Cegados por el enemigo (2 Corintios 4:3-4)



“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”.
2 Corintios 4:3-4

INTRODUCCIÓN


            Luis XVI solía tener un diario donde registraba los acontecimientos más relevantes que le pasaban, sin embargo, un día no hallo que escribir y puso: “NADA”. Ese día fue el martes 14 de julio de 1789. Para él no había nada importante que destacar. Lo malo es que ese fue el día en que los revolucionarios de Francia tomaron la Bastilla y el reinado de Luis XVI termino con su decapitación. Luis XVI estaba ciego ante la decadencia moral, el despilfarro y debilitamiento de su reino a tal punto que no fue capaz de advertir la ruina que le venía. Cuantas personas son como Luis XVI y están ciegos ante la realidad espiritual de su alma, y por eso Pablo nos dice que el dios de este siglo los ha enceguecido para que no vean la verdad y alcancen la salvación de Cristo. Veamos cómo el diablo a cegado a algunas personas.

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Cegados por el enemigo


                                I.            CEGADOS DE LA NECESIDAD DE SER REDIMIDOS DE SU PECADO.


Lo primero en lo que el diablo ha cegado al hombre es en la necesidad que este tiene de ser redimido de sus pecados. Actualmente vivimos en un mundo que no tiene conciencia de la gravedad de su pecado. La Biblia nos exhorta a alejarnos del pecado ya que trae como consecuencia la muerte: “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”, (Santiago 1:13-15). Tal y como lo describe Santiago, cada uno es seducido por su propia concupiscencia la cual impulsa al hombre a pecar, y cuando este peca da a luz a la muerte. Es por esto que el hombre necesita con urgencia la redención que solamente Cristo puede darles, lamentablemente muchos están cegados por Satanás a tal punto que rechaza la única verdad que los puede liberar de este terrible mal y se aferran a las tinieblas: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”, (Juan 3:19).

                             II.            CEGADOS DE LA NECESIDAD DE HUIR DE LA GRAN TRIBULACIÓN.


En segundo lugar, Satanás ha cegado el entendimiento del hombre a tal punto que no le permite entender que se acerca un periodo de gran tribulación para este mundo y del cual debería huir. La Biblia enseña claramente que viene un tiempo de gran tribulación que durara 7 años y durante los cuales la ira de Dios se derramara sobre sobre este mundo como juicio por todos sus pecados a tal punto que ni siquiera los más poderos podrán escapar: “Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”, (Apocalipsis 6:15-17). Es por esto que el hombre necesita escapar de este periodo de gran tribulación y para eso la Biblia nos ofrece una esperanza a todos los cristianos, y esta es la promesa del arrebatamiento de la iglesia: “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”, (1 Tesalonicenses 4:15-17). Qué triste es saber que el diablo ha cegado el entendimiento de muchos hombres para no creer en esta gloriosa promesa.

                          III.            CEGADOS DE LA NECESIDAD DE HUIR DEL INFIERNO.


Finalmente, el diablo ha cegado el entendimiento de los hombres al no permitirles que se den cuenta de que el camino que llevan los conduce al infierno. El mismo apóstol Pablo lo dijo en los primeros versículos que leímos: Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Para muchas personas el evangelio que presenta a Cristo como el Salvador de este mundo es un mensaje sin importancia, no creen que necesiten ser salvados de sus pecados y sin darse cuenta sus pasos los conducen al mismo infierno.

CONCLUSIÓN.


Por tanto, concluimos que muchas son las personas cuyos entendimientos están cegados para que no comprendan la importancia del mensaje del evangelio el cual le advierte al hombre acerca de las terribles consecuencias del pecado, del tiempo de gran tribulación que viene para este mundo y de la realidad del infierno. Cristo desea salvarnos de todas estas cosas y por ello es importante reconocer nuestro pecado y huir del juicio que vienen para este mundo pecador.



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