Características de la Verdadera Sabiduría (1 Corintios 2:6-9)


“Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”.
1 Corintios 2:6-9

INTRODUCCIÓN


                   Después de una ardua discusión entre el contraste que existe entre la sabiduría humana y la sabiduría de Dios, el apóstol de los gentiles nos muestra las características de la verdadera sabiduría. En aquel entonces la iglesia de Corinto se encontraba influenciada por algunas filosofías y sectas heréticas que proclamaban tener la verdadera sabiduría, entre ellos los gnósticos; pero Pablo ha refutado haciéndoles ver que la sabiduría que busca la exaltación del propio ser y está basada en los conceptos terrenales es completamente vana. Además afirma que la verdadera sabiduría proviene de Dios y se encuentra contenida en el mensaje del evangelio, que es el mensaje de la Cruz. Ahora les enseña a sus lectores las características de esta.

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Características de la Verdadera Sabiduría

LA SABIDURÍA QUE VIENE DE DIOS HACE MADURAR A LOS QUE SE EXPONEN A ELLA


“Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen”.
1 Corintios 2:6

                 En primer lugar, la verdadera sabiduría que procede únicamente de Dios instruye y vuelve maduros a aquellos que se expone a ella. Como creyentes se espera que crezcamos y maduremos en la vida cristiana pero esto es posible únicamente a través del conocimiento exacto de la palabra de Dios: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo”, (Salmo 19:7). Cada cristiano es responsable por buscarla con diligencia y así conocer el temor de Dios: “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios”, (Proverbios 2:1-5). Sin embargo, a pesar de que la verdadera sabiduría se encuentra en la Biblia y ella puede hacernos crecer y madurar, no todos los creyentes son responsables en su búsqueda, incluso la misma iglesia de Corinto, aunque algunos se jactaban de ser sabios, eran inmaduros lo cual se reflejaba en su conducta carnal: “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,   porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”, (1 Corintios 3:1-3). El mismo autor a los hebreos identifico la falta de avance que los cristianos judíos habían tenido en crecer en el conocimiento del evangelio: “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”, (Hebreos 5:12). Y el mismo apóstol Pedro exhorta a sus lectores en crecer no solo en la gracia del Señor sino también en su conocimiento: “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”, (2 Pedro 3:18). Toda esta insistencia en conocer la palabra de Dios es porque nos ayuda a madurar, al ponerla por obra sabremos que estamos haciendo la voluntad de Dios y ella misma nos capacitara para ser hombres y mujeres preparados para toda buena obra: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”, (2 Timoteo 3:16-17).

LA SABIDURÍA QUE VIENE DE DIOS ES UN MISTERIO REVELADO SOLO A LOS HIJOS DE DIOS


“Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria…”
1 Corintios 2:7

                   La segunda característica de la verdadera sabiduría de Dios es que esta es un misterio: Más hablamos sabiduría de Dios en misterio. En la Biblia la palabra misterio tiene un significado diferente al que usualmente se le da en el mundo, y esta viene del griego mustérion (μυστήριον), la cual se usa para referirse a una verdad espiritual que estaba oculta para la humanidad, pero que ahora es revelada por el evangelio. Por tanto, la sabiduría que proviene de Dios es un misterio que le es revelada a sus hijos por medio del mensaje del evangelio la cual fue predestinada desde antes de los siglos para gloria de los mismo cristianos.

LA SABIDURÍA QUE VIENE DE DIOS ESTÁ OCULTA PARA LOS INCRÉDULOS


“… la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria”.
1 Corintios 2:8

                 La tercera característica de la sabiduría que proviene de Dios es que está reservada solo para los cristianos, para los incrédulos de este mundo está oculta. Esto es así porque esta sabiduría se obtiene únicamente con la ayuda del Espíritu Santo, el cual el hombre natural no posee, tal y como lo dice más adelante: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”, (1 Corintios 2:14). Los príncipes de este siglo a los que se refiere Pablo son de acuerdo a la mayoría de comentarista los líderes judíos que crucificaron a Jesús, los cuales aunque tuvieron la oportunidad de conocerlo y escuchar sus enseñanzas, sus corazones se cerraron para creer. De igual forma el mundo cierra su corazón para no creer en el mensaje del evangelio, rechazando así la única fuente de sabiduría incluyendo la vida eterna.

LA SABIDURÍA QUE VIENE DE DIOS POSEE TODAS LAS RIQUEZAS ESPIRITUALES


“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”.
1 Corintios 2:9

                     Finalmente, todas las mayores riquezas espirituales se encuentran ocultas en la sabiduría que proviene únicamente de Dios. Muchos comentaristas bíblicos creen que las estas palabras que el apóstol menciona en este versículo de 1 Corintios están inspiradas en un pasaje del libro del profeta Isaías: “Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera”, (Isaías 64:4). Sea a así o no, lo cierto es que la sabiduría que proviene de Dios trae a la vida del hombre cosas inefables, que jamás en vida se pensó disfrutar, la verdadera riqueza no se encuentra en nada que este mundo pueda ofrecer, sino en una herencia espiritual la cual Dios ha preparado para todos aquellos que le amen y abracen su santo evangelio. Por eso, Jesús exhorto a sus discípulos a no poner tanto esfuerzo por hacer riquezas materiales, las cuales pueden ser robadas o perdidas, sino a invertir en el reino de Dios: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”, (Mateo 6:19-21). Para poder ver esto y hacerlo así se requiere tener sabiduría para discernirlo correctamente, y solamente Dios puede darla.

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