Manteniendo la fe en tiempos difíciles (Juan 16:31-33)


“Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Juan 16:31-33

INTRODUCCIÓN

              Ahora si llegamos, no solo al final de esta increíble capítulo, sino también al final del ultimo discurso de Jesús a sus discípulas, un discurso que inicio allá en el capitulo 13 y se ha extendido hasta estos versículos finales del capitulo 16, haciéndolo así el discurso mas largo que podemos encontrar en los evangelios. Este discurso, como todos los que Jesús dio es de gran importancia, pero este en especial guarda una preponderancia adicional porque fueron las ultimas instrucciones que Jesús les daba a sus discípulos antes de su partida de este mundo. Era importante afirmar sus ánimos ya que enfrentarían la realidad de la muerte de su Maestro, pero el Señor les exhorta a tener fe ya que Él resucitaría al tercer día para volver a ellos. Hoy consideraremos las ultimas palabras de Jesús a sus discípulos antes de enfrentar el martirio.


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Mantener la fe en momentos difíciles

TIEMPOS DE PRUEBA VENDRÍAN

“Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo…”

Juan 16:31-32

              Jesús finaliza su discurso con estas importantes palabras, la realidad de que vendrían en el futuro días de pruebas para los justos: ¿Ahora creéis? He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo. Jesús les decía a sus discípulos que llegaría el momento cuando sus enemigos llegarían a capturarlo y ellos serian esparcidos dejándolo solo ante sus enemigos, y esto realmente paso: “Luego, hablando él aún, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los escribas y de los ancianos… Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron”, (Marcos 14:43, 50). La prueba que venia era doble, por un lado, los discípulos sentirían tanto miedo que al ver la turba que llegaría a apresar a su Maestro, estos huirían dejando solo a aquel a quien le habían prometido que estarían con Él en el momento de la prueba. Además, el hecho de haberlo abandonada los cargaría de gran culpa ya que no apoyaron a su Maestro al cual tanto amaban. Por otro lado, también Jesús enfrentaría la muerte solo, todos lo abandonarían y sus enemigos harían escarnio de su vida. La verdad es que oír esto debió haber sido muy triste para los discípulos ya que lo menos que querían era fallarle a su Maestro, pero la realidad era esto y el Señor se los comparte con anticipación lo cual nos enseña que en la vida cristiana habrán momentos de duras pruebas, difíciles situaciones que nos tocara pasar, pero esto es parte del camino que tenemos que recorren en el Señor, sin embargo, ¿cómo enfrentar las pruebas?, ¿cómo debemos enfrentar y superar los momentos difíciles en nuestra vida? El Señor nos responde estas preguntas.


¿CÓMO ENFRENTAR LAS PRUEBAS Y SUPERARLAS?

              

                 La realidad de la prueba era innegable, no había forma de cómo los discípulos pudiesen evadirla, ni siquiera Jesús podía hacerlo ya que era necesario que atravesara por este camino para cumplir con su misión. Los cristianos tendremos que atravesar por diferentes pruebas a lo largo de nuestra vida, esto es así porque a través de ellas nuestra fe es desarrollada y no hay nadie que pueda escapar de ellas: “Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte”, (2 Corintos 1:8-10). Como vemos, las pruebas difíciles pueden venir a nuestra vida y todo esto ocurre para que aprendamos a confiar más en el Señor ya que Él está dispuesto a darnos siempre la victoria; pero, entonces, ¿cómo podemos hacer para enfrentar las pruebas difíciles en nuestra vida y superarlas? Bueno, aquí el Señor Jesucristo nos da la respuesta de esto, dos cosas sencillas pero determinantes para que todo cristiano pueda ser victorioso.

 

Podremos vencer las pruebas entendiendo que no estamos solos, Dios está con nosotros.

“… mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo…”

Juan 16:32

La prueba iba a ser difícil en gran manera, pero Jesús confiaba que saldría victorioso porque su Padre estaba con Él, y esto nos enseña una verdad muy importante y determinante al momento de enfrentar las pruebas en la vida cristiana, la realidad que Dios está con nosotros, no estamos solos, y la Biblia confirma esta aseveración: “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”, (Sofonías 3:17). Cuando Dios respalda la vida de una persona, esta puede estar seguro de que sin importar lo difícil e incierta que sea su situación, será librado de ella, porque Dios es poderoso para librar a sus ungidos. Por ello, el primer paso para enfrentar las dificultades es entender que Dios está de nuestro lado y debemos apoyarnos en su presencia para vencer cualquier situación difícil.

 

Recordar sus promesas en momentos de flaqueo.

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz…”

Juan 14:33 

En segundo lugar, el Señor nos anima a recordar sus promesas y palabras cuando nos encontremos en momentos difíciles y estos nos están haciendo flaquear: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. Definitivamente leer sus promesas en la Biblia nos recuerda el amor de Dios hacia nuestras vidas, nos hace ver que su amor y fidelidad son para siembre, por lo que no importa el momento difícil que atravesemos, sus promesas nos alentaran a salir adelante, nos darán nuevas fuerzas, nos animaran ya que su palabra es viva y eficaz que habla siempre a nuestras vidas: “Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos, y me consolé”, (Salmo 119:52).

 

Recordar que tenemos un conquistador victorioso.

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Juan 16:33

Finalmente, los cristianos debemos enfrentar las pruebas en nuestra vida sabiendo que tenemos un conquistador victorioso: En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Jesús ratifica una vez más que en el mundo tendremos aflicción y esto es algo que no debemos ignorar, pero Él nos dice que confiemos porque Él ha vencido al mundo. Que hermoso es saber que Jesús vino a este mundo y sufrió por nosotros, atravesó por el martirio de la cruz y ciertamente murió, pero al tercer día resucito, sellando así su victoria sobre Satanás y su imperio de muerte. Así que nada debemos temer, porque nuestro Señor Jesús es nuestro conquistador victorioso que pelea a nuestro lado y si confiamos en sus promesas podemos estar seguros que venceremos cualquier situación que venga en el futuro: “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio”, (2 Timoteo 1:8-10). Sabiendo esta verdad, podemos animarnos y confiar que aquel que venció a la muerte nos dará no solo la victoria de todas nuestras pruebas, sino también la vida eterna.

  

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