edom, y cómo el odio de Edom los llevo a cometer terribles pecados en contra de sus hermanos, pecados por el cual serian destruidos. En el versículo 1 el profeta hace su tremenda introducción al mensaje que Dios traía sobre la nación de Edom.

 

 

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Mi mensajero ha sido enviado a las naciones


LA VISIÓN HA SIDO RECIBIDA Y ENVIADA

 “Visión de Abdías…”

Abdías 1

                El profeta anuncia que la visión había sido recibida: Visión de Abdías… Era costumbre de los profetas hablar de la visión que habían recibido, para enfatizar el hecho que sus palabras no eran invención de ellos, sino revelación de Dios (Isaías 1:1, Nahum 1:1). La revelación de Dios a los profetas del Antiguo Testamento se podía dar al menos de dos maneras. En primer lugar, los profetas solían recibir la revelación de Dios por medio de visiones. La palabra visión se traduce del hebreo kjazón (חָזוין). La visión era un término hebreo que se refería a una especie de éxtasis espiritual que el profeta entraba y donde veía un mensaje que Dios le transmitía, así, por ejemplo, tenemos el caso del profeta Ezequiel el cual experimento este estado: “Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios”, (Ezequiel 1:1). También tenemos el caso de Daniel, el cual vio visiones sorprendentes referentes al futuro: “En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto”, (Daniel 7:1). A veces, la visión venia acompañada de sueños, tal y como le paso a Daniel, otras veces no, sino que el profeta entraba en una especie de éxtasis espiritual donde Dios le revelaba a través de visiones su mensaje, tal y como lo hizo con Ezequiel el cual estaba despierto cuando recibió el mensaje que le fue entregado. Por esta razón a veces a los profetas se les solía llamar videntes: “Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios, decía así: Venid y vamos al vidente; porque al que hoy se llama profeta, entonces se le llamaba vidente”, (1 Samuel 9:9). En segundo lugar, el profeta tenía la oportunidad de recibir indicaciones directas de Dios escuchando su voz: “Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye”, (1 Samuel 3:10). En este sentido, la visión había sido dada a Abdías y aunque no sabemos cómo la recibió, pero eran una autentica revelación de parte de Dios la cual tenía validez y por tanto su mensaje era veraz.

 

EL MENSAJE HA SIDO DIRIGIDO

 “… Jehová el Señor ha dicho así en cuanto a Edom: Hemos oído el pregón de Jehová, y mensajero ha sido enviado a las naciones…”

Abdías 1

               La visión de Abdías queda validada agregándole las siguientes palabras: Jehová el Señor ha dicho así. Era costumbre de los profetas del Antiguo Testamento anticipar a su mensaje estas palabras con el objetivo que sus oyentes entendieran que el mensaje entregado no era de origen humano, sino una proclamación directa del Señor. Así lo hizo Jeremías: “Porque así ha dicho Jehová…”, (Jeremías 10:18). Ezequiel también uso la misma expresión: “Así ha dicho Jehová el Señor…”, (Ezequiel 47:13). Además de Amós: “Así ha dicho Jehová…”, (Amós 1:3). Hageo: “Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos…”, (Hageo 1:5), y muchos otros profetas. En cuanto a quiénes va dirigido este mensaje, podríamos decir que directamente se dirige a los habitantes de la nación de Edom: Jehová el Señor ha dicho así en cuanto a Edom: Hemos oído el pregón de Jehová. En este caso Abdías utiliza dos nombres por los cuales era conocido Dios en el Antiguo Testamento: Jehová el Señor. La palabra Jehová en este libro se traduce de la palabra hebrea Yejoví (יְהויִה), que es una variación del nombre Yejová (יְהויָה), que hace referencia a Dios como el Ser Auto Existente o el Ser Eterno. Luego tenemos que Abdías agrega otro de los nombres de Dios que los judíos conocían perfectamente, este es el Señor, el cual se traduce del hebreo Adonai (אֲדינָי), que significa Señor como dueño o amo absoluto de todo. En este sentido, el mensaje es enviado a Edom por Dios, el Ser Eterno y Señor de todas las cosas, con lo cual queda recalcada su sello de autoridad en todas las palabras que pronunciara a través de su profeta Abdías.

El profeta dice que se ha escuchado un pregón de parte de Dios: Hemos oído el pregón de Jehová. La palabra pregón se traduce del hebreo shemuá (שְׁמוּעָה), y se refiere a una noticia que se ha escuchado a nivel de rumor, pero que se confirmara en el futuro, esta noticia es el juicio que viene sobre la nación de Edom por causa de sus pecados cometidos en contra de sus hermanos de la nación de Israel. Ahora bien, este mensaje es dirigido directamente a Edom, pero también a todas las naciones del mundo: …y mensajero ha sido enviado a las naciones. Todas las naciones del mundo llegarían no solo a escuchar la noticia, sino participarían en la destrucción que vendría sobre Edom y sería un ejemplo del fin de aquellos que se pierden en sus pecados. Además de todo esto, con estas palabras, queda claro que el mensaje posee una vigencia actual para todas las personas en cualquier etapa de la historia del mundo, aun cuando su contenido profético se dirigió a Edom en su momento. Así como todos los libros de la Biblia se dirigieron a destinatarios específicos, pero la validez y utilidad de la palabra de Dios continua vigente a lo largo del tiempo y es de gran utilidad para la iglesia de hoy, por ello Pablo decía: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”, (1 Corintios 10:11).


LA RAZÓN POR LA CUAL EL MENSAJE ES DIRIGIDO A EDOM Y TODAS LAS NACIONES

“… Levantaos, y levantémonos contra este pueblo en batalla”.

Abdías 1

              He aquí la razón por la cual la visión fue entregada a Abdías y enviada a todas las naciones: Levantaos, y levantémonos contra este pueblo en batalla. El mensaje animaba a todas las naciones a levantarse en batalla en contra de Edom y esto era porque estas ejecutarían el juicio de Dios en contra de Edom. Edom había pecado, habían oprimido a sus hermanos los judíos, su soberbia los había llenado de un orgullo tal que creían que nadie podía destruirlo, pero el Señor levantaría a las naciones del mundo para que su fortaleza y confianza fuese quebrantada. Esto nos enseña el error que comenten las naciones en confianza en sus propias fortalezas. Hoy en día existen muchas naciones que se jactan de su poder militar y económico, pero ignoran el hecho de que Dios les ha dado ese poderío y puede quitárselos. Muchas naciones poderosas se han levantado e incluso han llegado a conquistar el mundo, pero, así como surgieron, así ha sido su ruina, especialmente aquellas que se excedieron en hacer el mal y no consideraron a Dios en sus caminos. Nosotros debemos orar por nuestros gobernadores, porque poco a poco, el mundo le va dando la espalda a Dios, sin saber que es Dios quien los ha levantado: “Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos”, (Daniel 2:21). Edom olvido esta verdad, creyeron que no necesitaba a Dios porque tenían una nación fuerte y segura, pero lo cierto es que nada de esto les ayudo cuando el Señor decidió enviar su juicio a ellos. Que Dios nos dé a toda la sabiduría para no cometer este pecado de orgullo y pongamos nuestra confianza en las cosas terrenales, porque todas estas cosas no son una garantía de nuestro éxito, solamente la fe en Cristo y fundamentar nuestra vida en la palabra de Dios puede ayudarnos a vivir plenamente en este mundo de maldad.

 

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