La vida de los primeros cristianos (Hechos 2:42-47)


 

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.  Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”.

Hechos 2:42-47

INTRODUCCIÓN

                Estos versículos son increíbles ya que nos narra cómo era la vida de los primeros cristianos. Aquel día, en la fiesta de pentecostés, la promesa del Espíritu Santo vino sobre la iglesia y, por tanto, esta nació. El apóstol Pedro aprovechó el asombro de la gente al oírlos hablar en otras lenguas para predicar el primer sermón y como resultado 3, 000 personas se convirtieron y se bautizaron. Estos fueron los que se unieron a la comunidad cristiana y en estos versículos estudiaremos cómo era la vida de estos primeros cristianos, vida que nosotros debemos imitar.

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La vida de los primeros cristianos


SE MANTENÍAN FIRMES

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”.

Hechos 2:42

                 Una de las características que definió a los primeros cristianos es la firmeza en su fe: Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Es interesante ver cómo esta firmeza se mantenía en sus vidas. En primer lugar, vemos que estos se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles. La palabra griega de donde se traduce enseñanza es didaje (διδαχῇ) la cual sugiere la enseñanza de un cuerpo de doctrinas específicas, ahora bien, ¿cuál era la doctrina de los apóstoles? Es importante comprender que para estos primeros días donde la iglesia inicia sus primeros pasos la doctrina no se encontraba estructurada en el cuerpo sistemático como hoy lo tenemos, más bien, la doctrina de los apóstoles consistía en narrar las historias de la vida y obra de Jesucristo de las cuales ellos habían sido testigos, así como recordar sus dichos y enseñanzas. Existe una obra patrística de esta época que no entro en el canon bíblico, pero que posiblemente presenta las enseñanzas que los apóstoles dieron a los cristianos de esta primera época, esta es conocida como la Enseñanza de los Doce Apóstoles, o simplemente, Didajé, la cual es una obra cuya elaboración se ubica entre el año 70 a 80 d.C. En esta obra se presentan instrucciones morales y aspectos litúrgicos como el bautismo, ayuno y cena del Señor, todo basado en los dichos y enseñanzas de Jesús, por lo que al leerla no es difícil entender que, al principio de todo, la doctrina de los apóstoles consistió en esto, en instruir a otros todas las cosas que su Señor les había enseñado.

En segundo lugar, se nos dice que estos se mantenían firmes en la comunión los unos con los otros. La palabra griega de donde se traduce comunión es coinonía (κοινωνίᾳ), la cual expresa una asociación basada en la hermandad y unidad donde todos los miembros participan con alegría. Los cristianos de estos primeros días entendieron que ahora estaban unidos en una misma fe, en que habían pasado a formar parte de una sola familia en la fe. Ahora, esta comunión que practicaban los llevaba a practicar dos costumbres piadosas que hoy en día se siguen practicado: la cena del Señor, o partimiento del pan, y la oración. En el texto en griego literalmente dice así, que perseveraban en el “partimiento del pan”, lo cual sugiere que cuando se reunían solían recordar la última cena que Jesús tuvo con sus apóstoles, donde partiendo el pan y bebiendo el vino, les mando que hiciesen esto en memoria de Él: “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama”, (Lucas 22:19-20). Conforme el tiempo avanzo esta práctica de recordar los padecimientos del Señor continúo haciéndose en las iglesias, aun el apóstol Pablo lo enseñó: “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga”, (1 Corintios 11:23-26). Y ahora después de más de 2, 000 años, la iglesia sigue practicando la Cena del Señor. Luego, tenemos que estos perseveraban también en la oración. La palabra oración se traduce del griego proseujais (προσευχαῖς), la cual introduce una manera muy peculiar de comunicarse con Dios, ya que anteriormente los judíos solían hacer rezos, es decir, sus oraciones no eran más que repeticiones de las mismas palabras las cuales ya estaban preestablecidas en sus libros de oraciones. Sin embargo, la oración que los primeros cristianos hacían eran verdaderas conversaciones con Dios al estilo de Jesucristo. Al principio los discípulos estaban acostumbrados a oír los rezos de los fariseos, rezos que Jesús llamo vanas repeticiones: “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos”, (Mateo 6:7); por el contrario, Jesús solía dirigirse al Padre en una extensa y confiada conversación a tal punto que admiro tanto a los discípulos que le pidieron a su Maestro que les enseñase a orar: “Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos”, (Lucas 11:1).

 

TENÍAN EL RESPETO DE LAS PERSONAS QUE NO ERAN CRISTIANAS

“Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles”.

Hechos 2:43

               La Escritura dice que en aquellos días sobrevino un temor a toda persona ya que muchas maravillas y señales eran hechos por los apóstoles. La palabra temor se traduce del griego fobos (φόβος), la cual efectivamente denotar un temor hacia algo en particular y en raras ocasiones se traduce como respeto o reverencia. En este sentido el texto sugiere que las personas al ver los milagros y señales que ocurrían en medio de la iglesia, estos quedaban asombrados a tal punto que veían con respeto y reverencia a la comunidad de creyentes, por lo que la Nueva Traducción Viviente de la Biblia traduce este versículo de la siguiente manera: “Un profundo temor reverente vino sobre todos ellos, y los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y maravillas”, (Hechos 4:23, NTV). Aunque siempre existirán incrédulos y enemigos del evangelio, cuando una iglesia se mueve en el poder del Espíritu Santo, en santidad y obediencia, el Señor la respalda y los perdidos encuentra allí la vida eterna a través de Jesucristo lo cual a su vez trae la restauración de las personas y sirve de testimonio público del poder transformador del evangelio, lo cual debe traer el asombro y respeto de las personas que no pueden negar las maravillas que acompañan al pueblo de Dios.

 

LA UNIDAD DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS

“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo…”

Hechos 2:44-47

                 Lucas nos vuelve a recalcar el hecho de la gran unidad que existía entre los cristianos de los primeros días y esta vez a través de relatarnos sus costumbres. En primer lugar, vemos que estos permanecían juntos, en comunidad y tenían todas las cosas en común: Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas. Ya anteriormente se nos dijo que estos se mantenían unidos en comunión los unos con los otros, esta comunión también se manifestaba compartiendo los mismos principios de vida, los principios de la palabra de Dios, que los hacia tener en común todas las cosas: “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”, (Efesios 4:3-6). Esta unión también se veía en la preocupación que existía entre ellos de solventar las necesidades de los más pobres: y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Tanta era la unidad que existía entre ellos que aquellos que podían vender sus propiedades y bienes que no necesitaban, las vendían para luego ponerla a disposición de los apóstoles y que estas se repartiesen entre los hermanos más pobres a tal punto de que no hubiese necesitados entre ellos: “Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad”, (Hechos 4:34-35). Los siguientes versículos nos expresan lo hermosa que era la comunión que practicaban los primeros cristianos: Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. La palabra griega que se traduce en estos versículos como “perseverando” es proskartereo (προσκαρτερέω), la cual sugiere una actividad que se realiza continuamente, día a día, con disciplina y, en este sentido, los primeros cristianos a día se reunían con disciplina en el templo y en las casas para adorar a Dios. Es interesante hacer ver que esta práctica era “a diario”, no una o dos veces a la semana, sino todos los días. También, cuando dice que iban al templo no debemos entenderlo que se refiere a los templos cristianos o locales que hoy en día tenemos, sino más bien, se refiere que los primeros cristianos, que eran judíos en su totalidad, subían al templo de Jerusalén, a orar, tal y como era la costumbre en el judaísmo. A penas iniciaba la iglesia, judía en su totalidad, por lo que no es de extrañar que continuaron con la observancia de sus costumbres religiosas y no veían la fe que habían abrazado como algo excluyente de la religión judía, más bien, lo tuvieron que ver como una continuación de la misma, sin embargo, ya veremos cómo, conforme el tiempo pasará, la iglesia entendió que ya no era necesario sujetarse a la ley ceremonial. Lo otro importante, es que los primeros cristianos acostumbraban reunirse en las casas, para allí celebrar la cena del Señor, enseñar el evangelio de Cristo y alabar a Dios. En todo esto, los primeros cristianos se ganaron el favor de las personas: y teniendo favor con todo el pueblo.

 

LA IGLESIA CONTINÚO CRECIENDO

“… Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”.

Hechos 2:47

              De esta forma sencilla, pero poderosa, la iglesia inicio sus primeros pasos, predicando el evangelio de Cristo, haciendo milagros y señales que confirmaban sus palabras, teniendo comunión los unos con los otros, perseverando en reunirse en las casas donde partían el pan y alaban al Señor, cuidando que no hubiese necesitados entre ellos y manteniendo la unidad, de esta manera, el Señor hacia el resto al añadir cada día más convertidos y la iglesia comenzaba a crecer en número: Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

 

 

3 comentarios:

  1. Exelente exagesis de estos versiculos

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  2. Bendiciones doy gracias a Dios por encontrar sus enseñansas,termine los evangelios con sus enseñanzas y ahora comenzaré echos,No dejen de hacer estas ENSEÑANZAS ke vienen reveladas de lo alto🙏🙌

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  3. Wow ke enseñanza poderosa,je HOY endia,así fueran las iglesias cristianas pero hasta ahorita no he sabido de una ke exista como estos primeros cristianos,hoy en día los pastores se preocupan más x sus necesidades ke x las del pueblo de Dios😔

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