Jesús, ¿un prófugo de la ley? (Juan 11:54-57)



“Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse. Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta? Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen”.
Juan 11:54-57

INTRODUCCIÓN


              Una vez más hemos llegado al final de otro de los capítulos de este maravilloso evangelio y ya vimos como después de haber realizado la última de las siete señales que en este evangelio se presentan, la resurrección de Lázaro, los enemigos de Jesús han determinado en consejo matarlo. Esto provocara que ellos giren una orden de captura, razón por la cual nuestro Señor vuelve a apartarse a un lugar seguro. Este mundo de pecado siempre ha sido injusto con los hombres buenos al perseguirlos como delincuentes, así le paso a nuestro Señor Jesucristo, sin embargo, Él sabía que su causa era más que justa y que su muerte traería la victoria total.

Jesús-se-aparta
Jesús es perseguido por los fariseos y saduceos

JESÚS, ¿UN PRÓFUGO DE LA LEY?


“Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con sus discípulos”.
Juan 11:54

                A lo largo de su ministerio Jesús trajo alivio y esperanza a muchas personas, su vida estaba enfocada en predicar el evangelio en las aldeas, en enseñar en las sinagogas y hacer milagros, sus obras eran totalmente buenas y era más que un buen hombre, más que un gran hombre de Dios, era el Hijo de Dios, el Mesías, el Cristo; pero lamentablemente este mundo no le conoció y al chocar con sus ideales malignos decidieron perseguirlo como si se tratara de un criminal. Es increíble considerar la injusticia de este mundo que persigue a los justos. A lo largo de la historia uno puede ver como los cristianos han sido perseguidos por causa de su fe. Por ejemplo, los judíos persiguieron a los cristianos con el fin de exterminarlos, así lo vemos en el libro de los Hechos de os Apóstoles, también el imperio romano persiguió a los cristianos sometiéndolos a la más terrible barbarie por alrededor de tres siglos, todo por su fe. La iglesia católica persiguió a los cristianos y miles de ellos murieron en la santa inquisición. Por ello Jesús hablo a sus discípulos que no se sorprendieran cuando fueran perseguidos y tratados como delincuentes: “Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles. Más cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros”, (Mateo 10:17-20). Las injusticias de la vida son muy dura, pero aquellos que sufren por causa del evangelio tienen un gran galardón, por ello en otra ocasión Jesús dijo: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,  porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”, (Mateo 5:10-12).

              Jesús era muy sabio, no era ni un cobarde, pero sabía cuándo retirarse y apartarse a un lugar seguro para que su vida no terminara imprudentemente antes de completar la misión que tenía por delante, como en otras ocasiones los evangelios lo dicen, sabía que su hora no había llegado, pero cuando llegara la enfrentaría con todo valor: Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con sus discípulos. Aquel día, Jesús se apartó a un pueblo llamado Efraín que estaba cerca de Belén, en una zona montañosa al Norte de Jerusalén.

LA ÚLTIMA PASCUA DE JESÚS


“Y estaba cerca la pascua de los judíos…”.
Juan 11:55

                El versículo 55 de este capítulo nos lleva a la última pascua que nuestro Señor Jesús viviría, por lo que el resto de capítulos se dedicaran a relatarnos los eventos de la última semana que Jesús pasó antes de morir en la cruz del Calvario. Si recordamos la primera pascua se nos narra en el capítulo 2: “Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén”, (Juan 2:13), por tanto, del capítulo 1 al 4, Juan nos narra eventos del primer año de ministerio de Jesús. La segunda pascua ocurre en el capítulo 5: “Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén”, (Juan 5:1), la mayoría de comentaristas opinan que esa fiesta de los judíos era un pascua ya que muchos judíos se habían presentado a ella, por lo que todos los eventos narrado en el capítulo 5 corresponden al segundo año de ministerio, y solo esos fueron registrados por Juan. La tercera pascua ocurre en el capítulo 6: “Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos”, (Juan 6:4), aquí ocurre la multiplicación de los panes y los peces y alimenta a 5,000 hombres, y todos los eventos narrados del capítulo 6 hasta la entrada triunfal en Juan 12:12, corresponden al tercer año de ministerio de Jesús, y en Juan 11:55 nos anuncia la última pascua que Jesús vivirá ya que entrara a su última semana: “Y estaba cerca la pascua de los judíos…” Por tanto, desde Juan 12:12 (la entrada triunfal) hasta Juan 19 nos narra los eventos de la última semana de Jesús, la semana de la ultima pascua. De allí de los capítulos 20 al 21se nos narra los eventos de su resurrección y las apariciones a sus discípulos. Es interesante ver como este evangelio se enfoca en la vida de Jesús, vemos como dedica solo 4 capítulos al primer año de ministerio de Jesús, un capitulo al segundo año, 7 capítulos con unos versículos más al tercer año, 8 capítulos a la última semana, y 2 capítulos a la resurrección de Cristo y su apariciones a sus discípulos. Su énfasis está más en el último año de ministerio que en los inicios del mismo, muy diferente al enfoque de los sinópticos.

              Si consideramos los sinópticos, veremos que Mateo y Lucas dedican sus primeros dos capítulos en hablar del nacimiento de Jesús (Mateo 1-2; Lucas 1-2); Marcos no lo menciona. El primer año de ministerio de Jesús se presenta en capítulo y medio en Mateo (3-4:12) y Lucas (3-4:27), y medio capítulo en Marcos (1:1-15). El segundo año de ministerio de Jesús se presenta en casi 10 capítulos en Mateo (4:13-13:53), casi 5 capítulos en Marco (1:16-5:24), alrededor de 4 capítulos en Lucas (4:28-8:56; y algunos versículos de los capítulos 11, 12 y 13). El tercer año de ministerio de Jesús se presenta alrededor de 8 capítulos en Mateo (13:54-20:34), como 5 capítulos en Marcos (6:1-10:52) y alrededor de 11 en Lucas (9:1-19:27). La última semana de Jesús está narrada en aproximadamente 7 capítulos en Mateo (21:1-27:66), casi 5 capítulos en Marcos (11:1-15:47) y Lucas (19:29-23:53). La resurrección de Jesús, su aparición a los discípulos y ascensión al cielo está narrada en un capitulo en Mateo (28), Marcos (16) y Lucas (24). La verdad es que cada evangelio esta ordenado teológicamente y no en forma cronológica, de tal forma que cada uno relata los acontecimientos no en el orden que ocurrieron sino de acuerdo al propósito teológico que cada uno tiene en cuanto a la verdad que quieren enseñar respecto a la persona de Jesús. Por ejemplo, Mateo tiene como propósito mostrarnos a Jesús como El Rey Mesías, Marcos nos muestra a Jesús como el Siervo de Dios, Lucas se enfoca en presentar a Jesús como Hombre perfecto y Juan como Dios.

              Al final, la pascua se acercaba y el momento de Cristo de morir en la cruz del Calvario se acercaba.

LA ÚLTIMA PASCUA DE JESÚS


“Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse. Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta? Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen”.
Juan 11:55-57

              La pascua era una de las fiesta más populares en Israel la cual provocaba que muchos judíos subieran a Jerusalén para participar, y una buena parte de ellos venían de naciones extranjeras y por eso antes de la fecha establecida subían a purificarse para estar ceremonialmente limpios para participar de la fiesta: Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse. Muchos de los enemigos de Jesús lo buscaban en el templo  y preguntaban a otros con el fin de que les dieran información en cuanto a su paradero; sin embargo, Jesús aun no había subido a la fiesta: Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta? Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen. El ministerio de Jesús estaba ya casi en sus últimos días y él lo sabía muy bien, sería un momento de gran prueba que enfrentaría con gran valentía y determinación, al final el fruto de su sacrificio traería la victoria final.





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