La envidia a los malos (Malaquías 3:13-18)

Ustedes profieren insolencias contra mí dice el Señor. Y encima preguntan: ¿Qué insolencias hemos dicho contra ti? Ustedes han dicho: Servir a Dios no vale la pena. ¿Qué ganamos con cumplir sus mandatos y vestirnos de luto delante del Señor Todopoderoso  si nos toca llamar dichosos a los soberbios, y los que hacen lo malo no sólo prosperan sino que incluso desafían a Dios y se salen con la suya? Los que temían al Señor hablaron entre sí, y él los escuchó y les prestó atención. Entonces se escribió en su presencia un libro de memorias de aquellos que temen al Señor y honran su nombre. "El día que yo actúe ellos serán mi propiedad exclusiva dice el Señor Todopoderoso. Tendré compasión de ellos, como se compadece un hombre del hijo que le sirve. Y ustedes volverán a distinguir entre los buenos y los malos, entre los que sirven a Dios y los que no le sirven”.

Malaquías 3:13-18

INTRODUCCIÓN



                En estos versículos el profeta Malaquías presenta la última queja que tenía el pueblo,  rechazándola como las demás. Una vez más Dios se dirige no solo a las palabras de ellos, sino a los pensamientos que las impulsaron revelando lo que realmente había en su corazón y reflejando su terrible estado espiritual.

LA ENVIDIA A LOS MALOS



                 Para introducirse a su acusación el Señor utiliza una vez más otra pregunta sarcástica que el pueblo hacía para desafiar a Dios:“… Y encima preguntan: ¿Qué insolencias hemos dicho contra ti? Ustedes han dicho: Servir a Dios no vale la pena”, (Malaquías 3:13b-14b). El pueblo secretamente abrigaba dudas acerca del valor de seguir a Dios. Es más, ellos no habían guardado su ley en ninguna forma. Ellos afirmaban “¿Qué ganamos con cumplir sus mandatos y vestirnos de luto delante del Señor Todopoderoso  si nos toca llamar dichosos a los soberbios, y los que hacen lo malo no sólo prosperan sino que incluso desafían a Dios y se salen con la suya?” (Malaquías 3:14b-15). La redención que el pueblo había anhelado por tanto tiempo no se había cumplido, vivían bajo la opresión de otras naciones pagana y veían como éstos prosperaban, por tanto ellos decían “¿Qué ganamos con cumplir sus mandatos y vestirnos de luto delante del Señor Todopoderoso?”. Sin embargo, nada está más lejos de la realidad que  su afirmación.  El creer que los soberbios eran recompensados en esta tierra y que no valía la pena servirle al Dios de justicia demostraba su gran ignorancia: “Orgulloso y arrogante,  y famoso por insolente,   es quien se comporta con desmedida soberbia”, (Proverbios 21:24).  El tema de la envidia por la supuesta prosperidad de los malos siempre ha estado presente en la vida y ha despertado la inquietud de los justos; sin embargo esta perspectiva está equivocada.

EL DESTINO DE  LOS MALVADOS


“En verdad,  ¡cuán bueno es Dios con Israel,  con los puros de corazón! Yo estuve a punto de caer, y poco me faltó para que resbalara. Sentí envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de esos malvados”.
Salmo 73:1-3
destino-malos
El destino de los malos


               Este Salmo nos enseña bastante respecto al fin de los malos. Relata una historia acerca de la lucha del salmista Asaf con la envidia, las dudas y de su fe en Dios. Comienza con uno de los elementos básicos de la teología: ¡cuán bueno es Dios con Israel,  con los puros de corazón!; pero luego confiesa que casi resbalaron sus pasos cuando tuvo envidia del éxito y riqueza de los impíos.  Asaf describe la aparente prosperidad de los impíos, tanto material como física y esto es motivo de orgullo para ellos.

“Ellos no tienen ningún problema;  su cuerpo está fuerte y saludable.  Libres están de los afanes de todos;  no les afectan los infortunios humanos.  Por eso lucen su orgullo como un collar,  y hacen gala de su violencia”.
Salmo  73:4-6

                En medio de su prosperidad los impíos se confían para continuar en su maldad sin ningún arrepentimiento y se jactan despreciando aun hasta la bondad de Dios no temiendo su castigo ya que su confianza está puesta en sus riquezas.

“¡Están que revientan de malicia,  y hasta se les ven sus malas intenciones!  Son burlones,  hablan con doblez,  y arrogantes oprimen y amenazan. Con la boca increpan al cielo,  con la lengua dominan la tierra. Por eso la gente acude a ellos y cree todo lo que afirman. Hasta dicen: “¿Cómo puede Dios saberlo?  ¿Acaso el Altísimo tiene entendimiento?" Así son los impíos;  sin afanarse,  aumentan sus riquezas”.
Salmo 73:7-12

                Al considerar el asunto Asaf pensó ¿qué valor había en mantenerse en integridad para Dios? y aun le resulto una carga molesta el tratar de entenderlo.

“Así son los impíos;  sin afanarse,  aumentan sus riquezas. En verdad,  ¿de qué me sirve  mantener mi corazón limpio y mis manos lavadas en la inocencia, si todo el día me golpean  y de mañana me castigan? Si hubiera dicho: “Voy a hablar como ellos”,  habría traicionado a tu linaje. Cuando traté de comprender todo esto,  me resultó una carga insoportable”.
Salmos 73:13-16

                Sin embargo, encontró las respuestas al ir delante de Dios:

“Hasta que entré en el santuario de Dios;  allí comprendí cuál será el destino de los malvados: En verdad,  los has puesto en terreno resbaladizo,  y los empujas a su propia destrucción. ¡En un instante serán destruidos,   totalmente consumidos por el terror! Como quien despierta de un sueño,  así, Señor,  cuando tú te levantes,  desecharás su falsa apariencia”.
Salmo 73:17-20

                Fuera de Dios no hay respuestas a todas nuestras preguntas, por eso Asaf las encontró no en la sabiduría humana de su tiempo, sino en el conocimiento de eterno de Dios. El destino de los malos si no se arrepienten es la condenación eterna, todos avanzan a una destrucción segura y por lo tanto no hay nada que envidiarles.

“Perecerán los que se alejen de ti; tú destruyes a los que te son infieles”.
Salmo 73:27

                Asaf agrega que estaba lleno de amargura por su falta de fe: “Se me afligía el corazón  y se me amargaba el ánimo por mi necedad e ignorancia. ¡Me porté contigo como una bestia!” (Salmo 73:21), pero cuando su fe se fortaleció en su confianza en Dios comprendió que solo los justos heredaran la vida eterna la cual no se puede comparar con las riquezas de este mundo:

“Pero yo siempre estoy contigo, pues tú me sostienes de la mano derecha. Me guías con tu consejo, y más tarde me acogerás en gloria. ¿A quién tengo en el cielo sino a ti?  Si estoy contigo,  ya nada quiero en la tierra. Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón;   él es mi herencia eterna”.
Salmo 73:22-26

                Cuando su fe fue fortalecida Asaf encontró la verdadera riqueza en este mundo, lo igual manera nosotros debemos estar conscientes de que el servicio a Dios no pasara por alto, sino que tiene una gran recompensa, en esta vida y en la venidera:

“Para mí el bien es estar cerca de Dios para contar todas sus obras”.
Salmo 73:28

EL DESTINO DE  LOS JUSTOS


“Los que temían al Señor hablaron entre sí, y él los escuchó y les prestó atención. Entonces se escribió en su presencia un libro de memorias de aquellos que temen al Señor y honran su nombre. El día que yo actúe ellos serán mi propiedad exclusiva dice el Señor Todopoderoso. Tendré compasión de ellos, como se compadece un hombre del hijo que le sirve. Y ustedes volverán a distinguir entre los buenos y los malos, entre los que sirven a Dios y los que no le sirven”.
Malaquías 3:16-18


                      La diferencia entre los justos e injustos que clara en estos versículos. En primer lugar se nos dice que los oídos de Dios están atentos a lo que ellos dicen: Los que temían al Señor hablaron entre sí, y él los escuchó y les prestó atención; contrario a los injustos cuyas peticiones el no presta atención: “Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí a los piadosos y a quienes hacen su voluntad”, (Juan 9:31).   También el Señor nos dice que toda obra que los justos realicen no quedara en el olvido, sino han sido registrados para eterna memoria: Entonces se escribió en su presencia un libro de memorias de aquellos que temen al Señor y honran su nombre. Esto es una garantía para los justos que toda buena obra recibirá una justa retribución y serán especiales delante del Señor: El día que yo actúe ellos serán mi propiedad exclusiva dice el Señor Todopoderoso. Tendré compasión de ellos, como se compadece un hombre del hijo que le sirve. Finalmente, llegara el día donde se hará diferencia entre el bueno y el malos, entre el que sirve a Dios y no lo hace, entonces los justos se gozaran en gran manera y sabrán que realmente vale la pena servirle al Todopoderoso: Y ustedes volverán a distinguir entre los buenos y los malos, entre los que sirven a Dios y los que no le sirven.



Share on Google Plus

About Walter Cuadra

9 Comments:

  1. buenicimo DIOS les Bendiga

    ResponderBorrar
  2. fascinada como el espíritu santo te revela la explicación para ti y para otros, Gracias, sigue aumentando tu fe porque mientras estemos en este cuerpo mortal nunca sera suficiente, podemos aumentar a una fe preciosa. como la canción de : quiero más! :D
    Dios bendiga la vida de todos los que están detrás de este proyecto, para mi, muy buena herramienta.
    Roxana R.C.851230

    ResponderBorrar
  3. Realmente muy bueno Díos los siga prosperando en todo

    ResponderBorrar
  4. A Dios toda la gloria..y para ti quien está trayendo este interpretación bíblica de gran valor mil gracias, sigue adelante Dios todo poderoso te diga iluminando a través de la BIBLIA.

    ResponderBorrar
  5. Muchas gracias!!!!
    Dios le bendiga en gran manera!!!!!!

    ResponderBorrar
  6. De mucha bendición para mi vida. Gloria a Dios Altísimo Aleluya

    ResponderBorrar
  7. ❤Felicidades es de mucha BENDICIÓN 😍

    ResponderBorrar
  8. Dios los bendiga que el santo de israel nos guarde nos llene de su gloria nosde sabiduria y su espiritu santo nos rebista de poder aleluya Amen

    ResponderBorrar