El Carácter y Ministerio del Siervo de Dios (Mateo 12:15-21)


“Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos, y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: He aquí mi siervo, a quien he escogido; mi Amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio. Y en su nombre esperarán los gentiles”.
Mateo 12:15-21

Introducción


                No olvidemos que este capítulo está dedicado a presentar las confrontaciones entre Jesús y los grupos religiosos de su tiempo la cual ira creciendo hasta despertar un espíritu de homicidio en estos hombres malvados. Si somos observadores ya hemos descubierto como Mateo agrupa las historias concernientes Jesús por temas. Podemos ver los temas generales que el apóstol Mateo registro de la siguiente forma: Las de su nacimiento (capítulos 1-2),  el ministerio de Juan el Bautista y la tentación de Jesús (capítulos 3-4), el inicio del ministerio de Jesús (capitulo 4), el Sermón del Monte (capítulos 5-7), la maratón de milagros (capítulos 8-9), la elección de los doce y las enseñanzas referente al ministerio que les esperaba (capitulo 10), los mensajeros de Juan el Bautista, los ayes sobre los incrédulos y la invitación a descansar (capítulo 11) y ahora las confrontaciones entre Jesús y sus enemigos religiosos (capítulos 12). No debemos olvidar que todos estos acontecimientos narrados hasta el momento tienen como objetivo demostrar el carácter mesiánico de Jesús y ahora en estos versículos el apóstol Mateo apoyado de un texto de Isaías nos presenta el carácter y ministerio del Siervo de Dios, el cual es Jesús.

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El Carácter y Ministerio del Siervo de Dios

La prudencia para manejar situaciones de riesgo


“Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos, y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen...”
Mateo 12:15-16

                  Las palabras: Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí… nos conectan con los acontecimientos recién pasados en los versículos anteriores. Si recordamos un poco en el versículo 14 de este mismo capítulo los fariseos tomaron consejo para matar a Jesús y por esa razón nuestro Señor decidió mejor apartarse de aquel lugar. En esta decisión vemos dos cosas descollantes. La primera es su prudencia para saber discernir la diferencia entre el coraje y la imprudencia. Definitivamente el Espíritu Santo estaba con Jesús y el peligro que allí se estaba presentando era por causa de hacer la obra de Dios y ante esta situación Jesús pudo haber desafiado a sus enemigos alegando que Él estaba en lo correcto, pero sabía que esto podía poner su vida en peligro por lo que decidió apartarse de aquel lugar. Muchos pudieran pensar que su actitud era cobarde, pero no fue así ya que Jesús sabía que todavía tenía mucho que hacer y el tiempo de su muerte estaba todavía muy lejos por lo decidió apartarse. En segundo lugar también vemos en este pasaje su coraje que pese a las amenazas de sus enemigos se parto pero no dejo de cumplir su ministerio: y le siguió mucha gente, y sanaba a todos, y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen. Jesús quería cumplir su ministerio, su vida había sido consagrada para ese fin, pero al mismo tiempo era prudente al buscar la forma de no llamar tanto la atención y por ello les ordenaba que no dijesen nada ya que no quería que su fama de hacer milagros se regase por todo Israel confundiendo los ánimos de las personas y empujándolos a una rebelión ya que anteriormente ya se habían levantado falsos mesías que solo habían provocado rebeliones locales y lo menos que quería era provocar una rebelión nacional. Jesús estaba allí para traer un nuevo reino basado en la justicia, amor y perdón; y no a través de la espada.

El carácter y ministerio del siervo de Dios


“… para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: He aquí mi siervo, a quien he escogido; mi Amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio. Y en su nombre esperarán los gentiles”.
Mateo 12:17-21

                    Para demostrar que Jesús es el Mesías el apóstol Mateo asocia los acontecimientos ocurridos en este momento con una profecía del Antiguo Testamento que se encuentra en Isaías 42:1-4. En su sentido primario esta profecía estaba dirigía a Ciro el persa el cual como instrumento de Dios fue conquistando nación tras nación hasta expandir su territorio. De igual forma se aplica a nuestro Señor Jesucristo donde su dominio sobre todas la naciones se extenderá y reinara sobre todos sus enemigos. A través de esta profecía podemos descubrir el carácter del Mesías: He aquí mi siervo, a quien he escogido; mi Amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre él. Jesús es el siervo de Dios, aquel amado y escogido por el Padre que busca siempre la forma de agradarle. Si hay algo en el carácter de Jesús que lo identifica es su entera devoción a cumplir la voluntad de su Padre, todo con el objetivo de cumplir su ministerio. Además de expresar su carácter también nos habla del ministerio del Mesías: y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio. Y en su nombre esperarán los gentiles. Durante sus días en esta tierra Jesús anuncio el juicio que vendría a los pecadores que no se arrepintieran de sus maldades, pero también anunciaría el camino de salvación y se compadecería de los más necesitados.  Con las palabras caña cascada no quebrará y pábilo que humea no apagará hace referencia a aquellos pobres pecadores quebrantados y a punto de morir en su miseria de los cuales se compadecería y a través de su sacrificio los salvaría. Su ministerio estaría enfocado a traer la justicia de Dios a todos los hombres, y no solo a los judíos sino también a los gentiles: Y en su nombre esperarán los gentiles. Por tanto, Jesús es el Mesías, el Cristo, el Ungido de Dios quien vino a este mundo a anunciar el evangelio de salvación no solo a los judíos sino también a todo el mundo y muchos gozaremos de su salvación, no obstante, es el encargado de traer el juicio divino sobre todos los pecadores, por lo que quiera Dios que todos aceptemos su misericordia y escapemos de la condenación eterna.


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