Escapa por tu vida (Génesis 19:17)


“Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.”.
Génesis 19:17

INTRODUCCIÓN

Año tras año en muchas partes del mundo ocurren catástrofes ocasionadas por huracanes, erupciones volcánicas, inundaciones y otros fenómenos naturales, y dependiendo de la peligrosidad del evento puede llegar a decretar estado de emergencia y hasta evacuación de las personas que allí viven. El objetivo de la evacuación es poner fuera de peligro a las personas. Si el gobierno no lograre alertar a tiempo a estas personas, su muerte seria su responsabilidad; pero una vez advertida la población, cada ciudadano es responsable de escapar por su vida. Hace años unas ciudades estaban a punto de ser destruidas por sus pecados, y Dios envió a unos ángeles para que le advirtiera a Lot y éste pudiese escapar con su familia. De igual forma esta palabra puede hablarnos y advertirnos las consecuencias de no obedecer la palabra de Dios. 

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La destrucción de Sodoma y Gomorra

I.                   DEBEMOS HUIR DE LA SEDUCCIÓN DE ESTE MUNDO.


“Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra”.
Génesis 13:10
            En primer lugar, si queremos escapar de la condenación eterna debemos huir de la seducción de este mundo. Cuando los pastores de Abraham y Lot tuvieron discusión porque el espacio era reducido para ambos rebaños, Abraham le propuso a su sobrino que se separasen y escogiese él la tierra a la cual se apartaría, y la biblia dice que fue atraído por las tierras de Sodoma y Gomorra: “Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. Pese a su hermosura y abundancia, estas tierras estaban llenas de hombres pecadores: “Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera”, (Génesis 13:13). Sin embargo, esto no fue algo que a Lot le impidiera poner sus tiendas allí: “Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma”, (Génesis 13:12).

            Muchas personas son como Lot dejándose seducir por lo que el mundo les ofrece. Aun conociendo la maldad que rodea al mundo, acceden a participar en sus malas obras en lugar de apartarse de ellas. La Biblia nos enseña que debemos huir de las obras de las tinieblas y reprenderlas:
“Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”.
Efesios 5:11

II.                DEBEMOS HUIR DE HACER AMISTAD CON ESTE MUNDO.


“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”.
Juan 2:15-16

            La Biblia es clara al decirnos que no debemos amar al mundo ya que todo lo que en él hay: los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Si queremos escapar de la condenación eterna, debemos huir de hacer amistad con este mundo. Es imposible que haya comunión con Dios y las tinieblas: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”, (2 Corintios 6:14). Lamentablemente, Lot no lo hizo. Al contrario, llego a establecer su morada con ellos y consintió en aceptar que sus hijas se unieran en matrimonio con hombres de esta ciudad: “Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba”, (Génesis 19:14). Permitió que su familia aprendiera a convivir entre esta comunidad pecadora a tal punto que muchos creen que su mujer volvió a ver a la ciudad porque su corazón amaba las cosas que había dejado atrás: “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal”, (Génesis 19:26). También vemos la actitud perversa que sus hijas tenían al planear emborrachar a su padre Lot y acostarse con él para tener descendencia: “El día siguiente, dijo la mayor a la menor: He aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia”, (Génesis 19:34). Todo esto paso porque Lot hizo amistad con este mundo pecador y permitió que su familia aprendiera y practicara sus horribles costumbres.

            Finalmente, Santiago es tajante al advertirnos que la amistad con este mundo es considerado como infidelidad hacia Dios:

“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.
Santiago 4:4

III.             DEBEMOS HUIR DE LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO.


“Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre. Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy. La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy”.
Génesis 19:36-38

            Finalmente, debemos huir de las consecuencias del pecado. Las decisiones de Lot fueron la causa de su ruina. Perdió todo lo que tenía, sus bienes materiales, su mujer y termino participando inconscientemente en un acto de indecencia sexual con sus hijas dando a luz a dos hijos que en el futuro se convertirían en enemigos de Israel y serian malditos por Dios. Muchas personas no logra ver lo que el pecado puede producirles en sus vidas, pero lo cierto es que todo aquel que practique el pecado terminara mal tarde o temprano.

            Lot pudo haber evitado todo esto, si desde el principio hubiese huido de toda esta corrupción y no ceder a la tentación que este mundo le ofrecía. Finalmente, Dios lo libro de la destrucción de estas ciudades: “y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos)”, (2 Pedro 2:7-8), pero pago caro las consecuencias de sus malas decisiones. Dios en su infinita misericordia puede perdonarnos de nuestros pecados, pero muchas veces no nos librara de las consecuencias de ellas, lo mejor es huir de este mundo pecador.

            CONCLUSIÓN



            No esperemos a perder todo lo que tenemos y vernos arruinados por el pecado, escapemos a tiempo de sus terribles consecuencias y de la condenación eterna.
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