Las Señales de su Segunda Venida (Mateo 24:29-31)

 

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Mateo 24:29-31

 

INTRODUCCIÓN

              En estos versículos del capítulo 24 del evangelio según Mateo se nos presenta las señales antes de la segunda venida de Cristo, ya en el estudio anterior tuvimos la oportunidad de estudiar el tema de su segunda venida. No olvidemos que estamos estudiando uno de los grandes discursos que nuestro Señor Jesucristo dirigió a sus discípulos durante su última semana de ministerio y este capítulo en si es conocido como el capítulo apocalíptico debido a que las enseñanzas contenidas en este están relacionadas con los acontecimientos del fin del mundo y su segunda venida. Ahora comencemos el estudio de este maravilloso estudio.

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Señales de su segunda venida


LAS SEÑALES QUE ANUNCIARAN SU SEGUNDA VENIDA

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Mateo 24:29-31

                Las señales que anunciarán la segunda venida de Cristo se manifestarán justo al final de la Gran Tribulación, tal y como el Señor lo afirma en estos versículos: E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días. De acuerdo a la Biblia el Señor aparecerá en su segunda venida, justo al final de la Gran Tribulación, cuando los ejércitos de todo el mundo se hayan reunido en Armagedón, en el monte de Meguido, ubicado en el valle de Jezreel o llanura de Esdraelón, allí se desatará una cruel batalla: “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón”, (Apocalipsis 16:15-16). Armagedón es una palabra hebrea compuesta de dos palabras, “Ar”, que significa “monte”, y “Meguidón”, que significa “Meguido”, y hace referencia al famoso monte de Meguido que está ubicado en el valle de Jezreel donde se han desarrollado muchos eventos que para Israel son importantes en su historia, así es el monte de Meguido donde se dio la victoria de Débora y Barac sobre Sísara, el capitán del ejército de Jabín: “Vinieron reyes y pelearon; entonces pelearon los reyes de Canaán, en Taanac, junto a las aguas de Meguido, más no llevaron ganancia alguna de dinero. Desde los cielos pelearon las estrellas; desde sus órbitas pelearon contra Sísara”, (Jueces 5:19-20); fue en Meguido donde Ocozías, rey de Judá, murió después que Jehú lo hirió en batalla: “Viendo esto Ocozías rey de Judá, huyó por el camino de la casa del huerto. Y lo siguió Jehú, diciendo: Herid también a éste en el carro. Y le hirieron a la subida de Gur, junto a Ibleam. Y Ocozías huyó a Meguido, pero murió allí”, (2 Crónicas 9:27). También allí en Meguido se dio la batalla entre Josías y el faraón Necao: “En aquellos días Faraón Necao rey de Egipto subió contra el rey de Asiria al río Éufrates, y salió contra él el rey Josías; pero aquél, así que le vio, lo mató en Meguido”, (2 Reyes 23:29); y es aquí, donde se dará la batalla final. Como ya vimos en otra ocasión, será justo al final de esta gran batalla que el Señor aparecerá en los cielos montado en un caballo blanco, justo cuando todas las naciones estén enfrascadas en medio de una gran guerra mundial, el Señor vendrá por segunda vez, de forma repentina, como ladrón en la noche que no se esperaba: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”, (Apocalipsis 19:11-16). Sera en este momento que el anticristo hará la guerra en contra del Cordero de Dios, pero serán vencidos con gran mortandad: “Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos”, (Apocalipsis 19:17-21). De esta forma, la aparición del Señor Jesucristo en su segunda venida será cuando el mundo no lo espere, cuando todos estén enfrascados en medio de una gran guerra mundial, sin embargo, antes de su aparición, durante este periodo de gran angustia, se darán algunas señales más que anunciaran su inminente regreso.

El Señor dice que al final de la Gran Tribulación, justo antes de su segundo regreso habrá señales en el cielo: el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. En el libro de Joel se nos habla acerca de estas señales que serán exclusivas del periodo de la Gran Tribulación: “El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová”, (Joel 2:31). En el libro de Apocalipsis vemos que al romper el sexto sello se desatan una serie de señales en los cielos acompañadas de terremotos que aterrorizaran a la humanidad y sabrán que el día del juicio del Cordero está cerca: “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”, (Apocalipsis 6:12-17). Como vemos, las naciones harán gran lamentación por causa de los juicios de Dios que vendrán sobre esta tierra y justos antes de que este período termine, aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo: Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Todos verán a nuestro Señor viniendo en las nubes, su segunda venida no será un hecho aislado o privado, sino será público, y su regreso será con gran poder y gloria: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén”, (Apocalipsis 1:7). Sera durante su segunda venida que el Señor reunirá a los suyos de los cuatro extremos de la tierra: Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. Seguramente se refiere a los salvos de la Gran Tribulación y a su pueblo Israel, ya que la iglesia será raptada antes de que este periodo de angustia inicie y vendrán con Él en su segunda venida, además, no olvidemos que uno de los propósitos de su segunda venida es redimir y salvar a su pueblo Israel: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”, (Mateo 25:31-34). De esta forma será su segunda venida, inesperada, pero visible a todo el mundo, terrible en gran manera para los malvados, pero de gran jubilo para Israel, sin embargo, nosotros, los que hemos creído en el Señor no tendremos que vivir este terrible periodo de juicios ya que esperamos el rapto de la iglesia: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra”, (Apocalipsis 3:10). De esta forma, cuando el Señor regrese a esta tierra por segunda vez a establecer su reino y juzgar a las naciones, nosotros, su iglesia, vendremos con Él, quiera Dios que todos creamos en esta palabra y seamos salvos de todos estos juicios.

 

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