La Paga del Pecado (2 Crónicas 21:19)



“Y aconteció que al pasar muchos días, al fin, al cabo de dos años, los intestinos se le salieron por la enfermedad, muriendo así de enfermedad muy penosa. Y no encendieron fuego en su honor, como lo habían hecho con sus padres”.
2 Crónicas 21:19

INTRODUCCIÓN


            Su nombre era River Phoenix, un hombre que desde temprana edad se entregó a una vida de incesto y drogas, su vida estuvo llena de altibajos y libertinaje. Esta vida de pecado lo llevo a la muerte cuando el 31 de Octubre del 1993 fallece a causa de una sobredosis la cual, según estudios forenses, contenía importantes cantidades de cocaína y heroína; también se le hallaron restos de marihuana y Valium. Esta historia nos muestra el triste fin que tienen aquellos que se dedican a una vida abierta de pecado olvidando que su fin es la muerte. La vida de Joram rey de Judá nos brinda un buen ejemplo de como una vida de maldad puede destruirnos mostrándonos la paga del pecado.

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La paga del pecado

                               I.            LA VIDA DE REBELIÓN DE JORAM.


“Fue elevado, pues, Joram al reino de su padre; y luego que se hizo fuerte, mató a espada a todos sus hermanos, y también a algunos de los príncipes de Israel… Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como lo hizo la casa de Acab; porque tenía por mujer a la hija de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehová”.
2 Crónicas 21:4,6

            Joram fue hijo de Josafat un rey piadoso y temeroso de Dios en Judá, sin embargo, no siguió el ejemplo de su padre sino que se desvió del buen camino matando primeramente a sus hermanos y algunos príncipes, andando en los pecados de los reyes de Israel (posiblemente idolatría y adivinación) y casándose con la hija de Acab y la pagana Jezabel. Muchas personas son como Joram los cuales seducidos por los placeres de este mundo se entregan a toda clase de inmundicia convirtiéndose sus pecados en grandes ídolos que los separan de Dios. El problema con esto es que ignoran que la paga del pecado es la muerte tal y como lo podemos ver en la vida de Joram.

                            II.            LA PAGA DEL PECADO DE JORAM.


“Y aconteció que al pasar muchos días, al fin, al cabo de dos años, los intestinos se le salieron por la enfermedad, muriendo así de enfermedad muy penosa. Y no encendieron fuego en su honor, como lo habían hecho con sus padres”.
2 Crónicas 21:19

            Como consecuencia de su pecado Dios le advirtió de todos los males que le vendrían y así fue.  Comenzó perdiendo territorios que sus padres habían conquistado en el pasado: “No obstante, Edom se libertó del dominio de Judá, hasta hoy. También en el mismo tiempo Libna se libertó de su dominio, por cuanto él había dejado a Jehová el Dios de sus padres”, (2 Crónicas 21:10). También vino el mal sobre su pueblo y familia: “he aquí Jehová herirá a tu pueblo de una gran plaga, y a tus hijos y a tus mujeres, y a todo cuanto tienes”, (2 Crónicas 21:14). Pero sobre todo le vino una enfermedad terrible que le duro dos años y le provocó la muerte: Y aconteció que al pasar muchos días, al fin, al cabo de dos años, los intestinos se le salieron por la enfermedad, muriendo así de enfermedad muy penosa. Aparte de eso su memoria no fue honrada como la de los demás reyes: Y no encendieron fuego en su honor, como lo habían hecho con sus padres. Este triste fin nos muestra lo que les pasara a todos aquellos que decidan perseverar en el pecado ya que la Biblia es clara al advertirnos de las consecuencias del pecado.

                         III.            UNA ADVERTENCIA PARA NUESTRA VIDA.


 “El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan”.
Proverbios 4:19
Las Escrituras nos declaran cuales son las consecuencias de practicar el pecado y compara la vida de los impíos como una oscuridad que nos les permite visualizar los obstáculos donde tropezaran. Así muchas personas están ciegas por causa del pecado no percibiendo que el camino que llevan los conducen a la condenación eterna: “El alma que pecare, esa morirá…” (Ezequiel 18:20). El profeta Ezequiel nos brinda una contundente advertencia en cuanto a las consecuencias del pecado y en el Nuevo Testamento se nos recalca la misma idea: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, (Romanos 3:23). Por tanto, el pecado nos lleva a estar destituidos de la gloria de Dios y nos arrastra al infierno donde nuestra alma será atormentada: “Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno”, (Lucas 16:23).

Por todo esto el hombre debe estar consiente que la paga del pecado es fracaso, destrucción y muerte eterna, pero dios desea que todos nos alejemos de ese camino y nos arrepintamos de nuestros pecados para heredar la vida eterna por medio de su hijo Jesús.

“Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Romanos 6:23

            CONCLUSIÓN.


            En conclusión, todos debemos estar conscientes que la paga del pecado es la destrucción de nuestra vida y en la eternidad la condenación en el infierno, sin embargo, por medio de Jesucristo hoy podemos escapar de ese terrible fin arrepintiéndonos de nuestros pecados y haciéndolo el Señor de nuestras vidas.

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