Las 70 Semanas de Daniel

Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”.
Daniel 9:24-27

INTRODUCCIÓN


                      Se dice que la profecía es la historia escrita antes que ocurra. Posiblemente las profecías de Daniel son una muestra contundente de la existencia de Dios ya que predicen con exactitud aspectos del futuro. Solo Dios es omnisciente y conoce el futuro, pero le ha placido revelarlo a través de los profetas y en el libro de Daniel, nuestro Señor revela el plan divino que tiene para las naciones gentiles, Israel y el glorioso establecimiento de su eterno reino. La profecía de las 70 Semanas de Daniel 9 constituye una revelación clara del fin del tiempo de los gentiles y el plan de Dios para Israel. Las primeras 69 semana encuentra su cumplimiento exacto en la historia, la última semana nos conduce al periodo de siete años que esta humanidad está a punto de experimentar que se conoce con el nombre de la gran tribulación.

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Las 70 Semanas de Daniel


Como respuesta a los ayunos y oraciones del profeta Daniel, Dios envió al ángel Gabriel para revelarle el plan que el Señor tenia para su pueblo Israel: “Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios; aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde. Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento. Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión. Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos”, (Daniel 9:20-24). La profecía de las 70 semanas fue dada a Daniel en el primer año del Darío (538 a.C.) mientras leía en el libro del profeta Jeremías el número de años que habrían de permanecer en la cautividad: “En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse lasdesolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza”, (Daniel 9:1-3). Para esta época Israel había sido llevada cautiva a Babilonia a causa de su desobediencia a la ley de Dios dada por Moisés y Dios había declarado por medio del profeta Jeremías que el exilio duraría 70 años: “Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar”, (Jeremías 29:10). Es aquí cuando el profeta Daniel se vuelve a Dios en oración, ayuno y cilicio para pedir perdón por todos los pecados que la nación había cometido y rogarle que extendiera su mano de misericordia para cumplir sus promesas de redención sobra la nación. Justo en este momento Daniel es visitado por un mensajero celestial llamado el ángel Daniel que le trae una revelación que dictaría el futuro de Israel.

CONTEXTO DE LAS 70 SEMANAS


Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos”.
Daniel 9:24

                   Muchos se han dado a la tarea de interpretar el significado de las 70 semanas o hebdómadas que aparecen en Daniel 9:24-27 y esto ha dado lugar a diferentes escuelas de interpretación escatológicas. En primer lugar, está la escuela racionalista que considera el contenido de Daniel 9 como una cuestión totalmente del pasado, ya que su autor escribió asuntos que ya habían ocurrido y fue escrito alrededor del año 165 a.C. Una segunda escuela de interpretación es la que representa al amilenarista. Ellos consideran que el cumplimiento de las semanas 1-7 se dieron entre el tiempo de Ciro (538 a.C.) y Nehemías (440 a.C.); las semanas 8-69 se cumplieron entre el tiempo de Nehemías y el nacimiento de Cristo, la primera mitad de la semana 70 se cumplió entre el nacimiento de Cristo y su muerte y la última mitad de la semana 70 se cumplió entre la muerte de Cristo y la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70 d.C. Una tercera escuela de interpretación de las 70 semanas es la que representa a los premilenaristas la cual es la que se enseña en este estudio. La palabra hebrea “shabúa” (שָׁבוּ עַ ) que se usa para designar un periodo de siete. Esta palabra aparece 20 veces en el Antiguo Testamento. Tres veces significa una unidad de siete y va acompañada de la palabra “días” (Ezequiel 45:21; Daniel 10:2-3). Ocho veces significa “semana” o “semanas”, o sea, un periodo normal de siete días (Génesis 29:27-28; Deuteronomio 16:8, 10, 16; Levítico 12:5; 2 Crónicas 13:8). Y seis veces se usa para indicar una unidad de siete sin hacer referencia a días (Daniel 9:24-27). Las 70 semanas equivalen aquí a 490 años literalmente (7x70 = 490). El número 490 representa años y no días. En otras palabras Gabriel le dice a Daniel que 490 años están determinados sobre el pueblo de Israel y sobre la santa ciudad, Jerusalén: Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad. Esto establece los parámetros alrededor de este reloj.

              Durante el mencionado periodo de 490 años tendrán lugar seis obras divinas:

1. Terminar con la prevaricación: Posiblemente se refiere a terminar con las transgresiones y apostasía de su pueblo Israel.
2. Poner fin al pecado. Literalmente cancelar todos los pecados de su pueblo para ya no acordarse de sus rebeliones.
3. Expiar la iniquidad. Es decir, cubrir todas sus maldades.
4. Traer la justicia perdurable. Traer su justificación a su pueblo.
5. Sellar la visión y la profecía. O sea, llevar a su cumplimiento total las palabras de su profecía.
6. Ungir al Santo de los santos. Posiblemente se refiere al lugar santísimo del Templo que será edificado durante el periodo de la gran tribulación y donde se rendirá el culto al Mesías cuando establezca su reino glorioso.

Estos seis aspectos del plan divino de Dios serán concluidos durante el periodo de 490 años o 70 hebdómadas.

EL CUMPLIMIENTO DE LAS PRIMERAS 7 SEMANAS


“Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
Daniel 9:25


                      El ángel Gabriel marca el inicio de la cuenta de los 490 años con un acontecimiento clave: Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas. Primeramente el reloj de Dios de las 70 semanas inicia con una orden para restaurar y edificar a Jerusalén, y se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Esto nos da una referencia clara de cuando comenzó la primera semana: La reconstrucción de Jerusalén y la restauración y edificación de la plaza y sus muros. En la Biblia encontramos cuatro decretos relacionados con la ciudad de Jerusalén:

1. El decreto de Ciro el Grande.
2. El decreto de Darío.
3. El decreto de Artajerjes a Esdras.
4. El decreto de Artajerjes a Nehemías.

El primer decreto tiene que ver con el que promulgo Ciro el rey persa alrededor del año 539 a.C. En el libro de Isaías ya Dios había profetizado que levantaría a este rey con el fin de que reedificara a Jerusalén: “que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado”, (Isaías 44:28).
muros-jerusalen
Reconstrucción de los muros de Jerusalén


Por esto el rey mostró una gran simpatía con el pueblo de Israel después que conquisto Babilonia y promulgo un edicto que permitía a los judíos reedificar el templo en Jerusalén. En el libro 2 Crónicas encontramos este acontecimiento relatado:

“Para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos. Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba”.
2 Crónicas 36:21-23

También el libro de Esdras encontramos el relato del mismo decreto:

“En el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito por todo su reino, diciendo: Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Dios con él, y suba a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel (él es el Dios), la cual está en Jerusalén”.
Esdras 1:1-3

El segundo decreto que encontramos en la Biblia es el de Darío I el cual promulgo una orden dirigida a Tatnai ya que deseaba saber qué decreto tenían los judíos para reconstruir el Templo: Entonces el rey Darío dio la orden de buscar en la casa de los archivos, donde guardaban los tesoros allí en Babilonia. Y fue hallado en Acmeta, en el palacio que está en la provincia de Media, un libro en el cual estaba escrito así: Memoria: En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén, para que fuese la casa reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que sus paredes fuesen firmes; su altura de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura”, (Esdras 6:1-3). En este caso no se trata de un decreto para edificar Jerusalén y el Templo, sino, solamente quería verificar si el edicto era verdadero a sugerencia de la petición de Tatnai. El tercer decreto que encontramos es el que el rey Artajerjes dio a Esdras para animar a la mayor cantidad de Judíos a regresar a la tierra santa alrededor del año 459 a.C. “Esta es la copia de la carta que dio el rey Artajerjes al sacerdote Esdras, escriba versado en los mandamientos de Jehová y en sus estatutos a Israel: Artajerjes rey de reyes, a Esdras, sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo: Paz. Por mí es dada orden que todo aquel en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y levitas, que quiera ir contigo a Jerusalén, vaya”, (Esdras 7:11-13). Este decreto está relacionado únicamente con la reconstrucción del Templo.

“Todo lo que es mandado por el Dios del cielo, sea hecho prontamente para la casa del Dios del cielo; pues, ¿por qué habría de ser su ira contra el reino del rey y de sus hijos?”.
Esdras 7:23

Finalmente, el decreto de Artajerjes a Nehemías para reconstruir los muros de Jerusalén alrededor del año 444 a.C. es el cuarto que encontramos en las Sagradas Escrituras (Nehemías 2:1-8). Para la mayoría de escatologías, el cuarto decreto es considerado como el punto de partida para las 70 semanas por tres razones:


  1. El decreto tiene referencia a la reedificación de la ciudad, los muros y las puertas: “Y dije al rey: Para siempre viva el rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego?... y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré… y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí”. (Nehemías 2:3, 5,8).
  2. El libro de Nehemías menciona que la construcción de los muros fue en tiempos angustiosos: “Pero cuando lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey?”, (Nehemías 2:19).
  3. Después de este decreto no se registra en la Biblia otro.
                    Por lo tanto, el decreto de Artajerjes a Nehemías dado alrededor del año 444 a.C. es considerado como el punto de partida para las 70 semanas, donde se reconstruyen la ciudad y los muros en tiempos angustiosos, a partir de allí se cuentas 7 semanas equivalentes a 49 años (7x7) donde la obra de reconstrucción se termina.

EL CUMPLIMIENTO DE LAS 62 SEMANAS


“Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí…”
Daniel 9:25-26

                 La segunda parte de las semanas restantes suman 62 en total, es decir, 434 años (62x7). La expresión hasta el Mesías Príncipe es de suma importancia para establecer en este caso el punto final de este periodo: Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí. Pero, ¿quién es el Mesías Príncipe del cual habla Daniel? La mayoría de teólogos concuerdan en decir que el Mesías Príncipe se trata de nuestro Señor Jesucristo. Veamos las razones por las cuales creemos en esta aseveración. La palabra Mesías proviene del hebreo mashíakj (מָׁשִׁי חַ ) el cual se traduce como Ungido, mismo significado que se le da a la palabra Cristo que proviene del griego Jristós (Χριστός). Este título está directamente relacionado con nuestro Señor Jesús ya que sobre Él reposaría el Espíritu de Dios y que fue profetizado por Isaías: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados”, (Isaías 61:1-2). De igual forma, Jesús se atribuyó este título durante su ministerio: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”, (Lucas 4:18-21).

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El Mesías Príncipe

Además de esto, también se le da en este texto de Daniel el título de Príncipe. La palabra Príncipe se traduce del hebreo naguíd (נָׁגִׁיד ) y denota a una persona con autoridad lo cual fue profetizado por Isaías: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”, (Isaías 9:6). Por tanto, a través de los títulos Mesías Príncipe identificamos a nuestro Señor Jesús como la persona de la cual se habla en Daniel 9:25. Otra razón por la cual se cree que el Mesías Príncipe es Jesús se deduce de lo que estas palabras de la profecía de Daniel nos sugiere: Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por síLas palabras de Gabriel: se quitará la vida al Mesías, mas no por sí nos hablan de un Mesías sufriente el cual es anunciado en las Escrituras por el profeta Isaías: “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”, (Isaías 53:7). Estas palabras encuentran su completo cumplimiento en la crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesús. Él fue el sacrificio perfecto por nuestros pecados y fue llevado al calvario para ser crucificado. Por lo tanto, el final del periodo de las 69 semanas se ubican en el momento de la muerte de Jesucristo lo cual sería alrededor del año 33 d.C. Un aspecto importante que debemos considerar al momento de querer fijar fechas es que los judíos utilizan el calendario lunar en el cual un año calendario consta de 360 días, y no 365 días como el calendario en el que usualmente nos basamos hoy en día. Actualmente usamos el calendario Gregoriano que determina la longitud de un año a partir del sol, pero los judíos usaban la luna. Un año solar es el número de días que la tierra tarda en girar alrededor del sol y volver a la misma posición. El uso bíblico de años de 360 días como meses de 30 días no es difícil de comprender. En Génesis 7:11 y 8:4 se nos dice que el diluvio inicio en el segundo mes de su calendario y que las aguas decrecieron gradualmente hasta secarse en el séptimo mes, por lo cual podemos decir que el diluvio duro cinco meses y seguidamente se nos aclara que su duración fue de 150 días (Génesis 7:24; 8:3), por lo que están hablando de 5 meses con 30 días cada uno. Un día tenía 24 horas en tiempos de Daniel, como actualmente. Si usamos días en lugar de años, podemos hacer cuadrar los dos métodos

Adaptación del Tiempo
Calendario Judío
Calendario Gregoriano
360 días por año
365.242 días por año
7 Semanas + 62 Semanas = 69 Semanas
173, 880 días/365.242 días por año = 476.07años
69 semanas x 7 años por semanas = 483 años
Duración de año gregorianos de la profecía: 476 años

Año de inicio de las 70 semanas: 444 a.C.
Año de finalización de la semana 69 = 476 – 444 = 33 d.C.


LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALÉN Y EL TEMPLO


“… y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”.
Daniel 9:26

                     ¿Qué viene después de la muerte del Mesías Príncipe? A Daniel se le dice que después de la muerte del Mesías se destruiría Jerusalén y el Templo. Desde la perspectiva de Daniel, estamos viendo la futura destrucción de Jerusalén después de la restauración, que la llevará a cabo el pueblo de un príncipe que ha de venir después de la muerte del Mesías príncipe lo cual ocurrió en el 33 d.C. La mayoría de teólogos identifica a este pueblo de un príncipe con Roma, y al príncipe con el general Tito. Según la historia, en el año 70 d.C. el ejército del general Tito destruyo y quemo Jerusalén y el Templo judío. El ejército romano desmontó el Templo judío piedra por piedra para buscar oro fundido del templo quemado, cumpliéndose literalmente la profecía del Señor Jesucristo que dijo acerca del Templo “...De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada(Mateo 24:2). Roma asesinó a más de un millón de judíos en el 70 d.C.
Templo
Templo Judio

A lo largo de la historia judía se identifican cinco templos importantes. El primero es el templo de Salomón construido alrededor del año 1000 a.C., (1 Reyes 8:12-66; 2 Crónicas 6:1-7:10) y fue destruido por los babilonios en el año 586 a.C. El segundo es el templo que Zorobabel construyo allá por el año 536 a.C. Éste fue una estructura muy inferior construida por los judíos a su regreso del cautiverio babilónico a tal punto que algunos ni siquiera lo consideran templo. El tercer templo es el de Herodes, comenzado alrededor del año 19 a.C. y se construyó para reemplazar el que edifico Zorobabel. Era un edificio hermoso durante el tiempo del ministerio de Jesús, pero Tito lo destruyo en el año 70 d.C. El quinto templo será el construido por el Anticristo, el cual será construido durante la primera mitad de la gran tribulación. Por lo tanto, el rechazo de Israel hacia el Mesías Príncipe, el hecho de que fuese eliminado en el 33 d.C. y la destrucción tanto del Tempo como de Jerusalén 37 años después están directamente relacionados. Que Israel y el Templo hubieran sido destruidos eran señales de la desobediencia de Israel. Sin embargo, el Reloj Profético se detuvo en la semana 69 cuando se le quitó la vida al Mesías, después de la cual tenían que venir las desolaciones hasta la semana 70, ya que, tal y como dijo Gabriel: hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”. 

EL RELOJ DE DIOS SE DETIENE EN LA SEMANA 69


“…y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”.
Daniel 9:26

                     Sólo 69 semanas de años han tenido lugar en el pueblo judío hasta este momento. Desde cuando se dio la orden de restaurar y construir Jerusalén y sus muros hasta el Mesías Príncipe han transcurrido 483 años (69x7); sin embargo, el número de años determinado sobre el pueblo de Daniel son 490 lo cual nos muestra que todavía faltan siete años para que se cumplan las 70 semanas profetizadas en Daniel 9:24-27. No obstante, ¿cuándo tendrá lugar la semana 70? Después de la semana 69 el reloj de Dios se detuvo y entramos en un periodo de gracia donde la iglesia toma un protagonismo muy importante. De acuerdo a lo que hemos visto, la primera semana inicia alrededor del año 444 a.C. cuando el Rey Artajerjes le dio el decreto a Nehemías para que reconstruyera la ciudad y los muros. A partir de allí el ángel Gabriel dice que transcurrirán 7 semanas que equivalen a 49 años, periodo en el cual la ciudad y los muros son terminados y donde los ministerios de Habacuc, Zacarías y Malaquías tienen lugar. Después de ellos no vuelve a existir palabra inspirada por Dios. Seguidamente tienen lugar 62 semanas más, equivalentes a 434 años. Recordemos que después de Malaquías el último profeta del Antiguo Testamento, no se levantó otro con palabra inspirada por Dios. A esto se le conoce como el periodo inter-testamentario donde Dios guarda silencio por alrededor de 4 siglos, lo cual concuerda el periodo de las 62 semanas. Este silencio se rompe con Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea y la semana 69 finaliza con la muerte del Mesías príncipe, es decir, con la crucifixión de Cristo Jesús alrededor del año 33 d.C. Luego la misma profecía de Daniel nos habla de un segundo príncipe el cual destruiría Jerusalén y el templo judío, lo cual ocurrió en el año 70 d.C. a manos de Tito y los romanos. Ahora bien, a partir de aquí el reloj de Dios se detiene y la semana 70 es pausada y entramos a un intervalo de tiempo conocido como el tiempo de la iglesia del Señor. Este paréntesis en el tiempo se conoce como Condensación Profética. Esta condensación profética también aparece en el libro de Isaías: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”, (Isaías 9:6-7). Cuando se lee da la impresión que ese niño que nace (el cual es nuestro Señor Jesús) será el que se sentara en el trono de David en su edad adulta. Sin embargo, esta profecía se cumplirá en dos diferentes periodos. La primera ya se cumplió cuando Jesús vino por primera vez y desarrollo su ministerio. Sin embargo, Jesús murió y resucito para estar al lado de su Padre y la segunda parte de esta profecía aún no se ha cumplido sino hasta cuando Él regrese por segunda vez al final de la semana 70 conocida como el periodo de la gran tribulación. Vemos otro ejemplo de condensación profética en el mismo libro de Isaías: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados”, (Isaías 61:1-2). La primera parte de esta profecía vio su completo cumplimiento durante el ministerio de Jesús, sin embargo, la parte final de esta profecía: y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados, aun no se ha cumplido, sino hasta que Jesús vuelva por segunda vez para juzgar a los malvados y establecer su reino de justicia lo cual ocurrirá al final de la gran tribulación. Por tanto, actualmente estamos viviendo un periodo intermedio entre la semana 69 y la 70 donde la iglesia tiene el protagonismo principal y este llegará a su fin cuando ocurra el rapto de la iglesia.

LA SEMANA 70: LA GRAN TRIBULACIÓN


Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”.
Daniel 9:27

                    La parte final del versículo 27 del capítulo 9 del libro de Daniel toca el tema de la septuagésima semana la cual está constituida por 7 años y componen un periodo de juicios escatológicos profetizados por nuestro Señor Jesucristo en Mateo 24:21 y descritos en los capítulos 6 al 19 del libro de Apocalipsis en el Nuevo Testamento. El libro de Daniel no es el único que habla acerca de este terrible periodo de juicios, tanto los libros del Antiguo Testamento como los evangelios, las epístolas y el libro de Apocalipsis tocan este tema dándole diferentes nombres:

           1. El día de Jehová o del Señor (Isaías 13:6; Joel 1:15; 2:1, 11, 31; 3:14; Malaquías 4:5; 1Tesalonicenses 5:2; 2 Tesalonicenses 2:2).
           2. Angustia o tribulación (Sofonías 1:15).
           3. La gran tribulación (Mateo 24:21).
           4. Tiempo o día de angustia (Daniel 12:1; Sofonías 1:15).
           5. Tiempo de angustia para Jacob (Jeremías 30:7).

                       El inicio de la semana 70, de acuerdo a Daniel 9:27, se caracterizará por la ratificación de un pacto entre los judíos y un gobernante: Y por otra semana confirmará el pacto con muchos. Este pacto se consumirá entre los primeros 3 años y medio, pero al final de éstos los sacrificios y ofrendas del templo cesarán y los judíos entraran en un periodo de gran persecución: Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”. Este desolador que vendrá sobre el pueblo de Israel es el mismo hombre de pecado del cual habla el apóstol Pablo en 2 Tesalonicenses.

“Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios”.
2 Tesalonicenses 2:3-4


gran-tribulacion
La semana 70: La Gran Tribulación

Por lo tanto, el gobernante de quien se habla en este verso, es la misma persona a quien Jesús llama “la abominación desoladora” (Mateo 24:15) y en Apocalipsis 13 es llamada la bestia, comúnmente llamado el Anticristo. Daniel 9:27 dice que la bestia hará un pacto por una semana (7 años), pero que a la mitad de la semana (3 ½ años dentro de la Tribulación), él romperá el pacto, poniendo fin al sacrificio y la ofrenda. Apocalipsis 13 explica que la bestia colocará una imagen de él mismo en el templo y demandará que el mundo la adore (Apocalipsis 13:24). Apocalipsis 13:5 dice que esto sucederá por 42 meses, que son 3 ½ años. Puesto que Daniel 9:27 dice que esto sucederá a la mitad de la semana, y Apocalipsis 13:5 dice que la bestia hará esto por un período de 42 meses, es fácil ver que la duración total es de 84 meses o sean 7 años. Además de esto, el profeta Daniel también hace alusión a la duración de este tiempo: “Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo”, (Daniel 7:25), donde la expresión “tiempo, y tiempos, y medio tiempo” (tiempo = 1 año; tiempos = 2 años; medio tiempo = ½ año); hacen un total de 3 años ½). Ahora bien, este periodo de gran tribulación tiene al menos dos propósitos, los cuales podemos enumerar de la siguiente manera:

1.       Tratar con su pueblo Israel para que ellos crean en su Hijo amado. Actualmente la mayoría de Judíos no reconocen a Jesús como su Mesías, sin embargo, viene un tiempo de prueba cuyo objetivo es acercarlos a Él para salvación: “¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre, sino que servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré”, (Jeremías 30:7-9).
2.       Castigar la iniquidad de los impíos. El segundo propósito tiene que ver con juzgar y castigar la maldad de los habitantes de esta tierra. La Biblia entera advierte que este día viene: “porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”, (Apocalipsis 6:17).

“Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente. Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres. Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol. Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra”.
Sofonías 1:14-18

¿CUÁNDO OCURRIRA LA GRAN TRIBULACIÓN?


“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”.
Mateo 24:3

                  El capítulo 24 del Evangelio según Mateo es único en toda la Biblia. Es conocido como el capítulo apocalíptico de Mateo ya que contiene en si una descripción clara en cuanto a las señales y acontecimientos de la septuagésima semana que el profeta Daniel hablo en su capítulo 9. Esta homilía fue dada por nuestro Señor Jesús en el monte de los Olivos como una respuesta a la pregunta de sus discípulos de: ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” No existe una fecha exacta para decir cuándo ocurrirá el periodo de gran tribulación, sin embargo, podemos encontrar en la Biblia algunas señales que nos anuncian que aquel día está cercano.

Falsos Cristos y Falsos Profetas: la aparición de la apostasía.



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Falsos cristos

                   Entre las primeras señales que Jesús destaco como una advertencia de que esté periodo de juicios está a punto de iniciar es la aparición de falsos cristos: “Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán”, (Mateo 24:4-5). Increíblemente la historia está llena de sujetos que en determinado momento afirmaron ser la reencarnación del Mesías y ganaron y siguen ganando miles de adeptos. Podemos mencionar a unos pocos que han surgido entre el siglo 19 y el 21:

1.       John Nichols Thom (1799-1838). Se rebeló contra el gobierno, él decía ser el “salvador del mundo” y la reencarnación de Jesús en 1834. Fue asesinado por los soldados británicos en la batalla de Bossenden Wood el 31 de mayo de 1838 en la ciudad de Kent, Inglaterra.
2.       Arnold Potter (1804-1872). Se revelo contra la iglesia mormona afirmando que el espíritu de Jesús había entrado en su cuerpo y se convirtió en el hijo “potter cristo” del Dios vivo.
3.       William W. Davies (1833-1906). Líder de la secta Reino del Cielo, localizada en Walla Walla, Washington (1867-1881). Él enseño que era el arcángel Miguel, pero había vivido como Adán, Abraham y David. Cuando su hijo Arthur nació el 11 de febrero de 1868, Davies afirmo que el niño era la reencarnación de Jesucristo.
4.       Mirza Ghulam Ahmad (1835-1908). Este hombre nativo de la India afirmo que era el esperado Mahdi, como la segunda reencarnación de Jesús. Fundo el movimiento Ahmadiyya en 1889 alegando ser comisionado por Dios para reformar el mundo.
5.       Lou Palingboer (1898-1968). Fundador y líder de una secta holandesa, dijo ser “el cuerpo de Cristo resucitado”.
6.       Krishna Venta (1911-1958): Fundador de la secta Fuente de la sabiduría, el conocimiento, la fe y el amor en California a finales de 1940. En 1948, declaró que él era el Cristo, el nuevo mesías y que vino a la Tierra desde el planeta Neophrates.
7.       Sun Myung Moom (1920-2012). Más conocido como el renovador Moon, fundador de la Iglesia de la Unificación. Afirmo ser el Mesías y la Segunda Venida de Jesús.
8.       Jim Jones (1931-1978). Fundador del Templo del Pueblo. Inicialmente, un líder evangélico, continúo diciendo ser la reencarnación de Jesús. Akenatón, Buda y el Padre divino. Alegando ser perseguido por los Estados Unidos, llevó a sus seguidores a Jonestown, Guyaba, donde organizo un suicidio colectivo el 26 de marzo 1997, cuando paso cerca de la Tierra el cometa Hale. Ellos creían que iban a reunirse en el cielo en una nave espacial.
9.       David Koresh (1959-1993). Inculcó en los miembros de su secta que él era el mismo Jesús que había venido a liberarlos de este mundo de opresión. Indujo a sus seguidores a la muerte convenciéndolos a atrincherarse con armas en contra de la policía en su rancho de Waicom en Texas, Estados Unidos.
10.    José Luis de Jesús Miranda (Nacido en 1946). Puertorriqueño y fundador de Creciendo en Gracia quien afirma que es el Cristo resucitado que se apodero de su cuerpo en 1973 autoproclamándose “Jesucristo Hombre”. Anuncio que se sometería a una gran transformación en el 2012, convirtiéndose en inmortal. Su muerte por cáncer no es confirmada por la secta que cuenta con 710 centros de servicio en 25 países.
11.    Inri Cristo (Nacido en 1948) Un astrologo brasileño que afirma que desde 1969 es el segundo Jesús reencarnado. Vive en Brasilia, considerada por él y sus discípulos como la “Nueva Jerusalén”.
12.    Sergey Torop (1961). Un ex policía de tráfico en Rusia, que dice haber renacido como Visionario, Jesucristo, pero señala que no es Dios, peri si la palabra de Dios. Ha fundado la Iglesia el Ultimo Testamento. En el 90 se trasladó al sur de Siberia, donde vive con sus discípulos en el Tiberkul Ecópolis, una comunidad espiritual. Se dice que tiene varias esposas y 10, 000 seguidores en todo el mundo.
13.    Oscar Ranuri Ortega-Hernandez (1990). En noviembre del 2011, disparo nueve tiros con un AK-47 en contra de la Casa Blanca en Washington. Pretendiendo ser Jesucristo, dijo que fue a mata el presidente Barack Obama, quien sería el Anticristo.
14.    Alan John Miller (1962). Más conocido como A. J. Miller. Australia, ex testigo de Jehová y líder de la Verdad Divina. Afirma ser Jesucristo reencarnado y quiere difundir mensaje que él llama la “verdad divina” a través de una serie de seminarios y diferentes medios de comunicación, especialmente en internet. Vive con María Suzanne Luck, que es según él el regreso de María Magdalena a la Tierra.

El surgimiento de falsos cristos también está acompañado de otra señal contundente que la gran tribulación está cercano, y el la aparición de la apostasía (ἀποστασία), una palabra de origen griego que literalmente significa apartarse: “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición (2 Tesalonicenses 2:3). Apostatar significa apartarse de la fe que una vez se conoció para seguir una falsa enseñanza religiosa y es seriamente condenada en la Biblia: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?”, (Hebreos 10:26-29). Anteriormente el autor de la carta a los Hebreos había estado hablado acerca de la superioridad de Cristo y su obra salvadora como Sumo Sacerdote, pero ahora viene en el capítulo 10 y recalca que aquellos que habiendo recibido el conocimiento de la verdad se aparten voluntariamente, el castigo por su pecado será terrible. Hace la comparación que si en la ley de Moisés, los transgresores morían por el testimonio de dos o tres testigos, cuanto más se castigara a aquellos que habiendo conocido la verdad del evangelio, se aparten en pecado y cuanto más si es en apostasía. Jesús advirtió de esto también a sus discípulos: “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis”, (Mateo 24:24-26). La palabra Cristo significa ungido, por lo que advierte que se levantarán falsos ungidos y profetas. Hoy en día el pueblo cristiano sufre el ataque de falsas doctrinas disfrazadas por textos bíblicos tergiversados y dirigida por un grupo de nuevos apóstoles y profetas los cuales aseguran tener la nueva revelación de Dios para los últimos tiempos. Sin embargo, todos sabemos que no hay nueva revelación a parte de la Biblia, el canon está cerrado y nadie puede traer nueva revelación.   Hoy en día escuchamos herejías como las maldiciones generacionales, la doctrina de la liberación, el reino ahora o The Kingdom Now, la falsa doctrina de la prosperidad que exhorta a la gente a desear desmedidamente las cosas materiales y a ofrendar esperando que Dios devuelva multiplicado todo lo que demos. Muchos falsos maestros están introduciendo sus enseñanzas disfrazadas como la nueva revelación afirmando que es tiempo de abandonar la antigua teología. Niegan el rapto de la iglesia, no predican acerca de la verdad del infierno y la cruz de Cristo.  Este periodo de gran apostasía fue advertido por los apóstoles entre ellos Pablo el cual lo llamo “tiempos peligrosos”: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos”, (2 Timoteo 3:1). En este versículo encontramos dos palabras claves para comprender lo que el apóstol decía. La primera es los postreros días. ¿Cuándo inicio el periodo de los postreros días? En el Nuevo Testamento estas palabras aparecen por primera vez cuando Pedro predico a los judíos en el día de Pentecostés: “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños”, (Hechos 2:17). Esta es una referencia a la profecía que aparece en Joel y nos habla del derramamiento del Espíritu Santo sobre la iglesia. Por tanto, los postreros días iniciaron en el día de Pentecostés. Ahora bien, los tiempos peligrosos del cual habla Pablo, lo cual constituye el segundo término a comprender, es definitivamente el tiempo de la apostasía que la iglesia va a atravesar. El apóstol aclara la personalidad de estos falsos maestros que van a ser los protagonistas de esta apostasía:

“Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe”.
2 Timoteo 3:2-8

De igual forma el apóstol Pedro también advirtió acerca de estos maestros de la mentira que vendrían en los postreros días e incluso negaran el advenimiento de nuestro Señor Jesucristo como muchos lo hacen hoy en día: Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación”, (2 Pedro 3:3-4). Conociendo esta verdad la iglesia del Señor tiene que estar lista para defender la sana doctrina. El apóstol Judas en su epístola exhorta a los creyentes a contender ardientemente por la fe: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”, (Judas 3-4). El mismo Judas describe la a estos falsos maestros comparándolos con tres personajes del Antiguo Testamento:

“¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré”.
Judas 11

Cada personaje describe en si la personalidad e intenciones de estos falso maestros que dirigen la apostasía en estos postreros días.

1)       El camino de Caín. Este fue aquel personaje que mato a su hermano Abel por haber ofrecido mejor ofrenda a Dios (Génesis 4:1-16). Caín siempre se caracterizó por un hombre impío que decidió acercarse a Dios a su forma presentando una ofrenda procedente del fruto de la tierra en lugar de sacrificar a un cordero perfecto, tal y como se cree que Dios ya les había revelado. Como resultado Dios rechazo su ofrenda y decidió asesinar a su hermano por envidia. Los falsos maestros han decidido seguir su propio camino como Caín, rechazando la sana doctrina y enseñando una forma diferente de acercarse a Dios.
2)       El error de Balaam. Este consiste en desviarse de la verdad por amor al dinero. Balaam fue un profeta que se vendió a Balac rey de Moab por amor a las riquezas aun cuando Dios le había prohibido maldecir a Israel (Números 22). Todos estos falsos apóstoles y falsos profetas solo se interesan por sacar el mayor lucro de su supuesto ministerio, aprovechándose de gente ignorantes que deciden ofrendarles.
3)       La contradicción de Coré. Esta consiste en revelarse en contra de las autoridades superiores que Dios ha establecido. Durante su peregrinación en el desierto, Israel fue dirigida por Moisés al cual Dios había levantado. Sin embargo, Coré, Datán y otros príncipes del pueblo provocaron una división entre los judíos alegando en contra del liderazgo de Moisés y diciendo que también Dios los había levantado a ellos como dirigentes del pueblo (Números 16:1-50). Hoy en día estos falsos maestros alegan ser los últimos iluminados de Dios, engañando a muchos y provocando divisiones entre la iglesia del Señor.

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El carácter de los falsos maestros

Estos tres personajes del Antiguo Testamento describen bien el carácter y las intenciones de estos falsos maestros, los cuales proclamándose ungidos de Dios arrastran al infierno a sus seguidores a través de sus falsas enseñanzas. Por ello Judas los compara como nubes sin agua que solo buscan su propio bien y a los cuales les espera la condenación eterna: “Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas”, (Judas 12-13). Por tanto, una de las señales contundentes de que el día del Señor está cerca es la manifestación de la apostasía la cual hoy en nuestros días está creciendo considerablemente.

Principio de dolores.


“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores”.
Mateo 24:6-8

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Guerra y rumores de guerra

                   Nuestro Señor Jesucristo les enseño a sus discípulos que antes que viniera este terrible periodo de juicios sobre la humanidad era necesario atravesar por otro que llamo principio de dolores. Este periodo se iba a caracterizar por guerras, rumores de guerra, pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares. Como en una mujer en cinta, el incremento de sus dolores anuncian que el parto está cercano, así la tierra gime de dolor anunciándoles a esta humanidad que aquel gran día está cercano: Y todo esto será principio de dolores. Jesús advirtió que se oirían de guerras y rumores de guerra. La verdad es que después de esas palabras no ha habido ni un siglo donde no se cumpliera estas palabras. El tiempo faltaría para hablar acerca de cada una de ellas, incluso, hoy en día podemos conocer por medio de los noticieros la delicada situación de Israel en el medio oriente, donde muchos países islámicos quieren borrarlos del mapa. En la Biblia encontramos que antes que la gran tribulación inicie tiene que ocurrir una terrible guerra donde muchos países se levantaran en contra de la nación de Israel. A esta guerra se le conoce como la guerra de Gog y Magog.


“Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas”.
Ezequiel 38:1-4


                 Para poder comprender esta profecía es importante identificar los nombres de las naciones que aquí se mencionan. La palabra Gog aparece únicamente en 1 Crónicas 5:4 (“Los hijos de Joel: Semaías su hijo, Gog su hijo, Simei su hijo”). Posiblemente se refiere al nombre de una persona ya que lo presenta como un príncipe soberano el cual proviene del hebreo rosh (ראֹש ) que literalmente significa “cabeza” o “jefe”. Probablemente el termino Gog era un título de realeza o rango que se le daba a los reyes de esa región, como lo hacían los egipcios a sus reyes al llamarlos faraón. Magog fue un descendiente de Jafet hijo de Noé (Génesis 10:2, 1 Crónicas 1:5) y se refiere a un área cercana al Mar Negro o Mar Caspio la cual se extiende desde España hasta Asia Menor y las islas del Mediterráneo al sureste de Rusia. Mesec y Tubal también aparecen en el listado de descendientes de Jafet en Génesis 10:2 y se cree que eran regiones cercanas al Mar Negro.  El versículo cuatro añade que será Dios el que los sacará de su tierra con el fin de conducir una gran invasión contra Israel: y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas. El capítulo 38 de Ezequiel continúa agregando más acerca de esta batalla:

“Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo; Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo. Prepárate y apercíbete, tú y toda tu multitud que se ha reunido a ti, y sé tú su guarda. De aquí a muchos días serás visitado; al cabo de años vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel, que siempre fueron una desolación; mas fue sacada de las naciones, y todos ellos morarán confiadamente. Subirás tú, y vendrás como tempestad; como nublado para cubrir la tierra serás tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo”.
Ezequiel 38:5-9

Aparte de estos países, otros se unirán a ellos para hacerle la guerra a Israel: Desde el este Persia, la cual es la actual Irán; desde el sur Etiopia; desde el Oeste Libia; desde el norte Gomer, el cual llego a ser el pueblo de los Cimerios, un pueblo al sur de Rusia. Y Togarma, un pueblo cercano a Rusia. Todos estos pueblos subirán en contra de la nación de Israel: recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel. Podemos observar la multitud de naciones que se unirán en esta invasión a Israel, todos pueblos que en su determinado momento formaron parte de la ex Unión Soviética y que están alrededor de Rusia como Turquía, Pakistán, Kazajistán, Ucrania, Irán, Sudan, Libia, posiblemente Egipto, Iraq, Arabia Saudita, entre otros. Todos ellos vendrán con gran amenaza sobre la ciudad santa: Subirás tú, y vendrás como tempestad; como nublado para cubrir la tierra serás tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo.


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Gog y Magog

El libro de Ezequiel aclara que este ataque será un plan que será concebido en el corazón de los enemigo del pueblo de Dios para despojarlo de su tierra: “Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal pensamiento, y dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y no tienen cerrojos ni puertas; para arrebatar despojos y para tomar botín, para poner tus manos sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que mora en la parte central de la tierra”, (Ezequiel 38:10-12). El texto también sugiere que habrán otras naciones, que aunque no participen con sus ejércitos en el conflicto bélico, se alegraran y apoyaran en esta incursión violenta: “Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis y todos sus príncipes, te dirán: ¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud para tomar botín, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para tomar grandes despojos?”, (Ezequiel 38:13-14).  Hoy en día podemos ver que esto no está lejos de cumplirse. La mayoría de países musulmanes tienen una lucha constante contra Israel por sus tierras, Irán es un país que ha declarado sus intenciones de borrar a Israel del mapa y últimamente Rusia ha tomado un protagonismo muy importante mostrando su poderío militar ante los medios de comunicación. Sin embargo, cuando esto ocurra Dios actuara de inmediato a favor de su pueblo.

“Y subirás contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la tierra; será al cabo de los días; y te traeré sobre mi tierra, para que las naciones me conozcan, cuando sea santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos… En aquel tiempo, cuando venga Gog contra la tierra de Israel, dijo Jehová el Señor, subirá mi ira y mi enojo… Y yo litigaré contra él con pestilencia y con sangre; y haré llover sobre él, sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que están con él, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre. Y seré engrandecido y santificado, y seré conocido ante los ojos de muchas naciones; y sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel 38:16, 18, 22-23

Aquí Dios afirma que Él personalmente defenderá a su nación Israel, a tal punto que se dará a conocer como el Dios Jehová ante estas naciones que no lo conocen. Hoy en día, todas estas naciones son en su mayoría o ateas o islámicas, por lo que no conocen al Dios hebreo del cual la Biblia habla, no obstante, el Señor afirma que en aquel día sabrán quien es Jehová ya que contenderá directamente con ellos: “Tú pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. Y te quebrantaré, y te conduciré y te haré subir de las partes del norte, y te traeré sobre los montes de Israel; y sacaré tu arco de tu mano izquierda, y derribaré tus saetas de tu mano derecha. Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; a aves de rapiña de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida. Sobre la faz del campo caerás; porque yo he hablado, dice Jehová el Señor”, (Ezequiel 39:1-5). Aunque esta guerra constituye una gran invasión sobre Israel, no es en sí la guerra de Armagedón, donde el Anticristo guiara a todas las naciones a una final lucha al final de la gran tribulación, esta guerra de Gog y Magog, constituye otra gran batalla que tendrá lugar antes del inicio de la gran tribulación. Además. La guerra del Armagedón tendrá lugar en el valle de Meguido; mientras que la de Gog y Magog se realizará en los montes de Israel. El final de esta batalla será tan terrible que Dios entregara los cadáveres a las bestias carroñeras e Israel tardara 7 meses en enterar a todos los muertos, y el paso para los transeúntes que se movilicen por el oriente será obstaculizado debido a la multitud de cadáveres: “Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; a aves de rapiña de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida… En aquel tiempo yo daré a Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán el Valle de Hamón-gog. Y la casa de Israel los estará enterrando por siete meses, para limpiar la tierra”, (Ezequiel 39:4, 11-12). Esta guerra de Gog y Magog es diferente a la que se menciona en Apocalipsis 20:8: “y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar”, ya que esta ocurrirá al final del milenio, cuando Satanás sea liberado y convenza a todas las naciones a revelarse en contra de Dios en una última gran batalla.  Por tanto, antes de que la gran tribulación inicie, habrá guerras y rumores de guerras, levantándose nación contra nación hasta llegar al cumplimiento de la gran batalla de Gog y Magog.

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Pestes, enfermedades, hambre y terremotos

               Aparte de estas señales Jesús también advierte que antes de que venga la septuagésima semana de Daniel, habrá hambres, pestes y terremotos que golpearan a esta humanidad. Hoy en día podemos asegurar que ya todas estas señales se están cumpliendo al pie de la letra, sin embargo, esto solo será: principio de dolores.

La Señal de la Higuera.


De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.
Mateo 24:33-36

En el capítulo 24, nuestro Señor Jesús también nos da otra señal contundente que aquel día terrible se acerca. Se conoce como la señal de la higuera. La higuera es Israel y está profetizado que ésta generación no pasará sin que todo esto (la gran tribulación) acontezca. La generación a la que se refiere es la que vea al pueblo de Israel nacer como nación nuevamente. En el año 70 d.C. los judíos sufrieron la destrucción del Templo y en el año 135 d.C. fueron expulsados completamente de su nación. A partir de allí su tierra fue tomada por diferentes naciones incluyendo los musulmanes. Sin embargo, Dios había prometido que los reuniría de todos los confines de la tierra nuevamente en la tierra que había jurado a Abraham que daría a sus descendientes: “Por tanto, profetiza, y diles que así ha dicho Jehová, el Señor: Yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío; os haré subir de vuestros sepulcros y os traeré a la tierra de Israel”, (Ezequiel 37:12, RV95). El 14 de mayo de 1948, se estableció el estado de Israel, después de mil setecientos años de exilio cumpliendo así la profecía de Ezequiel 37:12. Por tanto, a partir de aquí vemos que la higuera (Israel) comienza a florecer. Una generación en términos Bíblicos es de 70 a 80 años, “Los días de nuestra edad son 70 años. Si en los más robustos son 80 años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan y volamos”. (Salmo 90:10, RV95). Ahora bien, Jesús dijo que no pasaría la generación que vio nacer a Israel como nación sin que venga el periodo de la gran tribulación.

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Israel es constituido como una nación

Por tanto, la señal de la higuera inicio el día que Israel fue declarado nuevamente como nación y todos los judíos que se encontraban esparcidos alrededor del mundo comenzaron a regresar a su nación, esto ocurrió el 14 de Mayo de 1948, por lo que no pasara la generación que vio nacer a su nación sin que se cumplan las profecías concernientes a aquel día de juicios. Aun conociendo esto, no es correcto el intentar poner una fecha ya que Jesús dijo: Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

La reconstrucción del nuevo Templo: una señal más.


“Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”.
Isaías 56:7

La reconstrucción del Templo es clave para conocer que el tiempo de la gran tribulación está cerca. Nuestro Señor Jesús lo explico en el Sermón apocalíptico en el monte de los Olivos.

Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. Más ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
Mateo 24:15-22

Otra de las señales que encontramos en Mateo 24 es la profanación del Templo por parte del Anticristo. Jesús advirtió: Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, donde la abominación desoladora se refiere a la profanación que el Anticristo realizara en el lugar santísimo del Templo: Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora, (Daniel 11:31). Por tanto, la construcción del Templo judío será una señal contundente de que este periodo de gran aflicción está a punto de iniciar y por ello Jesús les dice a los judíos que estarán en aquel tiempo que huyan y escapen por sus vidas: entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. Más ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. En 1967, luego de la famosa Guerra de los 6 días, y por primera vez desde el cautiverio en Babilonia, los judíos recuperan el control de Jerusalén. De ésta manera, también recuperan el lugar donde deben reconstruir el Templo de Salomón de acuerdo a la profecía bíblica: yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos, (Isaías 56:7). Pero, exactamente en el lugar donde se debe reconstruir el Templo de Salomón, está ocupado por uno de los símbolos religiosos más importantes de la comunidad árabe: el Domo de la Roca de Mezquita de Omar ubicado en el Monte Santo.



               El Domo o la Mezquita de la Roca, es considerado uno de los lugares más sagrados por todo el mundo árabe. Los judíos no han podido remover o destruir el Domo de la Roca, y en el momento en que los judíos toquen el Domo La Roca, eso encendería una guerra Santa, pero, tan pronto los judíos reciban señal de Dios para reconstruir el Templo de Salomón, ellos lo van a reconstruir así sea en contra del mundo, por tal de obedecer a Dios.

Desde el día que saqué a mi pueblo de la tierra de Egipto, ninguna ciudad he elegido de todas las tribus de Israel para edificar casa donde estuviese mi nombre, ni he escogido varón que fuese príncipe sobre mi pueblo Israel. Mas a Jerusalén he elegido para que en ella esté mi nombre, y a David he elegido para que esté sobre mi pueblo Israel.
2 Crónicas 6:5-6

No hay nada más importante para los judíos que reconstruir el Templo de Salomón para así hacer sus sacrificios a Jehová y recibir al Mesías, y no hay nada más horrible para la comunidad árabe que remover o destruir el Domo La Roca, sin embargo, esto se hará para que se cumplan las profecías. El mundo judío ven cerca el día en el que reconstruirán el antiguo Templo de Salomón a tal punto que se han estado preparando en los últimos años con mira a este día. Actualmente existen planos que muestran el diseño del nuevo Templo donde según estos solo tardarían 9 meses en levantarlo. También se han estado preparando en cuestión de los instrumentos y utensilios que se solían usar, así como los vestuarios y la crianza de animales para realizar los sacrificios.

“Este es el estatuto de la ley que el Señor ha mandado diciendo: Di a los hijos de Israel que traigan una vaca roja, sin defecto, en la cual no haya mancha y sobre la cual nunca haya sido puesto yugo...”
Números 19:2(RVA)

vaca-roja
La vaca roja

Para los judíos ortodoxos el cumplimiento de la ley ceremonial es tan importante que han tratado de reproducir todo lo necesario para iniciar el futuro servicio en el templo a excepción de tener una vaca roja para el sacrificio, hasta inicios de los 90´s donde finalmente lograron reproducirla. Hoy en día la crianza de vacas rojas se bien conocida en Israel a tal punto de los judíos ven la reaparición de este animal como un anuncio de que el momento de la reconstrucción del Templo está acercándose. De manera similar, para los cristianos estos acontecimientos anuncian el inminente periodo de gran tribulación que está a punto de venir para este mundo. Si bien es cierto que todas estas señales nos anuncia el pronto cumplimiento de este periodo de juicios terribles, la verdad es que Dios ha prometido que su amada iglesia no atravesará por este horrible periodo:

Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
Apocalipsis 3:10

Por ello, mientras que para el mundo viene tribulación, la iglesia espera la gloriosa promesa del rapto:

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”.
1 Tesalonicenses 4:16-18


No obstante, no podemos determinar la fecha exacta de cuando esto ocurrirá, por lo que los cristianos debemos vivir preparados esperando que Dios cumpla sus promesas y seamos arrebatados para no tener parte de la gran tribulación: Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis, (Mateo 24:44).


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About Walter Cuadra

8 Comments:

  1. solo una pregunta... seria tan amable en darme una cita biblica, donde diga. El reloj de de Dios se detendra des pues de las 62 semanas. solo una.

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    1. Dios lo bendiga.
      Fíjese que la expresión que aparece en uno de los subtitulos del estudio: "EL RELOJ DE DIOS SE DETIENEN EN LA SEMANA 69", es solo una exclamación enfática para hacer referencia a que después del cumplimiento de la semana 69 que es donde se le quita la vida al Mesías Príncipe, quien es Jésus, se detuvo el curso de las 70 semana de Daniel, y hay una especie de intervalo de tiempo entre las 69 semanas que van de corrido, hasta la ultima semana (La semana 70 o gran Tribulación).
      Así que en este sentido, se usa en este sentido que el reloj de Dios se detuvo, pero en realidad el tiempo continua su curso, pero el cumplimiento de la semana 70 esta programada en el momento que Dios lo ha determinado, así que definitivamente esas palabras no se encuentran en la Biblia.

      Es solo un recurso literario que se utiliza para adornar las palabra o hacer referencia a una idea que se desea expresar.

      Es como cuando dicen algunos predicadores que he escuchado, basándose en aquel pasaje de Apocalipsis donde dice que Jesús esta a la puerta y llama, y si alguien abre el entrara y comerá con Él; y he oído que añaden: "Dios es un caballero y no entra si no le abren la puerta", esas palabras entre comillas no están en la Biblia, pero las usan basada en la conclusión que sacan del texto bíblico.

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  2. Tienen algun estudio respecto al reino milenial? que piensan respecto a los que dicen que los que sean arrebatados junto a los que muerieron en Cristo y fueron resucitados primero, formen parte de este reino milenial? esto me confunde pq se supone que durante el reino milenial todavia hay vida en la tierra, los que fueron arrebatados y resucitados formaran parte de este reino milenial junto con los que hayan quedado en la tierra para ese entonces?

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  3. Me aclaro muchas dudas este estudio ...gracias

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  4. ¿Qué tal? Quisiera que aclares un punto en específico, ya que considero que en estos tiempos es de mucha importancia evitar cualquier tipo de error a la hora de tratar la palabra de Dios. El libro Daniel dice: Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.
    Daniel 9:27
    Notemos que no está hablando de la misma persona, porque estamos de acuerdo que la abominación desoladora, el desolador, la bestia son la misma persona, esto es, el anticristo, él aparecerá a mitad de semana y gobernará hasta que se cumpla su tiempo como lo dice también en Apocalipsis: También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses.
    Apocalipsis 13:5; 42 meses, 3 años y medio, mitad de semana, por lo que es un error la suma que hiciste entre la mitad de semana y los 42 meses porque están hablando de lo mismo, y si en vez de separar el versículo 27 de Daniel 9 y seguimos el orden y la linea de pensamiento del versículo 26, podríamos deducir a la persona que hará pacto con muchos, uno de los versos que nos da luz a ésta cuestión es cuando Jesucristo les dice a sus captores: Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.
    S. Lucas 22:53
    Y cuando les dice a sus discípulos: No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.
    S. Juan 14:30
    Daniel habla del principe que ha de venir así como Jesucristo también lo dijo, excactamente es Satanás, quien pondrá a su desolador en el templo y le dará su autoridad como lo confirma Apocalipsis:Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad.
    Apocalipsis 13:2
    Espero tu respuesta o la rectificación de tu publicación

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  5. Gracias, este es un tema bastante escabrosos en la teologia desde hace muchos siglos. Sin embargo concuerdo con las ensenanzas aqui pues me parecen las mas acorde con los cumplimientos profeticos y que siguen la linea literal.

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  6. bendiciones, hay algunos aspectos de la guerra q se hace referencia ya q no coincide con la cronología de los hechos, por ejemplo se dice q antes de la gran tribulación vendrán todos estos países a luchar con Israel, situación que deja entre dicho en que momento sera el racto de la iglesia y su posterior manifestación del anticristo, para q de esta manera comience la ultima semana q hablo Daniel.

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