Una Mezcla Pecaminosa (Génesis 6:1-8)


“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”.
Génesis 6:1-8

INTRODUCCIÓN


                Llegamos hoy a unos de los pasajes mas controversiales de la palabra de Dios, la parte donde se nos habla del matrimonio entre los hijos de Dios y las hijas de los hombres. Por años, incluso antes del mismo cristianismo, los judíos han discutido bastamente en cuanto a ¿quiénes son los hijos de Dios? ¿Son ángeles u hombres? ¿Fornicaron los ángeles con las hijas de los hombres? ¿Fueron realmente gigantes los hijos que engendraron? Estas y otras preguntas se han realizado a lo largo del tiempo referente a este pasaje del libro de Génesis. No olvidemos que este es el libro de los comienzos y como tal vemos la primera mezcla o unión entre dos descendencias la cual termino en una total depravación moral, aparte de eso se mencionan por primera vez los gigantes y se hace la primera mención a juicio, el cual es el castigo que viene sobre la tierra por causa del pecado del hombre. Hoy consideraremos este pasaje y procuraremos dar la mejor interpretación basándonos en las Escrituras y la ayuda del Espíritu Santo quien siempre ilumina la mete de aquellos que dependen de su ayuda para comprender mejor la Biblia.

Antediluvianos
La generación antediluviana se caracterizó por su gran maldad y total incredulidad

 

LOS HIJOS DE DIOS, ¿ÁNGELES U HOMBRES?


“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas”.
Génesis 6:1-2

               Antes de considerar cualquier cosa es importante resaltar que estos dos versículos son muy controversiales en el mundo de la teología judía y cristiana. Hoy en día mucho se discuten estos versículos ya que aquí aparecen dos unas palabras que hasta hoy se debate su verdadero significado. Aquí se nos dice: viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres. Muchos se han preguntado: ¿quiénes son los hijos de Dios? Prácticamente existen tres interpretaciones que se han dado a lo largo de la historia y aquí incluimos a los mismos judíos de tiempos antiguos. La primera es que los hijos de Dios son nobles o príncipes de entres los primeros habitantes y que las hijas de los hombres son plebeyas, la segunda es que los hijos de Dios son ángeles y las hijas de los hombres son mujeres, y la tercera es que los hijos de Dios son los descendientes de Set y las hijas de los hombres son las descendientes de Caín. La primera hipótesis fue formulada por los judíos, pero hoy en día tiene muy poca aceptación. En cuanto a la segunda interpretación que se ha dado de que los hijos de Dios son ángeles y las hijas de los hombres son mujeres, y ambas especies tuvieron sexo y dieron a luz a hombres de renombres que fueron gigantes, esta fue propuesta por los judíos en el periodo inter-testamentario. De hecho, hay un libro de carácter apocalíptico, donde se describe como los ángeles vieron hermosas a las hijas de los hombres y se encendieron en lujuria por ellas, por lo que decidieron bajar a la tierra y allí sostuvieron relaciones sexuales dando como resultado que estas engendrasen gigantes. Esto se encuentra en el libro de 1 Enoc. Si leemos en 1 Enoc encontramos ese relato que dice de la siguiente manera: “Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas; y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos. Entonces Shemihaza que era su jefe, les dijo: Temo que no queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran pecado.  Pero ellos le respondieron: Hagamos todos un juramento y comprometámonos todos bajo un anatema a no retroceder en este proyecto hasta ejecutarlo realmente. Entonces todos juraron unidos y se comprometieron al respecto los unos con los otros, bajos anatemas.  Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron Hermon, porque sobre él habían jurado y se habían comprometido mutuamente bajo anatema. Estos son los nombres de sus jefes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar'taqof, Rama'el, Kokab'el, -'el, Ra'ma'el, Dani'el, Zeq'el, Baraq'el, 'Asa'el, Harmoni, Matra'el, 'Anan'el, Sato'el, Shamsi'el, Sahari'el, Tumi'el, Turi'el, Yomi'el, y Yehadi'el. Estos son los jefes de decena”, (1 Enoc 6:1-8). Sin embargo, este libro es apócrifo y por tanto no goza del respaldo como lo tienen los libros del canon bíblico que son inspirados por Dios. Aun así muchos han tratado de armonizar esta hipótesis con algunos pasajes de la Biblia, por ejemplo, utilizan un texto de Judas como su favorito para afirmar tal cosa: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”, (Judas 6-7). Muchos interpretan que el pecado de estos ángeles que no guardaron su dignidad son los ángeles que fornicaron con las mujeres, ya que le dan el siguiente sentido al texto: Y a los ángeles que no guardaron su dignidad… como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos (estos afirman que aquellos son los ángeles), habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza. Estos afirman que el pecado de estos ángeles fue la fornicación, tal y como lo fue en Sodoma y Gomorra, sin embargo, eso lo desmentimos considerando el estilo literario del texto. En primer lugar, Judas va presentando sus argumentos en grupos de tres casos o ejemplos, Judas está hablando del fin que les espera a los falsos maestros o apostatas, y para ello recuerda el fin de tres grupos de rebeldes que no obedecieron a Dios, en primer lugar, están los israelitas del tiempo del éxodo que no creyeron a Dios y fueron condenados a vagar 40 años en el desierto: “Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron”, (Judas 5). Luego van otros dos ejemplos, que son los que ya consideramos de Judas 6-7 donde se menciona el fin de los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, y Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas que fornicaron yendo en pos de vicios contra naturaleza. Los tres grupos fueron destruidos por su rebelión, los israelitas murieron en el desierto por el pecado de incredulidad y rebelión; los ángeles fueron encerrados en prisiones de oscuridad reservados para ser liberados en el tiempo del juicio final de Dios por el pecado de haber seguido a Satanás en su rebelión, y luego habla de Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, ¿quiénes aquellos?, ¿los ángeles?, ¡no! Aquéllos son Sodoma y Gomorra, es decir, las ciudades vecinas hicieron igual que aquellos, Sodoma y Gomorra,  los cuales practicaron pecados de fornicación que fueron abominación contra Dios. Por tanto, es un error de interpretación literal y gramatical el decir que el pecado de los ángeles fue el de fornicación.

También dicen los que defienden esta hipótesis que estos ángeles que fornicaron con las mujeres fueron castigados por Dios encerrándolos en prisiones de oscuridad: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio”, (2 Pedro 2:4). Muchos dicen que estos ángeles que Dios arrojo a estas prisiones son los que pecaron fornicando con las mujeres y que son diferentes a los ángeles caídos o demonios que siguieron a Satanás en su rebelión y que hoy están libres por todo el mundo. Pero la verdad es que lo que Pedro está haciendo aquí es mostrar como Dios sabe liberar a los justos del juicio que viene sobre el mundo y castigar a los impíos, y lo hace a través de 3 ejemplos, el primero nos habla del juicio que algunos ángeles que se revelaron junto a Satanás en contra de Dios fueron castigados encerrándolos temporalmente en prisiones de oscuridad: Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio. Su pecado fue su rebelión y fueron echados al infierno en prisiones de oscuridad donde están esperando el día del juicio, y muchos afirman que estos ángeles malignos son peores que los demás demonios que hoy en día están libres por este mundo y que por esa razón Dios los tiene encerrados esperando el día del juicio final que viene sobre este mundo, y es allí donde Dios los liberará, tal y como se muestra en el libro de Apocalipsis: “El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre…  El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas;  tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones;  tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión”, (Apocalipsis 9:1-5, 7-11). Ahora bien, volviendo a 2 Pedro, el objetivo del pasaje como ya lo dijimos antes es presentarnos tres ejemplos de juicio sobre los impíos y liberación de los justos, en el caso de los ángeles que se revelaron fueron arrojados al infierno y entregados a prisiones de oscuridad, pero aparte de ellos, el apóstol nos da dos ejemplos más: “y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio”, (2 Pedro 2:5-9). Si nos damos cuenta, Dios condeno al mundo antediluviano y libro al justo Noé; también condeno a la gente pecadora de Sodoma y Gomorra, pero libro al justo Lot, y así podemos ver el verdadero propósito de Pedro al presentarnos como el Señor reserva a los impíos para el día del juicio y libra a los justos, tal y como nos librara a nosotros del periodo de gran tribulación que viene sobre este mundo. Por tanto, es improbable creer que estos ángeles que están encerrados en prisiones de oscuridad sean ángeles que fornicaron con mujeres.

                Además de todo esto los defensores de esta hipótesis tratan de afirmarla haciendo referencia al título que se le da a los hombres en este pasaje. Allí se nos dice que: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,  que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas”, (Génesis 6:1-2). Los títulos los hijos de Dios, se traduce del hebreo ben elojím (אֱלֹהִים  ן), que literalmente significa hijos de Dios, mientras que las hijas de los hombres proviene del hebreo bat adám (אָדָם  ַּת), que literalmente significa hijas de Adán. Los que defienden esta hipótesis afirman que estos hijos de Dios son ángeles porque en el libro de Job se les da este mismo título a estos seres celestiales: “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás”, (Job 1:6). Aquí las palabras hijos de Dios se traducen del hebreo ben elojím (אֱלֹהִים  ן), y ningún estudioso serio de la Biblia niega que en este pasaje se refiere a los ángeles y entre ellos viene Satanás, sin embargo, no solo a los ángeles se le llamo hijos de Dios, por ejemplo en Deuteronomio se les llamo hijos de Jehová a los israelitas: Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de muerto”, (Deuteronomio 14:1). Y en un Salmo se le llamo dioses a los gobernantes los cuales eran hijos del Altísimo: “Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo”, (Salmo 82:6). Por tanto, el titulo hijos de Dios no es exclusivo de los ángeles.

Otra razón por la cual es difícil creer esta hipótesis que afirma que los hijos de Dios fueron ángeles que fornicaron con las mujeres es que ésta está en contra de la afirmación de Jesús de que los ángeles son seres asexuales y por tanto no poseen impulsos sexuales y mucho menos tiene capacidad de reproducirse: “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo”, (Mateo 22:29-30). Si nos damos cuenta aquí nuestro Señor esta afirmando que cuando lleguemos al cielo seremos como los ángeles, es decir, no seremos ni hombre ni mujer, no habrá necesidad de casarse, porque como los ángeles no habrá diferencia de sexo, ni necesidad de tener relaciones sexuales, seremos asexuales, por tanto, seria ir en contra de la afirmación de Jesús el creer que los hijos de Dios fueron ángeles que tuvieron sexo con las mujeres.

Por tanto, la teología conservadora cree que los hijos de Dios era la descendencia de Set, mientras que las hijas de los hombres eran las descendientes de Caín. Ahora bien, el titulo hijo de Dios tiene como propósito en este libro hacer referencia a una descendencia temerosa de Dios, muy contraria a la descendencia de Caín, tal y como lo consideramos en los dos últimos capítulos de este estudio.
  

UNA UNIÓN QUE DIOS DESAPRUEBA


“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas”.
Génesis 6:1-2

                  Como vimos en los estudios anteriores el hombre está multiplicando rápidamente sobre este mundo, hasta el momento existen dos tipos de descendencias que predominan sobre la tierra, la descendencia de Caín que son hombres impíos que no consideran a Dios en sus vidas, y la descendencia de Set, la cual invocaba a Dios. No obstante, está a punto de ocurrir una mezcla que Dios siempre ha desaprobado, la unión de un justo con un injusto: Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Según el texto, los descendientes de Set se vieron atraídos por las descendientes de Caín y como resultado se unieron en relaciones sexuales con ellas dando paso a una nueva descendencia que será peor que las anteriores.

UNA NUEVA DESCENDENCIA QUE DIO PASO A LA MALDAD


“Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.
Génesis 6:3-5

                 Aquí vemos el resultado de la mezcla de una descendencia justa con un injusta, el resultado fue una descendencia totalmente impía, entregada de lleno al pecado y que no temía a su Creador. Podemos ver la desaprobación de Dios en todo esto en las siguientes palabras: Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne. Estaba claro que la descendencia de Set no tenía que haberse contaminado con la descendencia de Caín, porque ellos eran impíos, pero al final la carne fue débil y dominados por sus impulsos sexuales terminaron haciendo lo que Dios desaprobaba. Vemos que debido a que la maldad del hombre está a punto de llegar a niveles intolerable debido a esta nueva generación el Señor les acorta sus días de existencia: más serán sus días ciento veinte años . A esta declaración se le ha dado dos interpretaciones. Primero, acorta los años de la vida del hombre, recordemos que vivían hasta 900 años, pero Dios ya no desea que la existencia de esta nueva generación perversa se extienda más de los 120 años sobre este planeta. Segundo, los 120 años de vida pueden verse como un tiempo de gracia antes que venga el juicio del diluvio. Muchos afirman que fue en este periodo de 120 años donde Dios le ordenó a Noé que construyera el Arca, tiempo en el cual se cree que Noé anuncio el inminente juicio que venía ya que en el Nuevo Testamento se le llama pregonero de justicia: “Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos”, (2 Pedro 2:5).

                El carácter impío de esta nueva generación se puede ver en dos cosas. Fueron hombres que buscaron ser reconocidos entre todos los demás: Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. En este texto resaltan las siguientes palabras. Nos dicen que estos nuevos descendientes eran gigantes, y la palabra gigante se traduce del hebreo nefelín (נְפִיל), pero ¿quiénes eran estos gigantes? Si aceptamos la interpretación literal eran hombres de gran estatura, y a lo largo de la Biblia podemos encontrar más gigantes. Por ejemplo, en su reporte los doce espías afirmaron ver gigantes que los hacían ver a ellos como langostas: “También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos”, (Números 13:33). Estos hijos de Anac que eran gigantes fueron echados de sus tierras por Caleb: “Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac,  a Sesai,  Ahimán y Talmai,  hijos de Anac”, (Josué 15:14). En Deuteronomio se nos dice que antes de los hijos de Amón habitasen sus tierras allí vivían gigantes a los cuales ellos destruyeron: “Por tierra de gigantes fue también ella tenida; habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos; pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a los cuales Jehová destruyó delante de los amonitas. Estos sucedieron a aquéllos, y habitaron en su lugar”, (Deuteronomio 2:20-21). En este mismo libro también se nos dice que había un gigante llamado Og cuya cama medía cuatro metros y medio de largo por dos de ancho: “Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre.”, (Deuteronomio 3:11). También vemos que aparecen gigantes en las historias bíblicas de David, por ejemplo, se nos habla de Goliat el cual media casi 3 metros: “Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce. Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él”, (1 Samuel 17:4-7). Más adelante aparece otro gigante llamado Isbi-benob: “E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David”, (2 Samuel 21:16). Y En los siguientes versículos se nos dice que los hombres de David mataron a 4 gigantes más: “Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes. Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar. Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes. Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David. Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos”, (2 Samuel 21:18-22). Como vemos, podemos encontrar que existían gigantes en los tiempos del Antiguo Testamento, pero por las diferentes guerras fueron desapareciendo poco a poco.

Antes de cerrar el tema de los gigantes podemos preguntarnos, ¿existieron realmente los gigantes? Si revisamos la evidencia la evidencia histórica y arqueológica, podemos darnos cuenta que las historias de los gigantes han estado presentes en casi todas las civilizaciones antiguas, en la caldea, nórdicas, egipcia, sumeria, griega entre otras. Ahora en la actualidad no existen los gigantes como aquí se mencionan, pero han existido algunos hombres que han llegado a alcanzar una estatura muy por encima de lo normal. Y hoy en la actualidad se le atribuye al gigantismo, una enfermedad hormonal causada por la excesiva secreción de la hormona del crecimiento. Por ejemplo, Gheorghe Muresan, ex jugador de baloncesto rumano. Mide 2,32 m de altura y se le considera el jugador más alto que ha jugado hasta ahora en la NBA, o Gabriel Estêvão Monjane  el cual fue reconocido en el libro de los  Guinness  Record por ser el hombre más alto del mundo, alcanzando los 2.46 metros de alto. Es muy probable que al principio hayan existido más gigantes pero con el tiempo desaparecieron.


Gigantes-culturas
Las historias de gigantes han estado presentes en muchas culturas

                Ahora bien, volviendo a nuestro texto base, se nos dice que estos eran gigantes, hombres valientes y de renombre. Es de suponerse que por su imponente tamaño llegaron a considerarse una raza superior a los demás ya que les tomaban ventaja en mucho a los hombres comunes de su tiempo, el título que se les da, hombres de renombre, proviene del hebreo shem (שֵׁם), que sugiere a alguien que ama la fama y ser reconocido como ilustre. En esto podríamos ver como el hombre comenzó a reclamar títulos y alabanzas para sí mismo, cuando el único ser digno de recibir toda la gloria es Dios. En segundo lugar, esta generación se a parto totalmente de Dios entregada a una total depravación: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. De esta forma la maldad creció a niveles intolerable, todo por haber permitido una unión entre dos descendencias, la descendencia de Set que temían a Dios y la descendencia impía de Caín.

                Desde el mismo Génesis uno puede ver las consecuencias de la unión de un impío con un hijo de Dios. Por ello, hoy en la actualidad la Biblia nos exhorta a los cristianos a no unirnos en matrimonio con los impíos porque cualquier unión de este tipo no tiene la bendición del Señor y terminara mal: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”, (2 Corintios 6:14-18).

EL DOLOR DE DIOS Y EL JUICIO QUE SE AVECINA


Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho”.
Génesis 6:6-7

               Tanto pecado y rebelión provocó un gran dolor en el corazón de Dios al ver como su creación se había pervertido totalmente: Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Aquí aparece una frase que es muy polémica junto a las demás que hemos venido considerando en el estudio de este pasaje, y la polémica radica en la afirmación que el texto hace: Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra. ¿Qué significa esto? ¿Realmente Dios se arrepintió de haber hecho al hombre? ¿Esto significa que Dios se equivocó y por tanto no es perfecto?  Pues realmente Dios no se ha equivocado pues todos sus caminos son perfectos, entonces, ¿qué significa que Dios se arrepintió? Lo que sucede aquí es que el autor está usando un antropomorfismo el cual es una figura literaria que tiene como propósito atribuirle a Dios sentimientos y características humanas para tratar de explicar lo que Él siente o hace. No debemos olvidar que Dios posee una naturaleza muy diferente a la humana y tratar de entenderlo bajo nuestra experiencia mortal es muy difícil, por eso a veces los autores utilizan características humanas para tratar de describir lo que Él hace y siente, y en este caso el autor escogió la palabra arrepentimiento para tratar de acercarse al sentimiento que experimento nuestro Señor al ver como su creación se había perdido totalmente. A Dios le dolió en su corazón todo lo que estaba pasando, ahora bien, Dios no tiene corazón, pero se utiliza un antropomorfismo para tratar de describir lo que el Señor experimento desde nuestra realidad humana. El dolor de Dios y su repudio por causa del pecado de los hombre trajo la sentencia de juicio sobre el mundo antediluviano: Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. La maldad del hombre siempre traerá el juicio de Dios, sin embargo, su misericordia no falta aún en medio de tanto pecado.

NOÉ HALLA GRACIA ANTE LOS OJOS DE DIOS


“Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”.
Génesis 6:8


             Qué bueno es saber que en medio de toda esta generación perversa había un hombre justo que agradó tanto a Dios que hayo gracia ante los ojos de Dios: Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Al preservarle la vida a Noé y sus hijos Dios se aseguraba que su creación no muriese totalmente y a través de este acto uno solo puede ver su misericordia al permitirle al ser humano el volver a comenzar. De esta forma el Señor cumplió su promesa de redención, ya que de la línea de Noé, de la descendencia de Sem vendría el Mesías que salvaría a la humanidad de sus pecados. Aquel día Dios pudo haber decretado en su soberana voluntad el final definitivo del ser humano, ya que estos se habían extraviado totalmente de su voluntad; pero a través de Noé mostraría su misericordia para salvar a su creación. 


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