Búsqueda Infructuosa (Juan 6:22-24)


“El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos. Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor. Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum, buscando a Jesús”.
Juan 6:22-24

INTRODUCCIÓN


              En estos versículos podemos aprender una importante lección que nos hará reflexionar acerca de la verdadera razón por la cual buscamos a Jesús. El apóstol Juan se ha detenido en esta sección para brindarnos un poco más de información respecto a todos los acontecimientos que desencadenaron el milagro de la multiplicación de los cinco panes y dos peses. La multitud estaba eufórica y emocionada, no solo por la señal que habían contemplado, sino también por porque sus barrigas estaban llenas y prácticamente podían encontrar en Jesús una salida a cualquier problema. Esta historia bíblica nos hará reflexionar acerca de nuestras verdaderas razones que nos impulsan a buscar a Jesús.

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Búsqueda Infructuosa

UNA NECESIDAD DESPERTADA


“El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos”.
Juan 6:22

               Después del milagro de la multiplicación de los cinco panes y dos peces la multitud de 5, 000 hombres, sin contar los niños y mujeres se quedaron a dormir en aquel lugar. Uno podría imaginarse la gran alegría y seguridad que ellos debieron sentir al estar cerca de Jesús, sus estómagos estaban llenos y seguridad personal estaba garantizada lo cual debió haber aumentado su popularidad delante de ellos; sin embargo, la sorpresa fue al siguiente día cuando al despertar se dieron cuenta que Jesús ya no estaba. Ellos sabían que Jesús no había subido a la barca con sus discípulos y que se había quedado allí toda la noche, pero al siguiente día no estaba, y la única barca que había sobrado aún estaba allí: El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos. Al percatarse de la ausencia de Jesús pronto tuvieron que haber iniciado su búsqueda y de alguna manera entendieron que lo más seguro es que había cruzado al otro lado del mar de Galilea, a Capernaum, donde sus discípulos habían partido.

UNA BÚSQUEDA INFRUCTUOSA


“Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor. Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum, buscando a Jesús”.
Juan 6:23-24

                     Inmediatamente encontraron una forma de ir tras el Señor Jesucristo, y es que cerca de ellos habían arribado otras barcas, posiblemente porque buscaban refugio de la tormenta que había azotado en la noche pasada. Fue así que toda esta gente se embarcó en una búsqueda donde Jesús era el objetivo principal. Alguien podía pensar que la decisión de ir y buscar a Jesús para estar con Él hacía a toda esta gente loable; pero si evaluamos las intenciones de sus corazones podemos encontrar que estas no eran perfectas. La verdad es que si buscaban a Jesús no era porque buscaran acercarse más a Dios, sino por los milagros que hacía a favor de ellos, lo cual era una actitud muy egoísta y esto hacia completamente inútil su búsqueda de Jesús. Cuando nuestras actitudes son egoístas ya que solo deseamos de Jesús sus favores milagrosos, nuestra búsqueda por Él es completamente inútil, por lo que cada uno de nosotros debe estar consciente de las verdaderas intenciones de nuestro corazón al momento de buscarlo. Debe existir en nuestro corazón una necesidad por su providencia, pero sobre todo amor a Él y no el simple interés de que satisfaga todas nuestras necesidades. Cuando nuestro amor por Él es real e incluso estamos dispuestos a padecer por su causa, todo lo demás viene por añadidura. Aquella gente no pensaba así, había experimentado los “beneficios milagrosos de Jesús”, y por eso querían estar junto a Él, pero obviamente no estaban dispuestos a llevar la cruz y negarse a sí mismos, y por eso su búsqueda de Jesús era completamente infructuosa. La Biblia nos exhorta a buscar a Dios pero por las motivaciones correctas, abandonar nuestros pecados y buscar su misericordia: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”, (Isaías 55:6-7). Aquellas personas no buscaban eso sino solamente llenar sus estómagos y nosotros debemos estar seguros de que nuestras intenciones sean sinceras delante de Dios ya que la primera necesidad que tenemos antes de cualquier otra es nuestra salvación, luego de eso nuestro Señor velara por todas nuestras necesidades.



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