Los problemas del alcoholismo (Proverbios 23:29-35)



“¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura. No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa. se entra suavemente; más al fin como serpiente morderá, y como áspid dará dolor. Tus ojos mirarán cosas extrañas, y tu corazón hablará perversidades. Serás como el que yace en medio del mar, o como el que está en la punta de un mastelero. Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió; me azotaron, mas no lo sentí; cuando despertare, aún lo volveré a buscar”.
Proverbios 23:29-35

INTRODUCCIÓN


            El consumo de bebidas alcohólicas a penetrado profundamente en nuestra sociedad, a tal punto que estas no faltan en las fiestas y celebraciones que se realizan, el problema con esto es la adicción que provocan y en muchos casos arrastran a aquellos que lo consumen a terribles borracheras. Muchas personas han arruinado sus vidas por el consumo de bebidas alcohólicas y hoy en día se ha dicho que el alcoholismo es una enfermedad. No obstante, la Biblia enseña que esto no es una enfermedad sino un pecado que no solo destruye la vida del hombre, sino lo condena al infierno. Veamos a la luz de la palabra de Dios que es lo que se nos enseña de este pecado.


Belsasar-borrachera
Belsasar comete terrible sacrilegio en medio de una borrachera

                   I.                        LAS BORRACHERAS HAN SIDO MOTIVO DE MUCHOS DOLORES PARA EL HOMBRE.


En la Biblia se nos presentan la historia de personas que por sus borracheras enfrentaron muchos problemas. Por ejemplo, tenemos el caso de Noé, un hombre justo que por no tener cuidado su borrachera lo llevo a la vergüenza entre sus hijos: “Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre”, (Génesis 9:20-23). También, Belsasar, en medio de su borrachera cometió un gran sacrilegio en contra de Dios que le costó la vida: “El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino. Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de Jerusalén, para que bebiesen en ellos el rey y sus grandes, sus mujeres y sus concubinas. Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas. Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra. En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía. Entonces el rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra”, (Daniel 5:1-6). También, fue en medio de la borrachera que los hijos de Siquem maldijeron a Abimelec y esto los llevo a una batalla donde todos murieron: “Y Gaal hijo de Ebed vino con sus hermanos y se pasaron a Siquem, y los de Siquem pusieron en él su confianza. Y saliendo al campo, vendimiaron sus viñedos, y pisaron la uva e hicieron fiesta; y entrando en el templo de sus dioses, comieron y bebieron, y maldijeron a Abimelec”, (Jueces 9:26-27). De esta forma podemos ver como las borracheras llevan al hombre a la vergüenza y padecimiento de muchos dolores.

                II.                        LOS EFECTOS DEL ALCOHOLISMO.


Basta leer los versículos del libro de Proverbios para darnos cuenta de lo terrible que es caer en este pecado de las borracheras, de hecho, se les advierte a los tales los males que le esperan: ¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura. El alcoholismo trae muchos ayes a la vida de los hombres, provoca rencillas con las personas, quejas de aquellos que soportan sus borracheras, heridas de balde, producto de la perdida de conciencia, amoratado de los ojos después de una noche de excesos y así es la vida de aquellos que caen en este pecado. La Biblia advierte que este pecado seduce a sus víctimas, ya que es algo que les parece atractivo a primera vista y que entra suavemente, pero al final se sufren sus efectos: No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa. se entra suavemente; más al fin como serpiente morderá, y como áspid dará dolor. Una vez el vino se apodera de las personas, estas pierden el control de sí mismos y son controladas por los efectos del alcoholismo realizando muchas veces cosas que van en contra de su propia dignidad: Tus ojos mirarán cosas extrañas, y tu corazón hablará perversidades. Serás como el que yace en medio del mar, o como el que está en la punta de un mastelero. Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió; me azotaron, mas no lo sentí; cuando despertare, aún lo volveré a buscar. De esta forma este pecado destruye la vida de los hombres, y no solo eso, sino los conduce a la condenación eterna: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”, (1 Corintios 6:9-10).

             III.                        LA SOLUCIÓN PARA ROMPER EL ALCOHOLISMO.


El alcoholismo es un pecado que ata poderosamente a aquellos que lo practican, de tal forma que muchas personas buscan liberarse de él, pero como todo pecado, están esclavizados y son incapaces de liberarse por voluntad y fuerza propia: “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado”, (Juan 8:38). Sin embargo, Cristo tiene el poder para liberarnos de cualquier pecado si nosotros estamos dispuestos a rendirnos a Él: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”, (Juan 8:36). Para poder vencer este terrible pecado es importante entregarnos completamente a Cristo, permitir que nos limpie con su sangre preciosa y llenar nuestra vida de su palabra y vivir enteramente para Él, dejando atrás toda inmundicia y perseverando en las cosas santas: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”, (Gálatas 5:1).

CONCLUSIÓN.


El alcoholismo es un pecado que esclaviza terriblemente a los hombres y destruye su vida hasta llevarlos a la condenación eterna, muchas personas han sido llevadas a la vergüenza y ruina de sus vidas, tal y como le paso a Noé el cual al emborracharse quedó totalmente desnudo y sus hijos lo vieron, o Belsasar que en medio de su borrachera cometió un terrible sacrilegio con las copas del Templo y esto le costo la vida, o los hijos de Siquem que en medio de su borrachera maldijeron a Abimelec y esto los llevo a una batalla con él donde todos murieron. Y así, el alcoholismo destruye hoy muchas vidas, pero solamente Cristo puede romper esas cadenas de esclavitud y liberarlo de este terrible yugo.



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