Un mensaje que no avergüenza (Romanos 1:16-17)



“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío, primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.
Romanos 1:16-17

INTRODUCCIÓN


Cuantas personas existen en el mundo que se avergüenzan de que los saluden o identifiquen como cristianos en sus comunidades, trabajos o incluso familia. Esto es paradójico porque muchos no se avergüenzan de que los califiquen como ladrones, adúlteros, murmuradores, estafadores, mentirosos, borrachos, maldicientes, mal hablados, déspota, o cualquier otro desmérito y pecado de este mundo, pero si les avergüenza que los vayan a identificar como cristianos. Sin embargo, Pablo declaraba con toda firmeza que él no se avergonzaba del evangelio y en estos versículos podemos encontrar al menos tres razones por la cuales no hacerlo.

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Un mensaje que no avergüenza


                                I.            NO NOS AVERGONZAMOS DEL EVANGELIO PORQUE ES PODER DE DIOS PARA SALVAR.


“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…”

La primera razón por la cual no debemos avergonzarnos del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. En el mundo existen muchas ideologías, muchas religiones que enseñan sus principios que tienen como objetivo acercar al hombre a sus diferentes divinidades, la ciencia que si bien es cierto ayuda al hombre a tener una vida más fácil, también es la causante de la degradación moral del mismo, muchas otras filosofías que están orientadas a enseñarle al hombre el secreto de la verdad y los misterios ocultos de este mundo; sin embargo, ninguno de estos mensajes tiene el poder de salvar al hombre de la condenación eterna. este mensaje es tan poderoso que siempre cumple con su objetivo en los corazones de los hombres: “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”, (Isaías 55:10-11). Este mensaje es eficaz porque es capaz de discernir los pensamientos más ocultos del hombre y hablarle directamente al corazón: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”, (Hebreos 4:12). Si el hombre está dispuesto a creer en el mensaje del evangelio este puede ser salvo: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”, (Marcos 16:15-16). Por esta causa el mensaje del evangelio no nos avergüenza porque es poder de Dios para salvar a todo aquel que cree.

                             II.            NO NOS AVERGONZAMOS DEL EVANGELIO PORQUE ES UN MENSAJE PARA TODOS.


“… al judío primeramente, y también al griego…”

En segundo lugar, no nos avergonzamos del evangelio porque es un mensaje que no hace acepción de personas. En la actualidad existen muchas religiones y algunas de ellas son exclusivas de las etnias o naciones que las practican, y aun estas dentro de sí hacen diferencias entre el sexo y las clases sociales. Por ejemplo, el judaísmo aborrecía a los gentiles y pensaban que solamente ellos ganarían la vida eterna, por eso Jesús les dijo en cierta ocasión referente a la fe de un centurión a cuyo siervo sano: “Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; más los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”, (Mateo 8:10-12). De igual manera la religión judía llegaba a lo absurdo de menospreciar a la mujer a tal punto que ni siquiera se le permitía a un hombre hablar con ellas en la calle, pero nuestro Señor Jesús rompió con estas creencias cuando hablo con la mujer samaritana (Juan 4:1-42). Además de todo esto, los judíos menospreciaban a los niños y por esta razón en cierta ocasión los discípulos ahuyentaban a los niños que se le acercaban, pero una vez más nuestro Señor nos demostró que él no hace acepción de personas: “Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí”, (Mateo 19:13-15). Por esta causa el mensaje del evangelio no nos avergüenza porque no solo tiene poder para salvar a todo aquel que cree sino también es un mensaje que no hace acepción de personas.

                          III.            NO NOS AVERGONZAMOS DEL EVANGELIO PORQUE ES LA FUENTE QUE FORTALECE NUESTRA FE.


“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.

Finalmente, no nos avergonzamos del evangelio porque es un mensaje que fortalece nuestra fe. La fe es preciosa e incalculable para todo cristiano ya que por un lado nos hace creer y llamar las cosas que no son como si fueran: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, (Hebreos 11:1); y por otro nos ayudan a acercarnos a Dios y ser merecedores de sus galardones: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”, (Hebreos 11:6). No obstante, nuestra fe es constantemente alimentada y fortalecida por el mensaje del evangelio: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”, (Romanos 10:17). Por esta razón el mensaje del evangelio no nos avergüenza, porque no solo tiene poder de salvar al que cree y no hace acepción de personas, sino también es la fuente que nos alimenta y fortalece nuestra fe de tal modo que verdaderamente andemos en este mundo por fe: Mas el justo por la fe vivirá. Estas últimas palabras de Romanos 1:17 fueron las que trajeron el descanso al alma de Martín Lutero, quien cansado de buscar su salvación a través de las obras y dogmas de la iglesia católica, descubrió que solamente tenía que confiar en Cristo el cual podía perdonar sus pecados por la fe.

CONCLUSIÓN.


Como Pablo nosotros no nos avergonzamos del evangelio porque es poder de Dios para salvar a todo aquel que cree, porque es un mensaje tanto para judío como para gentil, y no hace acepción de personas, y porque es la fuente que nos alimenta y fortalece nuestra fe.




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About Walter Cuadra

2 Comments:

  1. Gracia y paz en Cristo Jesús tenga usted junto con su familia Dios le bendiga por el amor que profesa en Cristo, atravez de su mensaje

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