¿Hay otro como nuestro Dios? (Deuteronomio 4:32-40)


“Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella. ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer? ¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos? A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él. Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus palabras de en medio del fuego. Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder, para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por heredad, como hoy. Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre”.
Deuteronomio 4:32-40

INTRODUCCION


            Se ha dicho que en la India existen cerca de 330 millones de dioses y diosas a los cuales los hindúes adoran. Sin duda no hay otra nación que haya tenido tantos dioses como ellos, la vida no les alcanza para llegarlos a conocer a todos. Sin embargo, con todo eso ninguno de ellos es capaz de igualar la grandeza de nuestro Dios. Ahora el Señor nos reta a considerar si ha existido algún dios que se le pueda comparar y nos invita a considerar sus grandes obras.

Dios-incomparable


I.                   SE HAN ESCUCHADO COSAS SEMEJANTES A LAS QUE NUESTRO DIOS HA HECHO.


“Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella…”

            Moisés le pregunta a Israel que consideren un momento si desde que Dios creó al hombre se ha escuchado alguna cosa semejante acerca la grandeza de nuestro Dios. ¿Existe otro dios que pueda ser comparado con el nuestro? ¿Ha sobrevivido la fama de otro dios a lo largo de la historia que lo engrandezca tanto como a nuestro Dios?  Muchos de ellos han desaparecido de la memoria del hombre, otros apenas son recordados por unos cuantos a través de los libros de historia y mitología, algunos mitos no tienen tantos años de existir como lo tiene nuestro Señor. Sin embargo, nuestro Dios es grande, desde la misma creación del hombre ha estado presente y sus grandes maravillas por muchos son conocidas.

II.                LAS GRANDES PROESAS DE DIOS.


En estos versículos Moisés resume de forma muy apropiada las razones por las cuales podemos estar seguros que no hay otro como nuestro Dios:

1.      Se ha dado conocer a nosotros declarándonos su palabra.


 “¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer?...”

            Dios es maravilloso al revelarse al hombre a través de su palabra. La nación de Israel fue privilegiada ya que Dios se les manifestó a través de hablarles en medio del fuego, hoy en día Dios se nos ha revelado por medio de nuestro Señor Jesús el cual es la sustancia y esencia de su propio ser:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas…”
Hebreos 1:1-3

2.      Nos ha mostrado su gran misericordia escogiéndonos para ser su pueblo amado.


 “¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos?...”

Al estudiar las mitologías de las diferentes naciones que han existido a lo largo de la historia de la humanidad no encontramos un dios que haya mostrado tanto interés y amor como nuestro Dios. El Señor lo hizo con Israel, sacándolo de la esclavitud en Egipto por medio de grandes señales y de la misma forma nos ofrece ahora por medio de Jesús liberarnos de la esclavitud de nuestros pecados para convertirnos en su pueblo amado.

“En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,  aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades”.
Efesios 2:12-13

3.      Nos ha mostrado que en Él se encuentra las respuestas a todas nuestras necesidades, y fuera de Él no hay otro.


“A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él…”

            La grandeza de nuestro Dios radica también en que no hay otro tan fuerte como Él en quien podamos encontrar la respuesta a cualquier necesidad y no necesitar de nadie más:

“Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio”
Salmo 62:8

4.      Nos ha mostrado su gran amor haciéndonos merecedores de sus promesas.


“Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus palabras de en medio del fuego. Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder, para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por heredad, como hoy”.

            De igual forma Dios nos hace merecedores de sus grandes promesas. Su deseo es de constante bien para nosotros y lo único que tenemos que hacer es creerle.

III.             NUESTRO DEBER ANTE SEMEJANTE DIOS.


“Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre”.

            Finalmente, el Señor nos llama a aprender de su palabra y a reflexionar en nuestro corazón acerca de todo lo bueno que nos ofrece. Lo único que necesitamos hacer es ser obedientes y guardar su palabra en nuestro corazón y el primer pasa para eso es renunciar a nuestros pecados y hacer a Jesús el Señor de nuestras vidas. Cuando esto ocurra el promete que nuestro futuro será bueno y nuestra vida será prolongada sobre esta tierra.

CONCLUSIÓN



            Muchos dioses han existido a lo largo de la vida de la humanidad pero ninguno como nuestro Dios el cual ha mostrado su gran magnificencia revelándonos a notros a través de su Hijo Jesucristo y ofreciéndonos la vida eterna.

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