El terrible legado de un hombre (2 Reyes 17:20-23)


“Y desechó Jehová a toda la descendencia de Israel, y los afligió, y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia. Porque separó a Israel de la casa de David, y ellos hicieron rey a Jeroboam hijo de Nabat; y Jeroboam apartó a Israel de en pos de Jehová, y les hizo cometer gran pecado.  Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de ellos, hasta que Jehová quitó a Israel de delante de su rostro, como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy”.
2 Reyes 17:20-23

INTRODUCCIÓN


            Muchas personas se preocupan en esta vida por saber que legado le dejaran a sus seres queridos y particularmente este punto es importante porque nuestras decisiones y acciones del hoy trascenderán en el futuro incluso aun después de muertos. El mejor legado que le podemos dejar a nuestros descendiente es el temor a Dios, una vida regida con los principios bíblicos que los guíen por este mundo de tinieblas a la vida eterna. Hoy en esta ocasión consideraremos la historia de un hombre que tuvo todo para heredar grandes promesas de Dios y dejarle a su familia y nación un gran legado, pero lamentablemente escogió todo lo contrario y años más tarde de su muerte su terrible legado cobraba el duro precio a toda una nación.

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Jeroboam es amonestado por sus pecados

                               I.            LA OFERTA DE DIOS A JEROBOAM.


“Aconteció, pues, en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusalén, le encontró en el camino el profeta Ahías silonita, y éste estaba cubierto con una capa nueva; y estaban ellos dos solos en el campo. Y tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos,  y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus… Y si prestares oído a todas las cosas que te mandare, y anduvieres en mis caminos, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel”.
1 Reyes 11:29-31, 38

Aquí vemos la oportunidad que Jeroboam  tuvo de recibir las bendiciones de Dios y la gloriosa promesa de que su descendencia reinase por siempre sobre Israel, semejante al pacto que hizo a David de darle a su descendencia un reino perpetuo. Por causa del pecado de Salomón, el Señor le dividió el reino y le dio 10 tribus para que reinase sobre ellas, y prometió que lo bendeciría y haría que su trono fuera estable y que su descendencia siempre se sentaría en él. La condición que Dios le puso para gozar de todas estas bendiciones era que fuese fiel y cumpliese todos sus mandamientos, pero lamentablemente no obedeció. Hoy en día muchas son las promesas que Dios hace pero el hombre decide si servirle a Él o al pecado, si escoge la vida o la muerte, la bendición o la maldición: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;  porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella”, (Deuteronomio 30:15-16). Aquel día Jeroboam tuvo la oportunidad de servirle a Dios y construirse un gran destino, pero fracaso.

                            II.            EL CAMINO DE PECADO DE JEROBOAM.


“Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan.  Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan”,
1 Reyes 12:28-30

Por el temor de que los israelitas subieren a Jerusalén a adorar a Dios, Jeroboam decidió hacerse dioses falsos e incito al pueblo a adorarlos trayendo para sí y toda la nación una terrible maldición. Jeroboam no valoro la oportunidad que Dios le había dado al hacerlo rey de las 10 tribus de Israel y tuvo en poco las promesas de bendición que se le habían hecho ya que lo único que le interesaba era su propio bienestar y no someterse a la voluntad de su Señor. Así hoy en día muchas personas han sido prosperadas pero muy pocos están dispuestos a reconocer a Dios y someterse a Él, solo les interesa hacer su voluntad y satisfacer sus deseos pecaminosos sin saber que su pecado los conduce a la ruina de su alma.

                         III.            LA TERRIBLE PAGA POR EL PECADO DE JEROBOAM.


“Cuando Ahías oyó el sonido de sus pies, al entrar ella por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam. ¿Por qué te finges otra? He aquí yo soy enviado a ti con revelación dura. Vé y dí a Jeroboam: Así dijo Jehová Dios de Israel: Por cuanto yo te levanté de en medio del pueblo, y te hice príncipe sobre mi pueblo Israel, y rompí el reino de la casa de David y te lo entregué a ti; y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos, sino que hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de ti, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imágenes de fundición para enojarme, y a mí me echaste tras tus espaldas; por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruiré de Jeroboam todo varón, así el siervo como el libre en Israel; y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada.  El que muera de los de Jeroboam en la ciudad, lo comerán los perros, y el que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo; porque Jehová lo ha dicho”.
1 Reyes 14:6-11

Aquí vemos una vez más la paga del pecado. Jeroboam fue rebelde a Dios quien le había prometido grandes bendiciones, pero este decidió seguir el camino del pecado y como consecuencia el Señor le decreto el terrible mal que vendría sobre su vida. Así este hombre pudiendo haber tenido un futuro glorioso, lleno de bendiciones, se fraguo un destino amargo y un terrible legado ya que su influencia sobre Israel fue tan grande que trajo una terrible maldición sobre la nación.

                          IV.            EL TERRIBLE LEGADO DE JEROBOAM.


Después de la muerte de este hombre se levantaron otros reyes sobre Israel los cuales la Biblia dice que anduvieron en el camino de Jeroboam, y así el ejemplo de este hombre trascendió más allá de su muerte como un modelo de maldad y maldición y su nombre sirvió de refrán en toda la Biblia para hacer referencia a lo malo. Su vida de pecado e idolatría afecto tanto a Israel a tal punto que jamás se separaron de ellos y vivieron en los pecados de Jeroboam trayendo así la ira de Dios que termino muchos años después en el destierro de su tierra a manos de los asirios: Y desechó Jehová a toda la descendencia de Israel, y los afligió, y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia. Porque separó a Israel de la casa de David, y ellos hicieron rey a Jeroboam hijo de Nabat; y Jeroboam apartó a Israel de en pos de Jehová, y les hizo cometer gran pecado.  Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de ellos, hasta que Jehová quitó a Israel de delante de su rostro, como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy.

            CONCLUSIÓN.


En esto consistió el legado de Jeroboam, pudiendo haber dirigido a Israel en el temor de Dios y disfrutar de sus bendiciones afirmando para siempre su reino, decidió apartarse en el pecado dándole la espalda a Dios y permitiendo que el pueblo le volviera la espalda al Señor para condenación eterna. Tan terrible fue el legado de este hombre, que muchos años después de su muerte los reyes de Israel y el pueblo seguían es sus pecados y esto los llevo a su ruina ya que la ira de Dios los alcanzo y fueron conquistados por una nación cruel, los asirios, lo cuales destruyeron a Israel, mataron a muchos y los sobrevivientes fueron deportados de su nación.

Ahora Dios desea bendecirnos y como a Jeroboam nos ofrece la salvación de nuestras almas a través de Jesús, pero debemos abandonar el pecado, pero si somos rebeldes y persistimos en nuestros pecados terminaremos mal y qué legado dejaremos en esta tierra. Seremos recordados como un pecador más que hizo tropezar a muchos, o por el contrario, seremos recordados como siervos de Dios cuya vida fue de inspiración y gran bendición. Quiera Dios que todos aprovechemos la invitación del Señor para vida eterna.



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