Viviendo como en los días de Noé y Lot (Lucas 17:26-30)


“Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.  Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.  Asimismo como sucedió en los días de Lot  comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;  mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.  Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste”.
Lucas 17:26-30

INTRODUCCIÓN


Hoy en día la arqueología se ha convertido en una ciencia que lejos de desmentir la Biblia la ha corroborado. Las grandes reservas de petróleo que existen en el medio oriente no son más que la reacción química de los fósiles animales y vegetales que quedaron soterrados a una gran presión durante el diluvio. En internet podemos leer los descubrimientos encontrados hasta la fecha de ciudades soterradas las cuales atestiguan que fueron víctimas de una lluvia de fuego, como en una erupción volcánica, identificándolas como las ciudades bíblicas de Sodoma y Gomorra. Todos estos hallazgos arqueológicos no dejan de recordarnos también los juicios que estas generaciones enfrentaron por sus pecados y en cierta ocasión Jesús hablo de la similitud que habría entre los días de Noé y Lot, y esta generación.

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Como en los días de Noé y Lot

                               I.            LOS DÍAS DE NOÉ Y LOT.


Nuestro Señor Jesús nos da algunas señales más que nosotros podemos observar para saber que su día está cercano y podemos compararlo con nuestros días para darnos cuenta de ello. Veamos las similitudes.

1.      En aquel día la gente no estaba consiente que un juicio se acercaba.


“Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.  Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos…  Asimismo como sucedió en los días de Lot  comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;  mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos”.

En aquel día la gente vivía ignorando la realidad del juicio que se acercaba. Ellos comían, bebían, se casaban, compraban, edificaban  y realizaban todas sus actividades cotidianas sin ninguna preocupación. De igual forma, en nuestro tiempo las personas están concentradas en sus vidas diarias, ignorando que hay un día fijado para el juicio por sus pecados. Todos tienen planes, se divierten y piensan que tienen toda una vida por delante sin saber que un día el juicio de Dios los sorprenderá y será muy tarde: “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.  Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón”, (1 Tesalonicenses 5:2-4). Por tanto, no debemos cometer el mismo error que aquella generación que se condenó por su indiferencia.

2.      En los días de Noé la maldad creció a niveles intolerables.


“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.
Génesis 6:5

            Si hay algo que en estos días se ha incrementado es la maldad. Hoy en el mundo se respira un ambiente de inseguridad, amenazado en muchos lugares por la guerra y la delincuencia, basta ver los noticieros para observar como la maldad del hombre está creciendo, a diario oímos de homicidios, robos, desigualdades, abortos, adulterios, familias desintegradas, y un sinfín de pecados que como en los días de Noé son aborrecibles a Dios.

3.      Los pecados de Sodoma y Gomorra son parecidos a los de nuestra sociedad.


“He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso”.
Ezequiel 16:46

            Al considerar los pecados de Sodoma y Gomorra podemos encontrar cuales eran. El primer pecado en el que pensamos es el de la homosexualidad por la intención que aquellos hombres tuvieron de abusar sexualmente de los ángeles: “Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad”, (Génesis 19:5-7). Pero también, en el libro de Ezequiel nos habla de otros pecados por los cuales fueron condenados, tales como soberbia, gula, avaricia, ociosidad e injusticia social. Estos mismos pecados son los que ahora vemos en nuestros días lo cual ofende directamente a Dios encendiendo su ira la cual se desencadenara en el juicio para todo el mundo.

4.      En los días de Lot ignoraron la advertencia del juicio que se avecinaba.


“Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba”.
Génesis 19:12-14

La otra característica que queremos resaltar de estos días es la gran indiferencia que estos habitantes tuvieron cuando se les anuncio el mensaje del juicio venidero. Cuando los ángeles le dijeron a Lot que la ciudad estaba a punto de ser destruida por sus pecados, le exhortaron a que fuera a buscar a sus familiares y les testificara para que junto a él huyeran de aquel lugar; pero sus yernos ignoraron el mensaje creyendo que era una broma.  De igual forma uno puede ver a través de la Biblia que Noé le advirtió a su generación del diluvio pero nadie lo tomo en cuenta: “los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua”, (1 Pedro 3:20). Hoy en día muchos se burlan de este día, otros creen que son fábulas y la mayoría lo rechaza pensado que no ocurrirá.

                            II.            EL DÍA DEL SEÑOR ESTÁ CERCANO.


“Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;  y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;  y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,  y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados  (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio”.
2 Pedro 2:4-9

            El apóstol Pedro es contundente en sus palabras y nos muestras tres ejemplos del castigo que vino de parte de Dios por causa de su iniquidad. Tanto los ángeles que no guardaron su dignidad al revelarse contra Dios, como los habitantes del mundo antediluviano, y los ciudadanos de Sodoma y Gomorra recibieron su castigo, pero también Noé y Lot fueron librados aquel día como hoy nosotros también podemos librarnos del día de juicio que se avecina.

            CONCLUSIÓN.



            En la actualidad vivimos tiempos muy parecidos a los días de Noé y Lot donde el pecado y su rechazo al evangelio conducen a esta sociedad al juicio divino. Nosotros debemos confiar en la esperanza del rapto, esperando pacientemente que Cristo venga por su iglesia antes que este terrible día llegue, mientras tanto debemos mantenernos limpios de toda inmundicia y pregonar el mensaje del evangelio para salvación de las almas.

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