El carácter y error de la apostasía (Mateo 24:23-27)

 

“Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre”.

Mateo 24:23-27

INTRODUCCIÓN

             Ya anteriormente nuestro Señor Jesucristo explico en versículos anteriores de este mismo capítulo que una de las señales que anuncian el inicio de la Gran Tribulación es la aparición de la apostasía y en estos versículos vuelve a tocar el tema advirtiendo el peligro de esta y la necesidad de huir de ella, ya que el peligro de la apostasía es que imita el poder de Dios, afirmando ser Dios, pero la verdad es que es obra de Satanás. La palabra apostasía se traduce del griego apostasía (ἀποστασία), y literalmente significa “colocarse afuera de”, y con esta se hace referencia a todos aquellos que en un tiempo conocieron el evangelio y militaron en él; pero por alguna razón se desviaron creyendo en un evangelio diferente siguiendo falsos apóstoles y profetas. Veamos más en detalle las características de la apostasía y por qué debemos huir de ella.


apostasía
El carácter y error de la apostasía

NO PODRÁ HABER OTRO CRISTO

“Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis”.

Mateo 24:23

               Sabiendo Jesús que en este tiempo de apostasía se levantarían muchos falsos cristos, Él les dijo que no deberían creerles: Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Cuando una persona aparece afirmando ser el Cristo, nosotros no debemos creerle ya que no puede haber otro Cristo a parte de nuestro Señor Jesús. Es increíble como muchas personas han surgido en este mundo afirmando ser el Cristo, por ejemplo, tenemos a Sun Myung Moom (1920-2012), el fundador de la Iglesia de la Unificación, el cual nacido en Corea del Sur, de niño practico el confusionismo, pero a sus diez años su familia se convirtió al cristianismo. Lamentablemente este hombre se desvió del verdadero evangelio afirmando que en repetidas veces Jesús se le apareció mientras él oraba, en dichas visiones afirmó Moom que el mismo Jesús le dijo que había fracasado en su misión en esta tierra y que él era el nuevo “ungido” que el Padre había levantado para completar la misión. Otra persona que afirmó ser Jesucristo resucitado fue el puertorriqueño José Luis de Jesús Miranda (1946-2013). Este hombre fue el fundador de la secta Creciendo en Gracia, se adjudicó muchos títulos como Apóstol, Doctor, Papá, Dios, Papi y Jesucristo Hombre. Afirmo ser Jesucristo resucitado y para el 2013 anuncio su total transformación, lo cual no ocurrió ya que murió y su secta con el tiempo no sobrevivió más que algunas divisiones de la misma. Otro de los hombres que se han atrevido a llamarse el Cristo es Alan John Miller (1962), más conocido como A. J. Miller, de Australia, ex testigo de Jehová y líder de la Secta la Verdad Divina. Este afirma ser Jesucristo reencarnado y quiere difundir mensaje que él llama la “verdad divina” a través de una serie de seminarios y diferentes medios de comunicación, especialmente en internet. Vive con María Suzanne Luck, que es según él el regreso de María Magdalena a la tierra. Estos y otros que han surgido con esta misma idea han ganado muchos adeptos, pero Jesús advirtió que cuando esto pasara, no les creyeran, porque solo hay un solo Cristo, un solo Mesía, Jesús.

Ahora bien, ¿podríamos estar seguros que Jesús es el único Cristo?, bueno, en tiempos de su ministerio existió un hombre, llamado Juan el bautista que tuvo la misma idea y mando a preguntarle si Él era el hombre que esperaban o si debían esperar a otro: “Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos, y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?”, (Lucas 7:18-19). Jesús no respondió con palabras un “sí” o un “no”, sino con acciones que confirmaban que realmente Él era el Cristo, el Mesías: Cuando, pues, los hombres vinieron a él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista”, (Lucas 7:20-21). Después que terminó de realizar sus obras les dijo a los mensajeros de Juan el bautista: “Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio”, (Lucas 7:22). Lo que confirmó que Jesús era el Cristo fueron sus obras, obras que ningún otro hombre, líder religioso o gurú espiritual ha podido igualar en la magnitud de que Jesús lo hizo:

1.       Jesús sanó incontables casos de enfermedades, aun las terminales.

2.       Jesús echo fuera demonios, algo que hasta su aparición no era posible.

3.       Resucitó muertos, un milagro difícil de ver en su tiempo, solo Elías y Eliseo habían podido hacerlo.

4.       Contrario a los escribas y fariseos, Jesús predicaba el evangelio a los pobres y desposeídos sin hacer acepción de persona.

5.       Sobre todo, su resurrección es la señal contundente de sus credenciales como Mesías, nadie más ha podido resucitar de los muertos, hoy por hoy, las tumbas de los grandes líderes religiosos se encuentran en este mundo, y muchas son objeto de adoración, pero la tuba de Cristo está vacía como señal que Él murió, pero resucitó al tercer día, porque es el único y verdadero Cristo.


LA MALDAD DETRÁS DE LA APOSTASÍA

“Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos”.

Mateo 24:24

                Aquí encontramos la maldad y peligro que hay detrás de la apostasía: las señales y prodigios que estos falsos cristos y profetas realizas a través de las cuales engañan a muchas personas: Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. De acuerdo a esto, en los postreros días muchas personas serán engañadas por estos falsos cristos y profeta, pero alienta el hecho de que aquellos que conocen a Dios y perseveran en su palabra no caerán en este error: de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. La palabra cristos se traduce del griego al español como “ungidos”, y en este sentido podríamos decir que Jesús está diciendo que para este tiempo se levantarían falsos ungidos y profetas. Hoy en día esto es una realidad ya que seguido escuchamos a estos hombres afirmar que sobre ellos está la unción especial, se hacen llamar apóstoles, profetas, patriarcas, iluminados y otros títulos pretenciosos que le hacen ver a la gente que la unción especial de Dios está sobre ellos, pero esto es una mentira, ya que los poderes que operan en ellos son de las tinieblas y algunas de sus operaciones “sobrenaturales” son una farsa. Hoy en día vivimos estos tiempos, donde muchos falsos apóstoles y profetas se han levantado afirmando traer una nueva revelación bíblica, sus supuestos ministerios están llenos de señales “sobrenaturales” que engañan a muchas personas, y de esto, el apóstol Pablo advirtió llamándole tiempo peligrosos, pero peligrosos no porque fuera a existir violencia o peligros físicos, sino porque poderes de las tinieblas operarían en estos hombres engañando a multitudes haciéndoles creer que el poder de Dios estaba con ellos: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe”, (2 Timoteo 3:1-8). Ya anteriormente vimos como estos hombres imitan el poder de Dios, tal y como lo hicieron los magos de Egipto, Janes y Jambres, con faraón en tiempos de Moisés, pero lo cierto es que estos hombres no son de Dios, son impíos cuyo carácter el apóstol lo describe muy bien estos versículos: hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. A estos hay que evitar.

 

El error de los falsos ungidos y profetas.

Los apóstoles del Señor nos advirtieron que debíamos apartarnos de estos hombres apostatas ya que de lo contrario caeríamos en su mismo error el cual lo podemos identificar en la doctrina herética que enseñan. En primer lugar, muchos afirman ser los sucesores de Cristo o sus super ungidos, y que solamente en ellos se encuentra la verdad por lo que deben seguir al pie de la letra sus nuevas revelaciones las cuales están en contra de lo que la Biblia enseña: “Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán”, (Mateo 24:5). Lo segundo es la doctrina herética que enseñan tomando versículos aislados los cuales tergiversan para su propia perdición: “Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen, así como desde el principio de la creación”, (2 Pedro 3:3-4). Así hoy en día muchos hacen burla de la predicación tradicional centrada en Cristo, hablan más de lo poderoso de su ministerio, niegan el rapto de la iglesia, ya no predican de las consecuencias del pecado, del infierno y la necesidad del arrepentimiento, su mensaje es más positivo, enfocado en la prosperidad y felicidad a través de la confesión positiva y un montón de cosas que alejan a las personas de la realidad de su pecado.

 

El carácter de los falsos maestros de acuerdo a la carta de Judas.

En la carta de Judas se da una descripción adicional acerca del error del mensaje de estos falsos maestros: “¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré”, (Judas 11). Para comprender esto, consideremos la conducta de cada uno de estos tres hombres que aparecen aquí.


1.       El camino de Caín.

En primer lugar, Caín fue un hombre que siempre busco a Dios bajo sus condiciones, por ello, cuando ofreció su ofrenda, el Señor la rechazo y acepto mejor la de su hermano Abel: “Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante”, (Génesis 4:3-5). Muchos teólogos creen que para este momento los hijos de Adán sabían que las ofrendas que tenían que presentarse a Dios tenían que ser sacrificios de animales, tal y como lo hicieron los demás patriarcas que aparecen en el libro de Génesis, esto miraba al futuro sacrificio de Cristo, pero Caín decidió adorar a Dios a su manera y por ello fue rechazado. Por ello, el camino de Caín nos habla de adorar a Dios bajo nuestros propios términos, acercarnos a Él bajo nuevas ideas que no concuerdan con el evangelio puro y verdadero. Así los falsos apóstoles y profetas de nuestros tiempos afirman que Dios les ha hablado y en este sentido presentan formas diferentes de adorar a Dios, muestran caminos contrarios a lo que la Biblia enseña, afirmando muchas veces que son nuevas revelaciones que se les ha dado y por consiguiente no se encontraran en el evangelio, pero lo cierto es que todos estos caminos conducen al infierno. Estos hombres son muy celosos del camino que enseñan y se oponen abiertamente en contra de aquellos que se atreven a contradecir al “ungido de Dios”, revelando así el carácter envidioso y homicida de Caín: “No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas”, (1 Juan 3:12).


2.       El error de Balaam.

En segundo lugar, Balaam fue un profeta de Dios que se vendió por lucro a Balac, rey de Moab: “Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta”, (2 Pedro 2:15-16). Por tanto, el error de Balaam consiste en entrar al ministerio con el fin de comercializar con el evangelio, buscando lucrase de sus seguidores a través de muchos engaños en los cuales los indoctos caen ofrendando con el fin de alcanzar un favor de Dios. Así a través del error de Balaam vemos el carácter codicioso de los falsos apóstoles y profetas.

 

3.       La contradicción de Coré.

En tercer lugar, tenemos a Coré, el cual se caracterizó por su carácter rebelde a las autoridades puestas por Dios: “Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre. Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?”, (Números 16:1-3). Todos estos falsos apóstoles y profetas son personas rebeldes que se han sublevado en contra de la autoridad de la Biblia, y algunos, en contra de aquellos hombres que fueron sus pastores, tomando un grupo de personas, formaron sus denominaciones e introdujeron todas sus herejías. Todos estos hombres están destinados a perecer en su misma contradicción.

 

El destino de los falsos maestros y profetas.

Judas en su carta nos habla del destino que les espera a estos hombres que promueven la apostasía: “Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas”, (Judas 12-13). Estos hombres solo sirven para sacar provecho de los verdaderos convertidos y por ello Judas dice que en ellos no benefician en nada a la congregación, son nubes sin agua y árboles sin fruto, y para todos estos hombres esta reservada la eterna oscuridad de las tinieblas en el infierno. Un día estos hombres serán juzgados y trataran de justificarse delante del Señor diciéndole que en su nombre hicieron muchas obras, pero el Señor los apartara de sí y serán arrojados al infierno: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”, (Mateo 7:22-23).

 

NO DEBEMOS CREER A LOS FALSOS CRISTOS PORQUE LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE SERÁ VISIBLE PARA TODOS

“Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre”.

Mateo 24:25-27

               Ante todo lo expuesto anteriormente Jesús dice: Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Cualquier hombre que surja en cualquier parte del mundo afirmando ser el Cristo es un mentiroso, porque solamente Jesús es el Ungido de Dios y un día regresara, pero su regreso no será cuestión de que se aparezca en un lugar aislado, sino que todo el mundo lo verá: Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Así como es de visible el relámpago, así de visible será la venida del Señor: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén”, (Apocalipsis 1:7). En nuestro próximo estudio consideraremos la segunda venida de nuestro Señor Jesús, por hoy, nosotros alejémonos de la apostasía y vivamos de acuerdo al santo evangelio.


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