La levadura de la falsa doctrina (Mateo 16:5-12)



“Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan. Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis? ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis? ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos”.
Mateo 16:5-12

Introducción


                  En estos versículos el apóstol Mateo nos muestra el cuarto y último retiro que nuestro Señor Jesucristo realizo. Ya anteriormente hemos visto que existieron momentos en los cuales nuestro Señor quiso aislarse de las insistentes multitudes que lo seguían, uno, con el objetivo de descansar, ya que no debemos olvidar que para este momento su cuerpo humano estaba cansado después de tres años de ministerio, y dos, porque quería pasar más tiempo a solas con sus discípulos para darle las ultimas instrucción ya que su momento se terminaba. Ahora vuelven a cruzar el mar de Galilea, y si recordamos un poco los retiros que nuestro Señor ha tenido en este evangelio, nos trasladaremos hasta el capítulo 14 donde intento irse a un lugar desierto, pero las multitudes lo encuentran y allí realiza el milagro de la multiplicación de los cinco panes y dos peces con los cuales alimenta a cinco mil hombres (Mateo 14:13-21). Luego, hizo un segundo intento, esta vez fuera de las fronteras de Israel, se fue a la región de Tiro y Sidón, pero ni aun allí pudo permanecer escondido ya que una mujer sirofenicia que tenía una hija atormentada por un demonio por la cual intercedido delante de Él (Mateo 15:21-28). Luego, después de todo esto vemos su cuarto retiro en la región de Decápolis, una confederación de diez ciudades griegas, donde realizo muchos milagros y todo termina con la multiplicación de los siete peces y unos pocos pececillos con los cuales alimento a cuatro mil hombres (Mateo 15:29-39). Ahora lo vemos cruzando al otro lado del lago, a tierras gentiles de nuevo con el propósito de aislarse por última vez con sus discípulos, ya que después de esto le espera su último regreso a Jerusalén para morir en la cruz del Calvario.


guardaos-levadura
La levadura de la falsa doctrina

Guardaos de la Levadura


“Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan. Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan”.
Mateo 16:7-7

                 Mateo nos aclara que Jesús había cruzado con sus discípulos al otro lado: Llegando sus discípulos al otro lado, lo cual es un indicativo que había cruzado el mar de Galilea a territorio de gentiles, ya que en versículos anteriores lo habíamos visto discutiendo en territorio de Israel con los fariseos y saduceos, y ahora está al otro lado y en los versículos siguientes lo veremos en Cesarea de Filipo, territorio gentil. De acuerdo a Marcos, los discípulos habían olvidado traer pan para comer y solamente un pan traían consigo: “Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca”, (Marcos 8:14). Preocupados ellos por el pan, nuestro Señor Jesús tomo ventaja una vez más de las circunstancias para enseñarles una verdad espiritual: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Sin embargo, ellos no entendieron sus palabras y creían que los estaba amonestando porque no traían suficiente pan para comer: “Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan”, (Marco 8:16). La levadura es una sustancia agria que se agrega a la masa del pan para leudarla. Su uso es tan antiguo que Abraham ofreció panes sin levadura a unos viajeros apresurados (Génesis 19:3). En los días de la liberación de Egipto se prohibió a los israelitas el uso de la levadura durante los siete días de la pascua (Éxodo 12:8-20). Los judíos guardaron esta instrucción con toda fidelidad (Levítico 2.4, 5, 11; Deuteronomio 16:4), y su práctica representa la rapidez que exigen ciertas obligaciones, es decir, todo indica actividad acelerada, premura para cumplir algún deber; por eso es necesario evitar lo que, como la levadura, puede causar demoras. En el Nuevo Testamento la levadura era muy conocida por sus características de expandir la masa del pan: “Un poco de levadura leuda toda la masa”, (Gálatas 5:9), pero fue usada frecuentemente de manera alegórica. Por ejemplo, es una alusión al crecimiento del reino de Dios en esta tierra (Mateo 13:33), en estos versículos que estamos estudiando la levadura se refiere a la doctrina de los fariseos y saduceos, en Lucas 21:1 es sinónimo de la hipocresía de los fariseos y Pablo utiliza la levadura como un comparativo entre la vieja vida viciada por el pecado, y la nueva masa que es la vida en Cristo (1 Corintios 5:6-8). Volviendo a este pasaje que hoy nos ocupa podemos ver que Jesús comparaba los efectos de expansión que la levadura tiene en la masa del pan, con los efectos dañinos que la mala doctrina de los fariseos y saduceos tenía en la vida de las personas, muy parecida a un cáncer que crese y se extiende afectando todos los órganos del cuerpo.

La Duda de los Discípulos Demuestra su Falta de Fe


“Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis? ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis? ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?”.
Mateo 16:8-11

                Mateo nos dice que ante las palabras de Jesús sus discípulos se preocuparon por no haber traído pan para comer, pero esto no se lo dijeron al Señor, sino que lo pensaron dentro de sí: Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan. Marcos nos dice que incluso hubo una discusión privada entre ellos por este incidente: “Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan”, (Marcos 8:16). Sin embargo, Jesús conoció sus pensamientos e inmediatamente les recrimina su falta de capacidad para entender los misterios de Dios, y lo atribuye a su falta de fe: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? En Marcos les recrimina su corazón duro como la consecuencia de no ser capaces de ver las obras de Dios y de oír sus misterios con la capacidad de comprenderlos: “Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis?”, (Marcos 8:17-18). Para comprender las verdades de Dios es clave tener fe y un corazón sencillo que permita que el Espíritu Santo lo moldee y lo instruya: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”, (1 Corintios 2:14). Además de eso es importante fortalecer nuestra fe a través de las experiencias pasadas donde Dios ha obrado a favor de nuestra vida, por ello Jesús les dice a sus discípulos: ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis? ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis? En Marcos se nos muestra como sus mismos discípulos respondieron a estas preguntas: “Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete”, (Marcos 8:19-20). Si el problema era que solo tenían un pan, nuestro Señor pregunta por qué no confiar en la providencia de Dios si ya anteriormente había hecho un milagro sorprendente como la multiplicación de los panes en dos ocasiones diferentes, acaso no podía proveer de la misma u otra forma Dios. Muchas veces podemos enfrentar dificultades en nuestra vida, pero no debemos olvidar el control que el Señor tiene de ella y cómo en otras ocasiones ya ha obrado a favor de nuestras vidas, esa relación de confianza y el testimonio de cómo en otras ocasiones se ha glorificado a favor de nosotros fortalece nuestra fe. Sin embargo, también es clave para nuestra vida cristiana comprender su palabra, estudiarla y pedirle en oración al Espíritu Santo que nos ilumine para comprenderla, no ser ciegos o incapaces de asimilar sus preceptos divinos. Jesús los reprendía no porque no habían llevado suficiente pan, sino porque no entendieron la verdad espiritual que les quería enseñar: ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?

La Levadura de la Falsa Doctrina


“Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos”.
Mateo 16:12

                 Finalmente, sus discípulos comprendieron que Jesús quería decirles que se guardasen de la doctrina de los fariseos y de los saduceos, y no de la levadura del pan. En este tiempo los judíos estaban muy influenciados con la doctrina de ambos grupos, y la seguían porque creían que era la forma correcta de agradar a Dios, pero estaban equivocados. Por un lado, la doctrina de los fariseos les enseñaba a poner más énfasis a lo externo, al cumplimiento de ritos y normas religiosas, más que al amor, la misericordia y la verdadera piedad. Por el otro, la doctrina de los saduceos les enseñaba a poner su esperanza en gobiernos humanos, en involucrarse en la política y ser elitista, ya que su grupo estaba conformado especialmente por aristócratas que gozaban de buen respaldo económico, eran materialistas y no creían en la esperanza del evangelio: la resurrección de los muertos. Todas estas doctrinas, como la levadura en la masa, se expandían en la vida de las personas dañándolas a tal punto que las alejaban de la verdadera fe. Hoy en día la iglesia debe cuidar la sana doctrina y no permitir que doctrinas heréticas se introduzcan porque son enseñanzas que conducen al infierno. Esto fue algo Pablo cuido mucho y por ello en su carta a los gálatas los exhorta a desechar toda enseñanza que no vaya de acuerdo con el sano evangelio: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”, (Gálatas 1:6-9). El apóstol Pedro advirtió a las iglesias de judíos que estaban dispersos entre las naciones gentiles que tuvieran cuidado con los falsos maestros: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemad”, (2 Pedro 2:1-2). Y el mismo apóstol Juan les ordenó a sus discípulos a no permitir que esta clase de falsos maestros entrasen en sus casas: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”, (2 Juan 9-11). Y Judas exhorta a los creyentes a contender ardientemente por la fe: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”, (Judas 3-4). Por tanto, la iglesia debe guardar la fe y la sana doctrina, el evangelio puro, y no permitir que falsas doctrinas se introduzcan encubiertamente ya que destruirán como un cáncer ya que “Un poco de levadura leuda toda la masa”, (Gálatas 5:9).



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3 Comments:

  1. que ejemplos se puede dar en este capitulo??

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    1. Por ejemplo, la doctrina de la prosperidad que han mal utilizado.
      Hay versículos donde Dios enseña que si somos fieles nos bendecirá materialmente, sin embargo, algunos utilizan este principio para decir que Dios nos hará ricos si tenemos fe y este extremo lleva:
      1. A la codicia de cosas materialres, declarando que tendremos el carro de mi sueño, la casa de mis sueños.
      2. La envidia de aquellos que tengan las cosas que yo no he logrado obtener.
      3. El error de dar mis ofrenda esperando algo a cambio y no por agradecimiento.
      4. El error de pensar que si alguien es pobre y no muy prosperado es por su falta de fe.

      La doctrina falsa, doctrina de la prosperidad, leuda toda la masa y la expande en al menos los cuatro errores que le he mencionado.

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  2. Es un tremendo estudio bíblico, poderoso, de vida para el Reino de los cielos. Felicitaciones!

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