domingo, 21 de agosto de 2022

El día de Pentecostés (Hechos 2:1-4)

 

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.

Hechos 2:1-4

INTRODUCCIÓN

               Hemos llegado al capítulo 2 del libro de los Hechos de los Apóstoles, y este capítulo es importante para el cristianismo porque, por un lado, nos habla del cumplimiento de la promesa de Cristo para sus discípulos: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”, (Lucas 24:49), y por otro, para muchos es considerado el día en el que oficialmente nació la iglesia del Señor. La verdad, es un gran pasaje de la Biblia y aunque esta relatado en un libro donde el estilo literario que predomina es histórico, pero lo cierto es que, aparte de aprender de los orígenes y primeros pasos de la iglesia, podemos entender verdades doctrinales fundamentales que lejos de ser simples dogmas, debe ser principios de vida que nos lleven a experimentar la plenitud de la presencia de Dios en nuestras vidas.

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El día de Pentecostés

 

EL DÍA DE PENTECOSTÉS

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos”.

Hechos 2:1

           De acuerdo a Lucas, los discípulos aun seguían unánimes esperando la promesa del Espíritu Santo en Jerusalén: Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Aunque el texto no lo dice, es de suponerse que aun los 120 que se mencionan en el capitulo 1 permanecían unidos, posiblemente, la casa donde se reunían estaba cerca del Templo ya que el estruendo que sucedería en breves minutos llamó la atención de mucha gente que se acerco a ver qué es lo que estaba pasando. Ahora, la venida de la promesa del poder del Espíritu Santo vino en el día de Pentecostés, pero, ¿qué era el día de Pentecostés? Para los judíos habían tres fiestas muy importantes que fueron establecidas por Dios en los libros de la ley de Moisés, estas eran la fiesta de la Pascua, a la cual le seguía la fiesta de los panes sin levadura, luego, la fiesta del Pentecostés o las primeras cosechas y finalmente la fiesta de los tabernáculos o las cabañas: “La fiesta de los panes sin levadura guardarás; siete días comerás pan sin levadura, según te he mandado, en el tiempo señalado del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto… También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año. Tres veces en el año se presentará todo varón tuyo delante de Jehová el Señor, Dios de Israel”, (Éxodo 34:18, 22-23). La palabra Pentecostés se traduce del griego penteekosté (πεντηκοστή), la cual literalmente significa quincuagésimo y se refiere a una fiesta solemne de los judíos que se celebraba cincuenta días después de la Pascua. También a esta fiesta se le conocía como la fiesta de las semanas, porque lo judíos solían contar siete semanas después de la pascua para realizarla: “Y harás la fiesta solemne de las semanas a Jehová tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere bendecido”, (Deuteronomio 16:10). Es interesante considerar el día que Dios escogió para derramar su Espíritu Santo sobre la vida de los discípulos, ya que de alguna manera, la fiesta de Pentecostés recordaba el tiempo en el cual Israel estuvo en el monte Sinaí donde se les dieron las leyes y estatutos, además que vieron la gloria de Dios que reposaba sobre el monte y escucharon su voz: “Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante. Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió”, (Éxodo 19:18-20). Fue durante esta fiesta importante para los judíos que Dios decidió enviar sobre sus vidas el poder del Espíritu Santo, y estos, de acuerdo a Lucas, permanecían unánimes juntos. Posiblemente se refiere a los 120 discípulos que perseveraron después de la resurrección de Cristo, ahora, estos serian los primeros miembros de la iglesia cristiana. En cuanto al momento donde nació la iglesia cristiana, existen dos posiciones que son las más comunes. Un grupo afirma que la iglesia nació desde el momento en el cual Jesús resucitó, desde allí cuentan los días en los que la iglesia inicio, sin embargo, aun durante este tiempo la promesa del Espíritu Santo aún no había venido sobre ellos y, por tanto, no tenían la autoridad y poder para dar testimonio del evangelio; de allí que surge la segunda posición en cuanto al día en el que la iglesia fue fundada, el día de pentecostés. Lo cierto es que, a partir de Pentecostés, la iglesia inicia su labor evangelizadora con todo el respaldo y poder del Espíritu Santo.

 

EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO DESCIENDE SOBRE LOS DISCÍPULOS

“Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.

Hechos 2:2-4

                 Lucas nos dice que de repente ocurrió la venida del Espíritu Santo sobre los creyentes y para ello lo describe con palabras que aun ahora nos cuenta entender el maravilloso, sobrenatural e impactante que fue este evento: Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Lucas trata de describir lo que paso utilizando un lenguaje que describen fenómenos naturales que se asemejan a lo que paso aquel día. En primer lugar, dice que: vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba. Es decir, vino del cielo como una especia de fuerte ráfaga de viento muy violento y esto no significa que un viento haya soplado, sino que lo que aconteció fue algo parecido a una fuerte y violenta ráfaga de viento que soplo repentinamente. En segundo lugar, Lucas nos dice que esto que aconteció llenó toda la casa donde estaban reunidos los discípulos: el cual llenó toda la casa donde estaban sentados. Finalmente, la espera de los discípulos había terminado y estaban experimentando un hecho único y sobrenatural que había venido sobre ellos. En tercer lugar, Lucas dice que todos comenzaron a hablar en otras lenguas: y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos… y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Aquí la palabra “lenguas” se traduce del griego glossa (γλω̂σσα), que, en su sentido original, significa lengua, el órgano por medio del cual hablamos y así se traduce en muchos pasajes que hacen referencia a este pequeño órgano, pero en otro sentido, también se refiere a idioma, es decir, hablar otro idioma que no es el natal. En este caso, Lucas nos dice que los discípulos comenzaron a hablar en otros idiomas que no eran el natal de ellos y que no conocían, pero lo hacían por obra del Espíritu Santo. Además, es interesante como Lucas lucha por encontrar las palabras que describan lo que paso ese día ya que dice que ese día se les aparecieron a los discípulos, lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Lo que experimentaron aquel día los discípulos que fueron visitados por el Espíritu Santo para literalmente bautizarlos con su poder fue algo parecido a una especie de fuego que se asentó en su cabeza y de allí que Lucas utiliza estas palabras para describir la gloriosa experiencia que los discípulos habían experimentado. En cuarto lugar, Lucas afirman que aquel día, todos los discípulos fueron llenos del poder del Espíritu Santo, cumpliéndose así la promesa que Jesús les había hecho: Y fueron todos llenos del Espíritu Santo.

 

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