Los planes de Pablo para el ministerio (1 Corintios 16:5-12)



“Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite. Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios. Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo. Por tanto, nadie le tenga en poco, sino encaminadle en paz, para que venga a mí, porque le espero con los hermanos. Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, más de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad”.
1 Corintios 16:5-12

INTRODUCCIÓN


               Antes de finalizar su carta el apóstol Pablo decide dar a conocer sus planes en cuanto al ministerio que el Señor Jesucristo le había otorgado. Lucas nos relata en el libro de Hechos de los Apóstoles de manera detallada el ministerio de este hombre santo, y cómo toda su vida giraba alrededor de ello: “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”, (Hechos 20:24). En el libro de los Hechos podemos ver el incansable ministerio que este hombre realizo, prácticamente su vida estaba enfocada en anunciar el mensaje del evangelio, salvar almas, instruirlos en la verdad de Jesucristo, fundar iglesias, constituir ancianos, y velar por ellas ya sea estando presente, o delegando responsables como Tito, Timoteo u otros hombres de confianza, o por medio de sus cartas. Ahora bien, después de haber tratado una serie de problemas, y antes de despedirse, el apóstol da a conocer los planes que tenia de visitar diferentes iglesias.

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Los planes de Pablo para el ministerio


LOS PLANES DE PABLO PARA VISITAR LAS IGLESIAS


“Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite. Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios”.
1 Corintios 16:5-9

            Por sus palabras pareciera que Pablo esta en Éfeso ya que por el momento su ministerio había estado dando grandes frutos en esta ciudad, aunque no sin oposición: Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios. De hecho, Lucas registra una gran actividad misionera por parte del apóstol en esta ciudad en su libro inspirado, Hechos de los Apóstoles, ya que de acuerdo a él estuvo allí para su tercer viaje misionero por un periodo de tres años, más tiempo que en cualquier otra ciudad (Hechos 20:31) y fue allí donde sembró la semilla del evangelio impactando en gran manera esta ciudad: “Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús. Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo,  de tal manera que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían”, (Hechos 19:8-12). Tanto fue la influencia del evangelio en este lugar que causo el disgusto de los comerciantes de templecillos de plata de la diosa Diana ya que sus ganancias se vinieron abajo por la conversión de los paganos idolatras al evangelio de Cristo: “Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino. Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices; a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero. Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios! Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo. Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron. También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro. Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido. Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, empujándole los judíos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, quería hablar en su defensa ante el pueblo”, (.Hechos 19:23-33). La predicación del evangelio no solo afecto el comercio pagano de la venta de templecillos de plata de la diosa Diana, sino también muchos que practicaban la brujería se convirtieron trayendo sus libros para ser quemados: “Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor”, (Hechos 19:19-20). Así de esta forma el evangelio llego a influir poderosamente en Éfeso gracias al ministerio de Pablo, y ahora mientras escribe esta carta todo parece que se encuentra en esta ciudad y que permanecerá en ella al menos hasta la fiesta del pentecostés ya que puerta amplia y eficaz se le había abierto allí. Sin embargo, pensaba ir a ver a los corintios, pasando a pie por la región de Macedonia, donde fundo iglesias durante su segundo viaje misiones, iglesias como la de Tesalónica y la de Filipos, y su objetivo era ver como estaba el estado espiritual de estas antes de dirigirse a Corinto. Luego se dirigiría a Corinto para pasar con ellos un buen tiempo, de preferencia durante todo el invierno: Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite. Así era la vida de Pablo, siempre preocupado por todas las iglesias que había fundado, y enfocado en seguir ganando almas para Cristo.

EL CUIDADO DE PABLO A LAS IGLESIAS A TRAVÉS DE ENVIARLES OTROS OBREROS


“Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo. Por tanto, nadie le tenga en poco, sino encaminadle en paz, para que venga a mí, porque le espero con los hermanos. Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, más de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad”.
1 Corintios 16:10-12

                   Si hay algo que Pablo sabia en cuanto a la obra del Señor es que esta no era exclusivamente de Él, sino de Dios, y que no era el único obrero en la viña del Señor, sino que habían otros, tal y como lo dijo al principio de la carta: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios”, (1 Corintios 3:6). Por ello Pablo sabia auxiliarse de otros hombres para contribuir con el avance del evangelio. Debido a que él estaba ocupado en Éfeso, decidió enviar por adelantado a unos de sus fieles colaboradores, Timoteo con el fin de que este diera el apoyo necesario en su ausencia: Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo. Por tanto, nadie le tenga en poco, sino encaminadle en paz, para que venga a mí, porque le espero con los hermanos. Por otras cartas sabemos que Timoteo era una persona tímida: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios”, (2 Timoteo 1:7-8). Y aparte de esto era una persona enferma: “Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades”, (1 Timoteo 5:23). Sin embargo, a pesar de sus limitaciones de timidez, enfermedad y edad, Pablo supo prepararlo para la obra del ministerio. Así, lo circuncido para que no tuviera problemas con los judíos, ya que tenía su madre era hebrea: “Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego; y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. Quiso Pablo que éste fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era griego”, (Hechos 16:1-3). Lo exhorto a ser ejemplo en todo para que nadie lo menospreciara por su edad: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”, (1 Timoteo 4:12). Le aconsejo en cuanto a cómo relacionarse con los demás, sin importar sus edades: “No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza. Honra a las viudas que en verdad lo son”, (1 Timoteo 5:1-3). Y en general, le enseño cómo ser un buen ministro del Señor a través de una serie de consejos que quedaron registradas en 1 y 2 Timoteo, y con el tiempo llego a convertirse en el obispo de la iglesia en Éfeso, todo gracias a la instrucción del Pablo. Por eso ahora estaba confiándole una tarea más, y era que fuese a visitar a los corintios para que viese como estaban espiritualmente y para que en su ausencia él pudiese ministrarlos delante del Señor, no obstante, también les pide a los corintios que salga a recibirlo para que este se sintiera cómodo con ellos.

                También el apóstol intento convencer a otro de sus colegas llamado Apolos que fuese a Corinto para fortalecer los ánimos de los creyentes, pero lamentablemente este no quiso ir: Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, más de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad. Apolos fue un judío fervoroso y poderoso en la predicación que conocieron en Éfeso: “Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído;  porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo”, (Hechos 18:24-28). Así Apolos llego a ser un ministro del evangelio y ahora Pablo le pedía su ayuda para apoyar a la iglesia de Corinto, pero lamentablemente no pudo convencerlo porque otros planes tenía en mente, pero les dice que cuando tenga tiempo los visitara. En general, podemos ver como Pablo no solo se esforzaba por anuncia el evangelio por sus propios medios, sino se auxiliaba de otros consiervos para tal fin, tal y como lo hizo con Timoteo, al dejarlo como obispo de Éfeso, o Tito al dejarlo como obispo de Cristo (Tito 1:5), o Filemón que llego a ser uno de los encargados de Colosa (Filemón 1-3), o Priscila y Aquila los cuales le ayudaron durante su tercer viaje misionero (Hechos 18:18). Así el apóstol Pablo supo rodearse de otros hombres y mujeres que le ayudaron a predicar el evangelio de Cristo.



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