Una vida desperdiciada (2 Samuel 14:25-27)



“Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto. Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real. Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante”.
2 Samuel 14:25-27

INTRODUCCIÓN


            Todos hemos sido bendecidos con el don de la vida la cual nos brinda una oportunidad de disfrutar de todas las benevolencias de Dios. Este don ha sido otorgado por Dios y su deseo es que lo aprovechemos al máximo, lamentablemente no debemos olvidar que las injusticias de este mundo y el pecado pueden arruinarnos la vida que Dios desea para cada uno de nosotros. Así le paso a un joven llamado Absalón quien fue bendecido con grandes bendiciones pero el odio, resentimiento y pecado lo llevo a su ruina.

Absalon: una vida desperdiciada
Absalon: una vida desperdiciada

                               I.            ABSALÓN: UNA PERSONA BENDECIDA CON GRANDES DONES Y TALENTOS.


Estos versículos nos describen a un joven sumamente hermoso, dotado de grandes talentos y dones, con un atractivo físico muy reconocido en Israel, con tres hijos y una hija muy hermosa, y aparte de eso, hijo del rey de Israel, David. Si uno considera esto, uno ve que este joven tenía una gran vida por delante, así como la que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros. El simple hecho de existir es un gran don otorgado por Dios el cual debemos cuidar para que nuestra vida sea realmente aprovechada.

                            II.            ABSALÓN: UNA PERSONA QUE PERMITIÓ QUE EL ODIO CONTAMINARA SU SER.


Lamentablemente Absalón no aprovecho la vida que Dios le había dado porque permitió que el odio y pecado lo llevaran a su ruina. Todo comenzó cuando una tragedia llego a su vida, Amnón, uno de sus medio hermanos,  violo a su hermana Tamar, y su padre David, el rey de Israel, no hizo nada por castigar la maldad de su hijo Amnón (2 Samuel 13).  Esto llego a crear dentro de su corazón un profundo odio hacia Amnón, tanto que decidió vengarse por sí mismo y un día mato a su hermano y huyo del país.  Con el tiempo Absalón regreso de su exilio por insistencia de Joab, pero David no quiso verlo y esto provoco más resentimientos en su corazón a tal punto que se quejó delante de Joab: “Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme”, (2 Samuel 14:32).  Después de estas palabra el rey lo volvió a recibir pero el corazón de Absalón quedo marcado con el resentimiento hacia su padre.

En este mundo todos estamos expuestos a sufrir por un sinfín de circunstancias injustas y la maldad del hombre lo cual puede llegar a destruirnos si permitimos que nuestro corazón se contamine con el odio, resentimiento, depresión o deseos de venganza. Esto fue lo que le paso a Absalón, un hombre dotado de grandes talentos y bendiciones.

                         III.            ABSALÓN: UNA PERSONA QUE UTILIZO MAL SUS DONES Y TALENTOS.


“Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él. Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel. Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey. Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia! Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba. De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel”.
2 Samuel 15:1-6

            Aquí vemos como los amargos sentimientos de su corazón guiaron a Absalón a utilizar mal los talentos y dones que Dios le había otorgado, ya que a través de su personalidad y habilidades de liderazgo se robó el corazón de muchos israelitas con los cuales organizo una rebelión con el objetivo de matar a su propio padre y declararse el nuevo rey de Israel. Esto lo llevo a cometer un terrible pecado al cual agrego acostarse con las concubinas de su padre a plena luz del día para expresar a todo el mundo su desprecio hacia David: “Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel”, (2 Samuel 16:22). Muchas personas como Absalón permiten que su odio y dolor los guie a cometer los peores pecados en lugar de buscar la ayuda de Dios.

                          IV.            ABSALÓN: UNA VIDA DESPERDICIADA.


“Y se encontró Absalón con los siervos de David; e iba Absalón sobre un mulo, y el mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina, y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra; y el mulo en que iba pasó delante…Y respondió Joab: No malgastaré mi tiempo contigo. Y tomando tres dardos en su mano, los clavó en el corazón de Absalón, quien estaba aún vivo en medio de la encina”.
2 Samuel  18:9, 14

            Durante la batalla el ejército de Joab prevaleció sobre el de Absalón y cuando huía su bella cabellera se enredó en las ramas de  una encina quedando colgado y luego Joab lo mato. Así termino la vida de Absalón.  Si hubiese buscado la ayuda de Dios para sanar todas sus heridas y con su dirección hubiese utilizado los dones y talentos para el bien, su historia hubiese sido diferente, lamentablemente su vida termino de manera violenta y su alma se condenó eternamente.

                             V.            DEBEMOS BUSCAR A DIOS PARA TENER UNA VIDA DE VERDADERO PROVECHO.


Lo cierto es que esta vida no es fácil, pero con la ayuda de Dios podemos llegar a ser felices. Dios nos ha dado el don de la vida y tiene propósitos especiales con cada uno de nosotros, sin embargo, debemos recordar que vivimos en un mundo de maldad, expuestos a injusticias y dolor, un mundo que nos ofrecerá el deleite temporal del pecado, pero todo esto nos conducirá a nuestra ruina, a desperdiciar la vida que el Señor nos ha regalado y la condenación eterna.

Para poder vencer las diferentes dificultades en la vida y no permitir que el odio, la depresión, los resentimientos y en general el pecado nos destruya la Biblia nos dice que lo mejor es buscar nuestro refugio en Dios:

“Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos. Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos”.
Salmo 18:1-6

Cuando decidimos confiar en Dios y vivir para su gloria las cosas son diferentes ya que sana todas nuestras heridas, restaura todo nuestro ser  y nos permite tener una vida plena y con propósito. Así lo continúa declarando el salmista:

“Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí. Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado”.
Salmo 18:17-20

El mismo Señor Jesús ratifico esta palabras diciendo que vino a este mundo para que a través de El seamos salvos y tengamos un vida de abundancia: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.  El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, (Juan 10:9-10).

CONCLUSIÓN



            Dios nos ha dado el don de la vida con el fin de que la aprovechemos al máximo, pero no debemos olvidar que vivimos en un mundo de injusticia y pecado las cuales trataran de arrastrarnos a nuestro fin, pero lo mejor es confiar en Dios quien será nuestro refugio, nuestro pronto auxilio, el que guardara nuestra vida hasta el fin de los tiempos. 

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