“Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme
a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas
por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó
de la guerra”.
Josué
11:23
INTRODUCCIÓN
Continuando
con el estudio de la conquista de Canaán, hemos dividido dicha conquista en
tres etapas, la conquista de Canaán Central (Jericó, Hai y la alianza con los
Gabaonitas), la conquista de Canaán del Sur, donde fueron sometidas las
ciudades amorreas de las montañas y valles, y conquista de Canaán del Norte, la
cual es la que ahora vamos a considerar. Hemos procurado analizar estos
comentarios no solo desde la perspectiva bíblica, sino, también, desde la
histórica, geográfica y arqueológica, las cuales confirman el relato bíblico y
nos ayudan a comprender mejor el texto. Después de todas sus victorias en el
centro y sur de Canaán, Josué se dispone a avanzar en contra de las ciudades
del norte, donde el Señor les daría la victoria: Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a
todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas
por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó
de la guerra.
Joshua
passing the River Jordan with the Ark of the Covenant, painted by Benjamin
West, 1800
By
Benjamin West - 1QFKub9RpoHOHg at Google Cultural Institute maximum zoom level,
Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21997572
|
LA CONQUISTA DE CANAÁN DEL NORTE
Poco
a poco, Israel avanzo con su conquista en el territorio cananeo, ahora,
pareciera increíble pensar cómo un pueblo que tenía al menos 40 años de haber
sido liberados de la esclavitud de Egipto realice una campaña militar tan
exitosa como la de conquistar a toda una región como lo era Canaán. Ante esta
inquietud podríamos decir dos cosas, la primera, no olvidemos que con Israel
estaba el respaldo de Dios el cual supera cualquier experiencia o ventaja
militar, no olvidemos el terror psicológico que el Señor provocaba en los
amorreos y las señales milagrosas que acompañaron a Israel y que le dieron la
ventaja sobre sus enemigos. En segundo lugar, la organización política de Canaán
los volvía más débiles ya que no se trataba de una sola nación, sino, varias
ciudades estados, por su rey y política independiente, que no les permitió
tener sus regiones mejor organizadas y los hacia vulnerables al ataque de un
enemigo mejor organizado. Estas ciudades estado en Canaán fueron vasallas de
Egipto y acostumbradas a recibir la protección de estos, por tanto, a perder
Egipto su influencia en Canaán, estas tuvieron que luchar por su sobrevivencia.
De esto, John Bright, en su libro, la Historia de Israel, nos comenta cómo era
la estructura política de Canaán antes de la conquista:
“Aunque poseía unidad cultural, Canaán estaba políticamente diferenciado.
Cuando los países cananeos fueron incorporados al imperio egipcio, los diversos
pequeños Estados allí existentes fueron incorporados a la corona y sus reyes se
convirtieron en feudatarios del faraón. Palestina era un mosaico de tales
Estados, ninguno de ellos de gran extensión. Los egipcios mantuvieron el
control por medio de reyezuelos de ciudad, que eran los responsables de
entregar el tributo estipulado. También distribuyeron sus propios comisarios y
guarniciones militares en puntos estratégicos por todo el país”. Ahora,
la noticia de la conquista de Canaán y la derrota de los reyes amorreos del sur
llego hasta el norte y esto provocara que estos se organicen para hacer un solo
frente de defensa en contra de Israel: “Cuando oyó esto Jabín rey de Hazor, envió
mensaje a Jobab rey de Madón, al rey de Simrón, al rey de Acsaf, y a los reyes
que estaban en la región del norte en las montañas, y en el Arabá al sur de
Cineret, en los llanos, y en las regiones de Dor al occidente; y al cananeo que
estaba al oriente y al occidente, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al jebuseo
en las montañas, y al heveo al pie de Hermón en tierra de Mizpa”, (Josué 11:1-3) Podemos ver cómo el rey de Hazor,
Jabín, organizó a varias ciudades cananeas, a Madón, Acsaf, a las ciudades
del norte de las montañas y de los llanos, tanto al occidente como oriente, a
todos los amorreos, heteos, ferezeos, jebuseos y heveos, es de suponer que el ejército
reunido fue impresionante en gran manera: “Estos
salieron, y con ellos todos sus ejércitos, mucha gente, como la arena que está
a la orilla del mar en multitud, con muchísimos caballos y carros de guerra.
Todos estos reyes se unieron, y vinieron y acamparon unidos junto a las aguas
de Merom, para pelear contra Israel”, (Josué 11:4-5).
The "House of Pillars" (בית העמודים) at Hatzor in the upper Galilee, Israel.
By The Neolithic ram, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=247705 |
De acuerdo al libro de Josué, la
ciudad de Hazor o Jasor, como también se le conoce, es la que más
destaca en este relato y esto era así porque era la principal ciudad en el
norte de Canaán: “… pues Hazor había sido antes
cabeza de todos estos reinos”, (Josué 11:10). Esta afirmación acerca
de la preeminencia que tenía Hazor en el norte de Canaán es confirmada por la
arqueología, así los dice Pedro C. Morales en
su libro, Arqueología Bíblica: “Hazor (Tell el-Kedah) era el sitio más importante en la
Alta Galilea, al norte del lago de Tiberiades, pues controlaba las principales
rutas comerciales y militares que conectaban a Israel con Fenicia, Siria,
Anatolia, Mesopotamia y Egipto. La ciudad superior de Hazor abarca
aproximadamente ocho hectáreas, y la ciudad inferior un área enorme de setenta
y tres hectáreas, lo que la convierte en el sitio arqueológico más grande en
Israel después de Jerusalén”.
La derrota de Hazor y sus aliados.
Aunque es muy probable que
numéricamente los israelitas eran superados, el Señor es dio la victoria sobre
todos ellos de tal manera que aquel gran ejercito cananeo cayo y fue derrotado:
“Y Josué, y toda la gente de guerra con él, vino de
repente contra ellos junto a las aguas de Merom. Y los entregó Jehová en manos
de Israel, y los hirieron y los siguieron hasta Sidón la grande y hasta
Misrefotmaim, y hasta el llano de Mizpa al oriente, hiriéndolos hasta que no
les dejaron ninguno. Y Josué hizo con ellos como Jehová le había mandado:
desjarretó sus caballos, y sus carros quemó a fuego”, (Josué
11:7-9). De esta manera Israel prevaleció en la batalla y una vez derrotados se
apresuraron a tomar la ciudad de Hazor: “Y volviendo
Josué, tomó en el mismo tiempo a Hazor, y mató a espada a su rey; pues Hazor
había sido antes cabeza de todos estos reinos. Y mataron a espada todo cuanto
en ella tenía vida, destruyéndolo por completo, sin quedar nada que respirase;
y a Hazor pusieron fuego”, (Josué 11:10-11).
La ocupación del territorio del norte de Canaán.
Después de la conquista de Hazor,
Israel avanzó en contra de las ciudades restantes: “Asimismo
tomó Josué todas las ciudades de aquellos reyes, y a todos los reyes de ellas,
y los hirió a filo de espada, y los destruyó…”, (Josué 11:12). Como
vemos, Josué tomo todas aquellas ciudades, destruyendo a la mayoría de ellas ya
que no estaba interesado en saquearlas, sino, más bien, barrer la tierra de los
cananeos que allí vivían para que posteriormente los israelitas pudiesen
establecerse allí sin la influencia pagana de sus costumbres. En su libro,
Arqueología Bíblica, G. Ernest nos da detalles de los hallazgos arqueológicos
encontrados acerca de la ciudad de Hazor que confirma que fue destruida: “La entrada, fuertemente defendida, del recinto, o ciudad
baja, ha sido parcialmente exhumada. Un bello templo cananeo, con su ajuar aún
in situ, un santuario lleno de estelas erigidas en honor de los jefes difuntos
y muchas casas con numerosos vasos domésticos son otros tantos testimonios de
que la ciudad fue violentamente destruida cuando se hallaba plenamente
habitada. En el montículo mismo pudo verse que la ocupación subsiguiente fue
más pobre, reducida y modesta. En otras palabras: para Jasor hay las mismas
pruebas claras de haber sido destruida en el siglo XIII que para las ciudades
del sur, Betel, Laquis y Debir, mientras que Siquén ofrece un sorprendente
contraste, como ocurre también en el caso de Meguido y Beisán”. Los
descubrimientos arqueológicos confirman una vez más el relato bíblico ya que al
final, tanto Hazor como las demás ciudades fueron conquistadas por Israel. Desde
el versículo 16, el libro de Josué trata de resumir todas las campañas
militares que Israel llevo a cabo, haciendo un recorrido desde el sur de Canaán,
partiendo desde el desierto de Neguev, yendo hacia el norte, hasta los montes
del Líbano: “Tomó, pues, Josué toda aquella tierra,
las montañas, todo el Neguev, toda la tierra de Gosén, los llanos, el Arabá,
las montañas de Israel y sus valles. Desde el monte Halac, que sube hacia Seir,
hasta Baal-gad en la llanura del Líbano, a la falda del monte Hermón; tomó
asimismo a todos sus reyes, y los hirió y mató. Por mucho tiempo tuvo guerra
Josué con estos reyes… También en aquel tiempo vino Josué y destruyó a los
anaceos de los montes de Hebrón, de Debir, de Anab, de todos los montes de Judá
y de todos los montes de Israel; Josué los destruyó a ellos y a sus ciudades.”,
(Josué 11:16-18, 21).
LA GEOGRAFÍA DEL TERRITORIO CONQUISTADO
Es interesante leer el libro de
Josué, no solo porque nos da detallen en cuanto a las ciudades estado de los
cananeos que fueron destruidas, las cual el registro arqueológico confirma como
hecho verídico, sino porque nos habla mucho acerca de la geográfica de
Israel dándonos a entender de que Israel posee una región montañosa y de
valles. Es interesante ver cómo la Biblia es un libro veraz, porque sus relatos
contienen una increíble exactitud histórica, cultural y geográfica que nos dice
que este no es un libro cualquiera que recoge las mitologías o folklore de
algún pueblo antiguo, sino es la palabra de Dios. Respecto a la geografía de
Israel, J. B. Tidwell, en su libro Geografía
Bíblica, nos comenta algo referente a esto: “Uno casi no podría hallar un país más escabroso. Hay
numerosas montañas, collados, llanuras y valles. Esta condición produce una
gran variedad de terrenos, y también muy grande diferencia en el clima, como lo
indica el monte Hermón, con su cima cubierta de nieve a 2,806 ms. de altura en
el norte; y el mar Muerto a más de 396 ms. bajo el nivel del mar Mediterráneo
en el sur. Las estaciones se dividen en caliente, lluviosa, seca o tiempo de
sembrar o de cosechar”. Si nos damos cuenta durante las narraciones
bíblicas se mencionan aquí y en otros libros la existencia de montañas, montes,
valles, llanuras o desiertos. La tierra de Israel se caracteriza por su terreno
montañoso que se extiende de norte a sur y en el siguiente mapa podemos
observar el detalle de dichas cordilleras montañosas.
En medio de esta cadena montañosa
hay montes, es decir, elevaciones topográficas de menor tamaño
que caracterizan la geografía del país. Si hablamos de los montes más
importantes de Israel, al occidente tenemos:
1. Líbano: Al noroeste de Palestina, es una cadena montañosa cuya cordillera comienza cerca del rio Leontes y se extiende al sur paralela al mar Mediterráneo por casi 160, 934 metros. La palabra, Líbano, significa, “blanco”, probablemente porque siempre en sus cumbres hay nieve. Sus árboles sirvieron para la construcción de templos, palacios y embarcaciones fenicias. (1 Reyes 5:6).
2. Anti-Líbano: La montaña Anti-Líbano con la del Líbano forman una cadena doble que corren ambas paralelas la una de la otra por unos 105 km. El Líbano estaba bajo del dominio de Fenicia, mientras que el Anti-Líbano estaba bajo el dominio de Damasco.
3. Tabor: Al noreste de la llanura de Esdraelón. Algunos creen que allí fue la transfiguración de Jesús.
4. More: Entre Tabor y Gilboa.
5. Gilboa: Al Oriente de ese monte murió Saúl y sus hijos (1 Samuel 31:1-6).
6. Carmelo: Se menciona en 1 Reyes 18:20.
7. Ebal y Gerizim: Pertenecen a Samaria y están separados uno del otro por el Valle de Siquem. (Deuteronomio 11:29).
8. Sion Y Moriah: Sobre esos montes fue construida la ciudad de Jerusalén, el arca fue guardada en Sion, hasta que Salomón la pasó al templo que había sido construido sobre Moriah. Con el tiempo, el mencionar a Sion también incluían a Moriah; por eso en la Biblia Sion se menciona 154 veces y Moriah solo dos veces. (Génesis 22:2 y 2 Crónicas 3:1).
9. Los Olivos: Situado a un kilómetro y medio al este de Jerusalén, de la cual está separado por el Valle de Cedrón. (Mateo 24:3; Zacarias 14:4).
10. Hebrón: Ubicado al suroeste de Jerusalén. (Josué 14:12-13).
Cadena montañosa de Israel |
Al oriente de Israel podemos
mencionar los siguientes montes:
1. Hermón (Deuteronomio 3:8-9).
2. Galaad (Génesis 31:23).
3. Pisga (Deuteronomio 3:27). Forma parte de la cordillera de los montes de Abarim, al noreste del mar Muerto. Desde su cumbre Nebo, Moisés pudo presenciar la tierra prometida, poco antes de morir.
4. Nebo: Es la cumbre de Pisga, de los montes de Abarim (Num. 27:12; Deuteronomio 32:49).
Mapa de los montes de Israel |
Mapa de los valles de Israel |
Como consecuencia de un terreno
rodeado de montes y montañas encontramos los valles, los cuales no son
más que una superficie terrestre que se haya entre dos vertientes con forma
elevada o alargada. Si mencionamos algunos valles del territorio de Israel,
tenemos:
1. Siquem, entre los montes Ebal y Gerizim.
2. Ajalón.
3. Sorec, atravesado por el río Sorec.
4. Acor, allí fue muerto Acán a pedradas (Josué 7:24-26).
5. Ela, allí fue muerto Goliat por David (1 Samuel 17:2).
6. Refaim (2 Samuel 5:18-25).
7. Cedrón, entre el Monte de los Olivos y Jerusalén, llamado también Torrente de Cedrón (Juan 18:1).
8. Escol, ahí los espías encontraron los racimos de uvas (Números 13:24).
9. Sidim, cerca del Mar Salado o Mar Muerto (Génesis 14:3).
10. Sitim (Joel 3:18).
11. Sucot (Génesis 33:17).
Desiertos de Israel |
Aparte de esto, también la geografía
de Israel se caracteriza por la presencia de llanuras. Una llanura o
planicie es una gran extensión de tierra plana o con ligeras ondulaciones,
entre las mencionadas en el relato bíblico tenemos a Genesaret ubicada
en la alta Galilea, donde se producía higos y uvas en abundancia. (Mateo 14:34),
la llanura de Zabulón, en Galilea central, la llanura de Esdraelon,
que se menciona en la Biblia con el nombre de Meguido (Zacarias 12:11) y
también con el nombre de Jezreel (1 Reyes 21:1). Luego tenemos las llanuras
de Saron y Filistea, Jericó o llanura del Jordan (Génesis
13:10-11). Finalmente, hablemos de los
desiertos de Israel, de estos podemos mencionar los desiertos de Jericó,
Tecoa (al sur de Jerusalén), Beerseba, Judea (orilla
occidental del mar Muerto), Engaddi y el único desierto de Palestina oriental
es Betsaida (al NE de Galilea).
LA CONQUISTA DE CANAÁN CONTINUÓ POR MÁS AÑOS
Generalmente pensamos que la
conquista de Canaán se dio a un 100% durante el tiempo de Josué, pero no fue
así ya que, siendo Josué de avanzada
edad, aún faltaba mucha tierra por conquistar: “Siendo
Josué ya viejo, entrado en años, Jehová le dijo: Tú eres ya viejo, de edad
avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer. Esta es la tierra que queda:
todos los territorios de los filisteos, y todos los de los gesureos; desde
Sihor, que está al oriente de Egipto, hasta el límite de Ecrón al norte, que se
considera de los cananeos; de los cinco príncipes de los filisteos, el gazeo,
el asdodeo, el ascaloneo, el geteo y el ecroneo; también los aveos; al sur toda
la tierra de los cananeos, y Mehara, que es de los sidonios, hasta Afec, hasta
los límites del amorreo; la tierra de los giblitas, y todo el Líbano hacia
donde sale el sol, desde Baal-gad al pie del monte Hermón, hasta la entrada de
Hamat; todos los que habitan en las montañas desde el Líbano hasta
Misrefotmaim, todos los sidonios”, (Josué 11:22-23). De hecho, un
estudio cuidadoso de la historia bíblica de Israel nos lo revela, por
ejemplo, vemos en el libro de Jueces diferentes campañas militares por continuar
tomando control de los territorios que los cananeos aún controlaban, por ejemplo,
tenemos la alianza de Judá y Simeón para combatir y expulsar al cananeo que aún
vivían en los territorios de la tribu de Judá (Jueces 1:1-7), además de la
conquista de Hebrón (Jueces 1:8-10), de Debir por parte de Otoniel (Jueces
1:11-15), la de Betel (Jueces 1:22-26) y la de Lais que fue conquistada por la
tribu de Dan (Jueces 18). Con todo, las guerras por el control de la tierra de
Canaán continuaron más allá del tiempo de los jueces y muchas tribus o pueblos
se vieron involucrados en este intento, uno de esos fue el de los filisteos los
cuales buscaban el control total de aquella región. Durante la época de los jueces
vemos cómo los filisteos durante 40 años controlaron muchos territorios donde
las tribus de Israel se habían ubicado (Jueces 13:1), luego, durante el
tiempo de la monarquía de Israel, se desataron batallas entre los filisteos
y el ejercito del rey Saúl, pero al final, los filisteos prevalecieron venciendo
a Saúl (1 Samuel 31). Fue durante el reinado de David, que Dios le dio su
respaldo y logró vencer a todos sus enemigos. Primero venció permanentemente
a los filisteos (2 Samuel 5:17-25), luego, logra someter a otras naciones
enemigas que por años fueron enemigas de Israel, entre ellas, logró tomar
Jerusalén la cual para este tiempo aún se encontraba en manos de los jebuseos
(2 Samuel 5:6-10), pero David la convierte en la capital de la nación de Israel,
a donde se trasladaría el arca de la alianza y en un futuro se construiría el
templo. Aparte de todo esto, David logró vencer y someter a tributos las
naciones de Moab, Edom, Siria, Amón, entre otras (2 Samuel 8). A su muerte
David había logrado lo que hace muchos años atrás Josué había iniciado, la
conquista de Canaán, logro establecer en el territorio a todas las tribus con
seguridad y estabilidad política, sometió a tributos a las otras naciones que
lo rodeaban, por primera vez Israel recibió comisiones de negociación para
comerciar y así Israel se fortaleció convirtiéndose en una nación fuerte,
luego, su hijo Salomón la llevo a otra época de gran prosperidad e influencia. Sin
embargo, no todos los cananeos lograron ser echados del territorio de Israel,
algunos aprendieron a convivir con ellos y probablemente fueron absorbidos por
las tribus de Israel: “A todos los pueblos que
quedaron de los amorreos, heteos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no eran de
los hijos de Israel; a sus hijos que quedaron en la tierra después de ellos,
que los hijos de Israel no pudieron acabar, hizo Salomón que sirviesen con
tributo hasta hoy”, (1 Reyes 9:20-21). De esta manera vemos como el
tiempo de la conquista de Canaán llevo años, iniciando con las conquistas que
se dieron del otro lado del Jordán en tiempos de Moisés, donde derrotaron a los
reyes amorreos Sehón y Og y se establecieron las tribus de Gab, Rubén y
la medio tribu de Manasés (Josué 12:1-5), luego, tenemos las campañas militares
de Josué del centro, sur y norte de Canaán, luego, las batallas por el control
de las tierras conquistadas en el periodo de los jueces y la monarquía de
Israel, hasta la consolidación del reino en tiempos de David y Salomón. En el
siguiente mapa podemos apreciar como las 12 tribus de Israel se repartieron la
tierra de Canaán.
La distribución de la tierra de Canaán entre las 12 tribus de Israel |
Vista suroccidental de la geografía de Israel |
No hay comentarios.:
Publicar un comentario