Velad porque nadie sabe cuándo su Señor regresará (Mateo 24:45-51)


“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes”.

Mateo 24:45-51

 

INTRODUCCIÓN

                 Ahora si consideraremos los últimos versículos de este capítulo 24 del evangelio según Mateo y que popularmente es conocido como el Sermón Apocalíptico. No olvidemos que en este capítulo nuestro Señor Jesús anuncio a sus discípulos eventos que ocurrirían en el futuro, como lo son la destrucción del Templo de Jerusalén, las señales del fin del mundo o la Gran Tribulación y las señales de su segunda venida. Todo esto ocurrirá, pero en cuanto al fin del mundo y su segunda venida el Señor dice que nadie sabe el día y la hora en que esto ocurrirá, por tanto, exhorta a sus discípulos a velar y estar listos para que aquel día no los sorprenda y para recalcar aun mas el punto, comenzara a hablarles usando parábolas las cuales comenzaremos a estudiar.

siervo-prudente
Velad porque nadie sabe cuándo su Señor regresará 
 

EL SIERVO FIEL Y PRUDENTE

“¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá”.

Mateo 24:45-47

              Debido a que nadie sabe el día y la hora cuando el Señor regresara, Jesús nos exhorta a velar porque vendrá cuando nadie se lo espere: “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis”, (Mateo 24:44). Jesús quiso dejar bien claro dos cosas referentes a lo que ha anunciado respecto al futuro. Lo primero es que todo esto que ha hablado, lo del fin del mundo y su segunda venida, ciertamente ocurrirá. Lo segundo es que nadie sabe el día y la hora y, por tanto, nadie sabe cuándo regresará ni mucho menos predecir una fecha de cuando eso ocurrirá, de allí que la actitud correcta es estar preparado para su regreso repentino. Los puntos importantes con esto es creer que esto ocurrirá y vivir preparados para que cuando todo esto ocurra podamos escapar de estos juicios y no seamos sorprendidos en pecado. Para recalcar la importancia de estar preparado el Señor presentara tres parábolas que nos hablaran de esto, la primera la encontramos aquí y es conocida como la parábola del siervo fiel y prudente. La parábola hace referencia a un hombre que se fue de viaje y decidió dejar su casa y bienes a cargo de un mayordomo al cual se le llama siervo. La palabra siervo se traduce del griego doúlos (δοῦλος). y literalmente significa esclavo. Entonces, lo que hizo el dueño de la casa que se fue de viaje fue dejarle sus bienes a cargo de un esclavo capaz de administrar todo, es obvio que este tendría que ser un mayordomo fiel y prudente y por ello el Señor pregunta: “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente…? De este versículo podemos aprender algunas cosas en cuanto a la manera correcta de estar preparados para la venida de nuestro Señor. Los primero es que el siervo que espere a su Señor debe ser fiel y prudente. La palabra fiel se traduce del griego pistos (πιστός), misma palabra que se traduce en ocasiones fe mostrándonos que la fidelidad a Dios debe ir acompañada de fe. La fidelidad es una cualidad de la cual se desprende otras virtudes que hacen que la persona sea mas confiable, tal y como lealtad, perseverancia, amistad y confianza. También el siervo que espera a su Señor debe ser prudente y esta palabra se traduce del griego frónimos (φρόνιμος), lo cual se refiere a una persona cuerda, sensata y capaz de realizar una tarea. De esta forma, los creyentes debemos ser personas fieles y prudentes en este mundo, esperando el pronto regreso de nuestro Señor Jesucristo. Lo otro que se observa en este versículo es que el siervo debe ser un administrador fiel de los dones y habilidades que su Señor le ha dado con el fin de que beneficie a sus consiervos: … al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo. Por tanto, debemos velar, esperando la venida de nuestro Señor, siendo fieles a Él, prudentes en este mundo y buenos administradores de los dones y habilidades que nos ha dado los cuales deben ser puestos al servicio de Dios y su pueblo. Jesús dijo, que aquel siervo que cuando Él regresará lo encontrará haciendo así sería bienaventurado y recompensado por su Señor: Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. El Señor promete ponerlo sobre todos sus bienes y esto hace referencia a las muchas recompensas que le esperan a aquellos que sean fieles hasta el final.

 

EL SIERVO INFIEL E IMPRUDENTE

“Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes”.

Mateo 24:48-51

              Lo contrario al siervo que recibe la aprobación de su Señor es el infiel e imprudente: Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos. Según la parábola, este siervo es aquel que piensa que su Señor tardara mucho tiempo en venir y como consecuencia comienza a abusar de sus consiervos y malgastar los bienes de su amo. Por tanto, el siervo imprudente es aquel que piensa que la segunda venida del Señor está muy lejana y como consecuencia vive deshonrosamente en el pecado. De esto Pedro nos habló en una de sus cartas advirtiendo que vendrían burladores que señalarían que el Señor ha retrasado demasiado su regreso: “Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen, así como desde el principio de la creación”, (2 Pedro 3:3-4). Estos hombres no solo se confían que el Señor retrasara su regreso, sino también hacen burla de esto, sin saber que esta supuesta tardanza es solo un tiempo de gracia que se les da para que se arrepientan y escapen del juicio final: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”, (2 Pedro 3:9-10). Sin embargo, muchos viven descuidadamente, pensando que el Señor tardara mucho tiempo en regresar por segunda vez, piensan que todavía hay tiempo para arrepentirse mas adelante y que la muerte o su segunda venida nunca los sorprenderá. El problema es que un día serán sorprendidos cuando menos se lo esperan y serán castigados por su maldad: vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

 

Por ello en la Biblia se nos pide velar y estar atentos esperando su segundo regreso y el apóstol Pedro nos muestra la manera correcta de hacerlo asemejándose estas palabras a lo que Jesús nos ha dicho: “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”, (1 Pedro 4:7-11). Si nos damos cuenta, el siervo malo fue sorprendido por su Señor viviendo indignamente y maltratando a sus consiervos, mientras que el fiel y prudente hizo lo contrario, ahora Pedro nos dice que debemos vivir sobrios, es decir, no controlados por los deleites temporales de este mundo y velar en oración. Aparte de esto, debemos ser fieles administradores de los dones que Dios nos ha otorgado manteniendo el amor fraternal hacia los demás. Si vivimos de esta forma, siempre esperando su regreso, no tendremos nada de qué avergonzarnos cuando Él regrese por nosotros: “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados”, (1 Juan 2:28).


Share on Google Plus

About Walter Cuadra

0 Comments:

Publicar un comentario