Pilato se lava las manos (Mateo 27:24-26)


 

“Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado”.

Mateo 27:24-26

 

INTRODUCCIÓN

            Ante los intentos de Poncio Pilato, el gobernador romano de Judea, de liberar a Jesús y no condenarlo a muerte, los principales sacerdotes y ancianos de los judíos presionaron para que se le crucificase, y en un ultimo intento de salvarlo, Pilato toma ventaja de una tradición que exista de liberar a un criminal durante las fiestas, y así, le da a escoger al pueblo entre Jesús, a quien llamaban el Cristo, y Barrabás, un criminal acusado de robo, sedición y homicidio. Para el asombro de Pilato, el pueblo termina escogiendo a Barrabás y condenando a la crucifixión al Señor Jesús, por lo que procede a lavarse las manos como símbolo de que él no era responsable por la muerte de aquel justo. Pero, ¿realmente fue así? ¿no fue culpable Pilato de la muerte de Jesús? O ¿fueron los judíos los responsables de crucificar a nuestro Señor? Consideremos hoy este tema donde trataremos de responder a estas preguntas.

 

Pilato-lava-sus-manos
Pilato se lava las manos

¿FUE INOCENTE PILATO DE LA MUERTE DE JESÚS?

“Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros”.

Mateo 27:24

                Después de todos sus intentos por evitar que Jesús fuese crucificado, Pilato decide ceder y mejor permitir que fuese condenado a muerte y como un símbolo de que no tenia nada que ver con esta injusticia, decide lavarse las manos y que la culpa de todo recayese en los lideres religiosos de los judíos: Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. Ahora bien, ¿realmente no tuvo culpa Pilato en la muerte de Jesús? Para entender mejor el contexto y responder a esta pregunta, entendamos la situación en la que Pilato se encontraba en este momento. Desde el principio de su gobernación en Judea, Pilato había tenido problemas con los judíos por no considerar sus costumbres religiosas, si recordamos habían ocurridos eventos donde la situación casi terminaba en la masacre de varios judíos, por ejemplo, tenemos la ocasión cuando Pilato se atrevió a entrar a Jerusalén con los estandartes y esfinges del águila y el emperador romano, lo cual los judíos los consideraron objetos idolátricos que ofendían el templo y sus tradiciones, por lo que se amotinaron en frente de la fortaleza de Pilato pidiendo que los removiera y este los amenazo de muerte rodeándolos con sus soldados, a lo que los judíos les mostraron sus cuellos mostrándole que estaban dispuestos a morir que tolerar sus idolatrías. Al final Pilato cedió ya que de lo contrario aquel día hubiese sido una terrible masacre que le podía traer reprimendas de parte del emperador de Roma. Luego, después de eso Pilato engaño a los judíos pagando la construcción de unos acueductos con el tesoro del templo, lo cual indigno a los judíos y provoco muchas revueltas. Por todo esto, si hay algo que caracterizo el gobierno de Pilato fue la violencia, de hecho, en Lucas se nos menciona un caso relatado por Jesús donde unos galileos habían muerto por Pilato: “En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”, (Lucas 13:1-3). Ahora, todos estos problemas ocurridos por la falta de diplomacia de Pilato llegaron a oídos del emperador Tiberio y se le había advertido que tenia que mejorar su gestión porque de lo contrario seria depuesto de sus funciones como gobernador de Judea. Así que, cuando ocurrió el juicio de Jesús, Pilato no se encontraba en una buena posición con el emperador, por lo que cualquier informe de que había liberado a un hombre que se había proclamado como rey podía comprometerlo aun más, por lo que decide permitir que un hombre justo muriese a liberarlo y enfrentar las acusaciones de los judíos. Así que, aquí vemos a un hombre que con tal de mantener su posición política permite que un hombre justo sea condenado a muerte. Al final, Pilato pudo haber decretado la libertad para Jesús, pero no lo hizo, por lo que vemos a una persona que pudiendo hacer lo justo no lo hace y permite que los inocentes sufran: “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”, (Santiago 4:17).

               Ahora, que paso con Pilato después de todo esto. Josefo, el historiador judío relata que la gobernación de Pilato llego a su fin cuando fue denunciado ante su superior, Vitelio, quien era gobernador de Siria. Pilato había engañado a los samaritanos atrayéndolos al monte Gerizin, con las mentiras que allí se encontraban unos tesoros sagrados que Moisés había escondido, lo cual termino en una terrible matanza de samaritanos. Por esta causa Pilato fue depuesto de su cargo y cuando iba rumbo a Roma para compadecer delante del emperador Tiberio, el gobernador murió y así Pilato se libro del juicio, aunque cuenta la historia que después, durante el reinado del emperador Calígula, Pilato termino quitándose la vida, aunque no esta muy claro que esto haya ocurrido. A parte de esto, también existe otra tradición que se mencionan en las iglesias griegas y coptas de Egipto, donde de acuerdo a ciertas cartas apócrifas y algunos comentarios de Tertuliano, se afirma que Poncio Pilato llego a convertirse al evangelio tiempo después que fue depuesto de su posición como gobernador y de hecho, estas iglesias lo han canonizado junto con su esposa, pero de esto no existe evidencia bíblica.


¿FUERON LOS JUDÍOS LOS QUE MATARON A JESÚS?

“Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado”.

Mateo 27:25-26

               Ya vimos que Pilato tuvo una responsabilidad en la muerte de Jesús, ya que como gobernador pudo haber decretado la libertad para Él considerando que no había pruebas para condenarlo, sin embargo, no lo hizo, y para no comprometer sus intereses políticos, permitió que fuese crucificado. Ahora bien, los romanos ejecutaron la crucifixión, pero los lideres religiosos de los judíos fueron los que presionaron para que todo esto ocurriese y, de hecho, al expresar Pilato que estaba libre de sangre inocente, estos y el pueblo que estaba con ellos exclamaron que se hacían responsables por su muerte: Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado. Por tanto, vemos aquí la participación de los principales sacerdotes y ancianos como los que confabularon en contra de Jesús acusándolo con mentiras delante de los romanos y a los miembros del pueblo que allí se encontraban que se dejaron influenciar de sus lideres religiosos para ser parte de la condenación de Jesús para ser crucificado, de hecho los mismos evangelios testifican el hecho de la conspiración de estos hombres para matar a nuestro Señor: “Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo”, (Mateo 26:1-5). Al final, podemos decir que todos estos hombres malvados fueron influenciados por Satanás para ser sus instrumentos malignos en contra de Jesús, lo cual no sería difícil creer, porque lo mismo paso con Judas: “Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto”, (Juan 13:27).

 

¿REALMENTE FUERON ESTOS HOMBRES LOS QUE LE QUITARON LA VIDA A JESÚS?

 

            La verdad es que todo esto ocurrió porque ese era precisamente el plan, y aunque no podemos negar la responsabilidad de todos estos hombres en la muerte de nuestro Señor, es una realidad de que el mismo Señor ofreció su vida en rescate de todos nosotros: “Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”, (Juan 10:18). Jesús ofreció su vida, porque este era el plan divino, Él se ofreció como el Cordero sustituto que pagó por nuestros pecados, de tal forma que es por nuestros pecados que Él murió. Así que no podríamos solo echarle la culpa a Poncio Pilato, o a los romanos o a los judíos de la muerte de Jesús, si lo consideramos más a profundo, realmente Jesús murió por nuestros pecados y por eso nosotros debemos considerar hoy este bendito sacrificio expiatorio que nos da la oportunidad de escapar de la condenación eterna. El autor de la carta a los Hebreos nos dice lo que realmente paso en la eternidad, incluso antes que el mundo fuese fundado: “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre”, (Hebreos 10:5-10). Así que, viendo la realidad de nuestra vida condenada por nuestros pecados, Dios el Padre decide enviar a Dios el Hijo a morir por nuestros pecados y desde el momento que Jesús fue encarnado, su misión principal era morir en la cruz del Calvario ofreciendo su propia vida de manera voluntaria por amor a nosotros.

 

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