Hamartiología: La Doctrina del Pecado


“Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley”.
1 Juan 3:4



INTRODUCCIÓN


              La palabra pecado es un término muy conocido en nuestra sociedad, pero ha sido interpretado de muchas maneras, por ejemplo, la sociedad lo llama indiscreción, los educadores lo llaman ignorancia, los evolucionistas lo llaman trato de bestias, el hombre carnal lo excusa como debilidad y los nuevos teólogos lo declaran egoísmo. Sin embargo, ¿qué es el pecado? La Hamartiología es una palabra compuesta de dos términos griegos, hamartía, que es pecado, y logía, que es tratado o estudio, y en este sentido la Hamartiología es la rama de la teología que estudia la doctrina del pecado desde el punto de vista bíblico. La palabra pecado aparece muchas veces en la Biblia, así como otros términos asociados a ella tal y como: transgresión, maldad, obras de la carne, desobediencia, rebeldía, impiedad, iniquidad, anatema, entre otras, y de acuerdo a 1 Juan 3:4 es la transgresión de los mandamientos de Dios. Charles Ryrie nos dice: “El concepto bíblico del pecado viene de un estudio de las palabras usadas en ambos Testamentos para definir el pecado. Los términos son numerosos, en comparación con las palabras para denotar la gracia en la Biblia. Solamente se necesitan tres palabras para expresar la gracia (chen y chesed en el Antiguo Testamento, y karis en el Nuevo Testamento). Por el contrario, hay por lo menos ocho palabras básicas para designar el pecado en el Antiguo Testamento y una docena en el Nuevo Testamento. Juntas proveen los conceptos básicos que la doctrina abarca”. En esta ocasión dedicaremos este estudio a la doctrina del pecado, considerando la información que la Biblia nos da, su origen, influencia en la vida del hombre y sus terribles consecuencias.


pecado-doctrina
La doctrina del pecado


IDEAS ERRÓNEAS ACERCA DEL PECADO 


                      En cuanto al pecado se han desarrollado muchas ideas erróneas en cuanto a su verdadero significado y naturaleza. Según las Gnósticos, Marcionitas y Maniqueos el pecado es una especie de materia eterna, es decir que siempre ha existido, lo ven como una lucha de dos fuerzas, entre el bien y el mal, consideran que todo lo que se hace con el cuerpo sea malo o bueno no contamina el alma. Pensar que el pecado es una materia eterna es creer que esta siempre ha existido y no tiene un principio ni un fin y esto definitivamente es un error, porque solo Dios es eterno y auto-existente. Al respecto Charles Hodge nos dice: “Esta teoría, evidentemente, es inconsistente con el Teísmo, al hacer que algo fuera de Dios sea eterno e independiente de su voluntad”. Otra idea errada en cuanto a la idea de pecado es la desarrollada por los evolucionistas que apoya la teoría de Charles Darwin en su obra titulada: El Origen de las Especies, mejor conocido como la teoría de la evolución. De acuerdo con Charles Darwin hay unas especies mas evolucionadas que otras, y estas menos evolucionadas están destinadas a su extinción. En este sentido el racismo llego alimentar su odio y desprecio hacia las razas negras que creyeron que la raza caucásica era perfecta, la más evolucionada, y, por tanto, las razas negras eran imperfectas, menos privilegiados que tenían que someterse como animales, y vieron el concepto de pecado como algo inherentes a estas razas, como una herencia animal propia del hombre primitivo. Hoy en día sabemos que el pecado esta presente en todo ser humano, independientemente de su raza. Otro concepto errado es el desarrollado por Sigmund Freud, el famoso padre del psico-análisis, el cual afirmo que el concepto del pecado no existía en sí, ya que el mal no se encuentra dentro del ser humano sino en el medio ambiente que lo rodea.  No obstante, esta teoría esta errada ya que la Biblia afirma que el problema de la maldad esta dentro del hombre, en su corazón malo, y por otro lado, en la Biblia vemos como Adán estuvo en un ambiente sin maldad, y al final escogió pecar, o también vemos el caso de las personas que nacerán durante el milenio que no conocerán pecado pero cuando Satanás sea liberado los inducirá a revelarse en contra de Dios lo que nos muestra que el mal no esta en el medio ambiente sino dentro del ser humano. Así podemos seguir citando mas teorías erradas en cuanto al pecado, y de hecho hoy en día muchos predicadores ya no les gusta hablar acerca de este tema, y en este mundo se busca encubrir su gravedad dándoles otros nombres que desvían la responsabilidad que el ser humano tiene. Nuestro objetivo en este estudio es definir a la luz de la palabra de Dios lo que realmente es el pecado, su origen, su influencia negativa sobre los seres humanos y sus terribles consecuencias.

LA REALIDAD DEL PECADO


              El pecado es real, independientemente de las teorías erradas o nombres suaves que el hombre quiera ponerle. El hombre es responsable de sus pecados y debe estar consiente que esto lo desagrada a Dios. Myler Pearlman nos dice al respecto: “No se necesita argumentar la cuestión relativa a la realidad del pecado. Tanto la historia como la propia conciencia del hombre atestiguan con abundancia la citada verdad”.  Ahora bien, la realidad del pecado se manifiesta en la vida del ser humano y es demostrada a través de al menos tres fuentes que lo evidencian, veamos cada una de ellas.


             1.     La Biblia testifica la existencia del pecado.


“Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”.
Romanos 3:20

La primera fuente que nos ratifica la existencia del pecado es la mima Biblia, ya que en ella nos enseña que a través de su estudio llegamos a conocer todo aquello que a Dios le desagrada: porque por medio de la ley es el conocimiento del pecadoPor medio de Génesis capítulo 3 entendemos como por medio de la desobediencia de Adán el pecado entro a la vida del ser humano: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”, (Romanos 5:12). Luego vemos en repetidas ocasiones la palabra pecado que aparecen a lo largo de toda la Biblia afirmando el desagrado de Dios ante él. De igual forma Juan nos dice que todo pecado es infracción de los mandamientos del Señor: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley”, (1 Juan 3:4). Por tanto, el pecado es real, y no solo eso sino las mismas Escrituras nos dicen que todo hombre es pecador: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

2.     La conciencia del hombre confirma la existencia del pecado.


“Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre”.
Salmo 51:3-5

La confesión de David al reconocer su pecado nos revela que el ser humano esta conciencia de su maldad. Aquello que nos acusa cada vez que hacemos algo malo se le conoce como conciencia y esta culpa que existe después de hacer algo malo es una evidencia que el pecado existe y la misma necesidad que nuestra alma experimenta de confesar nuestras malas obras son una evidencia contundente de que el pecado existe. En el Salmo 51 vemos la oración de arrepentimiento de David por sus pecados, el mismo apóstol Pablo reconocía haber sido un pecador al cual Cristo había salvado: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores; de los cuales yo soy el primero”, (1 Timoteo 1:15); el justo Job acusado por su conciencia reconoció su pecado: “He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca”, (Job 40:4); y aun los mismos hombres inicuos acusados por su consciencia han llegado a confesar su pecado, por ejemplo, lo hizo Faraón: “He pecado esta vez” (Éxodo 9:27), lo hizo Acán: “he pecado contra Jehová” (Josué 7:20), también Balaám lo admitió, “Yo he pecado” (Números 22:34),  y aun el mismo Judas reconoció su pecado al vender a su Maestro: “yo he pecado” (Mateo 27:4). Todo esto nos enseña que hay una conciencia que acusa al hombre de su pecado y por tanto nos dice que este es una realidad.

3.     La naturaleza evidencia las consecuencias del pecado.


“Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora”.
Romanos 8:22


La tercera fuente que da testimonio de que el pecado existe es la misma naturaleza la cual como Pablo dice gime a una por su redención. Esto es así ya que por causa del pecado la naturaleza a sufrido los estragos y deterioro ambiental por parte de un hombre malvado que no es responsable de cuidar su medio ambiente y solo piensa en su beneficio. Aunque existen organizaciones que cuidan el medio ambiente, estas no son suficientes para parar los estragos ambientales que hombres sin escrúpulos producen al contaminar las fuentes de agua, el aire, desforestar, ensuciar con químicos y toda clase de contaminante. Cuando Dios creo la tierra, la Biblia nos dice que era perfecta, libre de toda contaminación y un verdadero paraíso para habitar siendo el hombre el encargado de cuidarla: “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal… Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.”, (Génesis 2:8-9, 15). Sin embargo, ya todos sabemos como termino esta historia y después de la caída del hombre, su pecado afecto no solo a la humanidad, sino aquel mundo hermoso y perfecto que Dios había creado se ha ido destruyendo poco a poco a tal punto que hoy vivimos en un mundo lleno de plagas y enfermedades, azotado por toda clase de catástrofes naturales y el medio ambiente va en detrimento. Si queremos encontrar la causa raíz de este problema llegaríamos a la conclusión que es consecuencia del pecado del hombre y por ello decimos que la naturaleza es la tercera fuente que testifica que el pecado realmente existe.




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