La Tarea del Liderazgo


“Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé”.
Tito 1:5(RV60)

liderazgo
La tarea del liderazgo

INTRODUCCIÓN


                  ¿Cuáles son las funciones de un líder cristiano? Definitivamente es una pregunta que debemos contestar a la luz de la palabra de Dios, ya que podrían existir diferentes opiniones  al respecto. Alguien podría decir que la tarea del líder cristiano consiste en dirigir a un grupo de personas, otro diría que se encarga de administrar los recursos de la iglesia, o que su tarea es la de pastorear una iglesia, entre otras. Para encontrar la respuesta adecuada podemos observar la misión que se le había encomendado a Tito en la isla de Creta.  Creta es una isla grande con muchas ciudades de unos 250 km de longitud y unos 56 km de anchura, en el mar Mediterráneo. La isla se localiza a unos 160 km al sureste de Grecia. Los cretenses desarrollaron una agricultura próspera y una economía en el comercio, y crearon uno de los más conocidos centros de negocios del mundo antiguo. Esa prosperidad produjo también una vida de libertinaje. Hay un pasaje que describe la naturaleza de los cretenses.

creta
Isla de Creta en el mar Ageo

“Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos”
Tito 1:12 (RV60)

Estas palabras nos hablan acerca de cómo eran los habitantes de Creta. William Barclay dice en su Comentario Bíblico: “El mundo antiguo hablaba de las tres C's como lo peor de lo peor: Cretenses, Cilicios y Capadocios. Los cretenses eran famosos por borrachos, insolentes, mentirosos, embusteros y glotones”.[1] En Tito 1:12 Pablo cita a un poeta griego llamado Epiménides que vivió en el año 600 a.C. y considerado uno de los 7 sabios de Grecia. Éste, posiblemente en su obra “acerca de oráculos”, dice que los cretenses eran unos mentirosos crónicos, más mentirosos que el hombre promedio. De aquí la palabra kretinizar, del griego krétizaen (κρέτιθαεν), que significa mentir. “Los cretenses se consideraban tan mentirosos en el mundo Mediterráneo que la expresión “kretinizar” en algunos idiomas quiere decir mentir”.[2]  También se les llama malas bestias y glotones ociosos: “Creta fue país sin animales salvajes. El sarcasmo de Epiménides fue que sus habitantes humanos suplían el lugar de las bestias salvajes”.[3] Por tal motivo los cretenses eran considerados como lo más vil entre la cultura griega. Ahora bien, es a esta isla a la cual es enviado Tito con una misión importante: Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé. En estas palabras podemos encontrar la triple función de Tito como líder cristiano:

1.       Pastorear.
2.       Corregir la mala administración.
3.       Establecer ancianos (es decir, crear nuevos líderes).

LA TAREA DE PASTOREAR


 “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”.
1 Pedro 5:2-4 (RV60)

                      Una de las principales tareas de Tito como líder cristiano en la isla de Creta fue la de pastorear. La palabra pastor proviene del griego poimén (ποιμήν) y de acuerdo a 1 Pedro 5:2, la tarea de un pastor es la de apacentar al rebaño del Señor, es decir, cuidar física y espiritualmente de ellos de manera voluntaria y no por fines de lucro, no ejerciendo señorío sobre ellos, sino siendo un verdadero ejemplo. El pastor es considerado también como un ministerio en las Sagradas Escrituras y una aplicación metafórica de uno de los oficios más antiguos de la humanidad. Abel tenía un rebaño de ganado menor (Génesis 4:2).  Desde Abraham a Jacob y sus hijos, los patriarcas fueron ganaderos y pastores (Génesis 13:1-6). Jabal, Abraham y los recabitas fueron nómadas; moraban en tiendas y llevaban a sus rebaños y ganados de lugar a lugar para hallar pastos (Génesis 4:20; Jeremías 35:6-10). Otros ricos propietarios de ganaderías y rebaños residían en ciudades, en tanto que sus siervos iban de pasto a pasto con los animales (1Samuel 25:2; Génesis 37:12-17).  El Salmo 23 ofrece una excelente ilustración de las funciones de un pastor.

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tú vara y tu cayado me infundirán aliento.  Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”. 
Salmo 23:1-6 (RV60)

                Bajo la metáfora tomada de la labor pastoril que David tenía en mente, se describe bien el cuidado providencial que Dios tiene con su pueblo y lo presenta como el Gran Pastor. Estas cualidades también deben replicarse en los pastores terrenales que el Señor ha levantado para cuidar de su rebaño. Cuando comprendemos las características zoológicas de las ovejas podemos ver cuán importante es la tarea de un pastor. Las ovejas son por naturaleza unos de los animales más indefensos en el reino animal, éstas carecen de todo sentido de orientación, por lo que se pueden perder fácilmente, no tienen una apariencia intimidante, no tienen colmillos o garras para defenderse y se asustan por cualquier ruido por insignificante que sea y corren asustadas por todas partes, no rugen sino balan, son bastantes sucias y lo único que producen es lana. Son fáciles de atrapar, lo único que se hace es agarrarla de un costado y éstas caen al suelo donde se les trasquila la lana y cuando se ponen viejas se matan y su carne se come.  De aquí que se necesiten pastores para que las cuiden. Por tal motivo el salmista David dijo: Jehová es mi pastor; nada me faltará. Los cristianos tienen un solo Pastor, el Señor Jesucristo, el Príncipe de los pastores. Por otro lado Dios ha puestos pastores en esta tierra para pastorear a su pueblo por lo que no pueden existir creyentes sin pastor, todos como parte de la grey del Señor necesitamos de un pastor que cuide nuestras almas.

Sabiendo que el rebaño necesita ser cuidado y llevado a un lugar de descanso, es responsabilidad del pastor guiarlo a lugares de delicados pastos y a  aguas de reposo. La oveja por si sola es incapaz de llegar a un lugar que le ofrezca el descanso y es propensa a perderse, por tal motivo el pastor la guía por las sendas donde puede encontrar los pastos para su alimentación, además, ésta no puede beber de corrientes de agua en movimiento ya que el ruido la asusta, por ello, el pastor abre un enorme agujero en la tierra y lo llena de agua para que la oveja beba de él. Por eso el salmista dijo: Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Las palabras: Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tú vara y tu cayado me infundirán aliento, nos dan la idea de un valle oscuro entre montañas y despeñaderos. La vara es utilizada por el pastor como arma en contra de animales salvajes, para poder defender a su rebaño, mientras que el cayado es una vara larga que termina en forma de curva que se utiliza para jalar y direccionar correctamente a la oveja.

                En cuanto a los versículos: Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Dicen los expertos que cuando un pastor lleva a sus ovejas a un pastizal donde nunca antes habían estado, ellos saben que entre los pastizales pueden haber animales mortíferos escondidos, especialmente serpientes, por lo que comienza a caminar de aquí para allá revisando y asegurando de que no haya ningún peligro, rociando aceite en los agujeros donde se esconden estos animales y empapa también con aceite la cabeza y nariz de sus ovejas. Esto lo hace porque cuando quiere la serpiente salir de su cueva, ésta resbala y al mismo tiempo sirve de repelente para evitar que muerdan a las ovejas; y de esta forma el pastor a preparado mesa en presencia de sus enemigos. Luego de comer los guía a cisternas de aguas las cuales son llenadas a través de baldes que el pastor acarrea de los ríos hasta que la cisterna está rebosando. Se dice que los perros pastores siguen a los rebaños con el fin de protegerlos, así el salmista dijo: Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Finalmente, podemos observar en este Salmo no solo la confianza en nuestro gran Pastor, Jesús, sino también la función de los pastores terrenales que Dios ha levantado. El capítulo 10 del evangelio de Juan nos proporciona una hermosa descripción de la función de Cristo como el buen Pastor las cuales también deben replicarse en el pastor terrenal que Dios ha llamado: “Las características de Cristo el buen pastor son maravillosas y establecen las metas de todo buen pastor: 1.      Da su vida por las ovejas: una vida enteramente consagrada a Dios y a su servicio. 2.       Conoce a sus ovejas: no solo se conoce la lista de los que hacen más, sino que está familiarizado con todos los que constituyen la grey. Conoce y alivia sus necesidades espirituales, psicológicas, físicas y sociales. 3.       Las ovejas lo conocen a él: su vida es una realidad indiscutible en la formación cristiana de cada miembro, de tal manera que todos lo reconocen, lo aman y lo obedecen”.[4]

Los pastores son responsables de cuidar espiritualmente a su congregación, alimentándolos de la palabra de Dios, proveyéndoles dirección y consejería, ayudándoles a desarrollar sus dones y cuidándolos de herejías y los peligros de este mundo. Por eso la Escritura dice:

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”.
Hebreos 13:17 (RV60)

Podemos decir que las funciones del pastor son:

1.       Cuidar espiritual, psicológica y físicamente a la iglesia.
2.       Proclamar y enseñar las Sangradas Escrituras.
3.       Defenderlas de falsos maestros y doctrinas erróneas.
4.       Rescatar a las ovejas descarriadas.
5.       Ser ejemplo de la grey.

funcion-pastor

Cuidado espiritual, psicológica y física de la iglesia.


“Tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos para pastorear la iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre”.
Hechos 20:28 (NVI)

Aunque el pastor no es un psicólogo o consejero de vocación, sin embargo es necesario que esté listo para prestar un servicio de consejería amparado por las bases bíblicas cuando sea necesario.  Cuando Cristo viene a nuestras vidas nos ofrece su salvación, sin embargo es interesante estudiar lo que realmente significa la salvación que nos ha dado basado en el significado etimológico de esta palabra. En hebreo la palabra que se traduce como salvar es yasha (יָשַׁע), mientras que en el griego la palabra es sotería (σωτηρία) las cuales no solo indican una salvación del alma, sino que implica también una liberación de todas nuestras cargas, de nuestras enfermedades, de nuestros complejos y temores; por ello también se puede traducir como salud, y en general significa sanar o restaurar completamente. 

“El propósito del aconsejamiento espiritual es traer a personas de ambos sexos dentro de una sana relación con Dios, y dirigirlos dentro de una vida abundante”.
James D. Hamilton

                Por tanto es importante que el pastor esté preparado para proporcionar la consejería de todos los problemas que se presentan en la vida de la congregación y para ello debería conocer a profundidad las Sagradas Escrituras y algo de psicología pastoral para que a través de éstas proporcione la dirección necesaria.  La grey del Señor está compuesta por miles de seres humanos, cada uno con sus problemas e imperfecciones, por tanto el pastor debe saber cómo animar o reprender con sabiduría cuando sea necesario para conservar el bien de toda la congregación.

“Hermanos, también les rogamos que amonesten a los holgazanes, estimulen a los desanimados, ayuden a los débiles y sean pacientes con todos”.
1 Tesalonicenses 5:14 (NVI)

                Podemos encontrar el uso de la psicología en varias partes de la Biblia, por ejemplo Eliú dio consejería a Job cuando estaba en medio de su tribulación, un ángel hizo consejería con Elías cuando este cayo en depresión y se fue al desierto huyendo de Jezabel, David tranquilizaba con su arpa a Saúl cuando estaba emocional y espiritualmente perturbado, y que no decir de Jesús que es un maravilloso Consejero.  Todo esto nos enseña una vez más que el pastor debe ser un buen consejero y para eso debe estar calificado para esta noble tarea. Gary Collins define la consejería cristiana efectiva como “un servicio realizado por varones virtuosos, temerosos de Dios, varones de verdad, honestos, sensibles, accesibles y dispuestos a referir los casos más complejos a un consejo de más experiencia”.[5]

                Proclamar y enseñar las Sangradas Escrituras


“Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia”.
Jeremías 3:15

              La evangelización proviene de la palabra evangelio la cual a su vez proviene del griego: euangelion (
εὐαγγέλιον) que significa buenas noticias. Por tanto, la evangelización consiste en proclamar las buenas noticias de Cristo Jesús. La evangelización es la tarea principal de todo líder cristiano y está directamente relacionada con la gran comisión:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.
Mateo 28:19-20 (RV60)

En la vida real las ovejas no son capaces de discriminar una buena dieta, por lo que comen de cualquier pasto, sin tener en cuenta que las puede enfermar, por tanto es tarea del pastor velar por su buena alimentación. De igual manera el pastor ministro debe saber alimentar a su congregación con la palabra de Dios. Cuando Jesús exhorto a Pedro a cuidar de su rebaño, es interesante ver que la palabra griega que utiliza para hacer referencia a pastorear o apacentar es bósko (βόσκω) que literalmente significa alimentar y por ello las versiones inglesas lo traducen como feed, que es el verbo en inglés para alimentar.

“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta (βόσκω)  mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea (βόσκω) mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta (βόσκω) mis ovejas”.

Juan 21:15-17 (RV60)

“When they had finished breakfast, Jesus said to Simon Peter,   "Simon, son of John, do you love me more than these?" He said to him, “Yes, Lord; you know that I love you."  He said to him, “Feed (βόσκω)   my lambs." He said to him a second time, “Simon, son of John, do you love me?" He said to him, “Yes, Lord; you know that I love you." He said to him, “Tend (βόσκω) my sheep." He said to him the third time, “Simon, son of John, do you love me?" Peter was grieved because he said to him the third time,   "Do you love me?" and he said to him, “Lord, you know everything; you know that I love you." Jesus said to him, “Feed (βόσκω) my sheep”.
John 21:15-17 (ESV)

El objetivo final de todo pastor no es complacer a su grey con lo que ellos quieren escuchar, sino transmitirle la verdad bíblica que los alimente espiritualmente, que los haga producir fruto espiritual y crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Durante su ministerio, nuestro Señor Jesús se dedicó a la enseñanza de la palabra de Dios. La Biblia dice que “…recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas”, (Mateo 4:23, RV60). La palabra  enseñando en el original griego es didásko (διδάσκω) expresión griega que denota el arte de instruir a alguien con el objetivo que este aprenda nuevas cosas. La finalidad de Jesús como gran Maestro era que sus oyentes aprendieran los misterios del reino de Dios. Sus discursos no eran un montón de palabreríos sin ningún propósito, su exposición era planeada, cuidadosamente estructurada y siempre impactaba en sus oyentes, ya sea para salvación o para su perdición.

Aparte de eso también Jesús se dedicaba a la predicación o proclamación de la palabra de Dios: “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino…” (Mateo 4:23, RV60). ¿Cuál es la diferencia entre enseñar y predicar? “Predicar es la proclamación sin reserva de certezas; la enseñanza es la explicación de su significado y relevancia”.[6]  Por tanto, la tarea de la enseñanza y la predicación del pastor se vuelven de gran importancia. Debe de prepararse arduamente en este noble oficio de transmitir las verdades del Evangelio ya que de esto depende mucho la salud espiritual de su rebaño. La preparación de sus sermones debe combinar tanto el esfuerzo humano del estudio e investigación como la inspiración del Espíritu Santo; sin caer en los extremos. “El predicador que descuida la preparación de sermones, confiando imprudentemente en la inspiración divina, se encontrara frecuentemente con que no tendrá mensaje alguno para dar, y tendrá que sustituir rápidamente la falta de inspiración por una charla sin sentido que cansará a sus oyentes, pues el Espíritu Santo no suele otorgar premio a la holgazanería. Y el predicador que solo confía en sus cuartillas bien escritas, puede hallarse falto de la unción santa y descubrir con sorpresa que su palabra no llega a los corazones”.[7]

Defenderlas de falsos maestros y doctrinas erróneas


“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…”
Oseas 4:6

Los pastores son responsables de cuidar el rebaño que Dios les ha dado evitando que estos sean arrastrados al error por falsas doctrinas, y para esto es importante la enseñanza correcta de la palabra de Dios. En sus cartas el apóstol Pablo solía advertir a las iglesias acerca de los errores doctrinales que otros enseñaban, por tal motivo exhortaba a los ministros a insistir en la enseñanza de la sana doctrina: “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad… Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren, (1 Timoteo 4:6-7, 16). Este pasaje nos muestra que el pastor debe encontrarse bien nutrido de la palabra de Verdad y vivir de acuerdo a ella antes de enseñarla. La salud espiritual de la congregación depende de la enseñanza bíblica y éste debe asegurarse de estar presentando la verdad bíblica, sino tanto él como su congregación se perderán. Desde los inicios de la iglesia siempre han existido falsos maestros y doctrinas heréticas que tienen por finalidad desviar al error a los cristianos y es responsabilidad de los pastores defender a su grey de este mal: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno”. (Hechos 20:28-31).

Por tal motivo la Biblia exhorta a los pastores a estar debidamente preparados para defender la fe, por ello cuando Pablo dejo a Tito en la isla de Creta le dijo que buscara hombres capaces de enseñar a otros la sana doctrina y convencer a los que la contradicen.

“Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen”.
Tito 1:9 (RV60)

muro-reformadores
Muro de los reformadores (Ginebra)
También en la carta de Judas encontramos una exhortación a defender nuestra fe: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”, (Judas 3, RV60). La preparación en esta área es crucial para el pastor ya que nuestro mundo está lleno de herejías que pretenden confundir al creyente. “Puede ser que nunca nos crucemos con alguien que formule preguntas difíciles acerca de nuestra fe, pero, de todos modos, debemos estar listos por si se presenta la ocasión. Estar preparados no es solo tener a disposición la información correcta, sino también una actitud dispuesta y el anhelo de dar a conocer a otros la verdad que creemos”.[8]  Desde sus primeros días la iglesia tuvo que contender con diferentes falsos maestros y sus herejías, así vemos como  el apóstol Pablo advertía a la iglesia que jamás se apartaran de la sana doctrina, aun cuando hasta un ángel o él mismo les presentara un evangelio diferente (Gálatas 1:8), muchas de sus epístolas tenían como propósito instruir a los creyentes en los fundamentos básicos de la fe cristiana y en algunas de ellas denunciaba a los apostatas y sus falsas enseñanzas, así como también lo encontramos en las cartas de Pedro, Judas y Juan. Además, aparte del canon bíblico, la historia eclesiástica está llena de hombres que dedicaron sus vidas a la defensa de la fe como por ejemplo, Justino Mártir, Orígenes, Tertuliano, Martin Lutero, John Wiclief, John Hus, entre otros. De hecho en Ginebra existe un monumento edificado a los reformadores de la edad media conocido como el muro de los reformadores, En el centro de la pared, con una altura de 5 metros, se reúnen las estatuas de las cuatro figuras más destacadas del movimiento reformador: Guillaume Farel (1489-1565), uno de los instigadores de la Reforma en Ginebra, Juan Calvino (1509-1564), el personaje central del movimiento, Teodoro de Beza (1513-1605), quien fue rector de la Academia de Ginebra, y John Knox (1513-1572), fundador del presbiterianismo en Escocia. Los cuatro están vestidos con la tradicional robe de Genève (toga de Ginebra) y sostienen la Pequeña Biblia del Pueblo Cristiano en su mano. Todo esto nos enseña que el pastor debe estar preparado para defender su fe y a sus ovejas de las falsas doctrinas.

Rescatar a las ovejas descarriadas


“¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas, ¿no dejará las noventa y nueve en las colinas para ir en busca de la extraviada? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se pondrá más feliz por esa sola oveja que por las noventa y nueve que no se extraviaron”.
Mateo 18:12-13 (NVI) 

En ocasiones las ovejas se pierden a pocas millas de su hogar, ya que éstas carecen de todo sentido de orientación, por lo tanto necesitan de un pastor que les ayude a encontrar el camino a su redil. De la misma manera el pastor de la iglesia debe velar por su rebaño y evitar que estos se extravíen, ya sea por malas doctrinas,  o porque son arrastrados por lo que el mundo ofrece, o por las presiones y decepciones de la vida, pero cuando esto ocurre; debe buscar la forma de hacerla volver al camino correcto:  “No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas”, (Ezequiel 34:4-6, RV60).

            Básicamente en este pasaje vemos que las funciones del pastor es la de rescatar a las ovejas descarriadas, trayéndolas nuevamente al redil donde son curadas y restauradas. En este caso el redil es la iglesia y a través de la palabra de Dios y la comunión con los santos las almas pueden ser restauradas completamente.

Ser ejemplo de la Grey


“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe”.
Hebreos 13:7 (RV60)

                Los pastores son responsables de ser ejemplo para su iglesia. Las palabras pueden motivar, pero el ejemplo arrastra a multitudes. La conducta y convicciones de la grey generalmente son un reflejo de los que es su pastor. Cuando Pablo animaba a Timoteo a ejercer un buen ministerio en Éfeso, éste le decía: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”, (1 Timoteo 4:12, RV60). Por lo que el pasaje nos muestra, Timoteo aun no tenía la edad que se recomendaba en el primer siglo para ejercer un puesto de liderazgo; sin embargo Pablo le dice que no deje que nadie lo menosprecie por eso, sino que sea un verdadero ejemplo de líder cristiano delante de ellos.  Este ejemplo tiene que ser en todos los rubros de la vida: en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Este aspecto del ejemplo es sumamente importante ya que como las Escrituras dicen, nosotros somos cartas leídas para este mundo y cuánto más aquellos que son líderes dentro de la comunidad cristiana: “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres”, (2 Corintios 3:2, RV60).  Por tal motivo uno de los requisitos indispensables para ser pastor es que éste sea un hombre irreprensible.

“Pero es necesario que el obispo sea irreprensible…”
1 Timoteo 3:2 (RV60)

La palabra irreprensible proviene del griego anepíleptos (ἀνεπίληπτος) que se aplica a aquellas personas que habían sido sometidas a una investigación exhaustiva de sus vidas y habían sido encontrados intachables. El buen ejemplo de un líder se traduce en un buen testimonio, requisito indispensable para los pastores. Para poder llegar a ser ejemplo, todo líder debe construir una buena reputación a lo largo de toda su vida; pero puede destruirla en pocos minutos. Todo líder cristiano debe saber cuán importante es su buen testimonio y debe cuidarlo celosamente. “Sabemos que lleva mucho tiempo edificar una buena reputación, cuando menos para la mayoría de nosotros. Pero sin importar cuáles sean nuestros antecedentes, esta debería ser la meta de todos. Esta cualidad se dará en nosotros en forma natural si crecemos y maduramos en nuestra vida cristiana como debiéramos”.[9]  También al apóstol Pedro enseña que es a través del ejemplo que el pastor debe gobernar a la iglesia:

“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey”.
1 Pedro 5:2-3 (RV60)

Cuando esto ocurre, la congregación sigue el ejemplo de sus líderes, por ello la Escritura dice: “Acordaos de vuestros pastores… considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe”, (Hebreos 13:7, RV60). Pablo consciente de su buen ejemplo alentaba a otros a que lo imitaran: “Sed imitadores míos, así como yo lo soy de Cristo”, (1 Corintios 11:1, RV95).  Finalmente, podemos decir que otra tarea de un buen pastor es la de ser ejemplo delante de su grey. Es a través del ejemplo que los pastores deben gobernar en la iglesia, éstos son servidores de Cristo puestos para cuidarla velando por su crecimiento y salud física y espiritual, capaces de trazar con efectividad la palabra de Dios y defender a su congregación de los lobos rapaces y sus doctrinas herética. Como pastor, Tito fue delegado a la isla de Creta no solo a predicar la sana doctrina (Tito 2:1), sino a velar por el bienestar de toda la iglesia: “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad”, (Tito 2:15, RV60); tenía que exhortar a las buenas obras a los ancianos (Tito 2:2), las ancianas (Tito 2:3), las jóvenes (Tito 2:4-5), los jóvenes (Tito 2:6-8), y a los siervos (Tito 2:9-10). Era responsable de defender a la iglesia de las falsas doctrinas (Tito 1:9-16); de cuidar a la congregación (Tito 3:1-11) para que ninguno se pierda y sobre todo que estén listo para toda buena obra glorificando a través de sus vidas el evangelio de Cristo.
“… para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador”.
Tito 2:10 (RV60)

LA TAREA DE ADMINISTRAR


“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”.
1 Corintios 4:2 (RV60)

                   La segunda gran tarea en el liderazgo cristiano es la administración. Posiblemente pudiera alguien preguntarse ¿por qué es necesaria la administración en la iglesia? ¿A caso podemos comparar a la iglesia con una organización? Sin embargo, podemos demostrar que la administración es necesaria en la iglesia y una de las tareas indispensables del líder cristiano. La palabra iglesia proviene del griego ekklesía (ἐκκλησία) que significa una asamblea convocada, por lo que podemos ver que es un grupo de personas asociadas con un fin común. También podemos definir el término iglesia como “la agrupación de cristianos, cuyo desarrollo doctrinal y práctico depende de la Biblia y el Espíritu Santo, a través de la participación y utilización de todos los recursos, humanos y materiales, desde pentecostés hasta el harpazós (rapto)”. [10]Por tanto, la iglesia del Señor está compuesta por recursos humanos, materiales y financieros que necesitan ser administrados de manera correcta y por eso el apóstol Pablo dice que es necesario que los administradores de Dios sean hallados fieles en esta tarea. La palabra administración viene del latin “ad” que significa dirección y “minister” que significa sirviente o subordinado. La palabra griega que se traduce como administrador en el texto de 1 Corintios 4:2 es oikonómos (οἰκονόμος), palabra compuesta donde oiko significa casa y nómos ley o regir,  y que significa mayordomo. En los tiempos bíblicos un mayordomo era un esclavo que había sido puesto sobre la administración de todos los bienes de la casa, como el ejemplo de José y Potifar. Así mismo Dios ha otorgado a sus siervos la responsabilidad de administrar los bienes y dones otorgados a su pueblo. Cuando Pablo delego a Tito en Creta él le dijo que estaba allí: para que corrigieses lo deficiente. Esto significa, para administrar correctamente los recursos de la iglesia. Ahora bien, si la administración es una tarea del liderazgo cristiano, entonces, ¿qué es administración? Realmente existen muchas definiciones de este término, pero nosotros podemos decir que la administración es un proceso continuo que consiste en planear, organizar, dirigir y controlar las actividades que se realizan con los recursos de una organización. Wilfredo Calderón dice que “la administración cristiana es el proceso por el cual, la iglesia, como un cuerpo, alcanza sus objetivos, a través de sus miembros; mediante la apreciación, la planeación y la organización, para una ejecución coordinada y efectiva”.[11]  Jenaro Bahamonde Urrutia dice que “la administración es un proceso que está relacionado con las áreas funcionales de una institución con el propósito de lograr eficacia y eficiencia en su gestión. La eficacia tiene que ver con el logro de metas y la eficiencia es lograr aquellas metas haciendo la mejor utilización de los recursos disponibles”.[12]  Es sumamente importante asegurarnos de ejecutar fielmente cada uno de los procesos administrativos que son: Planear, Organizar, Dirigir y Control. Veamos en qué consiste cada uno.

administrar
El proceso administrativo
              Planear: Es la parte del procesos administrativo que evalúa y visualiza lo que se quiere hacer estableciendo objetivos y metas alcanzables y la estrategia para alcanzarlos.

                 Organizar: Consiste en definir cómo se va a ejecutar lo que ya se planeó: con qué recursos, cuándo y quiénes.

               Dirigir:
Consiste en liderar la ejecución coordinada todos los recursos para que se cumplan y se realicen según lo planeado.

Control: Es la parte de la administración que consiste en verificar la forma de cómo se están realizando las actividades asignadas en cada área, para evaluar que se cumplan de acuerdo a lo planeado y si están dando los resultados esperados. En caso de no ser así se corrige y se vuelve a monitorear.

Principios bíblicos de la administración.



             El primer ejemplo de administración en la Biblia la encontramos en la misma creación. Al considerar todos los aspectos de la creación observamos la gran   habilidad del Señor para planear, organizar y ejecutar con gran presión su increíble obra creativa.También tenemos el ejemplo de Moisés en el libro de Éxodo donde su suegro Jetro al ver el agotamiento de su yerno al querer juzgar por si solo al pueblo, le sugirió que estableciera jueces que le ayudaran a legislar un pueblo tan grande. Así fue como estableció jefes de 10, de 50, de 100 y de 1000 para que le ayudaran con la administración del pueblo de Israel.

 “Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez.  Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar. Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo”.
Éxodo 18:18-24 (RV60)

                 “Moisés siguió este sabio consejo, y, como él mismo lo explica en Deuteronomio 1:12-18, instruyo al pueblo para nominar a hombres sabios, inteligentes y bien conocidos de las cabezas de las tribus, a quienes designo como jueces, instruyéndolos para administrar justicia con imparcialidad y sin acepción de personas”[13]También obtenemos una interesante lección al estudiar la organización del campamento y del tabernáculo en el desierto. El libro de Números nos muestra como cada tribu estaba ubicada en un lugar específico, tanto para moverse como para reposar. El tabernáculo fue diseñado de acuerdo a un plan ordenado y cada utensilio de él estaba ubicado en una posición previamente determinada. El servicio sacerdotal se realizaba por turnos y de acuerdo a las leyes del Libro de Levítico. Podríamos seguir hablando acerca de la organización en el reinado de David o Salomón, de las características de Daniel, el profeta, como un buen administrador y de otros ejemplos que nos enseñan varios principios de la administración. Nuestro Señor Jesucristo, cuando hablaba acerca de lo que cuesta seguirlo, hizo hincapié acerca de la importancia de planear y calcular el costo de nuestras acciones.

“Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz”.
Lucas 14:28-32 (RV60)

Cuando Jesús les refirió a sus discípulos estas palabras, Él quería que ellos estuvieran consientes del costo de seguirlo. Él no quería un compromiso basado en las emociones, sino que calcularan el costo de lo que eso requiere. “La imagen de la torre es un llamado a considerar el costo de seguir a Jesús. Cristo no utiliza un recurso emocional para que lo sigan. Más bien, pide que piensen cuidadosamente la decisión que tomara el discípulo y si es que será fiel a la tarea… la burla se centra en la deshonra que resulta de ser incapaz de concluir la obra”.[14] También se añade: “tampoco emprenderá guerra algún rey contra otra potencia sin asegurarse primero de que, a pesar de las grandes desventajas, podrá resistir al enemigo; pero si no tiene esperanza de hacer esto, sentirá que no le queda otro remedio que concertar un tratado en las mejores condiciones posibles. “Precisamente así”, dice nuestro Señor… no despreciéis el poder del enemigo, porque las desventajas están contra vosotros; deberéis tener cuidado para que, a pesar de toda desventaja, tengáis con qué resistir al enemigo y salir vencedores o si no, mejor será no empezar la guerra y acomodaros lo mejor posible en semejantes circunstancias terribles.”[15]  Por ende, la administración es parte de las tareas principales del liderazgo cristiano ya que es responsable de la efectiva utilización de los recursos humanos, materiales y financieros de los cuales está a cargo, para ellos es sumamente importante la planeación y organización de éstos, y como líder debe dirigir y controlar la ejecución de lo que se planeó anteriormente.

LA TAREA DE CREAR NUEVOS LÍDERES


“Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa”.
Marcos 3:13-19 (RV60)

                     El relato Bíblico de la elección de los 12 apóstoles nos muestra el principio básico de desarrollar lideres potenciales. Estos con el tiempo serían los primeros de miles que llevarían a cabo una gran misión a lo largo del tiempo. Definitivamente Jesús inicio con el propósito de redimir a los pecadores los cuales formarían su iglesia, pero para hacerlo llamo a 12 con el fin de prepararlos para la obra del ministerio que les esperaba, ya que éstos (de los cuales uno se perdió) llegarían a ser los primeros líderes de lo que sería la iglesia universal del Señor. Esto nos enseña el valor de desarrollar a otros líderes a nuestro alrededor con el fin de que nos ayuden a cumplir con nuestros objetivos. Parte del ministerio de Jesús consistió en discipular. Él no solo se dedicaba a sanar, predicar y ensañar a las multitudes, sino que también dedicaba parte de su tiempo a instruir y preparar el carácter de sus discípulos para que después de su muerte ellos continuaran con su obra.  Sin embargo, ¿qué es un discípulo? Juan Carlos Ortiz nos da una definición de lo que es ser un discípulo: “Es un aprendiz, uno que sigue e imita a Jesucristo, uno que une su destino al de su Maestro, uno que se compromete, “se casa” con Él, se niega a sí mismo para seguirle. Un discípulo de Jesús se embarca en el proceso de llegar a ser como Él y hace de los intereses de su Señor los suyos propios”. [16] La palabra discípulo proviene del griego mazetés (μαθητής) que significa aprendiz, seguidor o alumno, por tanto, la tarea de Jesús era meramente instructiva con sus discípulos. Pablo Hoff nos habla acerca del propósito de Jesús de instruir a los doce: “La elección de los doce discípulos se debe a dos razones que parecen contraponerse: la amenaza creciente de los líderes religiosos y el entusiasmo popular de las multitudes. Jesús sabe que tarde o temprano sus enemigos le darán muerte y que necesita preparar hombres que continúen su obra. Por otra parte, necesita también ayudantes para ministrar de manera eficiente a las multitudes que acuden a Él”.[17]  Por tanto nos queda clara la importancia de preparar líderes. Cuando Pablo dejo a Tito en la isla de Creta le dijo que una de sus funciones era la de preparar nuevos líderes: “Por esta causa te dejé en Creta…  establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé”. El éxito de una organización está directamente relacionado con la calidad de sus líderes, por tanto el desarrollo de líderes en la iglesia de Cristo es clave. El apóstol Pablo estaba consciente de este hecho. Él sabía que la iglesia tenía que crecer a través de la proclamación del evangelio, por ello dedico su vida a preparar a otros para esta tarea.

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”.
2 Timoteo 2:2 (RV60)

Las cartas a Timoteo y Tito son un excelente ejemplo de la preocupación de Pablo por preparar hombres idóneos para la obra del ministerio. Él sabía que esta obra no se trataba de un solo hombre, sino de muchos, pero para eso debía de prepararlos. “Pablo… se negaba a ver a las personas como pasivos parroquianos sentenciados a habitar un banco de la iglesia. En vez de eso, los llevaba al liderazgo. Veía el potencial y lo hacía actuar. Escribió a su protegido Timoteo: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2). A la iglesia de Galacia Pablo les contó de su propia agonía para esperar hasta que Cristo se formara en ellos (Gálatas 4:19). La meta de Pablo verdaderamente no era mantenerse como el único que sabía, el hombre espectáculo. Sino era dar a los demás oportunidades para crecer. Alentó a Tito a que estableciese ancianos en cada ciudad (Tito 1:5). Animo a las mujeres ancianas a que enseñen a las mujeres jóvenes (Tito 2:4)”.[18]  Por tanto, el desarrollo de otros líderes es una de las tareas del liderazgo. A menos que estemos dispuestos a crear otros líderes, nosotros tendremos que cargar con todas las responsabilidades de la organización. John Maxwell lo dice de esta manera: “Cualquier líder que solo tenga seguidores a su alrededor está condenado a hacer constantemente uso de sus propios recurso para conseguir que se hagan las cosas”.[19]

Generar el ambiente adecuado para generar nuevos líderes.


                Para poder generar nuevos líderes es sumamente importante generar antes el ambiente adecuado para generar nuevos líderes. “La atmosfera adecuada permite a los líderes potenciales crecer y desarrollarse. Por esto es que la atmosfera se debe valorar y desarrollarse con anticipación”[20]. El Dr. John Maxwell nos habla de las características que debe poseer la atmosfera adecuada para generar nuevos líderes. Estas son: 

1.       Ser un buen modelo de liderazgo que otros puedan anhelar imitar.
2.       Enfocarse en las áreas fuertes del líder potencial para desarrollarlas.
3.       Preocuparse por las necesidades y deseos de los líderes potenciales.
4.       Buscar buenas características en el interior del líder potencial: positivismo, voluntad de servir, crecimiento personal, constancia, lealtad, integridad, visión, disciplina, etc.
5.       Recompense los resultados.
6.       Proporcionar oportunidades de crecimiento.
7.       Busque el talento en los mandos medios.

Dos variables importantes en la fórmula de crear nuevos líderes.


“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”
2 Timoteo 2:2 (RV60)

                El desarrollo de líderes en la Biblia se basa en la relación de Mentor-Discípulo. Este modelo lo vemos en Jesús con sus 12 apóstoles, Moisés y Josué, Elías y Eliseo, Pablo y Timoteo. Por tanto, podemos identificar dos elementos importantes en la fórmula del desarrollo del líder.  En primer lugar encontramos al Mentor, el cual es el encargado de instruir y desarrollar las características personales de su discípulo con el fin de prepararlo para la tarea en la cual se asignará.  Para ser un buen Mentor es sumamente importante cumplir los siguientes aspectos:

1.       Haber edificado una buena reputación como líder cristiano.
2.       Tener un interés genuino por el bienestar y superación de las personas.
3.       Profunda comunión con Dios y ampliamente instruido en la palabra de Dios.
4.       Estar dispuesto a invertir tiempo y recursos por el crecimiento de los discípulos.
5.       Saber escuchar y motivar.
6.       Hacerles ver la mucha confianza que tiene en ellos.
7.       Establecer un plan de entrenamiento.

Para que el desarrollo de líderes sea efectivo, también necesitamos tener un buen discípulo, por lo que la segunda variable es el Discípulo Asimismo, el discípulo debe reunir las siguientes características:

1.       Convertido y de buen testimonio.
2.       Fuertes convicciones para no retroceder.
3.       Interés por ayudar a las personas.
4.       Humilde y dispuesto a aprender y poner en práctica todo lo que aprende con disciplina.
5.       Profunda búsqueda por la presencia de Dios y asiduo lector de la Biblia.
6.       Buscar siempre la excelencia en todo lo que se hace.



[1] William Barclay. “Comentario al Nuevo Testamento”. Comentario a versículos, Tito 1:12.Biblioteca electrónica: e-Sword.
[2] Earl D. Radmacher y otros. “Nuevo comentario ilustrado de la Biblia”. Ed Caribe, Miami, EE.UU. Pág. 1593.
[3] Jamieson-Fausset-Brown. “Comentario exegético y explicativo de la Biblia”. Casa Bautista de Publicaciones, EEUU, 2006.  Comentario a versículos, Tito 1:12.Biblioteca electrónica: e-Sword.

[4] Wilfredo Calderón. “La administración en la iglesia cristiana”. Ed. Vida, Miami, florida. Pág. 17.
[5] Gary Collins. “Consejería Cristiana Efectiva”. Ed. Portavoz, EEUU, 1992. Pág. 12.
[6] William Barclay. “Comentario al Nuevo Testamento”. Comentario a versículos, Mateo 4:23-25.Biblioteca electrónica: e-Sword.
[7] Samuel Vila. “Manual de Homilética”. Ed. CLIE, Barcelona, España. Pág. 8.
[8] Norman Geisler y Ron Brooks. “Apologética”. FLET, Miami, Estados Unidos. Pág. 14.
[9] Gene A. Getz. “La Medida del Líder”. Ed. Las Américas. México. Pág. 32.
[10] Wilfredo Calderón. “La Administración en la iglesia Cristiana”. Editorial Vida, Miami, Florida. Pág. 31.
[11] Wilfredo Calderón. “La Administración en la iglesia Cristiana”. Editorial Vida, Miami, Florida. Pág. 24.
[12] Jenaro Bahamonde Urrutia. “El perfil de un líder”. Christian Editing, Miami, Florida, 1995. Pág. 90.
[13] Keil&Delitzsch. “Comentario al texto hebreo del Antiguo Testamento, Pentateuco e Históricos”, Ed. CLIE, Tomo I, España, 2008 Pág. 232.
[14] Earl D. Radmacher y otros. “Nuevo comentario ilustrado de la Biblia”. Ed Caribe, Miami, EE.UU, 2003. Pág. 1253.
[15] Jamieson-Fausset-Brown. “Comentario exegético y explicativo de la Biblia”. Casa Bautista de Publicaciones, EEUU, 2006.  Comentario a versículos, Lucas 14:28-33.Biblioteca electrónica: e-Sword.
[16] Juan Carlos Ortiz. “El discípulo”. Ed. Peniel, Buenos Aires, Argentina, 1ª edición, 2007. Pág. 9.
[17] Pablo Hoff. “Se hizo hombre”. Ed. Vida, EEUU, 1990, Pág. 93.
[18] Jeff Caliguire. “Secretos del liderazgo de San Pablo”. Ed. Peniel, Buenos Aires, Argentina, 2003. Pág. 170.
[19] John Maxwell. “Desarrolle los líderes que están alrededor de usted”. Ed. Caribe, EE.UU, 1993. Pág. 15.
[20] John Maxwell. “Desarrolle los líderes que están alrededor de usted”. Ed. Caribe, EE.UU, 1993. Pág. 23.
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