¿Qué es una Secta?


“Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”.

Gálatas 1:8

INTRODUCCIÓN


                Cuando Pablo le escribió a los cristianos de la región de Galacia, estaba maravillado de cuan rápido estos se habían desviado de la fe para creer en la doctrina de los judaizantes los cuales les enseñaban que para salvarse no solo era necesaria la fe, sino a estas tenían que incluirle el observar la ley de Moisés: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente”,  (Gálatas 1:6). En este caso los gálatas ya habían creído en el mensaje del evangelio, pero llego una secta conocida como la de los judaizantes que les enseñaron cosas diferentes a las que Pablo les había compartido y hoy en día esto pasa mucho. Así como ocurrió en la región de Galacia, así hoy en día hay muchas enseñanzas que tergiversan el mensaje puro del evangelio, por ello Pablo les decía a los creyentes: Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Por esto, es importante estudiar las sectas. Otro termino importante que se estudia en apologética es el de secta y en esta oportunidad veremos los detallen en cuanto a este tema.
 
Sectas
Sectas

¿QUÉ ES UNA SECTA?


              La otra palabra importante que se debe considerar es la palabra secta. De acuerdo a Josh McDowell una secta “es una perversión, una deformación del cristianismo bíblico. Como tal, rechaza las enseñanzas que la iglesia cristiana ha sostenido a través de la historia”. Por tanto, una secta es un grupo o movimiento que se ha apartado de las enseñanzas del verdadero evangelio para seguir doctrinas totalmente erradas que los conducen al infierno. A diferencia de las religiones, una secta es una desviación del verdadero evangelio, prometen revelar la verdad y llenar el vacío que el hombre tiene en su ser, sin embargo, lo único que hacen es engañarlos. Las sectas poseen ciertas características de las cuales podemos mencionar las siguientes:

Interpretaciones erradas de la Biblia.


Una de las principales características de las sectas es que tienen interpretaciones erradas de la Biblia, de hecho, las sectas han surgido como resultado de malas interpretaciones que sus fundadores hicieron de las Sagradas Escrituras. Al respecto de esto J. Cabral en su libro Religiones, Sectas y Herejías dice: “Las interpretaciones del texto bíblico hechas sin tener en cuenta los principios de la hermenéutica, han llevado a incontables personas, a veces bien intencionadas, a fundar una secta falsa”. Así hoy en día tenemos malas interpretaciones acerca de la Trinidad divina, la divinidad y humanidad de Jesús, la deidad y personalidad del Espíritu Santo, la salvación por fe sin obras, el nacimiento virginal de Jesús, entre otras. El apóstol Pedro advertía el peligro que existe de torcer las Sagradas Escrituras ya que esto provoca que se alejen del camino de salvación: “Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición”, (2 Pedro 3:15-16). Por tanto, debemos pedir sabiduría al Espíritu Santo para que a través de su ayuda podamos interpretar adecuadamente las Sagradas Escrituras.

       Fuente a autoridad ajena a la Biblia.


            Otra característica de las sectas es que, a parte de la Biblia, tienen otras fuentes de autoridad ajenas a esta. Josh McDowell dice: “Ya que hagan pasar otras obras por encima de la Biblia, o que la interprete a su capricho el líder de la secta, una señal segura de que estamos en presencia de una secta es que su autoridad máxima en asuntos espirituales descansa en algo distinto a las claras enseñanzas de las Sagradas Escrituras”. Como cristianos, nuestra única fuente de autoridad es la Biblia, a parte de ella, no existe otro libro, ni tradiciones, ni nuevas revelaciones a las cuales nos sujetamos. La misma Biblia enseña que no debemos añadirle o quitarle a este libro: “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno”, (Deuteronomio 4:2). De igual forma el libro de Apocalipsis advierte que aquellos que le quiten a esa profecía, el Señor quitará su nombre del libro de la vida: “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”, (Apocalipsis 22:19). En este sentido, no existe ninguna otra fuente de autoridad a parte de la Biblia.

    Otro Jesús.


Las sectas se caracterizan también por tener a otro hombre o mujer que siguen en lugar de Jesús, y generalmente, Jesús es relegado a un segundo plano de importancia. J. Cabral dice: “Las sectas falsas, en general, subestiman el valor de Jesús”. Para estas sectas, Jesús es visto como alguien que no logro finalizar su misión, y por eso ahora Dios levanto otro profeta en su lugar que trae una nueva revelación especial, otras ponen a algún santo o personaje de la Biblia antes que a Cristo, pero esto es antibíblico, ya que Jesús es el único Dios e intercesor entre Dios y los hombres: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”, (1 Timoteo 2:5). También solo en Jesús se encuentra la salvación: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”, (Hechos 4:12), y en general, no hay otro camino, verdad y vida, sino solamente Cristo: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”, (Juan 14:6).

     Salvación por obras.


Las sectas se caracterizan también por promover una salvación por medio de las obras, para estas, la fe no es suficiente. Josh McDowell dice al respecto: “Una de las enseñanzas que están totalmente ausentes de todas las sectas es el evangelio de la gracia de Dios”. En este sentido, las sectas enseñan que, para salvarse el hombre, aparte de creer en Cristo, debe hacer esto o aquello para salvarse, y esto va en contra de la enseñanza bíblica de la salvación por medio de la fe en Jesús, una justificación gratuita: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”, (Romanos 3:23-24). Las obras jamás salvaran a una persona, porque son insuficientes para agradar a Dios, solamente la fe en Cristo puede hacerlo: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”, (Efesios 2:8-9).

     Falsas profecías.


Aunque pueden existir otras características de las sectas, nosotros mencionaremos una última, y es la proclamación de falsas profecías que alguno de sus fundadores o lideres han declarado. Josh McDowell dice respecto a estos hombres: “Los lideres de las sectas, quienes creen haber recibido un llamado divino, han hecho osadas predicciones acerca de los acontecimientos del futuro, que ellos suponen revelados por inspiración de Dios”. A lo largo de la historia algunos fundadores de algunas sectas han llegado a proclamar profecías que jamás se cumplieron, personas como Herbert W. Armstrong, fundador de la Iglesia universal de Dios; Elena de With, la fundadora de los Adventistas del Séptimo día; Charles Russell, el fundador de los Testigos de Jehová; entre otros. La Biblia advierte que si entre nosotros saliera profeta que anunciare algo que ocurrirá en el futuro y no pasare, ese es profeta mentiroso porque Jehová no ha hablado por medio de ellos: “Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él”, (Deuteronomio 18:22).

¿QUÉ ES UNA HEREJÍA?


                   Otra palabra importante que debemos conocer es la palabra herejía. De acuerdo al Diccionario Bíblico Mundo Hispano, herejía es “Una doctrina o grupo considerado contrario a la doctrina correcta”. El diccionario Bíblico Wilton M. Nelson dice que una herejía es un: “Término que en el contexto particular de la iglesia adquirió un significado técnico, y señalaba cualquier desviación de la ortodoxia”. Para J. Cabral en su libro Religiones, Sectas y Herejías, una herejía es: “Toda doctrina que en materia de fe sustenta opiniones contrarias a las de la Palabra de Dios”. En el Nuevo Testamento, la palabra herejía aparece solo tres veces, la primera esta en Hechos de los Apóstoles: “Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas”, (Hechos 24:14), luego Pablo la menciona en Gálatas entre las lista de las obras de la carne: “idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías”, (Gálatas 5:20), y Pedro también usa esta palabra: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina”, (2 Pedro 2:1). En los tres casos la palabra griega de donde se traduce herejía es jáiresis (αἵρεσις), la cual sugiere la posibilidad de elegir algo para tomar partido de ello, y en este sentido la herejía es una elección fallida que desvía de la verdad. Por tanto, podemos decir que herejía es una desviación del significado correcto de la sana doctrina. Desde su fundación, la iglesia a luchado en contra de las herejías ya que esta tergiversa el significado verdadero de la doctrina cristiana y engaña a los hombres para su propia perdición. Por ello, una de las funciones de los ministerios en la iglesia es instruir a los cristianos en la sana doctrina para que estos crezcan en fe y madurez delante de Dios y no sean como niños fluctuantes llevados por cualquier doctrina: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”, (Efesios 4:11-14). Los apóstoles llegaron a estar en contra de aquellos que introducían herejías en medio de la iglesia, por ejemplo, Pablo se indigno tanto al ver como los judaizantes obligaban a los gálatas a circuncidarse, que deseo que estos que los perturbaban se mutilaran totalmente: “Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo de la cruz. ¡Ojalá se mutilasen los que os perturban!”, (Gálatas 5:11-12). De igual forma, el apóstol Juan les decía a sus hermanos que, si alguien llegaba a sus casas con doctrinas herética, ni siquiera los dejasen entrar y les dieran la bienvenida: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras”, (2 Juan 9-11). Por tanto, es importante rechazar las doctrinas heréticas que van en contra de la palabra de Dios.


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1 Comments:

  1. y la iglesia no la veo como sectas:Éxodo 20:4-6
    Reina-Valera 1960
    4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

    5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

    6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos:“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos.” (Exodo 20:4-6) falsos cuantos asesinados en nombre de la iglesia falsos

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