La resurrección de Lázaro ha sido hecha (Juan 11:45-53)



“Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él. Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho. Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;  ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Así que, desde aquel día acordaron matarle”.
Juan 11:45-53

INTRODUCCIÓN


             En los siguientes versículos se nos muestran las reacciones que se provocaron en las personas que presenciaron el milagro de la resurrección de Lázaro. Lázaro había sido resucita y no cabe duda que semejante señal confirmo la autoridad divina de la persona de Jesús, trajo gran alegría a la vida de sus dos hermanas, Marta y María, causo gran asombro, pero también traería oposición debido a la envidia de aquellos que estaban en desacuerdo con el ministerio de nuestro Señor Jesucristo. Ahora veremos cómo esta señal provoco diferentes reacciones en las vidas de aquellas personas que había presenciado la resurrección de Lázaro.

Lazaro-ha-resusitado
La resurrección de Lázaro ha sido hecha


LA SEÑAL AYUDO A QUE MUCHOS CREYERAN EN JESÚS

“Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él”.
Juan 11:45

           Lázaro había resucitado después de cuatro días de muerto, y esto por supuesto era un milagro sorprendente que confirmaba que Jesús tenia autoridad sobre la muerte, un atributo que es exclusivo de Dios. Por ello muchos de los judíos que estaban allí creyeron en El: Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él. Uno de los efectos de los milagros es ayudar a las personas a creer en Jesucristo al considerar su poder y autoridad como Hijo de Dios. Cuando nosotros experimentamos de parte de Cristo algún tipo de milagro, llámese una sanidad divina, o la concepción de un niño en una madre estéril, o la liberación de cualquier situación difícil, generalmente nuestra fe crece y nuestra confianza en Él se afirma mucho más, al final, los milagros a favor nuestros son una respuesta de nuestra fe y confianza en Cristo, y ahora Marta y María estaban felices celebrando que su hermano había resucitado de entre los muertos y muchos judíos habían creído.

LA SEÑAL PROVOCO QUE OTROS CONSULTARAN A LOS FARISEOS


“Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho”.
Juan 11:46

           Mientras que muchos habían creído, otros prefirieron buscar a los fariseos, los representantes de su tradicional religión. Uno esperaría que todos creyeran en Jesús, especialmente después de haber presenciado semejante milagro que confirmaba contundentemente quien era Él y a oídos de todos oró al Padre y el Padre le respondió mostrándoles a todos que realmente tenía su respaldo: “Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado”, (Juan 11:41-42). No obstante, en lugar de creer a las palabras de Jesús y confirmar su fe a través de tal gloriosa señal, estos no quisieron dejar sus costumbres religiosas y mejor corrieron a sus líderes para contarles todo lo que el Señor había hecho: Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho. Muchas personas son así, en lugar de creer en el evangelio y creer en la obra restauradora de Cristo que es a través de la fe, esto prefieren ir a sus líderes religiosos que les enseñan a vivir por las obras de su secta o sus tradiciones religiosas que no les ayudan en nada, al contrario, los conducen al infierno.

LA SEÑAL PROVOCO QUE LOS LIDERES RELIGIOSOS DECIDIERAN MATAR A JESÚS


“Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Así que, desde aquel día acordaron matarle”.
Juan 11:47-53

             Finalmente, vemos como la señal de la resurrección de Lázaro trajo oposición al ministerio de Jesús a tal punto que decidieron que tenían que matarlo. Cuando los fariseos recibieron la noticia de la resurrección de Lázaro decidieron reunirse con los principales sacerdotes en el concilio con el propósito de definir qué harían: Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. Su preocupación era que Jesús hiciera tantos discípulos ya que sus señales lo respaldaban, estos hombres no estaban preocupados por saber si Jesús era o no el verdadero Mesías, sino en mantener su estatus y nivel de comodidad actual, ya que como religiosos y miembros del Sanedrín gozaban de ciertos privilegios que los romanos les habían concedido. Los romanos no eran tan exigentes en cuestiones de religión, ellos permitían que las naciones conquistadas siguieran con sus cultos y tradiciones religiosas, pero exigían el orden, de tal forma que cuando estas naciones sometidas se rebelaban las aplastaban sin ninguna consideración. Estos fariseos temían que Jesús ganara tantos adeptos que los romanos se inquietaran y decidieran destruir la nación, llegando así a su fin sus privilegios. Debido a esta preocupación los fariseos se reunieron de emergencia con los principales miembros de concilio o el Sanedrín y a parte de estos allí estaban los principales sacerdotes que eran los saduceos. En este entonces las dos sectas de mayor importancia eran los fariseos y saduceos; los primeros, los fariseos, eran la secta mayoritaria, secta rigurosa que afirmaba vivir de acuerdo a la ley y los profetas.  Los saduceos eran una secta minoritaria que en su mayoría provenían de la aristocracia, no creían en todas las Escrituras del Antiguo Testamento como los fariseos, sino solo en los cinco libros de la ley, no creían en ángeles ni en la resurrección, muy contrario a los fariseos, y soñaban con el día en que Dios estableciera su reino teocrático donde ellos esperaban gobernar. Sin embargo, estos últimos eran personas déspotas que no se interesaban por los pobres y veía con desprecio a los demás. Algunos han comentado que hablar con estos saduceos era desagradable ya que no eran tan corteses al momento de decir las cosas, y de hecho esto se ve en la respuestas que le dio uno de ellos, el cual para este momento era el sumo sacerdote, Caifás: Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada… Con las palabras “Vosotros no sabéis nada”, prácticamente les estaba diciendo a todos los fariseos ignorantes, de hecho la Versión Castillian NT de la Biblia traduce este versículo de la siguiente manera: “Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote de aquel año, dijo: ¡Sois unos ignorantes!”, (Juan 11:49, CAS), y la versión de la Biblia en Lenguaje Sencillo dice: “Pero Caifás, que ese año era el jefe de los sacerdotes, les dijo: —Ustedes sí que son tontos”, (Juan 11:49, BLS). Como vemos, Caifás no fue en nada cortes ni diplomático, y de hecho los saduceos no acostumbraban serlo, eran hombres arrogantes que veían de menos a los demás. Ahora bien, estos hombres perversos no estaban interesados en descubrir si Jesús era o no el Mesías, tampoco les importaba hacer voluntad de Dios, solo querían mantener su estatus quo, su vida cómoda y segura, y por ello estaban dispuestos a matar a Jesús: … ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. La Nueva Versión de la Biblia traduce este versículo: “No entienden que les conviene más que muera un solo hombre por el pueblo, y no que perezca toda la nación”, (Juan 11:50, NVI). Estos hombres trataban de justificar su pecado de homicidio con pensar que era mejor matar a Jesús y no que toda la nación muriese, no obstante, Jesús no estaba allí para levantar una rebelión ni para establecer un reino político-militar en Israel, sino para traer la liberación de los pecados de la nación, su reino no era de esta tierra y de hecho no lo reconocieron cuando el llego a Jerusalén: “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación”, (Lucas 19:41-44). Aquí Jesús lloró sobre Jerusalén porque ellos no fueron capaces de reconocer el día de su visitación porque estaba encubierto a sus ojos, ellos no fueron capaces de reconocer a Jesús como su Mesías y que triste que no lo hicieron porque a lo mejor la historia de la nación judía hubiese sido otra; pero lo rechazaron y aquí estos hombres perversos están planeando matarlo, sin saber que llegaría el día donde su tan preciosa ciudad y aun el templo serian destruido por los romanos en el año 70 d.C., por eso Jesús lloró al saber lo que les esperaba: Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. Caifás aquel día conspiro para matar al Hijo de Dios sin saber que de alguna manera este impío que era el sumo sacerdote de la nación estaba profetizando: Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Es increíble ver como Dios uso este hombre para profetizar algo glorioso que iba a pasar, la muerte de Jesús que salvaría a la nación de Israel, y no solo a ellos, sino a todo aquel que crea en Él y así llamar a tanto como fuera posible, su iglesia la cual se dispersaría por todo el mundo. No es la primera vez que uno ve a un impío profetizando, uno puede recordar al codicioso Balaam, que aunque quería maldecir a Israel por dinero, Dios no se lo permitió y termino profetizando a favor de él: “Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, rey de Moab, de los montes del oriente; ven, maldíceme a Jacob, y ven, execra a Israel. ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?  Porque de la cumbre de las peñas lo veré, y desde los collados lo miraré; he aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las naciones. ¿Quién contará el polvo de Jacob, o el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como la suya”, (Números 23:7-10).


              En resumen, podemos ver como este tan glorioso milagro, la resurrección de Lázaro, causo diferentes reacciones en las personas, Marta y María vieron la recompensa de su fe y con alegría celebraron la resurrección de su hermano Lázaro, muchos judíos creyeron en Jesús gracias a ese milagro y a lo mejor ganaron la vida eterna, otros no quisieron permitir que la señal les mostrara que Jesús era el Mesías e influenciados por sus prejuicios religiosos corrieron a sus antiguos maestros religiosos, los fariseos, otros, como estos fariseos y saduceos, al ser incapaces de negar las señales decidieron convertirse en instrumentos de Satanás al planear su muerte, y así todo esto finalmente desencadenaría aquello por lo cual nuestro Señor Jesús había venido a la tierra, a morir por nuestros pecados.


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