¿Cómo mantener nuestro gozo? (Filipenses 4:4)


“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”.
Filipenses 4:4

INTRODUCCIÓN


            Filipenses ha sido llamada la carta del gozo porque en ella el apóstol Pablo expone algunos principios bíblicos que podemos poner en práctica para no perder el gozo que el Señor nos ha otorgado. Es interesante saber que cuando Pablo escribió esta carta se encontraba en prisión, por lo que aprenderemos de un verdadero maestro que supo mantener su gozo aun en terribles dificultades.


regocijaos
¿Cómo mantener nuestro gozo?


I.                  
APRENDER EL CONTENTAMIENTO.


“No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad”.
Filipenses 4:11-12

La primera clave para no perder nuestro gozo en el Señor es aprender el contentamiento. En este mundo se nos enseña que para ser felices debemos poseer cosas materiales, tener una mejor casa, carro, trabajo, ropa de marca, etc. Muchos basan su vida en puras apariencias endeudándose incluso con bancos con tal de tener lo que creer que necesitan para ser felices. El problema es que si nos endeudamos, o perdemos lo que tenemos por una crisis financiero o incluso jamás obtenemos estas cosas nuestra vida será miserable y el gozo del Señor desaparecerá. Sin embargo, Pablo nos dice que nuestra vida no tiene que ser así. Debemos aprender a ser felices con el nivel de vida que Dios nos ha dado,  debemos aprender a reconocer la bendición que tenemos aun en las cosas más mínimas  corrientes, como la vida, la salud, el alimento diario, etc., porque haciendo así aprenderemos a ser agradecidos con Dios en todo y si está en su voluntad prosperaremos en todas nuestras áreas.

II.                BUSCAR SOBRE TODO LO ESPIRITUAL.


“Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,  y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”.
Filipenses 3:4-10

            En segundo lugar, debemos buscar sobre toda cosa lo espiritual. Muchos no son felices porque la buscan en la fama o vanagloria de este mundo. Buscan triunfar en sus estudios, sacar grandes títulos y promociones en empresas que les de renombre en esta tierra pensando que allí está el secreto de la felicidad; pero se equivocan. Dios está interesado en nuestro crecimiento y éxito personal, pero sobre todo esto espera que en primer lugar busquemos lo espiritual. El problema está cuando sacrificamos el crecimiento espiritual por nuestro crecimiento material. Pablo había desechado todos aquellos títulos que lo hacían grande en el mundo y busco enriquecerse en lo espiritual. Todo por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, para ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, conocer el poder de su resurrección, y participar en sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte. Cuando buscamos enriquecernos primeramente de lo espiritual nuestro gozo se completa, nuestra vida gira alrededor de Dios y las cosas de arriba y por si misma las cosas que necesitamos y demás bendiciones vienen por añadidura, así nuestro gozo sera completo: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas", (Mateo 6:33).

III.             TENER UNA VIDA DE ORACIÓN.


“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.
Filipenses 4:6-7

            Aquí esta una clave importante para mantener nuestro gozo en la vida del cristiano, la oración. La vida del cristiano no estará ausente de problemas que buscaran la forma de robarnos nuestro gozo, el mismo pecado también puede ser una causa de ello, pero sin importar la causa, la respuesta está en la oración: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Ante la angustia, el afán o cualquier intranquilidad de espíritu demos acudir a Dios en oración ya que a través de allá podemos ponernos a cuenta con Él, presentar nuestras peticiones y necesidades, y en general encomendar toda nuestra vida. Toda nuestra vida debe estar fundamenta en la oración, y así aunque se traten de las peores situaciones, después de orar y encomendar nuestra causa al Señor la paz de Dios nos guardara de toda angustia: Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

IV.              RECONOCER DE DÓNDE VIENE NUESTRA VICTORIA.


“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Filipenses 4:13

Aquí se encuentra la cuarta razón por la cual nuestro gozo está asegurado. El llegar a reconocer que nuestra victoria está garantizada en Cristo y no en nuestras propias fuerzas llena nuestro corazón de fortaleza y confianza, y la idea que Él jamás nos fallara es la razón por la cual mantenemos nuestro gozo.

CONCLUSIÓN.


En la vida vamos a atravesar por diferentes problemas que buscaran la forma de robar el gozo que el Señor nos ha otorgado, pero Pablo en Filipenses nos da algunas claves para no perderlo:

1)                  Aprender el contentamiento.
2)                  Buscar sobre todo lo espiritual.
3)                  Tener una vida de oración.
4)                  Reconocer de dónde viene nuestra victoria.





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