¿Psicología y Consejería Cristiana?


 

“La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo”.

Salmo 119:130 (NVI) 

INTRODUCCIÓN

               Vivimos en un mundo turbado por el pecado, un mundo lleno de personas con problemas emocionales y mentales como consecuencia de sus pecados, sin embargo, la Biblia nos enseña que la instrucción de su palabra nos puede dar luz y entendimiento para salir de estos problemas: La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo. Lamentablemente muchas personas en lugar de buscar la ayuda en el consejo de la palabra de Dios prefieren buscar la solución a sus problemas en otras opciones que el mundo ofrece entre las que se encuentra la psicología. Hoy en día hay una gran polémica entre la psicología y la consejería cristiana. Por un lado, se ha abusado haciendo uso de la psicología contemporánea y muchos seudo consejeros cristianos la han utilizado para su interés personal, compartiendo mensajes motivacionales y de superación personal que conducen a la gente a un verdadero entretenimiento de sus almas y el descuido de su salvación. Por otro lado, utilizan conceptos propios de la psicología que están en contra de los principios bíblicos, negando así la realidad del pecado y del castigo eterno del alma de aquellos que nunca se arrepiente de ellos. Ahora bien, ¿será acaso que la psicología puede usarse en el ámbito cristiano?, o ¿debería desecharse totalmente? Consideremos este tema en esta oportunidad.

 

Psicología-Cristianismo
¿Psicología y Consejería Cristiana?


¿PUEDE LA CONSEJERÍA CRISTIANA APOYARSE DE LA PSICOLOGÍA?

                La palabra psicología viene de dos palabras compuestas en el griego, psujé o psiké (ψυχή) que significa alma, y logía (λoγία) que significa estudio, por lo cual, psicología ligeramente significa estudio del alma. Sin embargo, la psicología no reconoce la existencia del alma en el sentido que la Biblia la describe, como la esencia del ser humano pensante y consciente de sí mismo el cual dará cuenta de todo lo que hizo en la eternidad delante de Dios, más bien, sustituyen el concepto bíblico del alma y todas sus funciones con el de la mente y su relación con el cerebro. En este sentido se dice que la psicología es una ciencia del pensar, una profesión y una disciplina académica que estudia la conducta humana y los procesos mentales del hombre. Ahora bien, ¿puede apoyarse la consejería cristiana de la psicología considerando que esta niega la existencia del alma en el sentido bíblico que nosotros los cristianos entendemos? El problema con la psicología es que algunas personas han tratado de sustituir la consejería cristiana y bíblica por las técnicas y terapias propias de esta disciplina y que en muchas ocasiones son contrarias a los principios de la Biblia, han sustentado que la Biblia, la oración y el poder del Espíritu Santo son insuficientes para ayudarle al ser humano a superar sus problemas, así como han proliferado muchos consejeros que ven la consejería dentro de la iglesia como un medio para obtener ganancias, cobrando así por sus servicios. El pastor John MacArthur, en su libro, “La Consejería”, niega la creencia que la psicología debería practicarse en la consejería cristiana a través de las siguientes palabras: “La palabra psicología significa literalmente «el estudio del alma». Un verdadero estudio del alma no lo pueden hacer los incrédulos. Después de todo, sólo los cristianos cuentan con los recursos para comprender la naturaleza del alma y cómo se puede transformar. La disciplina secular de la psicología está basada en suposiciones ateas y fundamentos evolucionistas y es capaz de tratar con la gente sólo superficialmente y a nivel temporal. Sigmund Freud, padre de la psicología moderna, fue un humanista incrédulo que urdió la psicología como sustituto de la religión”. De acuerdo a la perspectiva de MacArthur, el estudio del alma antes de Sigmund Freud era exclusivo de la teología bíblica, pero después de Freud se introdujo una nueva disciplina que llegaría a ofrecer un sustituto de cómo entender los problemas del hombre que realmente tienen su origen en el pecado, para así sustituir el concepto del alma por el de la mente. No obstante, existen otros estudiosos bíblicos que no consideran la psicología como algo inútil y que debería excluirse totalmente de la consejería cristiana. Larry Crabb Jr., en su libro, “El Arte del Aconsejar” da unos puntos a favor de la psicología: “Los psicólogos han venido ejercitando durante años sus mentes y han acumulado un gran acervo de información útil y técnicas provechosas, como las pruebas de inteligencia y los métodos para curar a los tartamudos. Han contribuido enormemente a comprender cosas como el por qué la gente reacciona a ciertas clases de estímulo de la manera que lo hace, cómo piensa el hombre y la relación que existe entre el pensar y la acción o la emoción, así como las etapas de desarrollo por las que pasa un niño”. Desde su perspectiva, podríamos considerar que el estudio de la psicología podría ayudarnos a entender mejor cómo se generan algunos procesos mentales y del comportamiento humano, así como algunas técnicas que utilizan para ayudar a las personas a superar sus problemas, todo esto sin olvidar que la raíz de todos los problemas del hombre se encuentra en el pecado y mientras no se le enseñe al aconsejado a abandonarlos en completo arrepentimiento, jamás lograra experimentar la verdadera restauración de su alma a través del poder del Espíritu Santo. Es importante que al estudiar las teorías y posiciones de la psicología se tenga un buen cimiento de la teología bíblica, para no caer en el error de usar técnicas o principios que son antibíblicas. Estudiemos entonces algunos de los principales representantes de la psicología y sus enunciados, así como lo que la Biblia dice al respecto.


            Sigmund Freud.

Sigmund Freud (1856-1939), austriaco, conocido como el padre del psicoanálisis, introdujo una nueva disciplina en cuanto al entendimiento de los problemas del hombre, no desde un perspectiva médica o espiritual, sino de la mente. Uno de los aportes de Freud es que antes de sus enunciados muchos de los problemas mentales que atravesaban las personas se les atribuía o a los demonios o a problemas de salud. Él postulo su teoría donde afirmaba que los humanos están compuestos por tres partes: el Yo, el Ego y el Superyó.

1.       El Yo: Es la identidad del ser humano. Freud ve la identidad del hombre como la expresión de sus impulsos primitivos que buscan ser expresados y satisfechos.

2.       El Superyó: Es la conciencia del hombre y es socializado por las influencias externas tales como los padres, las religiones o los maestros.

3.       El ego: es el arbitro en el Yo y el Superyó que están en conflicto por expresar sus impulsos primitivos.

Sigmund Freud fue un descendiente de judíos que negó la religión del judaísmo y se declaró ateo y si vemos su postulado del Yo, el Superyó y el Ego, no es más que una sustitución de los conceptos bíblicos, tales como la conciencia que un cristiano posee que dicta al alma del ser humano lo bueno y lo malo, y cómo esta termina escogiendo una opción. Además, Freud creía que los problemas mentales de los hombres giraban alrededor de satisfacer los deseos sexuales y de poder, de tal forma que si no se satisfacen esto los lleva a experimentar problemas. El problema con esto es que las terapias estarían orientadas a permitir que el sujeto satisfaga sus deseos pudiendo caer en muchos casos en el hedonismo (una tendencia a satisfacer los deseos y disfrutar la vida sin límites).  Consideremos las posiciones de Freud y lo que la Biblia enseña al respecto.

 

Concepto

Posición de Sigmund Freud

La Biblia

El Hombre

El hombre no es responsable por sus acciones, mas bien es victima de su ambiente o sociedad donde vive. Él lucha con sus experiencias pasadas que vienen desde su niñez

El hombre es responsable de sus acciones: “En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias tendrán la dentera”, (Jeremías 31:29-30)

El Problema

El hombre vive en una lucha constante entre sus impulsos primitivos y el Superyó o conciencia. Estas luchas provienen de su pasado, de la influencia y vida que experimento con sus padres, maestros, religión etc.

La naturaleza del hombre natural es pecaminosa: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”, (Romanos 5:12)

La Solución

El hombre debe regresar a su pasado por medio de hipnosis para confrontar su pasado para remover valores o ideas represivas de lo bueno y lo malo

El hombre necesita ser regenerado: “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”, (Tito 3:5)

 

B. F. Skinner.

Burrhus Frederic Skinner es conocido como el padre del condicionamiento operante, teoría que afirma que el comportamiento que es reforzado tiende a ser repetido, mientras el comportamiento que no es reforzado tiende a debilitarse. Para Skinner, el hombre era como un animal que estaba condicionado por el ambiente que lo rodeaba, veía al humano como un ser ni bueno ni malo, sino un ser fatalista, víctima de su entorno. Esto contrasta totalmente con el concepto antropológico bíblico del hombre, el cual es creación de Dios, responsable de sus pecados y necesitado de la redención de Dios. Además de esto, Skinner creía que la mejor forma de entender el comportamiento es ver las causas de una acción y sus consecuencias.

 

Concepto

Posición de B.F. Skinner

La Biblia

El Hombre

El hombre es como un animal que puede ser enseñado o entrenado para actuar de cierta manera.

El hombre es diferente al animal: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.

Génesis 1:27

El Problema

El hombre no es responsable, el ambiente condiciona su comportamiento. El mal comportamiento es resultado de malas influencias o condiciones.

El hombre posee una naturaleza pecaminosa: “Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí”, (Romanos 7:14-17).

La Solución

El hombre puede cambiar a través de un sistema de recompensas y castigos

Solamente naciendo de nuevo el hombre puede cambiar: “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”, (Juan 3:3).

 

Carl Rogers.

            De acuerdo con Carl Rogers, el ser humano es un ser totalmente bueno y creativo, capaz de alcanzar sus metas y deseos en la vida y podrá encontrar en este mundo los recursos necesarios para que alcance a satisfacer todas sus necesidades. Es obvio que su creencia de que el ser humano es totalmente bueno está errada de acuerdo a las Escrituras. Entre sus mayores aportaciones tenemos la psicología no directiva la cual enfocaba al terapeuta en construir una relación de confianza con su paciente en lugar de solo dar una serie de pasos a seguir para curar la enfermedad mental por la cual estaban siendo atendidos. Este principio es de construir una verdadera relación de confianza es de gran ayuda aun en la consejería cristiana.

 

Concepto

Posición de Carl Rogers

La Biblia

El Hombre

El hombre nace bueno y en su interior está todo lo que necesita para ser exitoso.

El hombre es pecador por naturaleza, aun desde el vientre de su madre: “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre”, (Salmo 51:5).

El Problema

En ocasiones el hombre no ve cuan importante y capaz es de realizar grandes cosas.

El hombre es incapaz de resolver sus propios problemas: “Como está escrito:

    No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”, (Romanos 3:10-12).

La Solución

El hombre es capaz de encontrar la solución a sus propios problemas.

Solamente a través de Jesús el hombre puede encontrar el camino correcto: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”, (Juan 14:6).

 

LA PSICOLOGÍA PUEDE APORTAR EN LA CONSEJERÍA CRISTIANA, PERO NUNCA REEMPLAZAR EL MÉTODO BÍBLICO PARA SOLUCIONAR EL VERDADERO PROBLEMA DEL HOMBRE

                Cuando el cuido del alma tiene como propósito cambiar las actitudes y características de la persona, se dice que pasamos de la consejería pastoral a la psicología pastoral, aun así, muchos cristianos prefieren no anteponerle a este proceso de consejería el termino psicología. Sin embargo, así como los cristianos no podemos desechar los avances de la ciencia médica y tecnológicas para ayudar a nuestra vida, no debería desechar totalmente algunos principios psicológicos que nos podrían ayudar a entender los comportamientos o trastornos mentales que los humanos atraviesan. Pero es clave que todo esto pase el filtro de la Biblia y no ser confundidos con conceptos filosóficos anticristianos. Ahora bien, lo que no debemos olvidar es que, ante un proceso de consejería cristiana, es clave hacerle ver al aconsejado que la causa principal de todos sus problemas es el pecado, que el camino para superarlos es el reconocer y arrepentirse, que solo el poder transformador del Espíritu Santo puede ayudarle a obtener una vida de victoria. Cuando en la consejería pastoral se olvida esto y se usa otro enfoque, caemos en un terrible error: “No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta”, (Romanos 12:2, NTV). No debemos permitir que las costumbres y conductas del mundo dicten nuestro comportamiento, mas bien, debemos permitir que Dios haga en nosotros su proceso de regeneración, transformando todo nuestro ser a través del poder de Espíritu Santo, la lectura de la Biblia y la oración. Al respecto de esto último, el Dr. Gary Collins en su libro Consejería Cristiana Efectiva dice: “Es de suma importancia que los guías reconozcan la inspiración y la autoridad de la Biblia, tanto como el estándar con el cual toda psicología debe ser probada, y como la Palabra escrita de Dios con la cual toda consejería válida debe concordar. La iglesia debe recobrar su confianza en los recursos espirituales que Dios provee. Debemos regresar a la convicción de que solamente la Escritura es “inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). Los evangélicos deben redescubrir la consejería bíblica y reinstaurar la Palabra de Dios en el lugar que le corresponde como la autoridad suprema que discierne y corrige los pensamientos y las intenciones del corazón”. En consecuencia, a todo lo que hemos considerado, no deberías desechar todo lo que la psicología puede enseñarnos respecto a las teorías del comportamiento humano, o el desarrollo de la personalidad a través de las diferentes etapas de su edad o incluso, las características de los trastornos mentales que no debería confundir con casos de posesiones demoniacas. Todo esto podría ser de ayuda al consejero cristiano, pero todo filtrado con la palabra de Dios sin olvidar que la causa raíz del problema humano es el pecado no confesado.


¿Problemas espirituales, de la salud o emocionales?

Quizás uno de los aportes importantes de la psicología es la introducción del concepto de salud emocional. Antes de Sigmund Freud, los males que la humanidad sufría se asociaban a trastornos de la salud física o a problemas de carácter espiritual, pero no se hablaba del tema de la salud emocional. Lo cierto es que cualquier problema en la vida del hombre se debe a las consecuencias del pecado, pero con el fin de ayudar a veces es bueno clasificarla dentro de un campo en específico. Así podríamos hablar de problemas de carácter espiritual, así como problemas de la salud como problemas emocionales, y aquí se vuelve importante poder identificarlos. Por ejemplo, en algunas ocasiones alguien podría sufrir una enfermedad por causa de un pecado no confesado, pero seria un error decir que toda persona enferma esta sufriendo una enfermedad por un juicio divido debido a un pecado no confesado: “A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: —Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres? —Ni él pecó, ni sus padres —respondió Jesús—, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida”, (Juan 9:1-3, NVI). De igual forma, Dios podría darle a una persona la convicción de que lo sanara sin la necesidad de tomar algún medicamento que la ciencia médica recomienda, pero sería un error afirmar que una persona que toma medicina tiene falta de fe y exhortarla a abandonar sus medicamentos, cuando Santiago recomienda el combinar la oración con el ungimiento de aceite en los enfermos (en la antigüedad se le atribuía al aceite propiedades medicinales y por ello se ungían los enfermos con este): “¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará”, (Santiago 5:14-15). De igual forma, algún problema podría ser de carácter espiritual y en la Biblia encontramos algunos ejemplos de estos, por ejemplo, fue un espíritu maligno atormentaba a Saúl rey de Israel: “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová”, (1 Samuel 16:14). También tenemos el caso de los endemoniados gadarenos los cuales presentaban un caso de aparente demencia mental, pero esta era provocada por la influencia demoniaca. La Biblia los describe como feroces y violentos a tal punto que nadie podía pasar por aquel lugar: “Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino”, (Mateo 8:28). También los tres evangelistas nos dicen que estas personas vivían entre los sepulcros: “Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, que tenía su morada en los sepulcros”, (Marcos 5:2-3). Aparte de eso, estos endemoniados experimentaban por obra de los espíritus malos una fuerza sobrenatural: “Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, más las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar”, (Marcos 5:4). El comportamiento de estos endemoniados era aterrador: “Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras”, (Marcos 5:5). Y de acuerdo a Lucas andaban desnudos y tenían ya mucho tiempo de vivir en esta terrible condición: “Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros”, (Lucas 8:27). Al final, el estado de estos hombres no se debía a un trastorno mental, sino a una posesión demoniaca. No obstante, seria un error confundir un problema de esquizofrenia con una posesión demoniaca. Por tanto, es importante pedirle dirección y sabiduría a Dios para poder ayudar a las personas aconsejadas a encontrar la solución a su problema.

 

            Salud Emocional. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud emocional se define como el estado de bienestar, entiéndase bienestar como la situación que le permite a las personas ser conscientes de sus auto capacidades, gestionar las dificultades normales de la vida diaria y llevar a cabo trabajos productivos. Las personas con salud emocional son capaces de conocer y controlar sus propias emociones y las de otras personas dando paso así a la inteligencia emocional. Ahora bien, La salud emocional es una parte importante de la salud general ya que las personas que son emocionalmente saludables tienen el control de sus pensamientos, sentimientos y comportamientos, así como son capaces de hacer frente a los desafíos de la vida. Pueden mantener los problemas en perspectiva y recuperarse de los contratiempos. Hoy en día muchas personas carecen de inteligencia emocional al no ser capaces de superar situaciones estresantes y problemas que afectan su personalidad trayendo conductas como la ira, los resentimientos, la culpa, el temor, la envidia y otros que afectan su comportamiento y felicidad. Sin embargo, el deseo de Dios es que no permitamos que las situaciones difíciles de la vida afecten nuestro estado emocional y por ello Pablo dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”, (2 Timoteo 1:7). Todos estos datos e incluso la realidad están indicando que hay un problema de base: la falta de enseñanza e interés en lo que a salud emocional se refiere. Por un lado, la sociedad debe tomar conciencia del peso significativo que tiene el aprendizaje del conocimiento de las emociones y las habilidades sociales. En segunda instancia la familia debe saber que es de ahí donde nacen y crecen individuos que tendrán que enfrentarse con las emociones tanto individuales como propias y, por último, cada individuo es responsable de su desarrollo y proceder en la vida. Un proverbio africano dice: “El niño que no sea abrazado por su tribu, cuando sea adulto quemará la aldea para poder sentir su calor”.

¿Cómo seríamos los humanos si nunca nos emocionáramos? Quizás vendríamos a ser como los robots, respondiendo a todas las situaciones con lógica y nunca con emociones. Pero Dios nos creó a su imagen, y las emociones de Dios se revelan en las Escrituras, por lo tanto, Dios nos creó seres emocionales. A veces, nuestras emociones son vivencias agradables, y a veces no. A veces, nuestras emociones están fundadas en la verdad, y a veces son "falsas" ya que se basan en premisas erróneas. Es importante que aprendamos acerca del manejo de las emociones, en lugar de permitir que nuestras emociones nos manejen. Nuestras emociones, al igual que nuestra mente y cuerpo, están influenciadas en gran medida por la caída de la humanidad en el pecado. En otras palabras, nuestras emociones están manchadas por nuestra naturaleza pecaminosa, y esa es la razón por la cual es necesario controlarlas. La Biblia nos dice que tenemos que ser controlados por el Espíritu Santo (Romanos 6; Efesios 5:15-18; 1 Pedro 5:6-11), y no por nuestras emociones. Si reconocemos nuestras emociones y las llevamos ante Dios, entonces podemos presentar nuestros corazones ante Él y permitirle que haga su obra en nuestros corazones y que dirija nuestras acciones. A veces, esto puede significar simplemente que Dios nos consuela, nos reafirma y nos recuerda que no debemos temer. Otras veces, puede que Él nos lleve a perdonar o pedir perdón. El libro de los Salmos es un excelente ejemplo del manejo de las emociones y de cómo traer nuestras emociones a Dios. Muchos Salmos están llenos de emociones puras, pero éstas se derraman delante de Dios en un intento de buscar su verdad y justicia. Por tanto, es importante estudiar esta parte de la psicología, así como otros que nos pueden dar luz en los problemas emocionales que las personas atraviesan, todo con el objetivo de conducirlos en una sana relación con Cristo Jesús.

 

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