El peor error de todos (1 Reyes 16:1-4)


“Y vino palabra de Jehová a Jehú hijo de Hanani contra Baasa, diciendo: Por cuanto yo te levanté del polvo y te puse por príncipe sobre mi pueblo Israel, y has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar a mi pueblo Israel, provocándome a ira con tus pecados; he aquí yo barreré la posteridad de Baasa, y la posteridad de su casa; y pondré su casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat. El que de Baasa fuere muerto en la ciudad, lo comerán los perros; y el que de él fuere muerto en el campo, lo comerán las aves del cielo”.
1 Reyes 16:1-4

INTRODUCCIÓN


            El peor error de todos es cometer los mismos errores que otros ya cometieron y por los cuales perecieron. Se ha dicho que los errores son importantes en nuestra vida en la medida que aprendemos de ellos. Sin embargo, hoy veremos a un hombre llamado Baasa que no solo no aprendió de sus errores, sino que no aprendió de los errores de otros. Baasa conoció la historia de Jeroboam y de cómo sus pecados lo destruyeron con toda su familia lo cual le dio una oportunidad de aprender de estos errores y tomar el reino que una vez fue de Jeroboam, no obstante, perseveró en los mismo errores y tuvo el mismo fin.

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El error de Baasa

                               I.            BAASA TUVO LA OPORTUNIDAD DE APRENDER DEL ERROR DE JEROBOAM.


Baasa llego al reinado de Israel gracias a los errores que Jeroboam, el primer rey que la nación dividida del norte de Israel tuvo. Dios le había prometido a Jeroboam que si andaba perfecto en sus caminos iba a ser bendecido y su reino sería afirmado, pero lamentablemente persistió en el pecado y eso trajo el juicio de Dios sobre su vida y descendientes: “por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruiré de Jeroboam todo varón, así el siervo como el libre en Israel; y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada. El que muera de los de Jeroboam en la ciudad, lo comerán los perros, y el que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo; porque Jehová lo ha dicho”, (1 Reyes 14:10-11). Esta sentencia fue ejecutada por el mismo Baasa: “Y Baasa hijo de Ahías, el cual era de la casa de Isacar, conspiró contra él, y lo hirió Baasa en Gibetón, que era de los filisteos; porque Nadab y todo Israel tenían sitiado a Gibetón. Lo mató, pues, Baasa en el tercer año de Asa rey de Judá, y reinó en lugar suyo. Y cuando él vino al reino, mató a toda la casa de Jeroboam, sin dejar alma viviente de los de Jeroboam, hasta raerla, conforme a la palabra que Jehová habló por su siervo Ahías silonita; por los pecados que Jeroboam había cometido, y con los cuales hizo pecar a Israel; y por su provocación con que provocó a enojo a Jehová Dios de Israel”, (1 Reyes 15:27-30). Con esto Baasa se convirtió en el rey de Israel y tuvo la oportunidad de ser bendecido de parte de Dios, pero lamentablemente no aprendió del error que Jeroboam cometió.

                            II.            BAASA DECIDIÓ COMETER EL MISMO ERROR JEROBOAM CREYENDO QUE SALDRÍA LIBRADO DE LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO.


“En el tercer año de Asa rey de Judá, comenzó a reinar Baasa hijo de Ahías sobre todo Israel en Tirsa; y reinó veinticuatro años. E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y anduvo en el camino de Jeroboam, y en su pecado con que hizo pecar a Israel”.
1 Reyes 15:33-34

            Lamentablemente Baasa no aprovecho la oportunidad que Dios le había dado y en lugar de eso persistió en los mismos pecados de Jeroboam. Baasa vio el triste fin que Jeroboam tuvo al no obedecer a Dios y lo más lógico sería pensar que al ver tal ejemplo se hubiera apartado de sus caminos, pero lamentablemente no lo hizo, sino que los siguió. Cuantas veces hemos oído el trágico final de muchas personas que endurecieron sus corazones con Dios y sus pecados los llevaron a un triste final; pero lo más ilógico de todo esto es ver como algunas personas que ven el trágico final de otros y aún no se apartan de ellos. Cuantas personas han escuchado como el adulterio destruye las familias y aun así se involucran en estos pecados, o cuántas personas han visto como los vicios y drogas destruyen a los que los consumen y aun así se hunden en este mundo, o cuantos han visto cómo las personas que se involucran en la violencia y delincuencia terminan muertos o presos en la cárcel y aun así se involucran en estos delitos, y en general cualquier pecado que el hombre cometa lo destruirá y el hombre generalmente es consciente de ello pero aun así decide involucrarse creyendo que no lo afectará. Posiblemente Baasa pensó que podía manejar el pecado de manera más astuta que Jeroboam, pero se equivocó porque al final sus pecados lo alcanzaron de la misma forma que al otro: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”, (Gálatas 6:7-8).

                         III.            EL PEOR ERROR DE BAASA: COMETER LOS MISMOS PECADOS DONDE OTROS PERECIERON.


Aunque Baasa quizás creyó que su fin sería diferente al de Jeroboam, no lo logro porque al final el mismo juicio que cayó sobre Jeroboam y que él mismo ejecutó, lo alcanzo: Y vino palabra de Jehová a Jehú hijo de Hanani contra Baasa, diciendo: Por cuanto yo te levanté del polvo y te puse por príncipe sobre mi pueblo Israel, y has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar a mi pueblo Israel, provocándome a ira con tus pecados; he aquí yo barreré la posteridad de Baasa, y la posteridad de su casa; y pondré su casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat. El que de Baasa fuere muerto en la ciudad, lo comerán los perros; y el que de él fuere muerto en el campo, lo comerán las aves del cielo. Y así fue porque Baasa murió en sus pecados y posteriormente toda su descendencia es muerta de la misma forma que fue muerta la descendencia de Jeroboam: “En el año veintiséis de Asa rey de Judá comenzó a reinar Ela hijo de Baasa sobre Israel en Tirsa; y reinó dos años. Y conspiró contra él su siervo Zimri, comandante de la mitad de los carros. Y estando él en Tirsa, bebiendo y embriagado en casa de Arsa su mayordomo en Tirsa, vino Zimri y lo hirió y lo mató, en el año veintisiete de Asa rey de Judá; y reinó en lugar suyo”, (1 Reyes 16:8-10).

Hoy en día todos aquellos que hemos escuchado el evangelio ser predicado no podemos decir que ignoramos el destino de los malos: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella”, (Deuteronomio 30:15-16). Dios nos ha declarado el peligro que corremos al escoger el camino malo y la gran bendición que nos espera si seguimos el camino que Cristo nos ofrece, por lo que todos debemos ser sabios y aprender de los errores de aquellos que ignoraron estas palabras para ser salvos de la condenación eterna.

CONCLUSIÓN.


El peor error que le puede pasar a una persona es perecer en el mismo error de otra. Tristemente Baasa pudo haber aprovechado la oportunidad que tuvo de ser próspero y bendecido de parte de Dios, pero al final se desvió en los mismos pecados que Jeroboam cometió. Quiera Dios que veamos el mal y nos apartemos de él porque el deseo del Señor es la salvación de nuestra alma.


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