Lo que realmente contamina al hombre (Mateo 15:10-20)



“Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola. Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre”.
Mateo 15:10-20

Introducción


            Después de su altercado con los fariseos y escribas en cuanto a lo que verdaderamente significa la pureza espiritual, nuestro Señor Jesucristo les explicara a sus discípulos qué es lo que realmente contamina al hombre. Los fariseos y escribas creían que al cumplir sus tradiciones y ritos religiosos podían mantener limpios de toda impureza espiritual, sin embargo, Jesús les ha hecho ver que realmente no era el comer sin lavarse las manos o tocar cualquier objeto inmundo lo que contamina al hombre. En esta sección el apóstol Mateo nos presentara otro de los maravillosos mensajes de nuestro Señor Jesucristo donde se enseña lo que realmente contamina al hombre, el corazón perverso, y de allí se desprenderá la importancia de guardarlo de todo pecado, ya que, si este es malo, sus obras serán malas, pero si es bueno, de él manaran solo buenas obras. El pasaje es muy importante porque en el aprenderemos la importancia de tener un buen corazón ya que es el centro que gobierna todas nuestras emociones y sentimientos que posteriormente se transforman en acciones.

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Lo que realmente contamina al hombre 


Lo que Contamina al Hombre


“Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre”.
Mateo 15:10-11

                  En estos versículos nuestro Señor Jesús dirige sus palabras a sus discípulos y a la gente que los rodeaba, ya que anteriormente la discusión estaba dirigida a los fariseos y escribas que habían venido de Jerusalén. Nuestro Señor quiere que esto lo escuchen bien y lo entiendan por lo que los llamo: Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended. Por la tradición los judíos tenían un concepto errado en cuanto a lo que verdaderamente contamina al hombre, pero ahora Jesús está a punto de contradecir una tradición de cientos de años: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Estos hombres creían que si comían sin antes haber realizado el rito del lavamiento de las manos quedaban inmundos, y no solo eso, aun la misma ley de Moisés establecía la prohibición de comer ciertos animales llamados por ellos como inmundos como el cerdo, conejo y otros animales de rapiña (Levítico 11:1-23); aunque como vimos anteriormente, posiblemente el espíritu de la ley estaba enfocado más a prevenir enfermedades que estos animales provocan que aseverar que alguien podía alcanzar la pureza espiritual absteniéndose de ciertos animales. Lo cierto es que los judíos creían que a través de ritos de lavamientos de manos y abstención de ciertos alimentos se alcanzaba la pureza espiritual, pero Jesús lo desmintió y les dijo que no era lo que entra en el hombre lo que lo contamina, sino lo que sable de su boca. Realmente lo que Jesús quería afirmar que es lo que está en lo más profundo de su ser lo que contamina al hombre, lo que hay en su corazón.

Plantas desarraigadas y ciegos que caen en el hoyo


“Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo”.
Mateo 15:12-14

             Al parecer los fariseos y escribas que oyeron estas palabras se ofendieron en gran manera y por ello sus discípulos se lo hacen saber a su Señor: Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? Sin embargo, Jesús no estaba preocupado por esto ya que sabía que estos hombres jamás creerían en sus palabras porque no habían sido enviados por su Padre celestial: Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Que triste es saber que hay hombres que por la dureza de su corazón no creen en el evangelio y por tal motivo vienen a ser como plantas que el Padre celestial no plantó y por tanto tiene que ser arrancadas y echadas al fuego eterno. Esto nos recuerda a la parábola del trigo y la cizaña donde vemos como los hijos del malo crecen junto con los hijos de Dios, pero al final se hará diferencia entre ambos: “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? Él les dijo: No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero”, (Mateo 13:24-30). No solo aquí podemos encontrar como Dios dice que hará diferencia entre los suyos y los impíos, por ejemplo, Malaquías dice que hará diferencia entre el que le sirve y el que no lo hace: “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve”, (Malaquías 3:16-18). El mismo Jesús dijo que en el juicio final habrá una diferencia entre ovejas y cabritos: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos”, (Mateo 25:31-32). Como vemos hay un día donde se hará una clara diferencia entre el trigo y la cizaña, entre las plantas que el Padre celestial sembró y la que no, entre el que le sirve y el que no le sirve, entre la oveja y el cabrito. Al final, los suyos irán a la vida eterna, más los otros a condenación eterna. Esto es así porque lamentablemente estos hombres están ciegos espiritualmente y no quieren ver la verdad del evangelio y como un ciego guían a otros ciegos y todos caen en el mismo hoyo: Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. Cuantas personas no quieren obedecer a la verdad y prefieren seguir en sus religiones, creyendo en tradiciones de hombres y lo peor aún, siguiendo a otros ciegos que los conducen al mismo hoyo de condenación.

El Corazón del Hombre es Fuente de Bendición o Contaminación


“Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola. Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre”.
Mateo 15:15-20

          Finalmente, ante la duda de Pedro, Jesús explica de forma más detallada lo que quiere que sus discípulos comprendan y es que todo lo que el hombre come no lo contamina porque va al vientre y posteriormente es echado en la letrina, pero lo que si lo contamina es lo que sale del corazón. Realmente, el mayor problema del hombre está en su corazón porque este es malo. Aunque para la ciencia el corazón no es más que un enorme musculo que bombea la sangre hacia todas las partes del cuerpo, en la Biblia se nos dice que este es aquella parte del hombre donde nacen todas las intenciones y sentimientos del hombre, de tal forma que, si este es malo, todas sus acciones también lo serán. Por eso Proverbios dice que dependiendo de cómo sea el corazón del hombre así será este en su exterior: “Como en el agua el rostro corresponde al rostro, así el corazón del hombre al del hombre”, (Proverbios 27:19). De allí que la Biblia nos pida que lo cuidemos ya que de él mana la vida: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”, (Proverbios 4:23). Por causa del pecado nuestro corazón se encuentra influenciado por el pecado, de allí que este es engañoso y no podemos confiarnos de él ya que todos daremos cuenta delante de Dios por todas nuestras obras: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras”, (Jeremías 17:9-10). Si nuestro corazón es malo, todas nuestras acciones serán malas y nos conducirán al infierno, y nada de lo que hagamos agradará a Dios ya que de un mal corazón salen todas las obras del pecado que es lo que realmente contamina al hombre: Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. Por ello es importante limpiar nuestro corazón para que nuestras obras sean buenas ya que nadie que sea impuro entrará en el reino de los cielos: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño”, (Salmo 24:3-4). Hoy en día los cristianos entendemos la importancia que nuestra santificación tiene: “… pues la voluntad de Dios es vuestra santificación”, (1 Tesalonicenses 4:3), y por ello es importante acudir a Cristo pues es el único que nos puede limpiar de toda inmundicia: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros”, (1 Juan 1:8-10). De igual forma, el guardar su palabra nos ayuda a limpiarnos de cualquier contaminación de este mundo porque nos muestra el camino correcto a seguir: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”, (Salmo 119:9). Lamentablemente aquellos fariseos y escribas no quisieron creer en las palabras de Jesús sino prefirieron buscar agradar a Dios a través de sus tradiciones, pero eso no les ayudo, sino que como ciegos cayeron en el hoyo de la condenación. Nosotros debemos atesorar en nuestro corazón las palabras de Jesús porque solamente a través de la fe podemos ser salvos y limpios de toda contaminación del pecado.




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About Walter Cuadra

3 Comments:

  1. Ojo Jesus esta hablando en forma parabolica, si lo interpretamos como alimentos entonces caemos en lo que Nuestro Señor Mateo 16:5-|2La levadura de los fariseos - Cuando los discípulos pasaron al otro lado del lago, ... 9 ¿Todavía no entienden, ni se acuerdan de los cinco panes que repartí ... 11 ¿Cómo no se dan cuenta ustedes de que yo no estaba hablando del pan?....cuidado aqui al igual que alli no esta hablando literalmente, sino en parábolas. Somos responsable de lo que sale de nuestros labios, de nuestra mente, cuando permitimos que esos pensamientos se cultiven...Proverbios 23:7 Tal es su pensamiento, Tal es El por ello nos invita llevarlo cautivo a Cristo...Dios nos ayude

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  2. Hermosa reflexión, bendiciones y que Dios le bendiga!!!

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