Jesús es crucificado (Juan 19:17-22)


 

“Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito”.

Juan 19:17-22

INTRODUCCIÓN

             La sentencia en contra de Jesús a sido decretada por Poncio Pilato, el gobernador de Judea que Roma había establecido, esta sentencia lo condenaba a muerte por crucifixión. Debido a las falsas acusaciones de parte de los lideres religiosos de los judíos, Jesús enfrento un juicio injusto donde fue condenado, no sin antes experimentar el sufrimiento provocado por los azotes de los romanos, las burlas, golpes y laceraciones en su cabeza producidas por la corona de espinas que los soldados romanos le hicieron. Ahora estudiaremos este pasaje de las Escrituras que nos narra el martirio que nuestro Señor Jesucristo sufrió camino al monte de la Calavera donde fue crucificado para así cumplir la misión por la cual había venido a esta tierra.

crucifixión
Cristo es crucificado



CARGO SU PROPIA CRUZ

“Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio”.

Juan 19:17-18

           Después de haber sido juzgado y sentenciado a muerte Jesús cargó su cruz: Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota. La Nueva Versión Internacional de la Biblia traduce este versículo de la siguiente manera: “Jesús salió cargando su propia cruz hacia el lugar de la Calavera (que en arameo se llama Gólgota)”, (Juan 19:17, NVI). Las palabras “cargando su propia cruz” nos hablan de cómo Jesús acepto llevar sobre sí no solo el castigo por nuestros pecados, sino también, cumplir la misión que solamente Él podía cumplir. No había nadie más que pudiera llevar esa cruz, ningún hombre de esta tierra era capaz de hacerlo ya que solamente Jesucristo era el sacrificio acepto por Dios para perdón de nuestros pecados, por ello el profeta Isaías dijo tocante al Mesías: “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”, (Isaías 53:5-6). Aquel día Jesús acepto cargar esa cruz ya que al hacerlo estaba llevando sobre sí todas nuestras rebeliones y ofreciéndose como el sacrificio perfecto que borraría todos nuestros pecados y esto era así porque Él era el Cordero Perfecto de Dios: “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”, (Juan 1:29). Ahora bien, Jesús fue llevado a un lugar llamado de la Calavera, que en hebreo se llamaba Gólgota. La palabra griega de donde se traduce Calavera es kraníon (κρανίον) y literalmente significa Calavera o Cráneo. En cuanto a la razón por la cual se le llamaba a este lugar Calavera se han sugerido algunas teorías. Algunos como Jerónimo, el autor de la Vulgata Latina, han sugerido que su nombre se debía a que en este lugar existían calaveras arrojadas en todo el monte las cuales eran resultados de las muchas personas que había sido crucificado y sus cuerpos habían sido destrozados por las fieras carroñeras dejando sus huesos arrojados por todo aquel lugar. De acuerdo con la historia, la crucifixión fue utilizada por primera vez por los persas, luego los cartaginenses la imitaron, para ser retomada por los romanos. después de la crucifixión, el condenado permanecía colgado en la cruz hasta que moría de sed, hambre o por las con lesiones recibidas, luego, después de esto, su cuerpo era víctima de los animales carroñeros. Ahora bien, si bien es cierto que este monte se encontraba a las afueras de Jerusalén, es poco probable que los judíos permitieran que un lugar tan inmundo como este estuviera a las cerca de su ciudad, por lo que debieron exigir que los cadáveres fuesen enterrados para evitar tal escena. Otra opinión mas improbable es que el nombre de ese lugar se debía a que la calavera de Adán se encontraba enterada allí. No obstante, la teoría mas aceptada es aquella que dice que el nombre Monte de la Calavera se debe a la forma que dicho monte tiene, una enorme peña rocosa sin maleza o vegetación que parece una calavera, y de allí su nombre.

                En cuanto a la ubicación del Monte de la Calavera es difícil hoy en día decir con certeza donde se encontraba. Si sabemos que dicho monte debió estar ubicado fuera de la ciudad de Jerusalén: “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta”, (Hebreos 13:12). Este monte debió estar fuera de la cuidad de Jerusalén, pero era visible a lo lejos de la misma: “También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé”, (Marcos 15:40). En la actualidad se han sugerido dos lugares para la ubicación del Monte de la Calavera, la primera se encuentra donde se ha edificado la iglesia del Santo Sepulcro que está situada en el sitio que antiguamente ocupaba un templo dedicado a Venus, que fue retirado por el emperador Constantino porque pensaba que estaba construido sobre el lugar sagrado. De acuerdo a los estudios arqueológicos se ha comprobado que dicho lugar se encontraba a las afueras de la Jerusalén. La otra posible ubicación del monte de la Calavera es donde se ha se cree que cree que esta ubicado la tumba de Jesús, la tumba del Jardín, la cual esta alrededor de una formación rocosa que se asemeja a una calavera. Sin embargo, hoy por hoy, no hay forma de determinar con precisión la ubicación geográfica de dicho lugar.

 

JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS

“Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito”.

Juan 19:19-22

         La costumbre en las crucifixiones era colocar en un madero el nombre del crimen por el cual se crucificaba a la persona, en este caso, Pilato coloca el título: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. En este caso, el titulo hablaba de la razón por la cual Jesús fue crucificado y ya que las acusaciones de los judíos eran que Él se autoproclamaba rey de los judíos, Pilato decidió declararlo de esta manera, de tal forma que dicho titulo especificaba la procedencia del Jesús, es decir, Nazaret, y el supuesto crimen bajo el cual había sido sentenciado a muerte. Ahora bien, durante la crucifixión, los condenados cargaban el madero en el cual iban a ser crucificados mientras hacían una gran procesión a lo largo de las principales calles de la ciudad, esta forma, la mayor cantidad de personas observaban la terrible escena, esto con doble propósito. En primer lugar, la larga y sangrienta procesión tenía como propósito mostrar al condenado a muerte y el cartel que anunciaba el crimen por el cual había sido sentenciado a muerte. Algunos opinan que esto de mostrar el crimen servía también para que si alguien había sido acusado injustamente y durante la procesión salía una persona que testificaba que el condenado era inocente, la sentencia de muerte se cancelaba y volvía a llevarse al pretorio para volver a ser evaluado a la luz de la nueva evidencia. En segundo lugar, la sangrienta procesión tenía como propósito intimidar a la gente para que se abstuvieran de cometer crímenes en el futuro. Aquel día Juan nos dice que muchos fueron los judíos que leyeron dicho título: Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. El titulo estaba escrito en tres de las grandes lenguas de aquel mundo, la lengua hebrea que hablaba a los judíos, la lengua griega, que hablaba no solo a los griegos sino a todo gentil ya que dicho idioma era el universal, y en latín, que hablaba a los romanos. Esto nos habla un poco de la universalidad que el evangelio iba llegar a tener y de cómo el mensaje de Jesús llegaría a toda lengua y nación. Los líderes religiosos de los judíos se molestaron en gran manera por este titulo que Pilato había puesto y querían que lo cambiase, pero Pilato se reusó en hacerlo: Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

En cuanto a la procesión de Jesús llevando su propia cruz, los evangelios no dan mayores detalles. Juan nos dice aquí que mucha gente vio el titulo y por ende a Jesús cargando su cruz, los evangelios sinópticos nos dicen que un hombre llamado Simón de Cirene le ayudo a cargar su cruz, posiblemente porque Jesús fue incapaz de cargarla durante todo el recorrido debido al terrible martirio que había sufrido y Lucas añade a esto la lamentación que las mujeres hacían por Él: “Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús. Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él”, (Lucas 23:26-27). Y de acuerdo a los evangelios, nuestro Señor fue crucificado entre dos malhechores: “Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda”, (Lucas 23:33). De esta forma, Jesús fue llevada al Calvario, o Monte de la Calavera o Gólgota, donde fue crucificado, sin embargo, todo esto era necesario que ocurrirá para que a través de su sacrificio pudiésemos alcanzar vida eterna, tal y como lo dijo Jesús: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”, (Juan 3:14-15). Así como en aquel tiempo Dios le ordenó a Moisés que levantara una serpiente de bronce en el desierto para que cuando un israelita que había sido mordido por una serpiente venenosa la viese, recibiese la salvación de su vida, de igual forma, hoy, todo aquel que vuelve a ver la cruz, es decir, pone su esperanza en el sacrificio de Cristo, es salvo de todos sus pecados. Así aquel día, Jesús murió para que nosotros pudiésemos vivir para vida eterna.


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