Organización y Clasificación de los Ángeles

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”.
Colosenses 1:16

             De acuerdo a los textos de Hebreos 12:22 y Apocalipsis 5:11 existen millares de millares de ángeles los cuales han sido creados por Dios y estos se encuentran organizados como un poderoso ejército. Puesto que orden es la primera ley en el cielo se espera que estos seres celestiales se encuentren organizados de acuerdo a su rango y actividad. En Colosenses 1:16 nos sugiere una organización de estos seres al decirnos que están agrupados en tronos, dominios, principados y potestades y en Apocalipsis 12:7 se nos dice que Miguel es el que está a la cabeza de ellos: “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles”. Esta organización aplica tanto para ángeles buenos y caídos o demonios donde el líder de estos últimos es Satanás. Además al considerar la evidencia bíblica nos podemos dar cuenta que existen diferentes clases de seres angelicales los cuales tienen diversidad de funciones delante de Dios y es basado en estas actividades que se ha sugerido una clasificación para cada uno de ellos. El estudio de su clasificación nos ayuda un poco a comprender su naturaleza y funciones delante de la divinidad. La clasificación aplica tanto para los ángeles santos como para los que se revelaron junto con Satanás y que hoy en día se les conoce como demonios.

satanas-versus-miguel
Satanas y sus angeles son arrojados del cielo por Miguel

Arcángel


“Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda”.

Judas 9

                  La palabra arcángel proviene del griego arjángelos (ἀρχάνγελος). Como arcángel, solamente Miguel es designado con ese estatus de tal forma que no existen más arcángeles de acuerdo al Canon Sagrado. Aparece por primera vez en el Antiguo Testamento específicamente en el libro de Daniel como uno de los principales ángeles protectores de la nación de Israel: “Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia”, (Daniel 10:13). También el texto de Judas 9, donde se le llama arcángel,  nos muestra a Miguel contendiendo con Satanás por el cuerpo de Moisés y a pesar de su gran poder no se atrevió a proferir maldición sobre él, sino se apoyó en el respaldo de Dios al decirle: El Señor te reprenda. En tiempos de la gran Tribulación será el protector de la nación de Israel:  “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”, (Daniel 12:1). También lo vemos a la cabeza del ejercito celestial de Dios expulsando a Satanás y sus ángeles caídos del cielo, razón por la cual se cree que Miguel es el comandante de los escuadrones angelicales: “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”, (Apocalipsis 12:7-9). Finalmente, muchos creen que será el arcángel Miguel el cual sonara la final trompeta el día de rapto dando por hecho que la iglesia consideraba desde sus inicios que solo existían un solo arcángel: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”, (1 Tesalonicenses 4:16).

Principados


“Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales”.
Efesios 3:10

La palabra se traduce del griego arjé (ἀρχή) con la cual se distinguían los magistrados o gobernadores principales de una aldea o nación. Sus referencias aparecen en Romanos 8:38; Efesios 1:21; 3:10; 6:12; Colosenses 1:16; 2:10-15, y se aplica tanto a los ángeles santos como a los demonios. Por el uso etimológico de esta palabra muchos consideran que esta clase de ángeles tienen una incidencia directa sobre los asuntos de naciones o pueblos a tal punto que pueden considerarse a la cabeza de ángeles en esas regiones geográficas. En el libro del profeta Daniel se hace una referencia a una lucha que ocurrió entre estos principados: Debido a las grandes visiones apocalípticas que Daniel había tenido quedo completamente exhausto y sin fuerzo, sin embargo, Dios dispuso que el ángel Gabriel fuera hasta él para revelarle el significado de estas visiones, pero en su camino, otro ser al cual se le llama el príncipe de Persia se le opuso, y no pudo vencerlo hasta que llego el arcángel Miguel que le ayudo. Obviamente la lucha que vemos aquí es entre ángeles y demonios, donde el príncipe de Persia debe ser un Principado de maldad que ejercía la mayor autoridad sobre los demonios de esa región: “Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días”, (Daniel 10:13-14). Más adelante el ángel le dice al profeta que tiene que regresar a luchar con el príncipe de Persia y luego vendría el príncipe de Grecia: “Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá. Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe”, (Daniel 10:20-21). 

Poderes y Señoríos


“Sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero”.

Efesios 1:21

                     La palabra poder (en ocasiones traducida como potestad) proviene del griego original exousía (ἐξουσία) y era un título que se le daba a una persona que tenía la capacidad y potencia de ejecutar su autoridad en una región determinada. También la palabra señorío se traduce del griego dúnamis (δύναμις) que literalmente describe una poderosa fuerza eficaz. En este sentido se cree que esta clase ángeles son seres  que actúan directamente en los asuntos de los seres humanos, ya sea para bien o para mal, de acuerdo a la naturaleza buena o mala en el caso de los demonios. Sus referencias bíblicas aparecen en Efesios 1:21; 2:2; 3:10; 6:12; Colosenses 1:16; 2:10, 15; 1 Pedro 3:22. Podemos ver el caso de un ángel malo que influyó en Acab rey de Israel para que este fuera a la guerra actuando como una fuerza poderosa y eficaz en boca de los falsos profetas para engañarlo y conducirlo a la muerte.

“Entonces él dijo: Oye, pues, palabra de Jehová: Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda. Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? Él dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; vé, pues, y hazlo así. Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti”.
1 Reyes 22:19-23

Tronos y Dominios


“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.”.
Colosenses 1:16
               
La palabra trono se traduce del griego zrónos (θρόνος) y precisamente significa eso, trono, mientras que la palabra dominios viene del griego kuriótes (κυριότης), título de autoridad que se le daba a un amo o señor. Esta designación enfatiza la dignidad y la autoridad de los gobernadores angélicos en el uso que Dios hace de ellos en su gobierno. La referencias bíblicas las encontramos en Efesios 1:21; Colosenses 1:16; 2 Pedro 2:10 y Judas 8.

Querubines


“Y el estruendo de las alas de los querubines se oía hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla”.
Ezequiel 10:5

                  La palabra querubín proviene del hebreo kérub (כְּרוּב) y son descritos como seres alados de imponente presencia de acuerdo a Ezequiel 10:5 o como se muestran en el arca del pacto: “Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines”, (Éxodo 25:20). Los querubines constituyen una orden de ángeles poderosos, evidentemente de alto rango, puesto que Satanás era un querubín (Ezequiel 28:14, 16). Aparentemente ellos funcionan como guardas de la santidad de Dios, habiendo guardado el camino hacia el árbol de la vida en el huerto de Edén: “Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida”,  (Génesis 3:24). El uso de querubines decorados en el propiciatorio del arca o en las cortinas del Templo nos sugieren una función de protección: “Todos los sabios de corazón de entre los que hacían la obra, hicieron el tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y carmesí; las hicieron con querubines de obra primorosa”, (Éxodo 36:8); “Hizo también los dos querubines de oro, labrados a martillo, en los dos extremos del propiciatorio”, (Éxodo 37:7); “Puso estos querubines dentro de la casa en el lugar santísimo, los cuales extendían sus alas, de modo que el ala de uno tocaba una pared, y el ala del otro tocaba la otra pared, y las otras dos alas se tocaban la una a la otra en medio de la casa”, (1 Reyes 6:27).  Respecto a estos seres el Dr. Scofield dice: “El tema es algo obscuro, pero tornando en cuenta la posición de los querubines en la puerta del Edén, en la cubierta del arca del pacto, y en Apocalipsis 4, se concluye claramente que ellos se relacionan con la vindicación de la santidad de Dios contra el orgullo del hombre pecador quien, a pesar de su pecado, podría alargar su mano para tomar del árbol de la vida (Génesis 3:22-24). Los querubines que estaban sobre el arca del pacto, habían sido hechos de una pieza con el propiciatorio, y contemplaban allí la sangre derramada que hablaba, tipológicamente, de la perfecta preservación de la justicia divina por medio del sacrificio de Cristo”, (Éxodo 25:17-20; Romanos 3:24-26).


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Dos querubines sobre el propisiatorio

Serafines


“En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”.

Isaías 6:1-3


                 La palabra serafín proviene del hebreo saráf (שָׂרָף) la cual literalmente significa “serpiente ardiente”.  Este nombre aparece en Números 21:6 (“Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel”) y  era dado a unas serpientes, no porque tuvieran alas, sino porque eran rápidas para moverse y morder a las personas. Esto nos sugiere que estos seres eran rápidos para moverse. La descripción de seis alas concuerda exactamente con la que Juan hace de los seres viviente en Apocalipsis 4. Aparte de eso vemos que estos seres entonaban una especie de adoración a Dios diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. De igual forma los cuatro seres vivientes que aparecen en Apocalipsis 4  no paran de adorar a Dios: “Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos”, (Apocalipsis 4:8-9). Pareciera que los serafines de Isaías 6 son los mismos que aparecen en Apocalipsis 4, sin embargo, su identidad de los cuatro seres vivientes es otro tema que ha causado mucha especulación. En el griego original la palabra ser viviente se traduce del nombre neutro zon (ζῶν), y Juan nos dice que son cuatro los cuales están llenos de ojos delante y detrás. Estos poseen seis alas y día y noche no cesan de adorar a Dios. El apóstol describe a cada uno de ellos, uno semejante a león, otro semejante a becerro, otro semejante a rostro de hombre y el otro semejante a un águila volando lo cual también denota que cada ser viviente poseía características que los diferenciaba uno de otro. Como los serafines tienen seis alas cada uno. El Dr. Scofield dijo referente a los serafines de Isaías 6: “ardientes, esta palabra ocurre solamente aquí... En muchas maneras los serafines se hallan en contraste con los querubines, aunque ambos expresan la santidad divina, la cual exige que el pecador tenga acceso a la divina presencia solamente por medio de un sacrificio que en verdad vindique la justicia de Dios (Ro. 3: 24·26, notas), y que el santo se purifique antes de ofrecer su sacrificio al Señor. Génesis 3:24·26 es una ilustración de la primera de estas demandas; Isaías 6:1-8, de la segunda. Puede decirse que los querubines están relacionados con el altar y los serafines con el lavacro”.

Los ángeles en la Literatura Apócrifa


La literatura apócrifa también está llena de relatos donde presentan a estos seres. Por ejemplo, en el Proto-Zacarías aparece el Ángel de Jehová acompañado de otros ángeles bajo sus órdenes y con la función de interceder por el pueblo de Israel. En el libro apocalíptico de 1 Enoc se menciona el relato de como 200 ángeles decidieron abandonar su morada celestial y descendieron a la tierra para unirse con las mujeres las cuales al quedar embarazadas dieron a luz a gigantes, historia que no es muy aceptada entre la mayoría de teólogos, pero que aparece en este libro. En el capítulo 6 aparecen los nombre de los ángeles que dirigieron esta rebelión: “Estos son los nombres de sus jefes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar'taqof, Rama'el, Kokab'el, -'el, Ra'ma'el, Dani'el, Zeq'el, Baraq'el, 'Asa'el, Harmoni, Matra'el, 'Anan'el, Sato'el, Shamsi'el, Sahari'el, Tumi'el, Turi'el, Yomi'el, y Yehadi'el”, (1 Enoc 6:7). Además, en el capítulo 9 aparecen 4 ángeles que el libro menciona por nombre: Miguel, Sariel, Rafael y Gabriel, y más adelante continua haciendo mención de los mismos incluyendo a Uriel, Reul y  Remeiel. También en el libro de Tobías aparece el ángel Rafael (Tobías 3:17; 12:15) el cual se presenta como “Yo soy Rafael, uno de los siete santos ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tienen entrada ante la majestad del Santo”(Tobías 12:15, NC). En 2 Macabeos 15:22-23 los judíos piden a Dios que envié un ángel que infunda temor en el ejército enemigo tal y como lo hizo en tiempos del rey Ezequías cuando Senaquerib los sitio Jerusalén. Es importante recalcar que todos estos libros no son inspirados por Dios y por ende no está incluida en el canon bíblico, sin embargo, nos muestra que aun en la literatura inter-testamentaria los judíos escribieron acerca de los ángeles.

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