La Expiación: La paga del pecado a través de un sustituto



“Mas Aarón y sus hijos ofrecían sacrificios sobre el altar del holocausto, y sobre el altar del perfume quemaban incienso, y ministraban en toda la obra del lugar santísimo, y hacían las expiaciones por Israel conforme a todo lo que Moisés siervo de Dios había mandado”.
1 Crónicas 6:49

INTRODUCCIÓN


                       La expiación es un tema de suma importancia en la doctrina de la salvación porque nos habla del sacrificio vicario de Cristo en la cruz del Calvario el cual nos limpio de todos nuestros pecados, siendo considerado en el cristianismo como el acontecimiento más importante y trascendental de la historia del mundo. La expiación nos lleva al tema de los sufrimientos de Cristo por causa de nuestros pecados  y de cómo este sacrificio nos limpia de todas nuestras iniquidades, tema que se desarrolla plenamente en el Nuevo Testamento: “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre”, (Hebreos 10:10). En el Antiguo Testamento se habla mucho de la expiación ya que como parte de la ley los israelitas tenía que realizar sacrificios de animales para que todos sus pecados fueran expiados delante de Dios: “Mas Aarón y sus hijos ofrecían sacrificios sobre el altar del holocausto, y sobre el altar del perfume quemaban incienso, y ministraban en toda la obra del lugar santísimo, y hacían las expiaciones por Israel conforme a todo lo que Moisés siervo de Dios había mandado”, (1 Crónicas 6:49). El tema de la expiación se deja ver también en los credos y confesiones de fe de las iglesias, tal vez no con este nombre, pero si a través de tocar los sufrimientos de Cristo y sus resultados. Por ejemplo, el credo niceno expresaba la declaración de fe dada por las iglesias en Constantinopla en el 325 d.C. en cuanto a su salvación gracias a la muerte y resurrección de Cristo: “Y fue crucificado por nosotros bajo el poder de Poncio Pilatos, padeció, y fue sepultado; y al tercer día resucitó según las Escrituras”, las palabras por nosotros nos indica que Cristo murió por nuestros pecados. El Catecismo Menor de Westminster pregunta en el numeral 25: “¿Cómo ejecuta Cristo el oficio de Sacerdote?”, a lo que este mismo responde: “Cristo ejecuta el oficio de Sacerdote en haberse ofrecido a sí mismo, una sola vez en sacrificio para satisfacer las demandas de la justicia Divina, reconciliarnos con Dios. y en interceder continuamente por nosotros”. Vemos como asocian nuestra redención con el sacrificio de Cristo. La Confesión de Fe de Westminster, capítulo 8, párrafo 5, declara: “El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por el sacrificio de sí mismo que ofreció una sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de su Padre, y compró para aquellos que este le había dado, no solo la reconciliación sino también una herencia eterna en el reino de los cielos”. Es el sacrificio de Cristo que ha reconciliado al hombre con Dios y les ha dado herencia eterna. Por esto y más es importante estudiar el tema de la expiación.


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La expiación

¿QUÉ SIGNIFICA EXPIACIÓN?


                  El Diccionario Ilustrado de la Biblia de Nelson traduce expiación de la siguiente manera: “Acto por el que se quita el pecado o la contaminación mediante un sacrificio o pago establecido por Dios”. El Nuevo Diccionario de la Biblia de Alfonso Lockward dice en cuanto a la expiación: “Acto por el cual, mediante un sacrificio, se busca que Dios sea propicio, satisfaciendo su justicia, borrando la culpa, purificando el alma y reconciliándola con él”. El Diccionario Bíblico Certeza comenta acerca de la expiación: “Denota la obra de Cristo de resolver el problema planteado por el pecado del hombre, como también la de llevar a los pecadores a una relación correcta con Dios”. J. Oliver Buswell, Jr, dice: “La doctrina bíblica de la expiación también se designa como el punto de vista penal. Esto significa que en la cruz Cristo llevó la pena debida justamente por nosotros a causa de nuestros pecados. El pensamiento se expresa en muchos pasajes de la Escritura, como por ejemplo: «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él...» (Isaías 53.5). El punto de vista penal destaca que hay un orden moral en el universo que debe ser mantenido mediante la imposición de un castigo por la transgresión de la ley moral”Charles Ryrie dice: “La expiación por sustitución, o vicaria, significa simplemente que Cristo sufrió como un sustituto por nosotros, es decir, en vez de nosotros, lo que redundó en beneficio de nosotros al proveer un pago por nuestros pecados”.  Y Myer Pearlman dice: “El Expiar por el pecado significa ocultarlo de la vista de Dios, a fin de que pierda el poder de provocar su ira”.


              Si consideramos su significado etimológico, vemos que el Diccionario Bíblico Hebreo-Griego Vine nos dice que expiar se traduce de la palabra hebrea kapar (כָּפַּר), la cual literalmente significa cubrir, y de esto comenta lo siguiente: “Esta raíz se encuentra en todos los períodos de la historia del lenguaje hebreo. Tal vez lo conocemos mejor por el término Yôm Kippur , «Día de Expiación». Las modalidades verbales aparecen unas 100 veces en la Biblia hebraica. Kapar se encuentra primero en Génesis 6:14, donde se usa en su sentido básico de «cubrir». Dios da a Noé instrucciones, concernientes al arca, entre otras: «Cúbrela con brea por dentro y por fuera» (RVA; «la embetunarás» RV; «calafatearás»)”.  Por tanto, podemos decir: “La expiación es el acto mediante el cual se cubrían los pecados en el Antiguo Testamento a través de ofrecer un animal en sacrificio a Dios, y en el Nuevo Testamento, Jesús se ofreció como el Cordero perfecto no solo para cubrir nuestros pecados, sino para quitarlos y presentarnos limpios delante de su Padre al haber expiado nuestros pecados en su sacrificio en la cruz del Calvario”.

LA EXPIACIÓN A TRAVÉS DE LA BIBLIA


                    Vamos a estudiar la expiación como un acto en el cual el hombre ofrece un sacrificio de un animal a Dios con el fin de cubrir sus pecados, y como esto se realizó en el Antiguo Testamento y como encontró su clímax en el Nuevo Testamento.  Alguien podría preguntar: ¿por qué estudiar la expiación en el Antiguo Testamento? ¿Qué nos dicen los sacrificios de machos cabríos y corderos? Myer Pearlman nos dice: “¿Por qué vamos a ocupar tiempo y espacio e la descripción de los sacrificios del Antiguo Testamento? Por la sencilla razón de que en el vocablo sacrificio tenemos la clave del significado de la muerte de Cristo”. Comencemos a ver cómo se usa el término de expiación en ambos testamentos.

La expiación en el Antiguo Testamento


              Como ya hemos visto el termino hebreo expiar significa cubrir, y a través de un sacrificio de un animal se pretendía quitar de los ojos de Dios las transgresiones cometidas. La primera indicación de ofrecer el sacrificio de un animal por los pecados del hombre lo encontramos en Génesis, después de la caída del hombre: “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales… Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió”, (Génesis 3:7, 21). Podemos ver cómo el hombre sintió vergüenza de su desnudez después de haber comido del fruto del árbol de la ciencia del bien y el mal, el cual el Señor se los había prohibido, así con el pecado entra la vergüenza y en un acto inútil que querer cubrirla se hacen delantales de hojas, pero Dios la cubre de una mejor manera con túnicas de pieles, lo cual nos sugiere que tuvo que haber un sacrificio de animales previo a esto. Muchos opinan que aparte de haber sido el primer sacrificio de animales, quedo establecido que el pecado quedaría cubierto con sacrificios de animales, de tal forma que si el hombre quería acercarse a Dios debería antes presentar sus sacrificios con el objetivo de expiar sus pecados. Para algunos esta es la razón por la cual Dios vio con agrado el sacrificio de Abel y no la de Caín: “Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante”, (Génesis 4:3-5). Lo más seguro es que en un momento determinado Dios le mostro a Adán que para adorarlo antes tenían que ofrecer un sacrificio para expiar sus pecados, y Abel debió haber creído que esta era la mejor manera de hacerlo, y por esta fe agrado a Dios: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella”, (Hebreos 11:4). De allí en adelante vemos como los patriarcas ofrecían sacrificios de animales para acercarse en adoración a Dios, lo vemos en Job el cual ofrecía sacrificios no solo por su persona sino también por sus hijos: “Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días”, (Job 1:5). Noé ofreció sacrificios en agradecimiento después del diluvio: “Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar”, (Génesis 8:20). Cuando Dios ratifico su pacto con Abraham le pidió sacrificio de animales: “Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar? Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino”, (Génesis 15:7-9). En general, podemos ver cómo en los tiempos patriarcales Dios pedía expiar los pecados a través de un sacrificio para acercarse a Él. Luego en la dispensación de la ley, el Señor legislo en su palabra la forma de cómo los israelitas tenían que expiar sus pecados. Existían muchas leyes que hablaban acerca de la forma de como los israelitas tenían que expiar sus pecados. Estaba en la ley la celebración del día de la expiación que era un día al año donde se expiaban los pecados de todo el pueblo: “Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre del sacrificio por el pecado para expiación; una vez en el año hará expiación sobre él por vuestras generaciones; será muy santo a Jehová”, (Éxodo 30:10). Y así, dependiendo de las fiestas que se realizaban o de los pecados cometidos, se establecían diferentes sacrificios con el fin de quitar de los ojos de Dios el pecado cometido. Por tanto, vemos como aquellos que querían acercarse a Dios en adoración tenían que ofrecer sacrificios para expiar sus pecados. Myre Pearlman nos dice: “Aunque desnaturalizado en lo que respecta al patrón original, los sacrificios paganos se basaban en dos ideas fundamentales: adoración y expiación. (1) El hombre reconoce que está bajo el poder de una Deidad que tiene ciertos derechos sobre él. Como reconocimiento de estos derechos, y como señal de rendición personal, se ofrece un don o sacrificio. (2) Con frecuencia, sin embargo, al tener consciencia de que el pecado ha perturbado la relación, reconoce instintivamente que el mismo Dios que lo hizo tiene el derecho de destruirlo, a menos que se haga algo para reparar la relación rota”. En otras palabras, aunque las culturas antiguas reconocieron la existencia de una deidad y su culpa por el pecado los hacia concluir que su relación estaba rota y que debían ofrecer un sacrificio para apaciguar la ira de los dioses. Fue desde el huerto del Edén, cuando el hombre cayó en pecado que Dios estableció que para acercarse a Él, el hombre tenía que expiar sus pecados a través del sacrificio de un animal: “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión”, (Hebreos 9:22).

La expiación en el Nuevo Testamento.


Los sacrificios del Antiguo Testamento eran buenos, pero lamentablemente el hombre no comprendió que a Dios no le interesaba tanto el acto externo de ofrecer un buen cordero sobre el altar, sino que El esperaba un corazón contrito y humillado: “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”, (Salmo 51:17). Lejos de apegarse a un requisito religioso el propósito de la ley y las ofrendas era que el hombre reconociera su estado de pecaminosidad y la necesidad de santificarse delante del Señor, que el temor a Dios lo guiara a toda obediencia, pero Israel no lo entendió: “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”, (1 Samuel 15:22). A pesar de los repetidos sacrificios de animales, estos eran incapaces de provocar un cambio en la vida interior de los hombres, al final, Israel fallo y no respeto el pacto que Dios había hecho con ellos y por eso fueron desterrados a tierras extranjeras, sin embargo, había una promesa de recogerlos de todas las tierras a donde hubieran sido deportados y cambiaria el corazón duro de los hombres y les daría un nuevo espíritu con el fin de que fueran completamente restaurados: “Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel. Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones. Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”, (Ezequiel 11:17-20). En la mente de Dios estaba este plan, Él sabia que ni con todos los sacrificios de machos cabríos lograría cambiar el interior de los hombres, y fue por eso que se proveyó de un Cordero y un sacrificio perfecto que quitaría para siempre el pecado de los hombres, así lo enseña Hebreos: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre”, (Hebreos 10:1-10). Este pasaje nos deja claro el plan de Dios, el de ofrecer un sacrificio, un Cordero perfecto a través de cuyo sacrificio el hombre pudiera ser santificados de una vez para siempre, y este cordero es Jesucristo. Por ello Juan el bautista lo llamo el Cordero de Dios: “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”, (Juan 1:29). Si nos damos cuenta el sacrificio de Cristo no solo cubre el pecado, sino su sangre lo quita, algo que los sacrificios de animales no hacían: “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”, (1 Juan 1:7), de igual forma, los sacrificios de animales eran incapaces de cambiar al hombre interior, pero el de Cristo no solo perdona nuestros pecados sino nos transforma y nos hace nuevas criaturas: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”, (2 Corintios 5:17). En este sentido este sacrificio expiatorio es perfecto en todos los sentidos. Al respecto Myer Pearlman nos comenta: “Era evidente que el sacrificio de un animal no podía por una parte equipararse al valor de un alma, ni por la otra podía ejercer poder espiritual en el hombre interior. No había elemento alguno en la sangre de un ser irracional que pudiera realizar la redención espiritual del alma. Ello podía obtenerse solo mediante la ofrenda de una vida humana perfecta”. Esa vida humana perfecta es Cristo, y su sacrificio hoy en día es suficiente para quitar los pecados y dar vida eterna.

EL SACRIFICIO PERFECTO DE CRISTO


                  Con el sacrificio de Cristo la expiación toma un significado completamente descollante para nosotros, ya que a través de él, todo aquel que cree será salvo. El plan de Dios era ofrecer a su Hijo como sacrificio por todos nuestros pecados y desde el Antiguo Testamento habían profecías que hablaban de esto: “¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca”, (Isaías 53:1-9). Este pasaje de Isaías es muy descriptivo en cuanto a los padecimientos de Cristo, ahora bien para que todo se cumpliera de la mejor manera Jesús tenía que cumplir al pie de la letra todas las condiciones y profecías del Antiguo Testamento. En primer lugar, tenía que ser un cordero sin defecto, perfecto, tal y como la ley lo exigía desde el mismo cordero pascual: “El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras”, (Éxodo 12:5). En este sentido, Cristo representa al cordero perfecto e inocente que fue sacrificado por nuestros pecados. Esta perfección e inocencia radica en que nació no por la concepción de la unión sexual entre un hombre y una mujer, porque de lo contrario hubiese nacido con la herencia adánica del pecado, sino nació inmaculado, es decir, sin pecado concebido ya que su encarnación fue producto de la obra del Espíritu Santo que hizo sombra en María: “Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”, (Lucas 1:30-35). En segundo lugar, Cristo tenía que ser el cumplimiento de todas las figuras del Antiguo Testamento. Todos los sacrificios que se ofrecían de acuerdo a la ley, todas sus fiestas, el mismo Tabernáculo y utensilios del mismo eran una figura de Él: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas…”, (Hebreos 10:1). El autor de la carta a los Hebreos nos enseña perfectamente como todas estas cosas eran una sombra de los que sería en el futuro, así, los sacrificios de animales eran un anuncio del sacrificio final que Cristo realizaría: “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”, (Hebreos 9:13-14). Y al mismo tiempo el oficio sacerdotal según el orden de Aarón era un símbolo del sacerdocio eterno que nuestro Señor Jesús realizaría a favor de nuestras almas: “Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre”, (Hebreos 7:26-28). Este sacerdocio que Jesús ofrece es según el orden de Melquisedec, porque no tiene principio ni fin, sino eterno: “Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre”, (Hebreos 7:1.3). Y este nuevo sumo sacerdote se hizo fiador de un nuevo pacto: “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”, (Hebreos 7:22-25). Es increíble considerar como Jesús es el Cordero de Dios y al mismo tiempo se constituye como nuestro Sumo Sacerdote: “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús”, (Hebreos 3:1). Así todos los rituales, sacrificios y fiestas establecidas en la ley eran una sombra que anunciaba el oficio de Cristo como Cordero y Sumo Sacerdote. Finalmente, Cristo es el cumplimiento profético de todo el Antiguo Testamento que culmina con su muerte expiatoria en la Cruz del Calvario. Todo lo que se profetizo acerca de Él en la ley, los profetas y los Escritos se cumplió, tal y como lo vemos en la siguiente tabla:

Profecía
Comentario
Cumplimiento
Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
Génesis 3:15
Sería la simiente de la mujer
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley.
Gálatas 4:4
Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?
Génesis 18:17-18
Sería descendiente de Abraham
Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.
Mateo 1:1
Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac, y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.
Génesis 17:19
Sería descendiente de Isaac
Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos
Mateo 1:2
Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y se levantará cetro de Israel, Y herirá las sienes de Moab,
Y destruirá a todos los hijos de Set.
Números 24:17
Sería descendiente de Jacob
hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor,
Lucas 3:34
No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos.
Génesis 49:10
Descendería de la tribu de Judá

hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Judá,
Lucas 3:33
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
Isaías 9:7
Sería el heredero del trono de David
Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.
Mateo 1:1
Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.
Miqueas 5:2
Su lugar de nacimiento
Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,
Mateo 2:1
Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
Daniel 9:25
El tiempo de su nacimiento

Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.
Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.
Lucas 2:1-2
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Isaías 7:14
Nacería de una virgen
El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.
Mateo 1.18
Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.
Jeremías 31:15
La matanza de los niños
Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.
Mateo 2:16
Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo
Oseas 11:1
La huida a Egipto
Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto
Mateo 2:14
Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.  El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
Isaías 9:1-2

Su ministerio en Galilea
Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea;  y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles;  El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció.
Mateo 4:12-16
Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis
Deuteronomio 18:15
Como profeta


Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.
Juan 6:14
Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
Salmo 110:4
Sería sacerdote para siempre
Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
Hebreos 6:20
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Isaías 53:3
Su rechazo por los judíos
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
Juan 1:11
Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.
Isaías 11:2
Algunas de sus características
Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
Lucas 2:52
Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.
Zacarías 9:9
Su entrada triunfal
Tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito:  No temas, hija de Sion; He aquí tu Rey viene,
Montado sobre un pollino de asna
Juan 12:13-4
Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía,
Alzó contra mí el calcañar.
Salmo 41:9
Sería traicionado por un amigo
Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes,  y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.  Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.
Mateo 26:14-16
Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata.
Zacarías 11:12
Sería vendido por 30 piezas de plata

Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,
Mateo 27:3
Y me dijo Jehová: Échalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro
Zacarías 11:13
El dinero sería devuelto
Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros.
Mateo 27:6-7
Cuando fuere juzgado, salga culpable; Y su oración sea para pecado.  Sean sus días pocos; Tome otro su oficio.
Salmo 109:7-8
El que lo traicionará seria culpable y pocos sus días y otro tomaría su oficio.
Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron.  Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre. Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y: Tome otro su oficio .Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.
Hechos 1:18-22
No me entregues a la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
Salmo 27:12






Testigos falsos lo acusarían
Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte,  y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos,  que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.
Mateo 26:59-61
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
Isaías 53:7
Permanecería en silencio cuando fuera acusado
Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti?  Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.
Mateo 27:13-14
Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.
Isaías 50:6
Sería golpeado y escupido
Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas.
Marcos 14:65
Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa.
Salmo 69:4
Sería odiado sin causa
El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.  Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre. Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.
Juan 15:23-25
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Isaías 53:4-5
Sufriría en sustitución por nosotros
  Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;  para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias
Mateo 8:16-17
Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.
Isaías 53:12
Sería crucificado con pecadores
Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.
Mateo 27:38
Porque perros me han rodeado;
Me ha cercado cuadrilla de malignos;
Horadaron mis manos y mis pies.
Salmo 22:16
Sus manos y pies serían horadados
Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.  Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.  Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Juan 20:25-27
Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.  Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía.
Salmo 22:6-8
Sería escarnecido e insultado
Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza,  y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.  De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.  Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.  Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él.
Mateo 27:39-44
Me pusieron además hiel por comida,
Y en mi sed me dieron a beber vinagre.
Salmo 69:21
Le darían hiel y vinagre
Le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo.
Mateo 27:34
Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.
Zacarías 12:10
Su costado sería traspasado
Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.
Juan 19:34
Repartieron entre sí mis vestidos,
Y sobre mi ropa echaron suertes.
Salmo 22:18
Soldados echarían suertes sobre sus ropas
Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.
Marcos 15:24
El guarda todos sus huesos;
Ni uno de ellos será quebrantado.
Salmo 34:20
Sus huesos no serían quebrados
Más cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.
Juan 19:33
Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
Isaías 53:9
Sería sepultado con los impíos
Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.  Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.
Mateo 27:57-60
Porque no dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
Salmo 16:10
Su resurrección
Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado.  No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.
Mateo 28:5-6
Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad,
Tomaste dones para los hombres, Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.
Salmo 68:18
Su ascensión
Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo.  Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo
Lucas 21:50-51

              Es increíble todas las profecías que se cumplieron en la vida de Jesús, todo porque su muerte expiatoria en la cruz del Calvario seria la consumación de todo esto, por ello antes de morir Jesús dijo: “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”, (Juan 19:30). Estas dos palabras, Consumado es, se traducen de una sola en griego que es teléo (τελέω), y literalmente significa algo que ha sido finalizado con todos los requerimientos satisfechos. Así Cristo cumplió a satisfacción su misión expiatoria y es gracias a esa victoria que hoy podemos heredar por la fe la vida eterna.

LOS TÉRMINOS RELACIONADOS CON LA EXPIACIÓN


                  Hasta el momento hemos considerado lo que implica el tema de la expiación en el Nuevo Testamento ya que está relacionada con el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario a través del cual consumo el plan de salvación que Dios había provisto desde antes de la fundación de mundo, y de allí que en Apocalipsis se le reconozca como el Cordero que fue inmolado desde el principio de los tiempos: “Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”, (Apocalipsis 13:8). Con el tema de la expiación hay algunos términos que están asociados y que en ocasiones se presentan en la Biblia por lo que es importante que los consideremos. Veamos.

              Propiciación.


              Para entender el significado de la propiciación es importante entender lo que era el propiciatorio en el Antiguo Testamento. En palabras sencillas el propiciatorio era la tapadera que cubría el arca del testimonio, y sobre este propiciatorio o plancha se sostenían dos querubines, y de hecho en el hebreo la palabra propiciatorio es kapóret (כַּפֹּרֶת), que literalmente significa cubierta: “Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré”, (Éxodo 25:21). El Diccionario Ilustrado de la Biblia Nelson explica cómo era el ritual de expiación que el sumo sacerdote tenía que hacer por los pecados del pueblo: “El ritual del gran DÍA DE EXPIACIÓN prescribía que Aarón pusiera perfume sobre el fuego delante de Jehová; la nube del perfume cubriría el propiciatorio que estaba sobre el testimonio. Esto evitaba que Aarón muriera y probaba la presencia de Dios sobre el propiciatorio. Luego Aarón debía tomar sangre del becerro y rociar siete veces el propiciatorio, para purificar el santuario de las impurezas de Israel (Levítico 16.14)”. De esta forma la sangre era esparcida sobre el propiciatorio con el fin de que Dios fuese propicio con su pueblo, es decir, favorable, misericordioso y benéfico. De aquí que podemos entender mejor el significado de la propiciación. Myre Pearlman la define de la siguiente manera: “El vocablo propiciación procede, según se cree, de la palabra latina prope que significa cerca. De ahí que el vocablo significar reunir, crear un ambiente favorable para la reconciliación, lograr con éxito la reconciliación… Propiciar significa apaciguar la justa ira de un Dios santo mediante el ofrecimiento de un sacrificio expiatorio”. De allí que a través de la fe en el sacrificio expiatorio de Cristo esperamos que Dios sea propicio a nosotros perdonando nuestras maldades, donde el propiciatorio es el mismo cuerpo de Jesucristo: “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados”, (Romanos 3:24-25).

              Sustitución.


              La sustitución es otro concepto asociado con el tema de la expiación. En el Antiguo Testamento existían tres personajes involucrados en la expiación de sus pecados. Primero estaba el pecador que no podía acercarse a Dios, segundo estaba el sacerdote que intercedía por él y ofrecía el sacrificio por sus pecados, y finalmente estaba el animal a sacrificar, que era el sustituto, es decir, la victima que pagaría por sus pecados. Ahora bien, Cristo Jesús es nuestro sustituto, ya que como Cordero de Dios, tomo nuestro lugar al morir por nuestros pecados para que ahora nosotros podamos ser salvos. Myre Pearlman nos dice: “De igual manera el Señor Jesucristo efectuó en la cruz del Calvario lo que nosotros no podríamos haber realizado por nosotros mismo, y cualquiera sea nuestra necesidad, somos aceptados por causa de él, o en consideración a él. Ya ofrezcamos a Dios el arrepentimiento, o las gracias o la consagración, lo hacemos en su nombre, pues Él es el sacrificio porque nos acercamos a Dios el Padre”. de esta forma, es en función de lo que Él ya hizo en la cruz del Calvario que nosotros somos salvo, y de allí que Cristo es nuestro sustituto perfecto: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”, (2 Corintios 5:21).

              Redención.


              Otro concepto utilizado en la Biblia y que esta relacionado con el tema de la expiación es la redención. Myre Pearlman nos dice en cuanto a la redención: “El vocablo redimir, tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento, significa comprar algo de nuevo, mediante el pago de un precio, liberar de la esclavitud mediante el pago de un precio; comprar en el mercado y sacar del mercado”. El termino redención tiene su aplicación especial en el Antiguo Testamento y se aplicaba a la acción de pagar el precio por el rescate de un pariente que haya caído en esclavitud por cuestiones de deudas: “Si el forastero o el extranjero que está contigo se enriqueciere, y tu hermano que está junto a él empobreciere, y se vendiere al forastero o extranjero que está contigo, o a alguno de la familia del extranjero; después que se hubiere vendido, podrá ser rescatado; uno de sus hermanos lo rescatará. O su tío o el hijo de su tío lo rescatará, o un pariente cercano de su familia lo rescatará; o si sus medios alcanzaren, él mismo se rescatará”, (Levíticos 25:47-49). Si nos damos cuenta para poder redimir a alguien se necesitaban los siguientes requisitos:

1.      Ser un pariente cercano al que se deseaba redimir.
2.      Que el pariente estuviera interesado en redimirlo.
3.      Tener suficiente dinero para poder pagar el justo precio de su rescate.

En un sentido espiritual, la redención es el acto soberano por medio del cual Cristo nos rescata de la esclavitud del pecado y de la condenación eterna, habiéndose ofrecido el mismo en pago por todos nuestros pecados. Cristo es nuestro pariente cercano, porque al encarnarse y nacer se hizo hombre perfecto, y en este sentido es nuestro pariente cercano y esta en todo su derecho de pagar por nosotros el precio de nuestro rescate: “Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”, (Mateo 20:28).


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