Una morada celestial (Juan 14:1-4)



“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino”.
Juan 14:1-4

INTRODUCCIÓN


Más de 200 personas felices por su nueva casa, fue el titular de una red de noticia de Panamá conocida como día a día publicada en el 2012. La noticia resaltaba la alegría de una persona al hacerse dueña de una casa. Si esto hace feliz a cualquier persona cuanto más será el saber que todos los que creemos en Jesús heredaremos una morada celestial.  En esta vida necesitamos vivir bajo un techo digno, ya sea alquilando o propio, y muchas personas se esfuerzan por tener uno, sin embargo, en la eternidad necesitaremos también una morada, y hay dos lugares donde podremos pasarla, o bien en el infierno, o la celestial que Jesús nos ha preparado y es de esta ultima de la cual queremos hablar.

En este versículo Jesús nos dice la condición para heredarla: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. Jesús promete darnos la vida eterna y antes de partir prometió el prepararnos morada, pero ¿Cómo será este lugar? Veamos los detalles.

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Una morada celestial

I.            ¿DÓNDE ESTÁ ESA MORADA CELESTIAL?


            El mismo Señor Jesucristo nos dijo dónde estaba este lugar: en la presencia de Dios, en el tercer cielo, tal y como lo vio el apóstol Pablo: “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar”, (2 Corintios 12:2-4).

                     II.            ¿CÓMO ES ESA MORADA CELESTIAL?


             La Biblia la describe como un lugar hermoso, llena de piedras preciosas. Esta morada final se conoce como la Nueva Jerusalén:

“Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. … El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio; y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda; el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista. Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio”.
Apocalipsis 21:10-11, 18-21

Además de eso, en medio de ella habrá un hermoso río limpio de agua viva donde habrá un árbol que dará un fruto cada mes:

“Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero, por el medio de la calle de la ciudad, también, a ambos lados de la río, el árbol de la vida, con sus doce frutos, dando cada mes su fruto”.
Apocalipsis 22:1-2

                         III.            ¿CÓMO SERÁ NUESTRA VIDA EN ESE GLORIOSO LUGAR?


También la Biblia nos habla de cómo será nuestra estadía en este lugar celestial.

“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”.
Apocalipsis 21:3-4

                          IV.            OTRA ALTERNATIVA MÁS TERRIBLE PARA PASAR LA ETERNIDAD.


Sin embargo, existe otro lugar donde el hombre puede pasar la eternidad, y este es un lugar de terribles tormentos donde irán todos aquellos que rechacen la gracia de Jesucristo.

“Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno”.
Lucas 16:22-23

CONCLUSIÓN



Jesús prometió que nos prepararía un lugar hermoso en el cielo donde pasaríamos la eternidad en gran descanso, un lugar tan hermoso que jamás hombre alguno contemplara en este mundo. No obstante, existe otro lugar donde las almas que mueren en sus pecados irán a condenación eterna, el infierno, un lugar de muchos tormentos. La única forma de escapar de este lugar es creer en Jesús, y así heredaremos la vida eterna.


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