jueves, 4 de agosto de 2022

El Unitarismo

 

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”.

2 Corintios 13:14

INTRODUCCIÓN

              En su segunda carta a los corintios el apóstol Pablo dirige su saludo final deseándoles que la gracia de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo sea con ellos y tengan plena comunión: La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén. Este es uno de los versículos en donde encontramos a las tres personas de la Trinidad divina, tres personas diferentes, un solo Dios. Para nosotros los cristianos, el tema de la Trinidad es una doctrina fundamental, sin embargo, esta ha sido atacada casi desde el principio del surgimiento de la iglesia y hoy por hoy podemos encontrar sectas que niegan el tema de la Trinidad y son conocidos como unitarios.

Unitarismo
Uno de los símbolos universal del Unitarismo


ORIGEN DEL UNITARISMO

               El unitarismo es una corriente teológica que cree en un Dios unipersonal y de este se han desprendido varias corrientes. Uno de sus primeros precursores fue Theodotus el curtidor, filosofo de Bizancio, en el siglo II d.C. proclamó sus ideas acerca de Jesús que no fue hasta su bautismo que Jesús había sido bautizado por el espíritu de Cristo y antes de eso había sido un hombre común y corriente, pero santo. Sus posiciones teológicas erradas dieron lugar a la herejía conocida como el Adopcionismo la cual sostiene que Dios le otorgó poderes a Jesús durante su bautismo y después lo adoptó como un Hijo. Posteriormente en el siglo III d.C. estas ideas del Adopcionismo continuaron extendiéndose con Pablo de Samosata un obispo de Antioquía en Siria. Luego, en el siglo IV surgió el Arrianismo, con Arrio, obispo de Alejandría, el cual sostenía que sólo Dios el Padre era eterno y demasiado puro e infinito para aparecer en la tierra, por lo tanto, Dios produjo a Cristo el Hijo de la nada como la primera y la más grande creación y el Hijo a su vez creó el universo para posteriormente ser adoptado. De acuerdo a Arrio, aunque Cristo era una creación tenía una gran posición y autoridad, él estaba para ser adorado y aún para ser mirado como a Dios. Tanto el Adopcionismo como el Arrianismo fueron condenados como herejías por la iglesia cristiana del siglo IV. Luego, durante los siglos II y III d.C. también surgió otra herejía conocida como el Monarquianismo el cual afirmaban que solo había un solo Dios y negaba la Trinidad. De este, había dos divisiones. En primer lugar, estaba el Monarquianismo Dinámico que enseñaba que Dios es el Padre y que Jesús es sólo un hombre, negando la subsistencia personal del Logos y que el Espíritu Santo es una fuerza o presencia de Dios el Padre. En segundo lugar, estaba el Monarquianismo Modal que enseñaba que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son sólo modos de la única persona la cual es Dios. Posteriormente, en el siglo XIX surgió el Modalismo, el cual Negaba la doctrina de la Trinidad, y establecen que Dios es una sola persona, quien, a través de la historia bíblica, se ha revelado a Sí Mismo en tres modalidades o formas, estas modalidades o formas son consecutivas y nunca son simultáneas, de tal forma que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nunca existen todos al mismo tiempo, sólo uno después de otro.

De esta forma el Unitarismo fue avanzando y hoy por hoy existen algunas sectas u organizaciones religiosas que se caracterizan por:

 1.      Negar la Trinidad, generalmente consideraran al Padre, Hijo y Espíritu Santo como manifestaciones del mismo Jehová.

2.      No usan la formula bautismal (En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo), sino bautizan en el nombre de Jesús y algunos creen que el bautismo es necesario para la salvación.

 Algunas organizaciones religiosas de carácter unitario son: Iglesia Pentecostal Unida Internacional (UPCI), Iglesia Pentecostal Unida Nacional (IPUN), la Verdadera Iglesia de Jesús de China, los Cristadelfianos, Iglesia Evangélica Apostólica del Nombre de Jesús o la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús.

 

UNA DEFENSA A LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD

               La Trinidad es un solo Dios que existe simultáneamente en tres personas. Cada una es igual, poderosa y eterna con el otro. Cada persona, Padre, Hijo y Espíritu Santo no es la otra; si faltara uno de los tres, no habría Dios; todos comprenden el mismo Dios. Muchas han tratado de comprender el tema de la Trinidad comparándola con el H20, por ejemplo, que se puede manifestar en esta tierra en tres estados, liquido, solido y gaseoso, otro han usado el ejemplo de un objete que posee tres dimensiones diferentes, ancho, largo y profundidad, pero al final es el mismo objeto, el hombre puede llegar a ser a la vez, esposo, padre e hijo, pero el mismo hombre y en fin, muchas otras más, todo con el objetivo de que el ser humano trate de entender lo que significa la Trinidad, tres personas diferentes, un solo Dios. El problema con todo esto es que tratamos de entender a Dios desde nuestra percepción y experiencia humana y ese ya es un problema, porque realmente, no existe ningún otro ser, sea humano, ángel, animal, vegetal o mineral que posea las características de Dios de existir en tres personas diferentes pero un mismo Dios. De allí que esto les parece difícil de creer a algunas personas y afirman que es ilógico creer en la Trinidad, pero el hecho de que nuestra mente limitada y finita no logre comprender a un ser tan supremo que posee una naturaleza que no tienen igual a nada de lo que conocemos, esto no significa que no exista. A parte de esta objeción, algunos dicen que la creencia de la Trinidad es de origen pagana; pero esto es falso ya que no conocemos ninguna religión pagana donde se haya presentado este concepto. En las religiones paganas podemos ver triadas de dioses, como en el caso del hinduismo que presenta su triada divina, Shiva, Visnú y Brahmá, pero no el concepto de tres personas diferentes y un mismo Dios a la vez. Otra objeción que presentan las personas que no creen en la Trinidad es que dicha palabra no aparece en la Biblia, sin embargo, el hecho de que no aparezca no significa que no existe, así tenemos otras palabras que no aparecen en la Biblia, pero du doctrina se puede comprobar en la Biblia como por ejemplo el rapto de la iglesia. Consideremos los diferentes pasajes bíblicos que confirman la doctrina de la Trinidad.

 

Pasajes Bíblicos que confirman la doctrina de la Trinidad en el Antiguo Testamento.

               Nuestra fuente de autoridad, la Biblia, presenta evidencias que confirman la doctrina de la Trinidad divina, sin embargo, no hay que olvidar que no estamos hablando de tres dioses, Dios es solo uno y no hay otro a parte de Él, tal y como las Escrituras lo testifican: “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí”, (Isaías 43:10). En este sentido el cristianismo es monoteísta, pero también se entiende que es un solo Dios que existe en tres personas diferentes que conforman la misma divinidad y en el Antiguo Testamento podemos ver algunos versículos que desde la antigüedad nos decían la pluralidad de personas en Dios.

 1.      En primer lugar, la palabra Elohim, es uno de los nombres usados para Dios en el Antiguo Testamento, pero Elohim es una palabra en plural: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”, (Génesis 1:1). Aquí la palabra Dios se traduce del hebreo Elohim(אֱלֹהִים), el plural de Eloah (אלוח). Es interesante que a través de esta palabra que es uno de los nombres que recibe Dios en el Antiguo Testamento, el Señor anunciaba la pluralidad de personas.

2.      En segundo lugar, tenemos otros pasajes en el Antiguo Testamento donde vemos a la divinidad hablando entre las personas que lo conforman, así por ejemplo lo vemos en el día de la creación del ser humano: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…”, (Genesis 1:26), también cuando confundió las lenguas en la Torre de Babel: “Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero”, (Génesis 11:6-7). O podemos citar también el versículo donde le hace el llamamiento a Isaías para que sea su profeta: “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? ...”, (Isaías 6:8). Esta forma de hablar de Dios demuestra que ya existía la pluralidad de personas en Dios.

 

Pasajes Bíblicos que confirman la doctrina de la Trinidad en el Nuevo Testamento.

Fue a los autores del Nuevo Testamento que Dios reveló cada una de las personas de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Así tenemos algunos versículos que nos enseñan esto y los vamos a considerar.

 1.      Tenemos las indicaciones de Jesús en cuanto a nombre de quién deben bautizarse los cristianos, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Trinidad: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, (Mateo 28:19).

2.      En 1 Corintios, el apóstol Pablo nos enseña como la Trinidad participa en la repartición de dones espirituales, ministerios y privilegios en la iglesia: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo”, (1 Corintios 12:4-6).

3.      Pablo se despide de sus lectores en 2 Corintios deseándoles que la gracias y comunión de la Trinidad sea con ellos: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”, (2 Corintios 13:14).

4.      También en el libro de Apocalipsis encontramos el saludo de la Trinidad a sus lectores: “Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra…”, (Apocalipsis 1:4-5). En este caso, el que es y que era y que ha de venir es una referencia al Gran Yo Soy, el auto existente y eterno, el Padre, nombre con el cual Dios se le revelo a Moisés: “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY…”, (Éxodo 3:14). Los siete espíritus hacen referencia al Espíritu Santo y finalmente saluda Jesucristo, el Hijo. 

Por medio de estos versículos del Nuevo Testamento la Biblia demuestra la existencia de las tres personas de la Trinidad divina.

 

La deidad de la Trinidad.

En el Nuevo Testamento podemos encontrar versículos que afirman que cada una de las personas de la Trinidad es Dios. Así tenemos que el Padre es Dios: “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”, (Filipenses 1:2). También tenemos versículos que afirman que el Hijo es Dios: “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”, (Juan 20:31). Finalmente, la Biblia enseña que el Espíritu Santo es Dios: “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios”, (Hechos 5:3-4) Aquí Pedro esta amonestando a Ananías por haberle mentido al Espíritu Santo acerca del precio con el que vendió una de sus propiedades, afirmándoles que no le había mentido a hombre alguno, sino a Dios, es decir, el Espíritu Santo.


Cada miembro de la Trinidad es una persona.

Cada miembro de la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo es un mismo Dios, pero cada miembro de la Trinidad es una persona diferente que están unidos y existen al mismo tiempo. En la Biblia podemos encontrar versículos que nos muestran que cada miembro de la Trinidad es una persona porque poseen características de una persona, como inteligencia, emociones, voluntad, etc.

En la Biblia podemos ver que tanto el Padre como el Hijo tienen voluntad propia e independiente: “Diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”, (Lucas 22:42). De igual forma, el Espíritu Santo tiene voluntad como cualquier persona: “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”, (1 Corintios 12:11). Como vemos, el Espíritu Santo reparte los dones del Espíritu a cada creyente como a Él le parece, de acuerdo a su voluntad.

Otras características de una persona son sus emociones e inteligencia, así vemos al Padre expresar amor por su Hijo: “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”, (Mateo 3:17). También el Padre experimenta agrado: “Sí, Padre, porque así te agradó”, (Mateo 11:26), posee inteligencia para revelar verdades espirituales: “Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”, (Mateo 16:17). De igual forma, no hay duda a través de los evangelios, que Jesús es una persona ya que sintió enojo: “Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana”, (Marcos 3:5). También sintió regocijo: “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó”, (Lucas 10:21). Sintió compasión: “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”, (Mateo 9:36). Experimento la aflicción de espíritu: “Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora”, (Juan 12:27), Y hasta lloró: “Jesús lloró”, (Juan 11:35). Además, el Espíritu Santo tiene características que solo una persona puede tener, así, como ser inteligente el Espíritu Santo posee una mente que lo conoce todo y sabe interceder por los creyentes como mejor conviene: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”, (Romanos 8:26-27). De igual forma el Espíritu Santo es capaz de escudriñar los corazones de los creyentes, algo que solo hace un ser inteligente: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios”, (1 Corintios 2:10). También es capaz de enseñar: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”, (Juan 14:26). Además, vemos que el Espíritu Santo se enoja: “Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos”, (Isaías 63:10). También puede ser contristado por el pecado del creyente: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”, (Efesios 4:30). De esta forma queda demostrado que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas diferentes, con su propia voluntad, inteligentes y que poseen emociones y sentimientos.

 

¿EL BAUTISMO EN EL NOMBRE DE JESÚS?

                 Junto con la cena del Señor, el bautismo es una de las dos ordenanzas que Jesús dejó establecida para que la iglesia practicara y en este sentido, ambos son practicas espirituales que el cristiano está obligado a practicar.  En el caso del bautismo, este solo ocurre una sola vez, pero, ¿qué es el bautismo? La palabra bautismo se traduce del griego baptisma (βάπτισμα), que literalmente significa sumergir, y en este sentido, el bautismo es el hecho de ser sumergido en aguas después de la conversión: “Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó”, (Hechos 8:35-38). Aquí vemos bien cómo debería ser el proceso para bautizarse. El etíope había creído al mensaje del evangelio que Felipe le había compartido, de allí no había nada que le impidiere ser bautizado, por tanto, el único requisito previo para esto es que la persona se halla convertido a Cristo. Ahora, ¿qué significado tiene entonces el bautismo?

 1.      El bautismo es una ordenanza o mandato que Jesús dejó establecida y que todo cristiano tiene que obedecer: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, (Mateo 28:19).

2.      El bautismo es un símbolo de la muerte (cuando se desciende al agua), sepultura (cuando está sumergido) y resurrección (cuando emerge del agua) de Cristo: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?”, (Romanos 6:3).

3.      El bautismo es un acto de testimonio público al mundo que hemos muerto a la vieja vida y hemos nacido a una nueva. “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”, (Romanos 6:4). 

¿El bautismo es necesario para la salvación?

Ahora bien, ¿salva del bautismo? Algunas sectas de carácter unitario creen que sí, pero la verdad es que no es así: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”, (Hechos 22:16). En este versículo Pablo relata aquella ocasión cuando estando ciego, el Señor envió a Ananías para que orase por él y recobrara la vista, luego, inmediatamente le exhorta a que se bautice y lave sus pecados, no bautizándose, sino invocando el nombre de Jesús, porque el bautismo no salva o perdona pecados. De igual forma, cuando Jesús les encomienda a los discípulos la Gran Comisión les dice: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado”, (Marcos 16:15-16). Algunos entienden que como Jesús dijo: El que creyere y fuere bautizado, será salvo; el bautismo es necesario para ser salvo, pero esto no es así, porque de lo contrario la siguiente parte del mismo versículo dijera: “más el que no creyera y no fuese bautizado, será condenado”; sin embargo, dice: más el que no creyere, será condenado, dejando claro que lo que condena es no creer en Jesús y no el bautismo. De allí, hay un versículo que los unitarios usan para hacer ver que el bautismo salva, este es: “Los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo”, (1 Pedro 3:20-21). Los unitarios afirman que Pedro está diciendo que el bautismo salva; pero realmente no es así, porque en paréntesis aclara que el bautismo no nos salva de la condenación eterna al quitar el pecado o las inmundicias de la carne, sino nos salva de tener una consciencia acusada por no obedecer una ordenanza del Señor y testificar públicamente que hemos nacido a una nueva vida: no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios. Además, si quitamos la parte que está entre paréntesis, entendemos que nos salva por medio de la resurrección de Cristo, es decir, gracias a su sacrificio expiatorio: nos salva … por la resurrección de Jesucristo. Debido a que la versión Reina Valera es una traducción literalista, tiende a traducir todo literalmente, tal y como el autor lo escribió y aparece en el lenguaje original, sin embargo, otro método de traducción de Biblias es el dinámico, donde se tiende a traducir dándole el significado que el autor quiso darle a nuestro idioma actual, así vemos que la Nueva Versión Internacional de la Biblia traduce este mismo versículo como: “Que en los tiempos antiguos, en los días de Noé, desobedecieron, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se construía el arca. En ella solo pocas personas, ocho en total, se salvaron mediante el agua, la cual simboliza el bautismo que ahora los salva también a ustedes. El bautismo no consiste en la limpieza del cuerpo, sino en el compromiso de tener una buena conciencia delante de Dios. Esta salvación es posible por la resurrección de Jesucristo”, (1 Pedro 3:20-21, NVI). Vemos que traduce la última parte como: El bautismo no consiste en la limpieza del cuerpo, sino en el compromiso de tener una buena conciencia delante de Dios. Esta salvación es posible por la resurrección de Jesucristo. Luego, tenemos la Nueva Traducción Viviente de la Biblia que traduce este versículo de la siguiente forma: “Esos que desobedecieron a Dios hace mucho tiempo, cuando Dios esperaba con paciencia mientras Noé construía su barco. Solo ocho personas se salvaron de morir ahogadas en ese terrible diluvio. El agua del diluvio simboliza el bautismo que ahora los salva a ustedes—no por quitarles la suciedad del cuerpo, sino porque responden a Dios con una conciencia limpia—y es eficaz por la resurrección de Jesucristo”, (1 Pedro 3:20-21, NTV). Tanto la NVI como la NTV hablan que el bautismo habla de tener una limpia conciencia, la pregunta es, ¿cómo ayuda el bautismo a tener una limpia consciencia? Se espera que el creyente proceda a bautizarse después de su conversión, pero cómo podría seguir siendo cristiano si se niega a bautizarse y este, como ya vimos, es un testimonio publico de que ahora a muerto a su vieja vida y ha nacido a una nueva, será que se avergüenza de eso, a parte que el que se niega a bautizarse después de su conversión esta desobedeciendo una ordenanza del Señor y de allí que el creyente que prosiga en su vida cristiana sin bautizarse debería tener una conciencia que le acuse por desobedecer.

 

Fórmula bautismal.

En el evangelio según Mateo se nos da la formula bautismal: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, (Mateo 28:19). Esta es la forma en la cual se debe bautizar, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; sin embargo, algunos grupos unitarios afirman que no debe bautizarse de esta forma, sino en el nombre de Jesús basándose en algunos versículos de Hechos de los Apóstoles, entre ellos: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”, (Hechos 2:38). Sin embargo, cuando Pedro ordenó a los recién convertidos a bautizarse, no estaba dando una fórmula bautismal, sino diciéndoles en el bautismo de quién tendrían que bautizarse, porque para este momento ya existía el bautismo de Juan el Bautista, otros dicen que algunas sectas judías bautizaban a sus seguidores, y en este sentido, Pedro les dice que se bauticen en el nombre del Jesucristo, es decir, se bauticen con el bautismo que Jesús ordenó, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Ahora, si estas palabras de Pedro en Hechos 2:38 fueron dichas con el objetivo de establecer una formula bautismal, debiera repetirse en otras partes del mismo libro, pero aparecen de forma diferente. Por ejemplo, en Hechos 2:38 se dice: “En el nombre de Jesucristo”; pero en Hechos 8:16 se dice “En el nombre de Jesús”: “Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús”, (Hechos 8:16) y, en Hechos 19:5 dice “En el nombre del Señor Jesús”: “Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús”, (Hechos 19:5). Por tanto, no podemos decir que en el libro de los Hechos se está estableciendo una fórmula bautismal, porque no es una forma constante, sino lo que se está haciendo es afirmar bajo que autoridad y bajo qué tipo de bautismo se tenían que bautizar los recién convertidos.

 

2 comentarios:

  1. Buenas tardes, querido hermano en Cristo Jesús después de revisar atentamente esta enseñanza que se presenta dentro del renglón de Religiones y Sectas, quisiera hacerle algunas preguntas, que siempre me hacen en el ministerio de la enseñanza las cuales son : porque algunas iglesias pentecostales, no le dan importancia al acto del bautismo pero si a la oración de fe levantando la mano y así aceptar al Señor ? En otras palabras ellos dicen que salvos sin obedecer esta parte del bautizarse que forma parte del plan de salvación
    Y la otra pregunta : porque algunas de estas sectas toman el pan y el vino sino se han bautizado,? Que yo sepa como yo no he obedecido el acto del bautismo de Jesús a no ser que la persona crea que ya es salva sin obedecer completamente el plan de salvación ? Estas creencias son muy comunes hoy y se repiten en religiones que profesan seguir la sana doctrina

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    1. Dios lo bendiga.
      En las iglesias cristianas existe la costumbre de realizar el llamamiento al arrepentimiento despues de predicar, para que los que son inconversos, si sienten la necesidad de convertirse a Cristo, levanen su mano y generalmente se ora por ellos.
      Ahora, es importante que la gente comprenda que lo que salva no es levantar la mano, o pasar adelante, sino experimentar un verdadero arrepentimiento, ya que muchos pudiesen levanar la mano solo por emoción o porque alguien los presiona y sin creer. Esto seria un engaño para todos.

      La verdadera conversion viene de arrepentirse de nuestros pecados y creer que el sacrificio de Cristo es suficiente para salvarnos. Luego, la autentica conversion nos impulsa a obedecer a Dios en todo, porque ahora somos nuevas criaturas y por consiguiente obedecemos el mandato de Jesus de bautizarnos.

      Luego, si alguien no esta bautizado, significa que todavia no le ha obedecido a Dios en todo, y cuando se celebra la cena del Señor es importante advertir, como lo hace Pablo en 1 Corintios, que el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe, y por eso les dicia que habian muchos enfermos entre ellos y otros ya habian muerto, porque tomaban indignamente la cena del Señor. Por ello es importante, antes de tomar la cena del Señor evaluarse y asegurarnos que estamos en comunion con Dios, y si alguien no ha obedecido el hecho de bautizarse, deberia preguntarse si no esta en total obediencia al Señor

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